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astelehena, 21 azaroak 2022 10:45
El género como variable estructural que evidencia las desigualdades entre hombres y mujeres en el curso vital, y especialmente en la vejez
Categorías: Artículos , Red de Ciudades Amigables
Etiquetas: ciudades amigables , personas mayores , envejecimiento , ciclo vital , mujeres mayores , perspectiva de género
MÓNICA RAMOS | Doctora en Antropología Social de Orientación Pública. Especialista en envejecimiento y género. Socia-Directora del Instituto de formación en Gerontología y Servicios Sociales – INGESS. Profesora Asociada del Departamento de Antropología Social y Psicología Social. Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense de Madrid Introducción Si quiero ser honesta, el proyecto de ciudades y comunidades amigables con las personas mayores desde el momento en el que se planteó me resultó chocante. Y a día de hoy me sigue pareciendo algo limitado. En mi opinión, sería mejor plantearnos ciudades y comunidades amigables con el proceso de envejecimiento o con el curso vital. Creo que este pequeño cambio visibilizaría de manera más clara que la vejez es solo una etapa más del curso de la vida, y que en cualquier momento de esa trayectoria se pueden experimentar cambios positivos y negativos. Por tanto, que la vejez no es sinónimo de problemas, dependencia, discapacidades o limitaciones. En este sentido, los entornos en los que vivimos deberían ser amigables con todas las etapas de nuestra vida, tratando de ofrecer calidad y calidez a quienes los habitamos, y de la misma manera, nos deberían empoderar para promover nuestra autonomía personal y comunitaria en cualquier momento de nuestro curso vital. Para mí, lo amigable supone tanto la implicación de recursos para la superación de barreras o dificultades, como la promoción de oportunidades y capacidades ciudadanas. Mi posición personal y científica a este respecto, es animar a que las políticas públicas superen cada vez más la institucionalización de la edad como algo cronológico o biológico, porque somos mucho más que la edad objetiva establecida por nuestra fecha de nacimiento. De hecho, resulta interesante observar que se le conceda tanta importancia a la edad, es decir, al hecho de ser “persona mayor”, y en cambio, se incida tan poco en aplicar una perspectiva de género. Así nos podríamos preguntar si los pueblos y ciudades amigables con las personas mayores, lo son en la misma medida, con las mujeres que con los hombres –mayores-. No pongo en duda que en cada proyecto que se ha diseñado para crear una ciudad amigable con las personas mayores, se ha preguntado tanto a hombres como a mujeres cuáles eran sus inquietudes al respecto, pero ¿esa consulta se ha diseñado con una perspectiva de género? O ¿solo se han incluido en el proceso de consulta a hombres y mujeres? Por supuesto, que esto ya es un paso importante, incluir a ambos sexos en la reflexión ciudadana, pero no es suficiente, porque todavía hoy en día existe desigualdad y discriminación hacia las mujeres de todas las edades, y por ello, el género sigue siendo una variable estructural que establece diferencias en el envejecer de hombres y mujeres. Sin un enfoque de género, solo incluimos a personas de ambos sexos en nuestra intervención. Como gerontóloga feminista espero aportar con este artículo una mirada de género que ofrezca algo de luz al respecto. El género y la edad como construcciones socioculturales que establecen desigualdades La idea principal que deseo transmitir es que los sistemas de género convierten las diferencias entre hombres y mujeres en desigualdades que afectan más a las mujeres que a los hombres a lo largo de sus cursos vitales porque implican discriminación (Del Valle, 2013, p.207). Los patrones de género y los roles que han desempeñado las mujeres a lo largo de sus vidas, en sistemas heteropatriarcales como el nuestro, explican gran parte de las carencias que manifiestan muchas de las mujeres mayores de hoy, por lo que condicionan la situación en la que se encuentran en la vejez, y ponen de relieve, todavía en la actualidad, que no es lo mismo envejecer siendo hombre que siendo mujer. Pero no solo el género es una construcción social, sino que también la edad es un concepto construido socioculturalmente en el que se pueden distinguir diferentes dimensiones –cronológica, fisiológica, social, etc.-. Y una de las conclusiones más relevantes, es que la combinación de estas dimensiones de la edad con el género establece un doble rasero para hombres y mujeres, que pone de relieve las carencias y dificultades que experimentan las mujeres en la vejez. En este artículo se abordan algunas de las más destacadas. Por ejemplo, al entrelazar edad cronológica con género, quedan definidas dos discriminaciones: la de ser mayor y la de ser mujer. El mensaje que se transmite a las mujeres mayores en nuestra sociedad es que deben esforzarse por seguir pareciendo jóvenes -ya que la exigencia o prescripción para las mujeres es la de la belleza unida a la juventud-. De ahí la necesidad de utilizar cremas para reducir arrugas, tintes para ocultar las canas, etc. Otro aspecto en el que se pone de relieve el doble estándar del envejecimiento para hombres y mujeres, es la diferente aceptación social de la sexualidad para unos y para otras. Especialmente relevante es la diferente aceptación social que se muestra ante una relación sexual entre un hombre mayor y una mujer joven, que incluso es erotizada en el imaginario heteropatriarcal, mientras que en el caso contrario, entre una mujer mayor y un hombre joven, se tiende a ridiculizar y a poner en cuestión. En este sentido, serían necesarias campañas de sensibilización para romper con esta visión estereotipada de la vejez femenina y promover en los espacios comunitarios un empoderamiento de las mujeres sobre sus cuerpos y su sexualidad. Otro aspecto en el que los patrones y los roles de género son determinantes en la vida de las mujeres mayores de hoy se observa en cómo la multiplicidad de roles y la construcción de su identidad femenina como «seres-para otros» ha incidido en su salud a lo largo de su vida, lo que ha tenido una repercusión negativa en su envejecer. Por ello, a pesar de que disfrutan de una esperanza de vida más elevada que los hombres, también lleva aparejada situaciones de vulnerabilidad (Freixas, Luque y Reina, 2009, p.60), ya que las mujeres tienen que afrontar al envejecer situaciones más complejas que los hombres, (Barrantes, 2006, p.193; Salgado-de Snyder y Wong, 2007, p.516; Ramos, 2010, p.203-204; Ramos, 2012, p.45), debido a que disponen de menores recursos económicos y formativos, a la complejidad que ha tenido su trayectoria laboral, a su mayor nivel de morbilidad y de discapacidad, o a su invisibilidad ante las políticas y administraciones -dada la escasa aplicación de una perspectiva de género en las mismas-. Por otro lado, la mayor esperanza de vida de las mujeres, junto con otra variable de corte social que establecía que la mujer debía ser más joven que el hombre con el que se casaba, ha ocasionado que muchas mujeres mayores en la actualidad tengan más probabilidad de quedarse viudas y vivir solas que los hombres. Hecho que no debe llevarnos de manera automática a pensar que implica una situación problemática, dado que en la vejez las mujeres están más capacitadas para vivir solas que los hombres porque se manejan mejor en las tareas del hogar ya que las han desempeñado a lo largo de sus vidas. Aun así, no deja de tener efectos negativos sobre sus vidas, ya que al quedarse viudas se reducen considerablemente sus ingresos económicos, y pueden emerger sentimientos de soledad que tienen que aprender a gestionar. En este sentido, las administraciones públicas tienen una tarea decisiva si promueven entornos de sociabilidad para las