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astelehena, 21 azaroak 2022 10:45
Entornos amigables y solidarios con las demencias
Categorías: Artículos , Respeto, inclusión y participación
Etiquetas: ciudades amigables , personas mayores , respeto e inclusión , sensibilización , alzheimer , demencias , entornosamigables
COMITÉ DE GESTIÓN DEL CONOCIMIENTO E INNOVACIÓN | CONFEDERACIÒN ESPAÑOLA DE ALZHEIMER (CEAFA) Las demencias son patologías ligadas generalmente al envejecimiento que aumentan en personas mayores de 65 años, siendo la prevalencia de un 7% de la población y próxima al 50% en personas mayores de 85 años. Si bien es cierto que, aunque uno de los principales factores de riesgo es el envejecimiento no debemos olvidar a ese 9% de la población que tiene menos de 65 años y que ha sido diagnosticada con algún tipo de demencia, gracias a un diagnóstico precoz. En la actualidad, en España, la cifra de personas afectadas por la enfermedad de Alzheimer es de aproximadamente 1.200.000 personas, cifra que se aproxima a los 5.000.000 si contamos con la familia, principales proveedores de los cuidados de estas personas. Estas cifras nos hacen pensar que la sociedad, las Instituciones, las asociaciones, los profesionales sanitarios deben adaptarse e implicarse en mejorar la calidad de vida de las personas afectadas por la enfermedad, tanto de quien la padece como de sus familiares cuidadores, evitando de esta manera la exclusión social y la estigmatización provocada por la falta de información y conocimiento sobre las demencias. Las demencias en general y en particular el Alzheimer conllevan un deterioro cognitivo que afecta en la realización de numerosas actividades de la vida diaria debido a la alteración de diversas funciones cognitivas como la percepción, la memoria, la atención, la comprensión, el lenguaje y la orientación entre otras. Este deterioro se irá incrementando conforme avance la enfermedad y el nivel de dependencia de la persona cada vez será mayor respecto a la persona cuidadora. En las fases iniciales de la enfermedad, la supervisión por parte de la familia se hará solo para realizar tareas complejas, pero entre esa fase inicial y la fase más aguda de la enfermedad es cuando se producen una serie de situaciones que comprometen a la persona afectada, a su familia y al entorno social. Es fundamental concienciar y sensibilizar a la población sobre las demencias, de esta manera, conseguiremos su colaboración, ayuda y empatía con la realidad que viven las familias afectadas por la enfermedad y contribuiremos a normalizar la convivencia. Para conseguir ese compromiso social tan necesario es prioritario hacer difusión sobre las demencias, y proporcionar conocimientos sobre detección y actuación para identificar los síntomas iniciales de demencia y de esta manera colaborar en el diagnóstico temprano de las demencias y la forma en la que podemos ayudar a una persona con deterioro cognitivo o algún tipo de demencia en los diferentes entornos en los que como sociedad nos desenvolvemos como el comercio, el transporte, los centros sanitarios, el entorno vecinal, etc. Las personas mayores son consumidoras habituales del pequeño comercio, y muchos de ellos presentan diferentes dificultades a la hora de realizar la compra. En el caso de las personas con demencia en fases iniciales es fundamental que los comerciantes les hagan sentirse cómodos y apoyados en todo el trámite de la compra. Para ello, es necesario conocer qué tipo de situaciones pueden producirse y cómo deben resolverlas. El entorno vecinal es otro elemento clave para evitar la exclusión social de las familias afectadas por las demencias. Es importante que las personas que conviven en ese entorno cercano empaticen, conecten con la persona afectada y la vean más allá de lo que es la enfermedad, como la persona que es. La demencia, al inicio de la enfermedad, no representa un obstáculo para continuar haciendo las cosas que se hacían anteriormente, por lo que no debemos ser nosotros quienes excluyamos a la familia de dicho entorno. El transporte es otro entorno que forma parte del día a día de la sociedad. Por esta razón las empresas de transporte y sus responsables deben conocer la problemática que tienen las personas con demencia y las posibles situaciones con las que se pueden encontrar cuando una persona con demencia accede al mismo. La dificultad en el acceso, la realización del pago, el trance de no recordar la parada en la que deben bajarse, e incluso la propia desorientación que pueden tener en las propias instalaciones del medio de transporte. En cuanto a los centros sanitarios y hospitales es necesario dar un paso más en la atención y que se refleje en el trato hacia las personas con demencia y sus familiares generando entornos amigables y solidarios con ellas que les sean agradables y eviten el malestar, estrés y ansiedad. En este punto es importante destacar que la atención debe efectuarse al binomio (paciente-cuidador) considerándolos como un núcleo ofreciéndoles tranquilidad y confianza y una respuesta adecuada para ambos. Como sociedad no debemos olvidar que las personas con demencia representan un colectivo vulnerable y más expuesto a abusos y posibles malos tratos tanto físicos como psicológicos. Por ello, es labor de los profesionales de la salud, los servicios sociales y la sociedad en general actuar frente al maltrato. Ante el maltrato actúa y llama al 112. Sinergias entre los entornos amigables La Organización Mundial de la Salud, señala que las ciudades y comunidades amigables deben garantizar que las personas mayores, especialmente aquellas pertenecientes a colectivos vulnerables, entre ellos las personas con demencia, están en el centro de sus políticas y se cuenta con su participación en el diseño de actuaciones y medidas concretas. La OMS promueve la colaboración entre entornos amigables con las demencias y los entornos amigables con las personas mayores. Un ejemplo es el webinar titulado “Trabajando en las comunidades para las personas más vulnerables: ¿qué puede aprender la Red de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores del Movimiento Amigable con la Demencia?”, no siempre un entorno amigable con las personas mayores es amigable con las demencias, pero hay que seguir trabajando para que lo sea. La Red de Entidades Solidarias con el Alzheimer y la Red de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores tienen muchos ayuntamientos en común, y ambas redes cuentan con la participación de las personas a quienes se dirigen las políticas, las mejoras y las actuaciones. Estas sinergias y la colaboración pueden contribuir a aumentar el impacto de ambas redes, especialmente en el ámbito de la sensibilización y concienciación de la sociedad, objetivo principal de la campaña “Entornos Amigables y Solidarios con las Demencias” de la Confederación Española de Alzheimer (CEAFA). Más información en nuestra Web: Entidades amigables y solidarias con las demencias – CEAFA
