Ciudades y Comunidades Amigables con las personas Adultas Mayores en Iberoamérica: El derecho a espacios óptimos para todos

Eva LealDirectora de Madurez Activa y Coordinadora del Boletín del Programa Iberoamericano sobre Adultos Mayores

«Espacios óptimos para todas las personas» es el mensaje que ha lanzado el Boletín del Programa Iberoamericano de Cooperación sobre Adultos Mayores, editado por la Organización Iberoamericana de Seguridad Social (OISS) en su décima edición, conscientes de que el proceso global de envejecimiento de la población se está desarrollando al mismo tiempo que el proceso de urbanización en el que también nos encontramos inmersos.En una comunidad amigable con el envejecimiento, las políticas, los servicios y las estructuras relacionadas con el entorno físico y social de la ciudad se diseñan y reorganizan para apoyar y permitir a las personas mayores vivir dignamente, disfrutar de una buena salud y continuar participando en la sociedad de manera plena y activa. En definitiva, ser una ciudad amigable con las personas de mayor edad es fomentar la convivencia de una sociedad para todas las edades, porque esta iniciativa enseña a diseñar el envejecimiento a todas las generaciones, es decir, a respetar la diversidad, a promover una cultura de inclusión compartida; a respetar decisiones y opciones de forma de vida, y favorablemente, anticipa y responde de manera flexible a las necesidades y preferencias relacionadas con el envejecimiento activo y/o su aprendizaje.

Según cifras oficiales de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la población mayor en 2050 se triplicará, alcanzando la cifra de 1.500.000 personas que habrán superado el umbral de los 65 años. En los países Iberoamericanos el porcentaje de mayores también triplicará al actual llegando a comprender al 18.5% de la población total. Atendiendo a datos, desde 2007, más de la mitad de la población mundial vive en hábitats urbanos. Para el año 2030, cerca de tres de cada cinco personas del mundo vivirá en una ciudad, y el número de habitantes urbanos en las regiones menos desarrolladas será casi cuatro veces mayor que en las desarrolladas.

Toma de conciencia

Con estas premisas, muchos son los países de todos los continentes que han tomado conciencia de que hay que hacer algo para convivir sin discriminación de edad, entre ellas, ser ciudad y comunidad amigable con las Personas Adultas Mayores, un patrimonio intangible digno de respetar, admirar y optimizar.

Comenzando por las viviendas e inmuebles residenciales y pasando por los transportes, los servicios públicos, la cultura o las zonas verdes, es imprescindible que se incluyan los criterios de accesibilidad y diseño inclusivo de forma transversal en la planificación urbanística. Como viene señalando el Centro Iberoamericano para Autonomía Personal y las Ayudas Técnicas –el CIAPAT- de la OISS, la accesibilidad, el diseño para todas las personas y las ayudas técnicas son imprescindibles para poder avanzar hacia la plena participación en la comunidad. La accesibilidad del entorno y del transporte son esenciales para permitir que todas las personas –y especialmente las adultas mayores- puedan acceder a los servicios que las ciudades ofrecen sean comercios, instituciones públicas, centros de ocio, asociaciones civiles, centros religiosos, o parques.

Sin embargo, según apunta la secretaria general de la OISS, Gina Magnolia Riaño, el proceso de hacer de las ciudades entornos amigables para las personas adultas mayores va un paso más allá: «No se trata de simples medidas puntuales, sino de un cambio de enfoque que sitúa a las personas, con todas sus diversidades, como eje de la vida urbana y no al revés». Un nuevo paradigma que busca que las ciudades ayuden a mejorar la calidad de vida de las personas, teniendo en cuenta la amplia variedad de necesidades de la ciudadanía –niños y niñas, jóvenes, personas con discapacidad, mayores, etc.- desde el mismo momento de diseño de la ciudad y de cada uno de sus servicios para hacerlos tan cercanos, integrales e individualizados como sea posible.