mujeres a medida que envejecen que superen el ámbito de las relaciones familiares. Del mismo modo, otro de los aspectos relacionados con los patrones de género se pone de manifiesto en cómo la discriminación de género sufrida en la infancia emerge en muchas mujeres mayores como uno de los motivos más poderosos que impidió su acceso a la educación. Y cómo imposibilitó que muchas de ellas pudieran seguir trabajando después de casarse. De ahí que las mujeres que consiguieron alcanzar un nivel formativo elevado y se mantuvieron solteras son las que han disfrutado de carreras laborales más parecidas al patrón masculino, lo que les ha permitido disponer de recursos económicos más elevados a lo largo de sus vidas y especialmente en la vejez a través de pensiones de jubilación. En este sentido, es necesario contar con políticas públicas que promuevan la igualdad en todos los ámbitos de la sociedad para que las mujeres en su proceso de envejecimiento disfruten de los mismos recursos y oportunidades que los hombres. Si seguimos relacionando género y edad, de nuevo emerge otra problemática que afecta más a las mujeres mayores y es que son más vulnerables para sufrir algún tipo de malos tratos, ya que son más proclives a sufrirlos las personas más ancianas y con mayores grados de dependencia, por tanto, las mujeres mayores, -dada su mayor esperanza de vida y la probabilidad de padecer situaciones de dependencia en edades avanzadas-. Tanto en el entorno familiar como en el entorno institucional, puesto que más del 80% de las personas usuarias de estos servicios son mujeres. Además, aunque los malos tratos se acaban expresando en conductas concretas, no podemos olvidar que estos hunden sus raíces en variables estructurales. Se estima, por ejemplo, que en España el 30% de las personas mayores son pobres y un porcentaje parecido se encuentra en el umbral de la pobreza y es sabido, que son las mujeres, con frecuencia viudas las que mayoritariamente subsisten con pensiones de viudedad o asistenciales, en condiciones de precariedad. Esto debe hacernos reflexionar, ya que los escenarios de exclusión se convierten en un caldo de cultivo determinante. Pero además, las mujeres mayores también sufren violencia de género o violencia machista, aunque está mucho más invisibilizada que en otras edades ya que son las mujeres que menos denuncian y las que asumen mayores dosis de desigualdad y subordinación, lo que las predispone a una mayor tolerancia a situaciones de maltrato, al menos, de maltrato psicológico. No podemos olvidar que han aprendido en su socialización que los hombres siempre han tenido el control, el poder y los privilegios que les concede el sistema heteropatriarcal. Y las que se casaron lo hicieron bajo un Código Civil según el cual las mujeres tenían que obedecer a sus maridos. Por ello, es necesario que las administraciones públicas visibilicen la violencia que sufren las mujeres mayores, que realicen campañas de sensibilización y que promuevan medidas encaminadas a ofrecer soluciones reales que las permita salir de relaciones de violencia. Como vemos, el origen de estas carencias específicas de las mujeres mayores de hoy se encuentra en la estructura de los sistemas sociales heteropatriarcales. El patriarcado emerge como el sistema en el que se construyen las identidades de género, lo que permite observar otro fenómeno muy importante: la provisión de cuidados en la familia y su asignación por género a las mujeres como parte de la construcción de su identidad femenina. Está tan esencializada esta función, que incluso el diseño de las políticas sociales de provisión de cuidados ha cuestionado escasamente la posición de la mujer como agente principal de los mismos (Comas, 2014). Sin embargo, desde la década de los años 90 del siglo XX asistimos a una <
astelehena, 07 azaroak 2022 12:22
Ayuntamientos rurales de Asturias pioneros de la Amigabilidad con las Personas Mayores
Categorías: Artículos , Red de Ciudades Amigables
Etiquetas: personas mayores , participación , envejecimiento , amigabilidad , principadodeasturias , rompiendodistancias
ÁNGELES LLANEZA | PEDAGOGA. EQUIPO TERRITORIAL SERVICIOS SOCIALES ÁREA i. PRINCIPADO DE ASTURIAS Contexto rural En el año 2016 desde el Equipo Territorial del Área I Sociosanitaria del Principado de Asturias impulsamos que 12 concejos del ámbito rural del occidente asturiano se incorporaran a la Red Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores aprovechando la participación de las personas mayores de esos concejos en el programa Rompiendo Distancias implantado en el ámbito rural desde el gobierno regional en el año 2000. Estos 12 concejos situados en el occidente asturiano ocupan una superficie de 1.541,5 km2 y cuentan con una población de 24.215 personas, de las que 7.983, el 33 %, es mayor de 65 años con 3.421 hombres y 4.562 mujeres. Las características que definen este territorio son: Orografía montañosa y de difícil acceso Dispersión poblacional Dificultades de comunicación y escasez de servicios Falta de transporte público Bajas perspectivas de empleo Dependencia del sector primario (ganadería y agricultura) Tendencias migratorias al centro de la región de las personas más jóvenes Envejecimiento de la población superior al 30% Soledad y aislamiento de la personas mayores En los dos últimos años a esta iniciativa de la OMS se han unido cuatro ayuntamientos más del área y ya somos 16, de los 17 concejos que la componen, los que formamos parte de la Red de Ciudades y Comunidades amigables con las Personas Mayores de la Organización Mundial de la Salud. Los doce municipios del occidente asturiano que en 2016 se adhirieron inicialmente a esta Red mundial lo hicieron de manera simultánea, y son Valdés, Boal, Illano, Pesoz, Grandas de Salime, Castropol, Vegadeo, Taramundi, San Tirso de Abres, Santa Eulalia de Oscos, San Martín de Oscos y Villanueva de Oscos donde están implantados servicios y actividades que se llevan a cabo desde el programa de envejecimiento activo asentado en el territorio con el Programa Rompiendo Distancias. Este Programa se ha utilizado como paraguas bajo el que se cobija la propuesta del Equipo Territorial de Servicios Sociales del Principado que, una vez conocida la iniciativa de la OMS, consideró que quienes participaban desde hace tantos años en las actividades del Programa Rompiendo Distancias podían ser los mismos equipos y personas que colaboraran en configurar un territorio rural amigable con las personas mayores utilizando el Programa Rompiendo Distancias como canal de participación, trabajando en un proceso de investigación en la acción de recogida de datos y opiniones. Cuando las técnicas municipales responsables de Rompiendo Distancias conocieron la iniciativa de la OMS la consideraron una oportunidad y un impulso para seguir trabajando con las personas mayores y lograr que su entorno les sea cada vez más favorable. Las doce corporaciones municipales apoyaron el proyecto por unanimidad, haciéndolo público en un acto conjunto con la Consejería de Servicios Sociales del Principado en las localidades de Vegadeo y en Gijón, resaltando que era la primera iniciativa de amigabilidad en Asturias y, además, dentro del ámbito rural donde los concejos cuentan con la población más envejecida de toda la Comunidad Autónoma. En el año 2017 la OMS dio el visto bueno a las solicitudes de adhesión de estos 12 concejos, que actualmente están trabajando con los grupos focales de cada municipio para obtener los datos y la información que permitirán al Equipo Territorial de Servicios Sociales realizar el diagnóstico de cada uno de los ayuntamientos, presentarlo a los plenos, enviarlo a la OMS y consensuar la puesta en marcha de las actuaciones para mejorar la amigabilidad en un plan de acción que se llevará a cabo por parte de cada ayuntamiento. ¿Por qué el programa