astelehena, 07 azaroak 2022 12:18
La soledad no deseada en personas mayores: algunas propuestas desde la Red de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores
Categorías: Artículos , Respeto, inclusión y participación
Etiquetas: ciudades amigables , personas mayores , respeto e inclusión , sensibilización , soledad no deseada
MAITE POZO | COORDINACIÓN «RED DE CIUDADES Y COMUNIDADES AMIGABLES CON LAS PERSONAS MAYORES». IMSERSO Contexto demográfico El envejecimiento demográfico es una tendencia mundial que en España supone, 9 millones de personas mayores de 65 años, el 19,3% de la población total (Instituto Nacional de Estadística – INE, a 1 de enero 2019). El número de personas mayores de 80 años también sigue en aumento. Las previsiones indican que en el año 2050, las personas mayores de 65 años representarán más del 30% del total de la población española (cerca de 13 millones de personas – en 40 años 1 de cada 3 españoles será mayor de 65 años). Y las personas mayores de 80 años llegarán a superar la cifra de 4 millones (lo que supondrá algo más del 30% de la población mayor). Además, más personas mayores viven en las ciudades, sin embargo, el índice de envejecimiento (la proporción de personas mayores de 65 años respecto al total) es mucho más acentuado en el mundo rural, 28,5%. Soledad, una realidad también en aumento El envejecimiento de la población puede acentuar situaciones de soledad, pero existen otros factores sociales y estructurales como cambios en nuestra forma de vida, sociedades más “compartimentadas” e individualistas, ritmos de vida más acelerados, crecimiento de las ciudades y la despoblación del medio rural en España, que han contribuido al notable aumento de situaciones de soledad entre las personas mayores pero también en otros tramos de edad. Concretamente en nuestro país son ya más dos millones de personas mayores de 65 años que viven solas en España (datos del INE, abril 2019), estas cifras suponen que casi la mitad de los 4,7 millones de personas que viven solas tienen más de 65 años y la mayoría, 72%, son mujeres, frente al 28% de hombres (1.465.600 mujeres y 572.100 hombres), y de ellos, más de 850.000 tienen 80 o más años aumentando la diferencia entre hombres que viven solos y mujeres que viven solas, aumenta, el 78%, son mujeres (662.000 mujeres frente a 188.000 hombres mayores de 80 años). Y la tendencia es que todas estas cifras vayan en aumento y cada vez más personas, también más personas mayores, vivan solas. No obstante, vivir en soledad es una realidad compleja que no se debe simplificar en base a datos cuantitativos, la soledad puede ser vivida de muchas formas y no siempre es negativa. La soledad elegida no supone un problema, pero la soledad no deseada, no elegida, sí que tiene consecuencias negativas para la persona que la sufre. También existen personas que viven acompañadas y sin embargo se sienten solas, a menudo con un sentimiento de exclusión y de falta de conexión con lo que les rodea (sociedad, entorno, familia, lugar en el que viven…). Por lo tanto, hablamos de la soledad como sentimiento, “me siento sola, me siento solo”, lo que es negativo para la salud física y emocional de la persona es ese sentimiento de soledad, que además es susceptible de afectar a personas de todas las edades. El sentimiento de soledad tiene mucho que ver con la valoración que las personas hacemos de las relaciones que tenemos, con el grado de satisfacción que nuestras relaciones nos generan, y puede agudizarse con la pérdida de relaciones significativas, cuando una persona conserva relaciones pero ha perdido las más significativas e importantes para ella. La Organización Mundial de la Salud considera la soledad no deseada una cuestión de salud pública, porque puede tener efectos importantes en la salud de las personas, entre otros, deterioro cognitivo, depresión, pérdida de movilidad, enfermedades cardiovasculares y mortalidad temprana. La soledad es un problema cuando genera aislamiento social (soledad y aislamiento social no son lo mismo) y sentimiento de soledad. Abordar la realidad de la soledad no deseada de personas mayores, requiere un enfoque transversal, con políticas coordinadas entre distintos niveles de la administración pública (local, autonómica y estatal), organizaciones, Universidad, tejido asociativo, etc…, que trabajan por el bienestar de las personas mayores. Requiere también de la sensibilización e implicación de la sociedad en su conjunto tanto en la detección como en la intervención y prevención de estas situaciones. Promover la sensibilización social y la transmisión de valores de inclusión y solidaridad al conjunto de la sociedad, y la idea de apoyo mutuo e interdependencia, hoy cuidamos, mañana nos cuidan. Las actividades comunitarias y culturales, creando espacios de encuentro que faciliten las relaciones, incluidas las intergeneracionales, contribuyen a esa sensibilización social y a la generación de redes. En el ámbito de la sensibilización social es importante la forma en que comunicamos sobre la soledad, evitando estigmatizarla. La soledad es un factor social, no es una enfermedad. El trabajo con los medios de comunicación es importante en esa sensibilización. Es importante contar con la opinión de las propias personas mayores, colectivo heterogéneo y diverso, con necesidades y demandas, pero también con propuestas e iniciativa para paliar situaciones de soledad no deseada. Por ejemplo, una gran mayoría (alrededor del 88%) de las personas mayores desean vivir en su casa el mayor tiempo posible, por lo que el incremento y la mejora de servicios como la atención a domicilio o la teleasistencia, es una demanda de las organizaciones de mayores, o la adaptación y accesibilidad de la vivienda y del edificio en el que se encuentra es algo fundamental para la