Según este enfoque, no se trata solo de analizar cómo el entorno urbano afecta negativamente nuestra salud para evitarlo, sino de buscar cómo una ciudad puede ayudar a mejorar la salud de sus habitantes y su calidad de vida. En el caso de las personas adultas mayores, y en palabras del experto Alexandre Kalache, esto supone que el entorno urbano fomente el envejecimiento activo y saludable, y por tanto contar con su participación en todos los procesos de toma de decisiones relativos al diseño, gestión y evaluación del funcionamiento de las zonas urbanas.

Iberoamérica, plataforma para el debate

Iberoamérica se ha convertido en palco de importantes espacios de discusión sobre vivienda y urbanismo, y dispone actualmente de interesantes ejemplos de trabajo en el desarrollo urbano, acorde al movimiento de amigabilidad de los entornos con las personas adultas mayores. De hecho, en la reunión convocada por la OMS, en 2006, las ciudades de La Plata (Argentina), Rio de Janeiro (Brasil), San José (Costa Rica), Cancún y Ciudad de México se encontraban presentes entre las 35 ciudades de 22 países de todos los continentes que se unieron para identificar los elementos claves del entorno urbano que apoyan el envejecimiento activo y saludable.

Precisamente la capital de Ecuador, Quito, ha sido elegida por la ONU-Habitat para celebrar la Tercera Conferencia de las Naciones Unidas sobre Vivienda y Desarrollo Urbano Sustentable (Habitat III) en octubre de 2016, que se convertirá en una oportunidad para discutir las políticas de urbanismo e inclusión social. Hay que recordar que Ecuador es uno de los pocos países en el mundo que ha recogido en su carta magna el «Derecho a la Ciudad», como parte de los derechos ciudadanos y con una gran responsabilidad: «Liderar las transformaciones urbanas implica innovar y generar nuevas ideas que permitan producir la ciudad que necesitamos y el futuro que queremos», reza la Carta.

Asimismo, Río de Janeiro será la sede del 27 Congreso Mundial de la Unión Internacional de Arquitectos (UIA), plataforma única para incluir las ciudades y comunidades amigables con las personas adultas mayores. Así lo entienden las instituciones de Brasil, que están construyendo una nueva forma de ciudad «accesible para todos»: democrática, con lugares adecuados para el cumplimiento de los derechos y con oportunidades para la participación, según aportan en el informe preparatorio para la Conferencia Habitat III.

Para lograr esa implicación, Brasil ha lanzado un debate sobre el concepto de «Ciudad amigable con las personas adultas mayores» -promovido por la Secretaría de Derechos Humanos de la Presidencia de la república- entendiendo que las comunidades ejercen un papel importante en el desarrollo del país, dependiendo de su localización, producción, consumo, organización interna y servicios que ofrecen. Para este país, una ciudad amigable es un «derecho a toda la ciudad», en contra de la desigualdad en las ciudades y del diseño de un espacio urbano de forma segregada e individualizada. Para ello ha sido creada la Plataforma Virtual de Discusión «participa Habitat» con el objetivo de que toda la sociedad participe de la construcción del informe que llevará a la Conferencia en Ecuador.

Colombia es otro de los países que se suma a la plataforma iberoamericana de debate sobre el territorio, acogiendo la III Cumbre de la Red Mundial de Ciudades y Gobiernos Locales (UCLG) que celebrará su tercera edición en octubre de 2016 en su capital, Bogotá. Este congreso tendrá una amplia programación centrada en los grandes desafíos de las ciudades como motor de desarrollo, donde primará la accesibilidad y sostenibilidad. Asimismo, este país ha celebrado el XII Congreso colombiano de Gerontología y Geriatría en mayo, donde se han ofrecido claves para el envejecimiento saludable en áreas sociales, culturales y urbanísticas.

Buenas prácticas amigables

Barómetro Imagen CiudadMuchas son ya las buenas prácticas de instituciones iberoamericanas en el trabajo de lograr ciudades y comunidades amigables con las personas adultas mayores. Conscientes de la importancia de dignificar los espacios para envejecer positivamente, países como México, Argentina, Chile, España y Portugal, entre otros, han lanzado sus propuestas y difundido sus proyectos en desarrollo, para unirse a la Red Mundial y compartir la metodología llevada a cabo en los trabajos de éxito.