Rompiendo Distancias es la base en la que se apoyan los concejos que se adhieren a la iniciativa de la OMS? Este programa es un proyecto del Principado de Asturias destinado a los concejos de ámbito rural que inicia su andadura en el año 2000, como experiencia piloto que se consolida en 2009, con los objetivos de prestar una atención integral a las personas mayores facilitándoles el acceso a los diferentes recursos de la comunidad y a la participación social con el fin de prevenir el aislamiento y la soledad causadas por la orografía montañosa y por la dispersión poblacional. El programa lleva a cabo una propuesta de intervención flexible a través de servicios adaptados a las carencias y necesidades de las personas mayores, apoyando que se mantengan en el entorno de vida habitual facilitando su participación e integración en la comunidad mediante la planificación de proyectos que comparten tanto las personas mayores como las familias trabajando en colaboración con el movimiento asociativo de personas mayores, muy activo en el territorio. Los principios metodológicos que definen las actividades de este programa son: Descentralización: se realizan en núcleos rurales fuera de la capital de los concejos. Participación: se programan en base a las propuestas de las personas mayores a las que van destinadas. Corresponsabilidad: entre participantes y profesionales del programa. Flexibilidad: adaptación de las actuaciones y servicios a las necesidades reales. Territorialidad: trabajando en función de las características del territorio y necesidades de población. Apoyo a la intervención intergeneracional: mediante la formulación de propuestas en las que intervienen personas mayores y jóvenes e infancia de las diferentes localidades. Trabajo en red/coordinación: colaboración e intercambio de información y experiencias entre los diferentes programas de envejecimiento activo y saludable. Los servicios más habituales que se ofrecen en nuestro área territorial se centran en el transporte, la podología, la fisioterapia, el préstamo de material ortopédico y la biblioteca ambulante que recorre varios pueblos y cuya labor ha recibido el premio ACLEBIM 2019. Las actividades más habituales que se programan con las personas mayores son: Dinamización de las asociaciones de personas mayores: se programan actividades y se busca financiación para que las asociaciones las lleven a cabo. Talleres de promoción de la salud, ocio y cultura: talleres de memoria, recuerdos, gerontogimnasia, intercambios culturales, teatro, encuentros literarios, conciertos de música, etc. Participación social: colaborando con otras asociaciones interterritoriales, nacionales, etc… Encuentros intergeneracionales: centros de enseñanza, huertos ecológicos, cultura, etc… Recuperación del patrimonio etnográfico y cultural: recuperación de recuerdos, actividades artesanas, canciones, de las personas mayores poniendo en valor su saber hacer, etc… Fomento de una red de voluntariado: creando grupos en los que personas mayores son las que realizan la acción voluntaria con otras personas mayores. Es esta filosofía de participación la que fundamenta el proyecto de amigabilidad con las personas mayores, e incorporarnos a él nos supuso dar un paso adelante en el trabajo que realizamos durante años, haciendo a la personas mayores partícipes y protagonistas de las decisiones que llevan a la programación de las actividades. En Asturias, el Programa Rompiendo Distancias está implantado en 40 concejos de ámbito rural a través de 16 programas en los que participaron el último año un total de 25.200 personas con una financiación de 561.914€. En nuestro territorio, de cinco programas y 12 concejos, el número de participantes es de 5.231, un 30,03% de la población destinataria. La financiación de los cinco programas fue de 177.986€. La iniciativa de adherirse a la Red de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores de estos doce concejos ha animado a que otros cuatro concejos del área hayan solicitado también su adhesión. Desde el Equipo Territorial se han elaborado las solicitudes para la incorporación a la Red. Dos de ellos, Tapia de Casariego y el Franco realizaron la solicitud en 2018 y los otros dos, Villayón y Coaña, lo hicieron en 2019. Los cuatro han empezado a trabajar con la formación de grupos focales a través de las asociaciones de mayores y mediante la difusión y sensibilización del proyecto de amigabilidad entre los servicios municipales, comerciantes, servicios y población en general. En la actualidad está estudiando su adhesión a la Red el Ayuntamiento de Navia y, con él, los 17 ayuntamientos de nuestro área de actuación serían concejos adheridos al proyecto de la OMS que, de manera pionera, se inició a través del programa Rompiendo Distancias, desde el que se impulsó la iniciativa en nuestra zona rural y se está extendiendo al resto de la Comunidad Autónoma convertida en la segunda provincia española con el mayor número de municipios adheridos a esta Red mundial. El enfoque desde el Equipo Territorial de Servicios Sociales para los 17 concejos actualmente se centra en lograr un envejecimiento saludable con la colaboración activa de las personas mayores a partir de la formulación de objetivos, marcados por la ONU en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, con los que la OMS se ha comprometido potenciando la promoción de políticas que mejoren el bienestar de las personas mayores, dando más impulso a su continua participación y colaboración social, su aprendizaje y en la toma de decisiones para mejorar su entorno tanto físico como social, fundamentales para que el envejecimiento sea saludable y la vejez deje de ser un concepto peyorativo pasando a ser el motor de la construcción de futuro para todas las generaciones. MAS INFORMACIÓN En nuestro blog y en nuestras redes sociales se pueden seguir las actividades que realizamos en los diferentes concejos y nuestra trayectoria de amigabilidad. Blog: https://romperdistancias.wordpress.com/ Twiter: Sin distancias @romperdistancias Facebook: Romper Distancias Amigable Programa Rompiendo Distancias (Principado de Asturias) Premio ACLEBIM 2019 Febrero, 2020
astelehena, 07 azaroak 2022 12:22
La Red de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores en el marco de la Agenda 2030 y la Década del Envejecimiento Saludable (2021 – 2030)
Categorías: Artículos , Red de Ciudades Amigables
Etiquetas: ciudades amigables , envejecimiento saludable , personas mayores , agenda2030 , década envejecimiento saludable , ods
MAITE POZO | COORDINADORA «RED DE CIUDADES Y COMUNIDADES AMIGABLES CON LAS PERSONAS MAYORES». IMSERSO La Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, aprobada en septiembre de 2015 por la Asamblea General de las Naciones Unidas, establece una visión transformadora hacia la sostenibilidad económica, social y ambiental de los 193 países que la suscribieron y es la guía de referencia de la ONU y sus organismos hasta 2030. Al adoptarla, los Estados miembros se comprometieron a movilizar los medios necesarios para su implementación mediante alianzas centradas especialmente en las necesidades de las personas en situación de mayor pobreza y vulnerabilidad. Esta Agenda plantea 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) con 169 metas de carácter integrado para hacer frente a los retos sociales, económicos y medioambientales en el mundo. Los ODS tienen como objetivo la igualdad y la equidad entre las personas, proteger el planeta y asegurar la prosperidad y la paz como parte de una nueva agenda de transformación para un desarrollo sostenible. Son una herramienta de planificación a medio y largo plazo para los países, tanto a nivel nacional como local. La Organización Mundial de la Salud (OMS) como organismo de la ONU, señala que un compromiso con los ODS significa un “compromiso