permanencia en el domicilio. Sin olvidar también los recursos personales, es necesario potenciarlos y trabajar para que las personas aprendamos a vivir en soledad. Estas premisas, transversalidad, sensibilización y participación se dan en los procesos de las ciudades y comunidades amigables con las personas mayores, que desde el compromiso de los ayuntamientos, tienen como características principales la participación de las personas mayores y de otros agentes públicos y sociales, y un enfoque transversal que requiere de la implicación de todas las áreas municipales. Iniciativas en la Red de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores En los diagnósticos y planes de acción de los municipios de la Red de Ciudades y Comunidades Amigables esta realidad no ha pasado desapercibida. En muchos de los diagnósticos y propuestas aparece la preocupación de las propias personas mayores por esta realidad que no les es ajena. Y junto con esta preocupación y demanda de actuaciones para paliarla, surgen propuestas e iniciativas interesantes, unas empiezan a dar resultados positivos y otras todavía están por evaluar, pero todas ellas nos llevan a valorar positivamente la contribución de los ayuntamientos a la puesta en marcha de iniciativas para evitar el incremento de situaciones de soledad no deseada y aislamiento social y paliar la situaciones ya existentes. Las iniciativas giran en torno a dos objetivos principales. Por un lado la detección de personas mayores que sufren soledad no deseada, para después poder intervenir y acompañar. Y por otro lado, la prevención para evitar que se produzcan estas situaciones. Tanto para la detección y acompañamiento como para la prevención, es fundamental facilitar las relaciones sociales de proximidad, recuperando los lazos vecinales en los barrios, fomentando modelos de convivencia que faciliten el desarrollo del contacto entre las personas y entre distintas generaciones en el entorno cercano, donde viven. Los espacios públicos inclusivos donde relacionarse y las redes comunitarias contribuyen a la prevención de situaciones de soledad no deseada y también pueden facilitar la permanencia en el hogar. Redes comunitarias y vecinales que implican a una diversidad de agentes (centros de salud y atención primaria, servicios sociales, comercios, farmacias, cafeterías, asociaciones vecinales, organizaciones de mayores y de voluntariado, vecindario…) En este contexto surgen diversidad de iniciativas de participación social, aprendizaje a lo largo de la vida, actividades de voluntariado y acompañamiento, fomento de las relaciones intergeneracionales, espacios de encuentro, espacios radiofónicos, creación de redes comunitarias… No obstante, falta todavía información, investigaciones que profundicen en el conocimiento de los motivos, datos e indicadores que tengan en cuenta la perspectiva de género y que nos permitan también conocer qué está funcionando mejor o qué es lo que no funciona, en todo el abanico de iniciativas que van surgiendo. Este conocimiento facilitará y mejorará la intervención para detectar y prevenir las situaciones de soledad no deseada. Interesante el estudio ‘La soledad en las personas mayores: prevalencia, características y estrategias de afrontamiento’ de Fundación La Caixa A continuación se presentan doce iniciativas concretas, unas surgidas en el marco de la Red de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores, y algunas otras igualmente interesantes de otras entidades y organizaciones que también actúan contra la soledad no deseada de personas mayores. Algunas iniciativas de localidades amigables con las personas mayores: En Bilbao, el programa “Mirada Activa” impulsado por el ayuntamiento en su plan de ciudad amigable, surge ante la necesidad de detectar aquellas personas mayores que viven solas y en situación de vulnerabilidad, sin redes de apoyo, ni familiares ni sociales, que es necesario identificar para después intervenir desde los servicios sociales municipales. Para ello el ayuntamiento ha movilizado, a través de una Red Activa al colectivo de personas mayores pertenecientes a las 53 asociaciones de mayores del municipio de Bilbao, al colectivo de profesionales de otras asociaciones y a la ciudadanía en general. En Zaragoza, la iniciativa “Nos gusta hablar” forma parte del plan de acción “Zaragoza Ciudad Amigable con las Personas Mayores” y tiene como objetivos contribuir a paliar estados de soledad y/o aislamiento social de personas mayores, favoreciendo la convivencia entre iguales y con otras generaciones. El proyecto consiste en la creación de espacios “Nos Gusta Hablar” como lugar de encuentro y compañía, donde las personas mayores podrán mantener una buena conversación y reconectar cara a cara. En Salamanca, el ayuntamiento ha incluido en su plan de acción la iniciativa “Salamanca Acompaña” para ayudar a las personas mayores que se encuentran en situación de soledad no deseada. Se ha diseñado un protocolo de detección por el que cualquier persona que detecte una situación de vulnerabilidad y soledad no deseada, puede ponerse en contacto con el ayuntamiento, que orientará e informará sobre los recursos disponibles, acompañando cuando sea necesario durante el proceso y haciendo posteriormente un seguimiento. En Valladolid, el ayuntamiento ha impulsado el programa “escuadrones de buena vecindad”, una iniciativa que lucha contra la soledad de las personas mayores, en la que personas voluntarias, en colaboración con los servicios sociales, tejen lazos, acompañan, charlan, están pendientes de quienes viven en sus barrios…De alguna forma se recuperan costumbres y relaciones y que se van perdiendo en nuestras ciudades. En Barcelona, el ayuntamiento con el apoyo de Amics de la Gent Gran desarrolla en 42 barrios el proyecto Radars, una red municipal donde los vecinos colaboran para detectar y hacer seguimiento de personas mayores que viven solas en su zona, en función de una serie de indicadores (aspecto, estado de salud o situación anímica…). Una vez detectadas estas situaciones, personas voluntarias se implican en el acompañamiento proactivo. En Coslada, el ayuntamiento organiza talleres con personas mayores para fomentar el envejecimiento saludable y activo, entre ellos un taller de cine en el que un grupo de personas mayores realizó el corto «Natasha» con el objetivo de visibilizar y sensibilizar sobre la soledad no deseada de