De este modo, se divulgan propuestas como la encuesta «Barómetro Imagen Ciudad», en Chile, donde las personas adultas mayores eligen las mejores ciudades para vivir en función de sus necesidades. Viña del Mar, la Serena y Valdivia se han colocado entre las tres primeras, coincidiendo además que Valdivia ha sido nombrada Capital Americana de la Cultura 2016. Asimismo, la Municipalidad de Victoria, que cuenta con la certificación de «Ciudad Amigable con el Adulto Mayor», ha respondido al reconocimiento de la OMS creando el Comité de Expertos Intersectorial sobre Envejecimiento y Vejez, en el que prima la toma de decisiones de los propios protagonistas sobre lo que afecta a su calidad de vida. Chile ha publicado una guía con los pasos a seguir para ser una ciudad amigable bajo la iniciativa de SENAMA «Chile quiere a sus mayores», así como la publicación «Prisioneros del espacio urbano: retos de planificar ciudades amigables para las personas adultas mayores», editada por el convenido editorial internacional México-Chile.

Por su parte, la Municipalidad de La Plata (Argentina) y la Red Mayor Isalud han puesto en marcha el «Consejo Municipal de Ciudades Amigas con las personas de edad», con el objetivo de adherirse a la Red Mundial de Ciudades y Comunidades Amigables con los Adultos Mayores. Esta iniciativa aporta un informe de las mejoras que requiere La Plata para contar con entornos más favorables para las personas de edad, en el que destacan que «la falta de soluciones urbanas es una de las mayores deudas de Argentina con este sector de la población», según muestra un reciente informe de la organización internacional HelpAge.

México también está entre los países que siguen proponiendo ciudades para hacerlas más amigables. Las ciudades de Guadalajara (Jalisco) y San Agustín de Tlaxiaca (Hidalgo) ya son miembros de la Red Mundial de Ciudades y Comunidades Amigables -pioneras en acciones que redundan en mejorar la calidad de vida de los adultos mayores-, a las que se quiere unir Aguascalientes, proponiendo un rescate de espacios públicos para que puedan ser utilizados por personas de edad, así como emprender adecuaciones a viviendas, transportes, servicios de salud y participación social para incluirlas en todos los sectores.

Hay que recordar que México es un país con un proceso de envejecimiento acelerado, y ha sufrido en el paso del tiempo distintas transformaciones buscando adaptarse a las necesidades de su población. A través del INAPAM, se está difundiendo una guía cuyo propósito es ayudar a las ciudades a verse desde la perspectiva de las personas mayores y describir las ventajas y barreras que experimenta este grupo poblacional en su Ciudad, se han invitado a alcaldes, entregado el formulario de aplicación para la Red de la OMS y se ha hecho el compromiso político para convertirse en mediano plazo en una Ciudad Amigable. Asimismo, como ejemplo de participación ciudadana, la Facultad de Arquitectura de la UNAM cuenta con un seminario sobre envejecimiento y diseño de espacios, casas y edificios, para promover el interés de los alumnos por una necesidad cada vez más urgente.

Formación y colaboración en red

En 2012 la OMS y el Imserso (España) -organismo encargado de promocionar y apoyar la Red de Ciudades Amigables con las personas mayores en España- firmaron un acuerdo para crear la Red Iberoamericana de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Adultas Mayores, donde aunar todas las iniciativas. Este convenio llevó a la habilitación de un portal propio en internet donde se proporciona información, asesoramiento y documentación.

En julio de 2016, el Imserso –con el apoyo de RIICOTEC- lanza un curso de formación online de «Cómo ser una ciudad amigable con las personas mayores» para todos los países miembros de la Red Iberoamericana.

 

Hacer una replica

Tu dirección de email no será publicada