con el envejecimiento saludable y con políticas basadas en la evidencia que fortalezcan las capacidades de las personas mayores y mejoren su bienestar”. Por eso, en colaboración con los países y con actores nacionales e internacionales, la OMS lidera una acción mundial coordinada para fomentar el Envejecimiento Saludable en los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Concretamente la OMS establece esta acción en el marco de 9 de los 17 Objetivos, además del Objetivo 17 que busca establecer alianzas para lograr los objetivos. Contexto demográfico: la población mundial está envejeciendo rápidamente Se estima que el número de personas mayores de 60 años en la población mundial se duplicará en 2050. Entre 2015 y 2050 la proporción de la población mundial mayor de 60 años pasará de 900 millones a 2.000 millones lo que representa un aumento del 12% al 22%. Esta tendencia comenzó en países de altos ingresos como Japón y España, pero ahora el número de personas mayores está creciendo más rápidamente en África, seguido de América Latina y el Caribe. El envejecimiento demográfico es más rápido en la actualidad que en etapas anteriores. Francia, por ejemplo, pasó del 10% al 20% de personas mayores de 60 años en un período de casi 150 años, mientras que Brasil, China o India deberán adaptarse a un rápido envejecimiento de la población en poco más de 20 años. Actualmente viven en el mundo 125 millones de personas con 80 años o más. En 2050, habrá un número casi igual de personas en este grupo de edad (120 millones) solamente en China, y 434 millones de personas en todo el mundo. En 2050, el 80% de las personas mayores vivirá en países de ingresos bajos y medianos. En España, las personas mayores de 65 años son cada vez más y suponen 8,9 millones de personas, el 19,1% de la población total, y el número de personas mayores de 80 años también aumenta. La tendencia de los últimos años indica un crecimiento continuado, con unas previsiones en España en 2050 de que las personas mayores de 65 años representarán más del 30% del total de la población (cerca de 13 millones de personas). Y las personas mayores de 80 años superarán los 4 millones (lo que supondrá algo más del 30% de la población mayor). En nuestro país la esperanza de vida actualmente es de 83,3 años (hombres 80,4 y mujeres 86,2), una de las más altas del mundo, y viven aproximadamente un 33% más de mujeres mayores de 65 años que hombres mayores de 65 años. Todos los países se enfrentan a retos importantes para abordar este envejecimiento de la población y adaptarse a este cambio demográfico, uno de estos retos es la promoción de un envejecimiento saludable. ¿Qué es el envejecimiento saludable? En 2002 la OMS promovió el concepto de envejecimiento activo que ha evolucionado en los últimos años, en 2015 la OMS define el envejecimiento saludable como el proceso de desarrollo y mantenimiento de la capacidad funcional que permite el bienestar en la vejez y continuar haciendo las cosas que cada persona valora. La OMS publicó en 2015 el Informe mundial sobre el envejecimiento y la salud. En él se establece un nuevo marco conceptual y de trabajo para el envejecimiento saludable centrándose en el nuevo concepto de capacidad funcional, que supone un concepto más amplio de salud, más allá de la ausencia de enfermedad. El envejecimiento saludable es el centro de atención del trabajo de la OMS en relación con el envejecimiento entre 2015 y 2030. Los términos clave del envejecimiento saludable son: La capacidad funcional se trata de tener mantener las capacidades que permiten a las personas ser y hacer lo que valoran. Se establecen cinco dominios clave de la capacidad funcional, cada uno de los cuales puede ser reforzado (o limitado) por factores ambientales. Estos dominios son las capacidades para: satisfacer las necesidades básicas; aprender, desarrollarse y tomar decisiones; mantener la movilidad; entablar y mantener relaciones; aportar y contribuir a la sociedad. La capacidad intrínseca comprende todas las capacidades mentales y físicas que una persona puede aprovechar e incluye su capacidad para caminar, pensar, ver, escuchar y recordar. El nivel de capacidad intrínseca está influenciado por varios factores, como la presencia de enfermedades, lesiones y cambios relacionados con la edad. Los entornos que incluyen el entorno físico (la vivienda, los espacios, el transporte, etc…), y el entorno social, la comunidad, las personas y sus relaciones, actitudes y valores, servicios sociales y de salud, el respeto y la no discriminación por razón de edad, etc… Poder vivir en entornos que apoyan y mantienen su capacidad intrínseca y su capacidad funcional es clave para un envejecimiento saludable. «La capacidad funcional se compone de la capacidad intrínseca de la persona, las características ambientales relevantes y la interacción entre ellas». La Organización Mundial de la Salud establece que la salud en la vejez no es una cuestión de azar. Aunque la herencia genética tiene cierto reflejo en la salud durante la vejez, la mayor parte se debe al entorno físico y social de la persona, este entorno determina sus posibilidades de desarrollarse y sus hábitos de salud. Estos factores influyen en el envejecimiento desde la infancia, una persona mayor en un entorno desfavorecido tiene más probabilidades de presentar problemas de salud, y probablemente menos acceso a los servicios y asistencia que pueda necesitar. En el entorno social, el edadismo o discriminación por edad influye negativamente en la salud de las personas mayores. Los estereotipos negativos sobre la vejez los vamos asimilando conforme envejecemos y esto tiene consecuencias negativas para la salud física y/o emocional de las personas a medida que envejecen. El envejecimiento saludable es el proceso de desarrollo y mantenimiento de la capacidad funcional que permite el bienestar en la vejez y continuar realizando las actividades que nos interesan. Tener la posibilidad de vivir en entornos físicos y sociales que apoyan y mantienen las capacidades de las personas mayores es fundamental para el envejecimiento saludable. La Red Mundial de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores En línea con los ODS, la Organización Mundial de la Salud, en su estrategia para la promoción del envejecimiento saludable, establece cinco objetivos estratégicos: Comprometerse a actuar. Desarrollar entornos amigables con las personas mayores, mediante el desarrollo de ciudades y comunidades amigables con la edad. Armonizar los sistemas de salud con las necesidades de las personas mayores. Fortalecer los cuidados de larga duración. Mejorar las mediciones, el seguimiento, la evaluación y la investigación. La OMS considera que es fundamental ayudar a las ciudades y comunidades de todo el mundo a adaptarse a las necesidades y demandas de las personas mayores. En el marco del envejecimiento saludable, igual que ocurría con el envejecimiento activo, se subraya la necesidad de actuar en múltiples ámbitos y sectores y de fomentar que las personas mayores continúen contribuyendo y participando en la sociedad en la que viven, en sus familias, comunidades y economías. La construcción de entornos amigables con las personas mayores requiere de cooperación y trabajo en red, de forma que se potencie la innovación y la creatividad en las propuestas. Es importante que las iniciativas y actores estén vinculados entre sí en una ciudad o pueblo pero también con otras ciudades y pueblos favoreciendo el aprendizaje mutuo. La Red de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores y su metodología de trabajo facilitan esta conexión y puede ayudar a catalizar ese progreso inspirando y apoyando un cambio y la aplicación de medidas creativas e innovadoras, no necesariamente costosas. Gran parte del trabajo y las medidas a desarrollar son de ámbito