muchas personas mayores. En Basauri, se ha puesto en marcha una red comunitaria de comercios, farmacias, vecinos y personal sanitario para prevenir situaciones de riesgo y soledad de personas mayores que contactará con los Servicios Sociales en caso de emergencia. Se trata de un proyecto piloto basado en la comunidad y las nuevas tecnologías. Este año, además, destacamos la rápida respuesta de los ayuntamientos en las primeras semanas de confinamiento por la Covid-19 con iniciativas para ofrecer el apoyo necesario a las personas mayores, especialmente aquellas que viven solas. Por ejemplo: En Vitoria-Gasteiz, el ayuntamiento puso en marcha el Programa «Estamos contigo» en las primeras semanas del confinamiento. Ante el cierre de actividades y centros de mayores, se reinventaron para seguir atendiendo a personas mayores en sus domicilios. Se realizan llamadas para charlar y conocer su estado y necesidades, darles pautas y recomendaciones para protegerse ante el virus y ofrecerles los apoyos necesarios. El grupo motor de Durango Lagunkoia-Amigable, ha puesto en marcha “El podcast de Durango Amigable», la idea de este programa de radio surge durante el confinamiento, cuando las actividades para abordar situaciones de soledad de personas mayores tuvieron que suspenderse. Actualmente todavía son muchas las personas mayores que pasan mucho tiempo en su casa y con frecuencia las noticias que les llegan no son nada alentadoras, y este programa de radio pretende llevar noticias positivas, “que aporten y nos hagan pasar un rato agradable”. Otras iniciativas dirigidas a evitar el aislamiento de las personas mayores y prevenir situaciones de soledad no deseada: Grandes Amigos es una ONG de voluntariado que ha puesto en marcha el proyecto Grandes Vecinos con el objetivo de prevenir situaciones de soledad y aislamiento. Busca recuperar la vínculos vecinales poniendo a la personas mayores en el centro del barrio. Un proyecto que quiere ofrecer otras formas de participación ciudadana adaptadas a los nuevos ritmos de vida y que cuenta con una amplia red personas voluntarias y entidades colaboradoras. La Unión Democrática de Pensionistas y Jubilados, cuenta desde hace años con el programa Voluntariado UDP, un proyecto que surge de las propias personas mayores para ayudar y acompañar a otras personas mayores que en su entorno habitual fomenta la convivencia y el bienestar. Recientemente se ha puesto en marcha el Portal del Voluntariado UDP con actividades formativas e informativas dirigidas a las personas mayores voluntarias. Esta selección de doce iniciativas, no pretende ser una recopilación exhaustiva, simplemente ofrecer una visión positiva de que es posible intervenir para paliar esta realidad, que ideas e iniciativas no faltan. Se trata de una pequeña muestra de lo que puede hacerse cuando se unen y cooperan administraciones públicas, organizaciones y ciudadanía.
asteartea, 08 azaroak 2022 14:46
Crece la iniciativa «Farmacias Amigables»
Categorías: Artículos , Espacios, transporte y vivienda
Etiquetas: ciudades amigables , envejecimiento saludable , personas mayores , imserso , buenas prácticas , respeto e inclusión , farmacias amigables
XABIER AIZPURUA | COLEGIO OFICIAL DE FARMACÉUTICOS DE GIPUZKOA El paradigma demográfico de las sociedades occidentales se caracteriza por un progresivo y marcado envejecimiento de la población, auspiciado, entre otros factores, por el incremento de la esperanza de vida, unas menores tasas de natalidad y maternidades más tardías. San Sebastián es un buen exponente de este envejecimiento poblacional, con el 23% de su población (uno de cada cinco donostiarras) con 65 o más años (EUSTAT, Censo de población, 2019). San Sebastián es ciudad pionera en la Red de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores impulsada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), de la que forma parte desde 2009. El plan de Ciudad de San Sebastián Amigable trabaja las ocho áreas propuestas por las OMS, estructuradas en torno a 4 ejes: Espacio público integrador y movilidad segura y accesible Viviendas para toda la vida Una comunidad que cuida Transición hacia un nuevo ciclo vital y gestión de la edad El eje “Una comunidad que cuida” integra, entre otras cuestiones, las relativas a la protección social y la salud desde una perspectiva comunitaria. Y es en este marco donde el Colegio Oficial de Farmacéuticos de Gipuzkoa, desarrolló un proceso de participación para la construcción colectiva del concepto de Farmacia amiga o amigable en San Sebastián mediante la realización de reuniones grupales de personas mayores, usuarios de farmacia, farmacéuticos comunitarios, empleados públicos, profesionales sociales y sanitarios. Farmacia Amigable, por tanto, es una iniciativa incluida en el Plan de Ciudad Donostia Lagunkoia/San Sebastián Amigable. El proceso de trabajo de esta iniciativa se sustentó en la plasmación de una serie de valores en torno a la participación activa de las personas mayores en la construcción de la ciudad y el rol de las farmacias como recurso socio-sanitario y al servicio de la comunidad. Así, la farmacia aspira a ser más amigable, más social, más comprometida y más implicada y adquiere unos compromisos en relación al trato personal, el espacio físico, el servicio farmacéutico y la atención profesional. ¿Cómo se reconoce una farmacia amigable? Se reconocen por el distintivo publicado en el cabecero de esta noticia. Y con las alfombrillas con la que dan la bienvenida a la Farmacia Amigable. Además, tienen a su disposición unos trípticos donde se explica la iniciativa y se recogen los compromisos que la farmacia ha adquirido (adjuntamos los compromisos). Tras la senda iniciada en 2015 en el marco del proyecto Donostia Lagunkoia por el Ayuntamiento de Donostia-San Sebastián y el COFG, la Red Euskadi Lagunkoia/Amigable (iniciativa promovida por el Departamento de Empleo y Políticas sociales del Gobierno Vasco e integrada por 66 municipios) y el Colegio de Farmacéuticos de Gipuzkoa se pone en marcha para analizar los elementos necesarios en una farmacia amigable con las personas mayores. El objetivo era avanzar en esta iniciativa y generalizar el programa en todas las farmacias del territorio. El primer paso, realizado en Irún, fue la reunión de un grupo en el que participaron 5 farmacias comunitarias del municipio junto con dos representantes del COFG. En esta primera sesión