municipal que es el más cercano y donde se desarrolla el día a día de las personas (transporte, vivienda y desarrollo urbano, información y comunicación, servicios de salud y comunitarios, respeto e inclusión social…). Por eso la OMS dirige esta iniciativa a los gobiernos locales que quieren fomentar el envejecimiento saludable y activo, y que buscan optimizar las condiciones de vida de las personas mayores en sus localidades, incorporando esta perspectiva en la planificación municipal de manera transversal y contando con la participación de las personas mayores en el proceso. En una localidad amigable, las políticas, los servicios y las estructuras relacionadas con su entorno físico y social se diseñan y reorganizan para apoyar y permitir a las personas mayores envejecer con buena salud, vivir de manera digna, mantenerse activas y continuar participando en la sociedad. La Década del Envejecimiento Saludable (2021 – 2030) En consonancia con los ODS y la Estrategia y Plan de Acción Mundiales para un envejecimiento saludable, la OMS prepara la Década del Envejecimiento Saludable (2021-2030) cuyo lanzamiento tendrá lugar el 1 de octubre de 2020 y se propone como una colaboración global, liderada por la OMS, que trabajará para mejorar la vida de las personas mayores, sus familias y las comunidades en las que viven. En este proceso la OMS ha establecido 10 prioridades hacia la Década del Envejecimiento Saludable que proporcionan acciones concretas necesarias para alcanzar los objetivos sobre envejecimiento y salud. Muchas de estas acciones están estrechamente vinculadas entre sí y todas requerirán de la colaboración de diversos agentes clave: Establecer una plataforma para la innovación y el cambio: para estimular el debate y diálogo sobre envejecimiento, conectar personas e ideas y crear evidencia a través de la evaluación e innovación. Para ello se contará con la plataforma “Age Friendly World” (Web de la Red Mundial de Ciudades y Comunidades Amigables de la OMS). Apoyo a los planes y acciones nacionales: apoyar los esfuerzos de los países a la hora de revisar planes, estrategias y acciones relacionadas con en el envejecimiento y salud, así como su implementación, facilitando herramientas. Un futuro «National Healthy Ageing Toolkit» ayudará a desarrollar políticas nacionales basadas en la evidencia para. Recopilar datos mundiales sobre envejecimiento saludable: sin datos y evidencia unificados no podremos comparar, ni evaluar el grado de envejecimiento saludable en todos los niveles (individual, comunidad, población), ni hacer un seguimiento de las necesidades satisfechas y no satisfechas de las personas mayores. Medir para avanzar. Promover la investigación dirigidas a las necesidades actuales y futuras de las personas mayores: la OMS creará el «Desafío de Investigación e Innovación en envejecimiento saludable» con el que se financiarán estudios en temas clave, y desarrollará una “Agenda Mundial de Investigación en envejecimiento saludable”. Alinear los sistemas de salud con las necesidades de las personas mayores: reforzar la atención integral a las personas mayores para que cuenten con la atención médica que necesitan, dónde y cuándo la necesitan. Sentar las bases para el desarrollo de sistemas de cuidados de larga duración en cada país, que fomenten las capacidades y respeten deseos y dignidad de las personas mayores y de las personas cuidadoras. Asegurar los recursos humanos necesarios para la atención integrada: las personas deben contar con las habilidades necesarias para ofrecer servicios de salud de calidad y cuidados a largo plazo para personas mayores. Emprender una campaña global para combatir la discriminación por edad: contribuir a cambiar las percepciones sobre la vejez y combatir el edadismo. Es posible cambiar la manera en que pensamos, sentimos y actuamos en relación con la edad y el envejecimiento. Visibilizar el argumento económico para la inversión en envejecimiento saludable: ayudar a entender los costes y beneficios del envejecimiento saludable. Un punto de partida para respuestas sostenibles, equitativas y eficaces. Desarrollo de la Red Mundial de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores: trabajar en el desarrollo de entornos físicos y sociales donde las personas mayores pueden continuar desarrollándose personalmente, verse incluidas y contribuir a sus comunidades, conservando su autonomía y salud. Entre 2018 la OMS realizó una encuesta dirigida a los puntos focales sobre el envejecimiento en los países para identificar posibles prioridades para esta Década. Un total de 174 personas de 81 países, de todas las regiones, respondieron a la encuesta. A la pregunta «¿En qué temas debería centrarse la Década?«, las personas encuestadas priorizaron: Mejorar el compromiso con las personas mayores; Una mejor comprensión de las necesidades de las personas mayores y las necesidades no cubiertas; Prevención y fortalecimiento de la salud y los cuidados de larga duración, especialmente a nivel comunitario; Mejorar la acción multisectorial y la coperación a través de, por ejemplo, ciudades y comunidades amigables con las personas mayores. Con el objetivo de fomentar un envejecimiento saludable, la Organización Mundial de la Salud liderará una Década de acción mundial en consonancia con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, que se desarrollaron para asegurar «El futuro que queremos» para las generaciones presentes y futuras. En este contexto la Red continua creciendo en el mundo. Son ya más de 1000 municipios adheridos a la Red en 42 países, y en nuestro país, cerca de 200 pueblos y ciudades amigables con las personas mayores ya forman parte de la Red (ciudadesamigables.imserso.es) y están trabajando con la metodología propuesta por la OMS para lograr entornos amigables con el envejecimiento. Fuentes Web “Age-friendly World” Diez datos sobre envejecimiento y salud (OMS) 10 prioridades hacia la Década del Envejecimiento Saludable Envejecimiento Saludable en los Objetivos de Desarrollo Sostenible Década del Envejecimiento Saludable 2021-2030. Informe de progreso Enero, 2020
astelehena, 07 azaroak 2022 12:23
Los Comités de Ética Asistencial en los Servicios Sociales y Sociosanitarios
Categorías: Artículos , Respeto, inclusión y participación
Etiquetas: ciudades amigables , personas mayores , imserso , respeto e inclusión , buen trato , comités ética asistencial
Dr. Fernando Vicente | Presidente del Comité de Ética Asistencial del imserso Los Servicios Sociales y Sociosanitarios, tienen como objetivo proteger, cuidar, recuperar y mejorar la calidad de la vida de las personas que tienen distintas necesidades y/o requieren de cuidados y apoyos especiales por su situación de edad, discapacidad, dependencia o de riesgo de exclusión social. Si por algo se caracteriza el desarrollo de estrategias de acompañamiento a la persona por parte de las Organizaciones y Entidades prestadoras de servicios, tanto para personas mayores como para personas con discapacidad y dependientes, es un cuidado y trato permanente, digno y cercano. Sin embargo, en el ámbito de los Servicios Sociales y sociosanitarios, estamos transitando por un territorio, el de la ética asistencial, que todavía no conocemos bien y que sin embargo lleva ya un largo camino recorrido en el ámbito sanitario. No siempre es fácil dar respuesta, desde un punto de vista ético, y con un apoyo jurídico firme, a los problemas que se nos plantean al respecto todos los días en nuestros Centros o en nuestros dispositivos de atención, lo que propicia la aparición, cada vez más frecuente, de decisiones con un fuerte contenido ético y jurídico, en el trabajo cotidiano, tanto por parte de los profesionales de atención directa, como de los profesionales con funciones de dirección y gestión de los servicios. La dificultad de establecer, de un