se trabajó debatieron sobre la necesidad de fomentar el trabajo de los/as farmacéuticos/as en el desempeño de su rol comunitario en los municipios, facilitando la comunicación con agentes de interés y poniendo en valor esta función comunitaria de escucha, detección e información. Tras esta sesión en Irún, y para seguir impulsando la iniciativa, La Red Euskadi Lagunkoia, y el Consejo de Farmacéuticos del País Vasco colaboran para impulsar la amigabilidad de las farmacias vascas con las personas mayores con la “Semana de las Farmacias Amigables”, que tuvo lugar recientemente del 22 al 26 de junio. El objetivo de esta campaña consistió en visibilizar y dar valor a las farmacias como agentes comunitarios en una sociedad que envejece, ya que el papel de las farmacias es fundamental en el mantenimiento de la autonomía y la calidad de vida de todas las personas y sobre todo de las personas mayores, tal y como se ha demostrado en estos días, debido al apoyo fundamental que han supuesto en el estado de alarma provocado por la crisis sanitaria derivada del COVID-19. Las personas mayores suelen ser clientes fieles en establecimientos de barrio, lo que incluye a las farmacias. Son, en general buenas conocedoras de los productos que adquieren y compradoras habituales. Siguiendo estos consejos y pautas, las farmacias van a convertirse en espacios más amables para ellos y eso va a repercutir en su vida, contribuyendo a la prolongación de la autonomía de alguna de ellas. Las farmacias conforman la red sanitaria más cercana y accesible a la sociedad y con este programa de amigabilidad de Euskadi se hacen, si cabe, todavía más accesibles, sensibles y comprometidas con las necesidades e intereses que tengan los pacientes mayores a los que atienden. La campaña consistió en compartir buenas prácticas amigables que se llevan a cabo en el día a día a través de vídeos, fotos o historias en las redes sociales. Estas buenas prácticas fueron desde la facilitación de la accesibilidad del entorno físico, como contar con una silla para sentarse, emplear tamaños de letra adecuados en los carteles que se coloquen en las farmacias; como acciones relacionadas con el trato y el entorno social, como el detectar situaciones de necesidad en la ciudadanía y participar en programas comunitarios. También fueron ejemplos de buenas prácticas amigables las acciones realizadas en la crisis sanitaria derivada del COVID-19, como pudieron ser la educación sanitaria sobre medidas higiénicas o la explicación del correcto uso de las mascarillas, entre otras iniciativas. En definitiva, todos aquellos aspectos que convierte a las Farmacias en grandes agentes comunitarios. Vídeo de presentación de Farmacias Amigables Plan de Acción Donostia Lagunkoia – Amigable Semana de las Farmacias Amigables, 22 a 26 de junio, 2020
astelehena, 07 azaroak 2022 12:19
La Red de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores se suma al Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez
Categorías: Artículos , Respeto, inclusión y participación
Etiquetas: ciudades amigables , personas mayores , imserso , respeto e inclusión , buen trato , sensibilización , edadismo , abuso y maltrato
MAITE POZO | COORDINACIÓN «RED DE CIUDADES Y COMUNIDADES AMIGABLES CON LAS PERSONAS MAYORES». IMSERSO En 2011 Naciones Unidas designó el 15 de junio como Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez, considerando que “El maltrato a las personas mayores es un problema social mundial que afecta la salud y los derechos humanos de millones de personas mayores en todo el mundo y es un problema que merece la atención de la comunidad internacional”. La crisis sanitaria por Covid-19 ha puesto de manifiesto situaciones de discriminación hacia las personas mayores que han llevado a muchos países a reclamar conjuntamente el respeto a los derechos y la dignidad de las personas mayores. El pasado 11 de mayo, 140 países de las Naciones Unidas, entre los que se incluye España, emitieron una declaración conjunta reconociendo un incremento del edadismo y situaciones de negligencia y discriminación hacia las personas mayores durante la pandemia. “Nos preocupa la situación de las personas mayores que están en cuarentena o en confinamiento con familiares o cuidadores y que también pueden enfrentarse a mayores riesgos de discriminación, violencia, abuso y negligencia. En este sentido, debemos ampliar nuestros esfuerzos y fortalecer las medidas para proteger a las personas mayores, en particular a las mujeres mayores, de cualquier forma de violencia y abuso de género”. Esta declaración reconoce también la participación significativa de las personas mayores en la sociedad y la importancia de fortalecer la solidaridad internacional e intergeneracional durante la crisis y el proceso de recuperación. También Age-Platform Europe en su informe sobre Covid-19 y los derechos humanos de las personas mayores actualizado el pasado mes de mayo, incluye el aumento en el riesgo de sufrir maltrato y abusos. Este informe recoge situaciones de discriminación que ya existían antes de la Covid-19 y que se han acentuado durante la pandemia. Además, en este informe se ofrecen una serie de recomendaciones para garantizar la protección contra la discriminación, la prevención del abuso, la inclusión y el acceso a servicios esenciales para personas en situación de vulnerabilidad, entre ellas, garantizar apoyo y protección adecuados para las personas cuidadoras y las personas a las que cuidan. Ya en 2002, la Declaración de Toronto -OMS, INPEA (Red internacional de prevención del abuso y maltrato en la vejez) y Universidades de Toronto y Ryerson- estableció que “El maltrato a personas mayores se define como la acción única o repetida, o la falta de la respuesta apropiada, que ocurre dentro de cualquier relación donde exista una expectativa de confianza y la cual produzca daño o angustia a una persona mayor”. Se trata de una realidad que comienza a visibilizarse, pero que continúa estando oculta en la sociedad y con frecuencia queda relegada al ámbito privado. Se ha evitado hablar sobre ella y sigue siendo uno de los tipos de violencia menos tratados en estudios e investigaciones, por eso faltan datos e información que faciliten la detección y la intervención. Los malos tratos a las personas mayores se pueden dar de muchas formas: desde negligencia y descuido o abandono en el cuidado diario hasta el maltrato