modo consensuado, las actuaciones requeridas para asegurar el respeto a los derechos y a la dignidad de todas las personas implicadas en los procesos de atención, garantizando también el trabajo de nuestros profesionales, hace necesario desarrollar conocimientos, habilidades y recursos específicos en materia de Ética Asistencial. El Imserso, como Entidad de referencia de los Servicios Sociales en España, se viene planteando desde ya hace varios años, tanto de forma global con el conjunto del Sector de los Servicios Sociales y sociosanitarios, como en el concreto ámbito sus Centros de Referencia Estatal y de atención directa, la necesidad de observar y potenciar la reflexión ética durante el acompañamiento de la persona en sus procesos de atención, garantizando asimismo los derechos y la dignidad, tanto de los usuarios que la reciben y sus familiares que le acompañan durante todo el proceso, como de los profesionales que prestan la atención. Los centros dependientes del Imserso se caracterizan por el desarrollo de un modelo de atención sociosanitaria, basado en la continuidad asistencial, la gestión de la calidad y la mejora continua, todo ello fundamentado en el trabajo en equipo interdisciplinar, que tiene como fin último la consecución del máximo bienestar de los usuarios; tanto desde la perspectiva emocional, material, de las relaciones personales, su autodeterminación e inclusión social, así como desde la perspectiva ética y jurídica del respeto a la dignidad del usuario, sus derechos y deberes, así como su promoción y defensa. En ese contexto, el concepto de calidad está íntimamente vinculado a la denominada calidad de vida, a la posibilidad que tiene la persona de tomar decisiones y de organizar su devenir diario de forma autónoma, y en relación con los demás y su entorno. Cobran especial relieve, entre otros, y por estimarse de mayor relevancia, los derechos a la protección de la salud, a la libertad, a la autonomía, la intimidad y a la accesibilidad. Ahora bien, en la práctica asistencial se suelen presentar conflictos y dilemas que transcienden los supuestos fácticos contemplados en el ordenamiento jurídico y en los que entran en colisión valores éticos de la organización responsable del cuidado, de los profesionales que prestan la atención, de los usuarios que la reciben y de sus familiares. Por ello, en 2015, se decidió crear un Comité de Ética Asistencial, constituido como Grupo Asesor Técnico, cuyas funciones, de carácter deliberante, están dirigidas a asesorar, a través de la elaboración de protocolos e informes no vinculantes a la Dirección de los Centros del Imserso y a sus profesionales, en los casos de conflicto de carácter ético en la atención directa a las personas. Asimismo propone e informa en relación a la elaboración de guías de buenas prácticas y protocolos de actuación, así como en líneas de formación a los profesionales en materia de Ética asistencial, Derecho Sanitario y de los Servicios Sociales. También viene organizando anualmente distintas Jornadas formativas referentes a la Ética Asistencial, abiertas a la participación de todo el sector. En este mismo camino están también comprometidas, desde hace ya algún tiempo, algunas Entidades Públicas y Privadas, con y sin ánimo de lucro, del sector de atención a las personas, aunque por desgracia aún no son demasiadas, que expresan su voluntad de defensa y garantía de los derechos de las personas y la Ética Asistencial y del cuidado, a través de la creación de Comités de Ética Asistencial y la impregnación en toda la organización de la ética del cuidado. En la actualidad, al empezar a existir ya alguna regulación en algunas comunidades autónomas en la materia, y de forma puntual, se están autorizando u homologando, a dicho nivel, algunos Comités de Ética Asistencial, públicos y privados, aunque falta aún mucho camino por recorrer en este sentido. La constitución, por tanto, de Comités de Ética Asistencial en el ámbito de los Servicios Sociales y sociosanitarios, es una iniciativa que debe ser expuesta y reconocida como una buena práctica a extender y una necesidad para todo el sector. Es necesario por ello, fundamentar la introducción de la Ética Asistencial en el trabajo cotidiano, como herramienta que permita elaborar recomendaciones de actuación en los lugares de vida de las personas, ya sea en sus domicilios, en los centros de atención o residenciales. Las ventajas y beneficios que acompañan a la creación de dichos Comités, pueden resumirse en tres apartados: En primer lugar, para el propio Sistema de Atención: Facilitan un cambio de cultura en la organización, involucrando a los profesionales en la calidad, el control interno y la autoevaluación. Permiten disponer de información objetiva sobre el trabajo realizado por los Comités de Ética Asistencial de los centros y servicios sociosanitarios. Aumentan la credibilidad del Sistema Sociosanitario. Permiten la comparabilidad entre Centros y/o servicios, para impulsar la mejora continua. Promueven una adecuada y sana competencia entre Centros. Facilitan establecer redes y líneas de colaboración entre distintos centros de atención, sean o no de la misma organización. En segundo lugar, para los Centros y Servicios sociales y sociosanitarios (servicios residenciales, centros de día, teleasistencia y atención en domicilio) así como para los profesionales: Propician una mayor implicación de los profesionales en la mejora continua de la calidad y la ética en la asistencia. Constituyen un elemento de dinamización de la propia organización. Aseguran la confianza en la organización ante la sociedad. Permiten el contraste de experiencias entre profesionales y Centros. Son un elemento adicional de prestigio para quienes trabajan en Centros y Servicios que tengan constituidos Comités de Ética Asistencial. En tercer lugar, para las personas atendidas y sus familias: Garantizan una mejor protección de los derechos de las personas atendidas. Ofrecen una mejor garantía de calidad de los servicios prestados. Proporcionan información objetiva y comparativa sobre los centros y servicios. Facilitan la elección de Centro/Servicio. Si por algo se caracteriza la Red de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores es por dirigir sus objetivos para que las políticas, los servicios y las estructuras relacionadas con el entorno físico y social de un municipio se diseñen y reorganicen para apoyar y permitir a las personas mayores vivir dignamente, disfrutar de una buena salud y continuar participando en la sociedad de manera plena y activa. Las áreas de trabajo de esta iniciativa de la Organización Mundial de la Salud influyen en el día a día de las personas y, concretamente las áreas sobre respeto e inclusión social, y servicios sociales y de salud, se relacionan con la atención directa a las personas. Se hace preciso trabajar en base a metodologías, que promuevan una mejora de esta atención, entre las cuales y señaladamente, una de ellas consistiría en establecer el alcance y límites de la Ética del cuidado. A través de la constitución de Comités de Ética Asistencial en los Servicios Sociales y Sociosanitarios, como elemento de garantía de protección de los derechos de las personas y de los profesionales, se facilita, como ya se ha dicho, un cambio de cultura en la organización, se involucra a los profesionales, son un elemento fundamental de responsabilidad social corporativa, se aumenta la credibilidad del sistema de atención ante los propios profesionales y ante la sociedad, es un elemento fundamental de dinamización de la organización y garantiza la protección de los derechos de las personas y sus familias, así como de los profesionales que prestan la atención. Diciembre, 2019
astelehena, 07 azaroak 2022 12:23
Oviedo Ciudad Amigable con las Personas Mayores. De la accesibilidad a la amigabilidad.