físico, psicológico y verbal, pasando por la privación de alimentos o medicación y otros tipos de abusos como dejar de contar su opinión, infantilización, ingreso en instituciones contra su voluntad, apropiación de sus bienes o abuso sexual. El abuso y maltrato generan indefensión y ansiedad, agravamiento de enfermedades y lesiones, especialmente en personas mayores en situación de vulnerabilidad, dependencia o deterioro cognitivo. Hablamos por tanto de dignidad y derechos de las personas mayores y de un problema de salud pública por las secuelas físicas y psicológicas que sufren las víctimas. Las personas mayores por lo general no denuncian estas situaciones, aunque faltan datos por la escasez de estudios sobre esta realidad, se calcula que sólo denuncia el 6-7% aproximadamente de las personas mayores que sufren algún tipo de abuso. La gran mayoría de las víctimas de malos tratos no presentan denuncia, entre otros motivos, porque dependen económica y emocionalmente de quien les maltrata, temen represalias, sienten vergüenza o incluso en ocasiones se llega a producir una normalización de los malos tratos. Se calcula que aproximadamente el 65% de los casos de malos tratos a personas mayores son a mujeres, por lo que es importante tener en cuenta la perspectiva de género como ya estableció la Declaración de Toronto en 2002. La dificultad para detectar estas situaciones de abuso y maltrato en la vejez dificulta la intervención. Esta realidad existe con independencia del nivel económico de las personas y del entorno familiar o del lugar en el que residan. Se puede dar tanto en el ámbito familiar como en el institucional, por lo que la prevención requiere entre otras cosas, de la sensibilización e implicación de la sociedad, prestando atención a los indicios de maltrato, denunciando casos conocidos y arropando a las víctimas. La OMS se ha implicado en esta toma de conciencia, y considera así mismo que las ciudades y comunidades tienen “un papel central para asegurar que el maltrato a las personas mayores se comprenda, gestione y, en última instancia, se evite”. La Red de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores en España se une a la toma de conciencia del abuso y maltrato en la vejez, una realidad que supone una violación de los derechos más fundamentales y de la dignidad de las personas mayores. Y anima a los ayuntamientos de la Red a conocer y trabajar este tema, y proponer y llevar a cabo actuaciones en sus municipios dirigidas a: Mejorar la detección de situaciones de maltrato y abuso para poder prevenir estas situaciones. Visibilizar esta realidad, informando y sensibilizando a la sociedad. Promover actividades que faciliten las relaciones intergeneracionales y el mantenimiento de redes sociales. Formar y sensibilizar a profesionales que trabajan desde distintos ámbitos, principalmente social y sanitario, con las personas mayores. Formar y sensibilizar a las propias personas mayores para prevenir y denunciar si llega el caso estas situaciones, informando sobre sus derechos y los recursos disponibles. Promover estudios e investigaciones que contribuyan a mejorar la detección y la intervención posterior. Así como a promover en sus planes de acción actuaciones dirigidas a fomentar el buen trato a las personas mayores como medida de prevención. Por ejemplo campañas de sensibilización como la promovida por el Ayuntamiento de Terrassa “Con respeto, mejor”o la realizada por el Ayuntamiento de Cartagena con motivo del Día de la Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez (Ver vídeo). También en la atención y cuidado a las personas mayores cuando lo necesiten, el buen trato debe estar entre los principios irrenunciables de un sistema de cuidados ya sea en el domicilio o en una institución. Un modelo de cuidados basado en una atención integral que sitúe a la persona en el centro hasta el final de la vida, por delante de cualquier otra consideración, contribuirá sin duda al buen trato y al respeto a la dignidad y los derechos de las personas tengan la edad que tengan. Referencias Resolución de la Asamblea General de Naciones Unidas para la designación del Día Mundial para la Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez Declaración de Toronto (2002) “Statement of Support to the UN Secretary General`s Policy Brief on The Impact of COVID-19 on Older Persons” Covid-19 and human rigths concerns for older persons. Report AGE-Platform EU.
asteazkena, 20 abenduak 2023 10:21
La Red de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores celebra el Día Europeo de la Solidaridad y la Cooperación entre Generaciones
Categorías: Artículos , Respeto, inclusión y participación
Etiquetas: ciudades amigables , envejecimiento saludable , personas mayores , imserso , respeto e inclusión , edadismo , relaciones intergeneracionales
MAITE POZO | COORDINACIÓN «RED DE CIUDADES Y COMUNIDADES AMIGABLES CON LAS PERSONAS MAYORES». IMSERSO El 29 de abril se celebra el Día Europeo de la Solidaridad y la Cooperación entre Generaciones, desde 2009 y gracias al impulso de organizaciones como la Plataforma Europea de Personas Mayores (Age-Platform EU) y el Foro Europeo de la Juventud (European Youth Forum). Esta celebración y puesta en valor de la solidaridad intergeneracional tiene como objetivo ayudar a que tomemos conciencia de la importancia y consecuencias positivas de fomentar la relación y cooperación entre distintas generaciones, de que jóvenes y mayores compartan vivencias, experiencias, conocimiento y habilidades. Estas consecuencias positivas benefician a todas las generaciones y a la sociedad en general, mejorando la comunidad y el tejido social, lo común. Se produce un aprendizaje mutuo, unas generaciones aportan experiencia y otras nuevas habilidades y, todas, distintas formas de mirar el mundo. Se transmiten conocimientos y vivencias mientras se aprovechan y refuerzan potenciales y habilidades personales. En las personas mayores se generan cambios positivos en su bienestar físico, psicológico y emocional. Entre otras cosas, aumentan las ganas y la motivación por aprender cosas nuevas y mejora la autoestima, y se superan situaciones de aislamiento social y sentimientos de soledad. En definitiva, se favorece un envejecimiento saludable y satisfactorio. En la gente joven, se fomenta una idea más positiva y cercana de la realidad de las personas mayores y del proceso de envejecer en general. A