Categorías: Comunicación e información
Etiquetas: ciudades amigables , personas mayores , participación , accesibilidad
Mª del pilar Agüera | TÉCNICO DE ACCESIBILIDAD DEL AYUNTAMIENTO DE OVIEDO CONTEXTO Durante el año 2018, se puso en marcha la ejecución del Plan de Accesibilidad “El Oviedo de las personas“. Es un Plan estratégico para lograr una accesibilidad integral en el municipio, poniendo especial énfasis en las necesidades de las personas con diversidad funcional y las personas mayores, que contempla 7 líneas que engloba las áreas principales de la corporación. Las líneas que comprende son: Contratación de profesional especializado en accesibilidad; Acciones en materias fiscales; Acciones para la promoción de la autonomía personal y prevención de la situación de dependencia; Acciones en cultura, turismo y ocio; Acciones en comunicación, tecnología e innovación; Acciones en educación y empleo; Acciones en urbanismo, infraestructuras , movilidad y transporte; Estas acciones a su vez se componen de 35 medidas iniciales, con la finalidad de mejorar la participación de las personas, y en especial de las personas mayores y/o con discapacidad. El valor de este plan estriba en la participación de las personas con discapacidad en su realización, puesto que además de haber participado en la elaboración del plan, se han valorado y recogido las demandas que se habían realizado al Ayuntamiento durante los últimos años. Una de las líneas de este Plan, la referida a la promoción de la autonomía personal y prevención de la situación de dependencia, incluye la adhesión del Ayuntamiento de Oviedo a la Red de ciudades amigables con las personas mayores, adhesión que se aprobó por unanimidad de la corporación municipal en enero de 2019. La finalidad es dar respuesta y adaptar los servicios del Ayuntamiento a los cambios poblacionales que se están produciendo ampliando el concepto de accesibilidad al de amigabilidad del municipio, abarcando las distintas áreas de trabajo del proyecto de la OMS. OVIEDO: CIUDAD AMIGABLE CON LAS PERSONAS MAYORES En el municipio de Oviedo, casi el 12 % de la población es persona mayor de 65 años, consciente por tanto del progresivo envejecimiento de la población, resultaba imprescindible el adherir al Ayuntamiento de Oviedo a la Red de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores. Vinculando Oviedo Ciudad Amigable con el plan de accesibilidad, puesto que muchas de las medidas de accesibilidad universal son beneficiosas para las personas mayores. No obstante, existe un apartado específico con las personas mayores, en el que debemos profundizar para y con las personas mayores, y que supone la inclusión en la Red de ciudades amigables con las personas mayores. Actualmente nos encontramos en el inicio de este gran proyecto, iniciando la andadura con el diagnóstico: evaluación de la situación social de las personas mayores en la ciudad, y conformando el consejo de personas mayores, que formarán parte activa de los grupos para la elaboración del Plan. A pesar de que nos encontramos en la fase de diagnóstico, se han llevado a cabo, paralelamente desde el Plan “El Oviedo de las Personas“, una serie de actuaciones para mejorar y facilitar la comunicación de las personas con el Ayuntamiento de Oviedo. Se han llevado a cabo la elaboración de libretas de comunicación alternativa y la instalación de bucles magnéticos de mostrador en los registros municipales. De esta forma facilitamos la recepción y comprensión de las personas, tan imprescindible para la participación de las personas en la vida comunitaria. En primer lugar, se realizaron unas hojas de comunicación para el servicio de transporte público de la ciudad. Hojas sencillas, de fácil comprensión y en las que se recogían los ítems habitualmente más utilizados tanto por las personas que hacen uso de los medios de transporte , como por las personas que visitan la ciudad . Fueron entregadas tanto a los servicios de autobuses urbanos TUA, como a las sociedades de taxis de la ciudad, junto con una formación en buenas prácticas y atención a personas mayores y personas con discapacidad. Debido a la gran aceptación por parte de los profesionales del Ayuntamiento, esta medida se ha ampliado y mejorado con sugerencias y aportaciones del propio personal, incorporando distintas hojas por temática y mejorado su diseño, realizando para ello un formato de fácil manejo con peana y espiral. Las libretas de comunicación, forman parte de los sistemas aumentativos y alternativos de comunicación (SAAC), productos de apoyo con el objetivo de compensar y facilitar las dificultades de comunicación y lenguaje de muchas personas. Los pictogramas han sido validados por ARAASAC (Portal Aragonés de la Comunicación Alternativa y Aumentativa), y complementado con texto en lengua castellana e inglés que han sido elaborados por el Técnico de Accesibilidad del Ayuntamiento. Las libretas han sido distribuidas por los distintos servicios del Ayuntamiento que disponen de atención al público y publicadas en la web del Ayuntamiento de Oviedo en el apartado de Accesibilidad para su descarga gratuita en el apartado Acciones de Comunicación, Información, Tecnología e Innovación por todas las personas que la puedan necesitar, complementándola con una hoja explicativa sobre su uso. Otra de las mejoras en la comunicación ha sido la adquisición de bucles magnéticos para los mostradores con servicios de atención al ciudadano, para que las personas con implante coclear y/o con audífono, colocando éste en posición “T” puedan disponer de una comunicación libre de barreras y más limpia. Los bucles magnéticos, crean un campo de inducción donde se genera una barrera con el ruido exterior, permitiendo así una comunicación más clara. Facilitar la comunicación supone también facilitar la participación.
astelehena, 07 azaroak 2022 12:24
Grandes Vecinos: prevenir la soledad haciendo amigos en el barrio
Categorías: Artículos , Respeto, inclusión y participación
Etiquetas: personas mayores , imserso , envejecimiento activo , participación , respeto e inclusión , relaciones intergeneracionales , soledad no deseada
JOSÉ ÁNGEL PALACIOS | COORDINADOR DE COMUNICACIÓN DE LA ONG GRANDES AMIGOS Lo más innovador a veces pasa por recuperar las cosas del pasado que funcionaban. Practicar las relaciones vecinales, abandonadas en la era de la desconfianza y el individualismo, se convierten hoy en una de las mejores formas de evitar la soledad no deseada, un fenómeno que afecta al bienestar y la salud de muchas personas mayores y no tan mayores. Eso es lo que hace Grandes Vecinos, el innovador proyecto de la ONG Grandes Amigos que está creando redes de amistad en los barrios de Madrid y Donostia en torno a las personas mayores. En una gran ciudad como Madrid, donde todo el mundo corre en lugar de pasear y va mirando el móvil sin cruzar mirada -ni por supuesto palabra- con quien se cruza por la calle o incluso en el ascensor, hay más de 260 personas que van contracorriente. Tienen diferentes edades, gustos, procedencias… pero les une algo: las ganas de relacionarse con sus vecinos, en especial las personas mayores, y disfrutar juntos de su barrio. Son los participantes de Grandes Vecinos (https://www.grandesvecinos.org/), el proyecto de la ONG Grandes Amigos, que trasladó a España la iniciativa que en Francia ya desarrollaba Les petits frères des Pauvres. Puesto en marcha como piloto en 2015 en algunos de los distritos más céntricos de Madrid, Grandes Vecinos ha demostrado su éxito al extenderse ya a los barrios de Lavapiés, Chueca, Malasaña, Chamberí, Retiro, Tetuán y Chamartín. Además, acaba de aterrizar en Donostia de la mano de Adinkide, delegación de Grandes Amigos en Euskadi. ¿Cómo funciona? Grandes Vecinos recupera las relaciones vecinales de toda la vida, poniendo a las personas mayores en la vida del barrio. ¿Cómo? Por ejemplo, Pilar tiene 77 años, se mantiene activa y autónoma, pero por momentos empieza a sentirse sola y nos cuenta que le gustaría conocer nuevos amigos del barrio con los que compartir buenos ratos. Así que le presentamos a Paula (28 años), Rebeca (52) y Julián (66), tres vecinos de su zona que, como Pilar, desean ampliar su círculo de amistad. Algunos días Pilar recibe la visita de Paula; hay otros en que Rebeca le timbra al telefonillo para que baje a tomar un café o dar una vuelta por el mercado, y otros en que se telefonea con Julián