través del intercambio de experiencias, se transmiten también tradiciones culturales, que permiten a los más jóvenes conocer la historia y la cultura de su entorno. Aprenden a valorar y respetar a la población de mayor edad, más allá de sus familiares más cercanos. Tanto en personas mayores como en jóvenes se potencian habilidades sociales y la empatía, la comprensión de las vivencias, preocupaciones, expectativas e ilusiones de otras generaciones. Objetivos de Desarrollo Sostenible, envejecimiento saludable y programas intergeneracionales En el contexto de la Agenda 2030, la Organización Mundial de la Salud (OMS), señala que un compromiso con los ODS significa un “compromiso con el envejecimiento saludable y con políticas basadas en la evidencia que fortalezcan las capacidades de las personas mayores y mejoren su bienestar”. En este sentido, las iniciativas y programas intergeneracionales han constatado sus efectos positivos en el fomento de un envejecimiento saludable y activo. La OMS también considera fundamental ayudar a las ciudades y comunidades de todo el mundo a abordar el reto del envejecimiento demográfico adaptándose a las personas mayores, creando entornos amigables que sean inclusivos y equitativos con las personas de todas las edades. Al hablar de entornos sociales inclusivos, se apela también a la no discriminación por razón de edad, a llevar a cabo actuaciones que contribuyan a superar el edadismo que margina a las personas mayores, y entre esas actuaciones, las actividades intergeneracionales han demostrado su eficacia para superar estereotipos sobre la edad y el envejecimiento. Por todo ello, la OMS, en el marco de la Red de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores, incluye entre los indicadores (924 Kb.) para valorar el grado de amigabilidad de una localidad, la disponibilidad (o no) de actividades intergeneracionales. En muchas ciudades amigables con las personas mayores se han demandado y se han llevado a cabo iniciativas que buscan la creación de espacios y actividades que promuevan las relaciones intergeneracionales. Se trata de iniciativas muy diversas, basadas en espacios de encuentro y convivencia, en las tecnologías de la comunicación o en el arte y la creatividad, pero todas ellas han contribuido a la generación de entornos más amigables con las personas mayores y para la sociedad en general. Incluso en la etapa de confinamiento por la Covid-19 están surgiendo iniciativas para superar la distancia física. Algunas iniciativas intergeneracionales En Castellón Ciudad Amigable, el ayuntamiento ha colaborado en el proyecto “Tiempo en común”, desarrollado por un equipo de cinco niñas entre 11 y 14 años, que participan en el concurso de internacional “Technovation Challenge. El objetivo es la creación de una aplicación móvil (APP) para acercar la tecnología y la población más joven a las personas mayores, con el fin de que realicen actividades en común y superar situaciones de aislamiento entre las personas mayores. A través de esta aplicación, que cuenta con un diseño sencillo y comprensible, las personas usuarias podrán sugerir actividades de tiempo libre que deseen realizar con personas de diferente edad. En Zaragoza Ciudad Amigable, el Ayuntamiento trabaja desde hace años, a través de la Red de Centros de Convivencia, promoviendo la participación de las personas mayores en proyectos que impliquen la relación con otros colectivos de diferentes generaciones, favoreciendo un clima positivo en relación con su comunidad y mejorando la imagen social de la persona mayor. El objetivo del proyecto intergeneracional “Convivencia y buenas maneras” ha sido “potenciar la convivencia entre personas de diferentes grupos de edad, facilitando un cauce de aprendizaje mutuo y recíproco y para ello ha implicado a centros de mayores, bibliotecas y colegios de educación infantil y primaria. Más específicamente pretendía provocar una reflexión sobre nuestro comportamiento hacia el entorno social que nos rodea diariamente fomentando el respeto y la tolerancia”. En Manresa Ciudad Amigable, el Ayuntamiento se propuso fomentar relaciones intergeneracionales intensas y comprometidas. “La fórmula apareció, situando la acción en el campo de la creación artística, fomentando la colaboración entre personas de edades diferentes con el objetivo de crear y realizar una propuesta artística”. La beca Art’k suma (Arte que suma) dirigida a equipos de artistas, individuales o grupales, compuestos por menores de 35 años y mayores de 65 años, para la creación de un trabajo creativo conjunto, compartiendo una interpretación conjunta de la realidad de la ciudad y fomentando el intercambio creativo entre generaciones. Durante la crisis sanitaria y el confinamiento, el teléfono y las tecnologías de la comunicación pueden facilitar el mantenimiento de las relaciones intergeneracionales y ayudar a paliar situaciones de aislamiento social y sentimientos de soledad. La lectura compartida entre generaciones es una enriquecedora práctica que la iniciativa “LeerteQuiero” de Acervo Intergeneracional ayuda a mantener a distancia durante el confinamiento. Se trata de una iniciativa de acompañamiento virtual a través de la lectura que pone a disposición de las personas participantes la Guía ‘LeerteQuiero a distancia’ con recomendaciones y enlaces a recursos técnicos y literarios, y experiencias como la de Cristina: “Os cuento mi experiencia lectora con mi nieto, yo tengo 70 años y él 2…” La Red de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores se suma al Día Europeo de la Solidaridad y la Cooperación entre Generaciones y anima a los municipios de la Red a promover iniciativas que fomenten las relaciones intergeneracionales que contribuyan a la construcción de entornos sociales amigables, y sociedades más cohesionadas donde la edad no sea un motivo de discriminación y cada persona sea importante. Más Información: https://ciudadesamigables.imserso.es/ Fuentes Medición del grado de adaptación de las ciudades y comunidades a las personas mayores (924 Kb.) “Tiempo en común” la tecnología como herramienta para las relaciones intergeneracionales Proyecto intergeneracional “Convivencia y buenas maneras” Beca intergeneracional “Art k’ suma” Acervo Intergeneracional “LeerteQuiero”
asteazkena, 09 abuztuak 2023 10:19
¿Cómo estamos viviendo las personas mayores la crisis sanitaria provocada por el COVID-19?
Categorías: Artículos , Respeto, inclusión y participación
Etiquetas: ciudades amigables , personas mayores , imserso , respeto e inclusión , buen trato , covid 19 , edadismo
PACA TRICIO | PRESIDENTA DE LA UNIÓN DEMOCRÁTICA DE PENSIONISTAS Y JUBILADOS (UDP) CARLOS MARTÍNEZ | DIRECTOR DE LA UNIÓN DEMOCRÁTICA DE PENSIONISTAS Y JUBILADOS (UDP) – mayoresudp.org Estamos viviendo un tiempo difícil, protagonizado por el confinamiento al que todas las personas nos vemos sometidas, debido a la alerta sanitaria por la expansión del COVID-19 o coronavirus en el mundo y, muy especialmente en nuestro país. Las noticias que día a día nos golpean hablan de incremento de personas contagiadas, de fallecimientos, de desborde en los servicios de atención médica, pero también han colocado inevitablemente a las personas mayores en el “ojo del huracán”, por ser un colectivo de especial riesgo ante el contagio. Es una realidad ineludible, que obviamente vivimos con preocupación. Con los años disminuyen las defensas inmunitarias del organismo, especialmente en personas afectadas de patologías previas, algo que sabemos se incrementa con la edad. Pero este hecho, esta evidencia, no debe hacernos caer en posiciones y posturas que evidencian en ocasiones un edadismo injusto y discriminatorio. Y ello desde dos visiones distintas pero igualmente negativas: la de quienes acuden al paternalismo victimista hacia las personas mayores o las que las estigmatizan como posibles transmisoras del virus. Nada de esto es cierto ni hace justicia a un colectivo tan diverso y heterogéneo como es el de las personas mayores. Son muchas las personas mayores –lo vemos a nuestro alrededor cada día- que han dado un paso adelante, superando su temor y riesgo, para mostrarnos a la sociedad su responsabilidad, solidaridad y capacidad de esfuerzo y sacrificio. Personas mayores que, desde el confinamiento en sus casas toman la iniciativa y están participando, atentas a las necesidades de quienes más lo necesitan, cambiando su voluntariado presencial por un voluntariado telefónico u online, prestándose a coser mascarillas para el personal sanitario o personas que las necesitan, profesionales sanitarios jubilados reincorporándose para ayudar, desarrollando iniciativas culturales, lúdicas o de encuentro social a través de las tecnologías de la comunicación, animando, sensibilizando, alentando a quedarse en casa y a la superación, aportando... Muchas personas mayores hemos vivido épocas y momentos difíciles en nuestras vidas, estamos acostumbradas al sacrificio y al trabajo duro. Todavía tenemos en la mente el papel de tantas abuelas y abuelos en la reciente crisis económica, que con su acogimiento y generosidad, fueron el más consistente pilar de apoyo a tantas personas y familias en paro o precariedad, en ocasiones asumiendo el riesgo de perder hasta su propia vivienda. En estos duros años han sostenido con su generosidad y entrega a una parte importante de la sociedad. ¿No es este un buen momento para reconocer su compromiso y la deuda que toda la sociedad tenemos con ellas y ellos? ¿Y qué mejor manera de hacerlo que devolviéndoles el cariño, la protección y ayuda que ahora necesitan? Pero sin paternalismos ni estigmas, tan sólo con dignidad y generosidad, y poniendo también en valor su aportación en este momento. Como ha declarado recientemente, Tedros Adhanom Ghebreyesus, Director General de la OMS: Las personas mayores llevan la sabiduría colectiva de nuestras sociedades. Son miembros valiosos y valorados de nuestras familias y comunidades. Pero tienen un mayor riesgo de complicaciones más graves de COVID-19. Estamos escuchando a las personas mayores y a quienes trabajan con ellas y para ellas, para identificar la mejor manera de apoyarlas. Hacer de nuestras ciudades, comunidades, pueblos y barrios entornos amigables con las personas de más edad incluye y exige este reconocimiento y escucha. Mostrar la vulnerabilidad, a la vez que retrata nuestra humanidad nos engrandece como personas. ¿Quién no se ha sentido vulnerable en alguna ocasión, por algún motivo? Las personas mayores, mostramos ahora más que somos vulnerables, y ello nos hace más grandes. En estos momentos, más que nunca, la sociedad tiene que estar a nuestro lado, hacer suyas nuestras necesidades y reconocer nuestro papel social, demostrado en tantas ocasiones. Esta alerta sanitaria mundial va a marcar un antes y un después. En ese próximo “después” tocará extraer conocimiento y aprendizaje, especialmente en lo que a cuidados se refiere. Tras esta emergencia sanitaria, la relevancia de la Red de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores, iniciativa de la OMS impulsada por el IMSERSO, y su metodología de trabajo basada en la participación y la escucha va a cobrar un gran protagonismo y nos brindará más oportunidades de extenderlo a los municipios de nuestro país. La experiencia que estamos viviendo de emergencia sanitaria pone en relieve el valor del concepto de envejecimiento saludable que preconiza la OMS con esta iniciativa y con la próxima Década del Envejecimiento Saludable (2021-2030). El diagnóstico y plan de actuación en cada una de sus ocho áreas de trabajo nos sirve para detectar las mejoras que cada municipio o comunidad debe afrontar a la hora de transformarse en un entorno amigable para las personas mayores y, en consecuencia, saludable para todas las edades. Una de las mayores enseñanzas de esta epidemia mundial es el valor de la salud pública, la importancia de la inversión en lo más importante que todas las personas necesitamos y queremos: nuestra salud. Y ésta no es sólo una cualidad individual y personal, sino que descansa en todos y cada uno de los ámbitos de nuestros entornos de vida. Si apostamos por un envejecimiento saludable, este involucra todos los elementos que componen cada una de las áreas de actuación que acomete la Red promovida por la OMS, en línea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible y la llamada Agenda 2030. Es importante afrontar el reto de poner en valor en nuestros entornos el cuidado de las personas y, en nuestro caso, especialmente de las personas mayores. El cuidado ha de ser responsable y equilibrado para ser transformador. Estamos viviendo con esta pandemia, que es global, la importancia de lo local, de nuestro entorno más cercano, que ha de ser corresponsable del cuidado de todas las personas, especialmente de aquellas más vulnerables. Todas las personas hemos de ser cuidadoras, no sólo de quienes componen nuestra familia -que también- sino de quienes comparten mi barrio, pueblo y ciudad. Ejercer esa corresponsabilidad es trabajar por una sociedad igualitaria, que garantice el cuidado en todas las etapas de la vida. La amigabilidad de nuestro entorno, hoy más que nunca, adquiere un significado más real y concreto. En alcanzar esta meta hemos de trabajar juntas administraciones, instituciones y ciudadanía. Y como tan importante es la meta como el proceso, en este reto cada voz es importante. La actitud de escucha nos tiene que permitir realizar diagnósticos más certeros, y la colaboración y apoyo mutuo nos deben permitir afrontar los retos con planes de actuación más realistas, eficaces y con vocación de sostenibilidad en el tiempo, como un deber para con las personas de ahora y de las generaciones venideras. Llegará en poco tiempo la superación de esta grave crisis sanitaria, que traerá secuelas y consecuencias; pero lo más importante es sabernos a nivel individual y colectivo capaces de analizar y extraer conocimiento y aprendizaje con el que enfrentarnos a un futuro que ha de ser sostenible y amigable para todas las personas, o no será. Marzo, 2020
asteazkena, 09 abuztuak 2023 10:13
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osteguna, 17 azaroak 2022 13:10
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