para charlar, a la vez que se ‘wasapea’ con cada uno. Y algunos días quedan los cuatro para ir al cine o para comer. Incluso una vez al mes se unen a otros grupos de personas que participan en Grandes Vecinos en su mismo barrio, y se acaban juntando más de 15 en una merienda de barrio organizada por Paula, que, además de relacionarse con Pilar, ejerce en su barrio de vecina dinamizadora de Grandes Vecinos, esto es, propone y organiza quedadas que le gusten a todos. El resultado es una red capilar de vínculos afectivos, recíprocos, donde no existen etiquetas de edad, pues todos se aportan mutuamente. Poco a poco, también se trabaja en implicar a comercios y otras entidades sociales del barrio para que la red crezca y al final siempre haya alguien cerca de las personas mayores. Pilar y sus vecinos quedan entre sí cuando les apetece, con flexibilidad. Lo importante es saber que siempre van a poder contar con alguien de confianza, ¡y cerca!, no a 1 hora de distancia. Para pasarlo bien, para contar una preocupación, o incluso para recoger las cartas o regar las plantas cuando te vas de vacaciones, pero todos necesitamos a alguien cerca. Y Grandes Vecinos lo consigue. Cuando te resulta más fácil relacionarte en Facebook que en el ascensor Tener 1.000 amigos en Facebook u otra red social nunca podrá sustituir al afecto y la satisfacción que produce el contacto físico, la amistad de ‘carne y hueso’, cuando te ves con un amigo cara a cara. Esta es la base de la labor que llevamos desarrollando más de 15 años en la ONG Grandes Amigos frente al fenómeno de la soledad no deseada. Pero la innovación y las nuevas tecnologías también pueden ayudar: los participantes del proyecto Grandes Vecinos cuentan con una aplicación móvil y web, que les facilita la organización de las quedadas, registrar cada actividad realizada con la persona mayor a la que están vinculados, o hacer un seguimiento de su situación. A través de las relaciones intergeneracionales y de proximidad, estamos demostrando que hay una alternativa a la actual sociedad individualista, impersonal, superficial y frenética, que no hace más que alimentar nuevas situaciones de soledad no deseada entre las personas mayores… y no tan jóvenes. ¿Quién no ha coincidido con un vecino en el ascensor y ha deseado que el trayecto durara lo menos posible, mientras miraba al suelo, para salir pitando y librarse de iniciar una conversación más allá de dar los ‘buenos días’. Deberíamos derribar la barrera de la desconfianza y del miedo a lo desconocido, que nos impide relacionarnos de manera natural y espontánea con las personas que tenemos más cerca. Prevenir en mayores de hoy… y de mañana El proyecto vecinal de la ONG Grandes Amigos persigue prevenir la soledad no deseada: regeneramos la red afectiva antes de que la sensación de soledad sea mucho más palpable y resulte más complicado reactivar la vida social, ya sea por motivos de salud, de movilidad, etc. Pero cuando hablamos de prevención no solo pensamos en las personas mayores que se unen al proyecto, como Pilar. También el resto de participantes más jóvenes están previniendo una soledad no deseada que, tarde o temprano, todos vamos a tener que afrontar a lo largo de la vida si tenemos en cuenta el rumbo de la sociedad. En este mundo tan ajetreado que nos ha tocado vivir merece la pena detenerse a pensar cómo vamos a adaptarnos a la realidad que viene: la esperanza de vida en España es una de las más altas del mundo; aumentan los hogares unipersonales; surgen nuevos modelos de familia; la natalidad toca fondo; la conciliación de la vida laboral y personal aún está lejos de ser una realidad; y el desarrollo urbanístico estira las ciudades agrandando las distancias físicas con nuestros seres queridos, ya sean familiares, amigos o compañeros de trabajo. En conclusión, viviremos más tiempo, pero más solos. No podremos contar con las redes familiares que hasta ahora conocíamos, las cuales han facilitado el cuidado y el apoyo en el seno de la familia. Así que parece que recuperar las relaciones vecinales, es decir, relacionarnos con quien tenemos más cerca, puede ser una buena medida para prevenir la soledad. El estigma de la soledad En este contexto, uno de los grandes retos de cada individuo va a ser aprender a gestionar la soledad, de modo que pueda haber momentos escogidos para disfrutar en solitario de un paseo o de un libro, y otros en los que la soledad llegue de manera no buscada, para lo cual debemos estar preparados. Por eso el introducir desde joven en nuestro día a día las relaciones vecinales e intergeneracionales ayudará a ser más conscientes de la soledad, a no estigmatizarla, y a mirar sin prejuicios ni estereotipos a la vejez. En este mundo superficial que ejerce una gran presión social por mostrar un estado de felicidad permanente y a su vez obliga a esconder sentimientos negativos, la verdad es que el estigmatizar la soledad y pintarla de “enfermedad” o “epidemia” no ayuda: en realidad genera un estigma y una vergüenza que obstaculiza que las personas que se sientan solas den el paso de pedir ayuda y encontrar soluciones. Entornos “amigables” Grandes Vecinos es una gran herramienta de participación ciudadana para prevenir la soledad no deseada y, por tanto, los riesgos que esta conlleva en la salud física y mental de las personas. De igual manera que la Red de Ciudades Amigables con las Personas Mayores está contribuyendo a un cambio en la manera de pensar y diseñar los lugares donde vivimos, aspecto clave que tiene mucho que ver con el objetivo de envejecer con salud, dignidad y en compañía. Las experiencias de Madrid Ciudad Amigable o de tantos municipios en Euskadi que forman parte de esta Red y donde también Grandes Amigos está en marcha, son un buen ejemplo a seguir. En ese sentido, sería básico incluir en los planes de urbanismo y desarrollo de las ciudades la visión de “amigabilidad” con las personas mayores y la convivencia vecinal en los barrios. A tenor del contexto social y demográfico anteriormente descrito, es prioritario que el diseño de las ciudades grandes y pequeñas atienda a las necesidades de sus vecinos, incluidas las afectivas y sociales, pues ya no hay duda de que inciden en su salud y bienestar. Construir ciudades pensando en facilitar la vida de las personas mayores beneficia a las personas de cualquier edad. Urge la eliminación de barreras arquitectónicas en la vía pública y la recuperación de espacios comunes que favorezcan el contacto entre vecinos (parques, jardines, bancos para sentarse, baños públicos, peatonalización de calles, etc.), así como frenar los procesos de gentrificación, y fomentar iniciativas comunitarias y redes vecinales en torno a las personas mayores, como es el caso de Grandes Amigos. Para propiciar esos momentos de encuentro y socialización tan saludables que palíen la soledad, hay que facilitar los lugares apropiados y adecuarlos a las necesidades de las personas mayores. En nuestro día a día, acompañamos a personas mayores con perfiles cada vez más diversos y jóvenes, pero también es cierto que atendemos a un creciente número de personas muy mayores, con 85 años o más, que con frecuencia presentan problemas de salud crónicos y dificultades para caminar. Estas situaciones se complican cuando residen en viviendas no accesibles. Su vida social se corta en seco y, como un círculo vicioso, su salud acaba empeorando. Necesitan la instalación de ascensores y la eliminación de barreras arquitectónicas que impiden a muchas personas mayores salir de su propia casa. Hay que adecuar los entornos de las personas mayores, como las escaleras, que impiden la movilidad y son un motor de aislamiento. Continuar con este modelo de sociedad, sin hacer nada para mejorar los lugares y las formas en que las personas nos relacionamos, sería pegarse un tiro en el pie. En Grandes Amigos creemos que el cambio vendrá de la suma de todos (administraciones públicas, empresas, entidades sociales y ciudadanía), así como de la combinación de diferentes iniciativas que se complementen entre sí. Una de ellas, nuestro proyecto Grandes Vecinos, ya está dando sus frutos y enseña el camino de la necesaria colaboración para prevenir la soledad y contribuir a un envejecimiento saludable.
astelehena, 07 azaroak 2022 12:24
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osteguna, 17 azaroak 2022 13:10
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