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astelehena, 21 azaroak 2022 10:45

Amigabilidad en los ámbitos rurales con las personas mayores ‘rebeldes’ que los habitan
06 - 02 - 2023

Amigabilidad en los ámbitos rurales con las personas mayores ‘rebeldes’ que los habitan

Dra. Mónica Ramos Toro, geroantropóloga feminista. Coordinadora Técnica de UNATE y Fundación PEM (Patronato Europeo de Mayores) Introducción La Red Mundial de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores fue impulsada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), hace ya 12 años, como una herramienta para dar respuesta al marcado envejecimiento demográfico que se estaba produciendo a escala global, y cada vez de manera más acelerada, pero poniendo en valor el éxito colectivo y social que suponía habitar sociedades longevas. Aunque en un principio, solo contempló la mejora de los entornos físicos y sociales de las Ciudades, con el objetivo de promover un envejecimiento saludable y activo de la población y mejorar la calidad de vida de las personas mayores que vivían en ellas, tanto la Red Mundial como la Nacional [1] pronto incorporaron también a las Comunidades -como expresión amplia de entornos rurales y pueblos-, al ser lugares especialmente envejecidos y con características propias. En este sentido, la Red es una iniciativa claramente municipalista que se dirige a los ayuntamientos como administración más cercana a la ciudadanía, para que, a la hora de planificar sus políticas municipales, tengan en cuenta de manera transversal la perspectiva del envejecimiento y puedan valorar cómo afectan a las personas mayores las acciones que se planifiquen. Para ello, ofrece una metodología flexible con la que cada municipio puede evaluar sus entornos físicos -aspectos tangibles como accesibilidad, espacios verdes, transporte, etcétera- y sociales -aspectos intangibles, como actitudes y estereotipos edadistas, oportunidades para la participación de las personas mayores, invisibilidad, etcétera [2], a partir del diagnóstico elaborado con la participación de personas mayoresy reflejado en un plan de acción con propuestas de mejora orientadas a conseguir la amigabilidad del municipio con esta población. Esta mirada desde la perspectiva de las propias personas mayores, y de los agentes relevantes que habitan cada territorio, es uno de los avances que supone el cambio de “hacer para” a “hacer con” las personas mayores como protagonistas de su envejecer en cada municipio. Se trata, por tanto, de una Red diversa que camina a diferentes ritmos e intensidades y que se adapta a las características y coyunturas de cada territorio, lo que ha puesto de relieve cómo las realidades de los ámbitos rurales son muy diferentes a las de aquellos lugares urbanos o semiurbanos. Conocedor por experiencia propia de esta situación, el municipio de Puente Viesgo (Cantabria) -que ha entrado recientemente en la Red- se planteó, junto con la Fundación PEM (Patronato Europeo de Mayores), entidad con la que está realizando este proceso de amigabilidad, avanzar en su desarrollo con voluntad de aprender de otras experiencias rurales nacionales y de compartir sus avances, dificultades y retos. Con este objetivo, este territorio cántabro, junto a la Fundación PEM, organizó los días 24 y 25 de noviembre de 2022 el I Encuentro Nacional de Experiencias de Comunidades Rurales Amigables con las Personas Mayores, en el marco de la Red Nacional, con el apoyo de UNATE, La Universidad Permanente, y la Dirección General de Salud Pública de la Consejería de Sanidad del gobierno de Cantabria, para conocer algunas de las experiencias más interesantes en aquellas comunidades pequeñas y rurales donde la lógica amigable de la Red se ha implantado con fuerza. Se presentaron propuestas de 6 comunidades autónomas diversas: Asturias, Cantabria, Extremadura, Galicia, Madrid y País Vasco. En la inauguración y la primera jornada del Encuentro se abordaron cuestiones que permitieron a las personas asistentes [3] situar la implantación de la Red a nivel nacional y de manera particular en los municipios rurales. La intervención de Maite Pozo -coordinadora de la Red nacional- fue muy clarificadora al respecto, al mostrar el avance sostenido de la Red desde 2012 en la que había tan sólo 8 municipios amigables, hasta los 234 actuales (a escala mundial hay más de 1.500 municipios en 47 países). Lo más relevante fue conocer que del total de municipios amigables con las personas mayores en España, el 44,14% son comunidades rurales (un 23,14% tienen menos de 2.000 habitantes y un 21% entre 2.000 y 10.000) [4], “cuando tan sólo hace 5 años, su presencia era testimonial dentro de la Red”. Se destacó, asimismo, cómo la situación demográfica del medio rural español, marcado por el envejecimiento y la despoblación, coloca a los municipios rurales ante un reto de enorme complejidad, por un lado, para ser capaces de diseñar junto con las personas mayores que los habitan un modelo de participación y de cuidados justo y digno, y, por otro lado, para contribuir además a reducir el despoblamiento en el marco de la Red de comunidades amigables. En este sentido, Paula Fernández Viaña, consejera de Presidencia, Interior, Justicia y Acción Exterior del gobierno de Cantabria destacó en la inauguración del Encuentro la necesidad de “mantener la política de implantar medidas para mantener a las personas, sobre todo a las personas mayores en el territorio”; al igual que Modesto Chato de los Bueys, presidente de la Fundación PEM y de UNATE, puso de relieve la importancia de la Red como mecanismo de inclusión social porque “si nuestros municipios son amigables con las personas mayores serán amigables con el resto de la ciudadanía”. El propio alcalde de Puente Viesgo, Óscar Villegas, destacó cómo en plena pandemia de la COVID 19 su equipo de gobierno intensificó el trabajo con las personas mayores del municipio y, con el apoyo de la Fundación PEM y de UNATE, abrió en 2020 un proceso participativo que desembocó en la inclusión de su municipio en la Red en abril del año 2022, al considerar este camino como una apuesta decisiva para la mejora de la calidad de vida de las personas mayores del municipio, pero también para la fijación de población en su territorio. Es importante mencionar una característica del municipio de Puente Viesgo que permite evidenciar la complejidad que tienen algunos territorios rurales a la hora de implementar un proceso de amigabilidad con las personas mayores y que, en gran medida, está detrás de la motivación de este municipio para auspiciar este primer Encuentro Nacional en el que se ha reflexionado sobre dificultades compartidas. Como presentó Ana Belén Salmón, concejala del ayuntamiento de Puente Viesgo, este municipio está compuesto por cinco pueblos: Puente Viesgo -que es la capital administrativa del municipio del que toma el nombre-, Vargas, Las Presillas, Hijas y Aes, algunos de los cuales están distantes entre sí, lo que caracteriza no sólo a este municipio, sino a otros muchos, especialmente, de la cornisa cantábrica, como se mostró en las experiencias presentadas de Asturias, Galicia y País Vasco. Pero, además de esta dispersión territorial, a la que se suma una compleja movilidad entre las localidades, Puente Viesgo dispone de un entorno único en la Comarca de los Valles Pasiegos, a orillas del río Pas, y con uno de los patrimonios arqueológicos rupestres más importantes de Europa y del mundo. Esto choca frontalmente con la expresión generalizada en los medios de comunicación a la hora de nombrar estos municipios rurales como “la España vacía”[5], a pesar de su riqueza, diversidad y patrimonio. Por eso, en su intervención, David Remartínez, coordinador del Congreso “Periodismo y repoblación” (Urriés, Zaragoza), abordó la necesidad de crear otras narrativas periodísticas sobre los pueblos y las vejeces rurales que se alejen de esa visión que los muestra de manera peyorativa, “porque los pueblos no están vacíos, se han vaciado de población, y se llevan vaciando desde hace mucho tiempo, esto no es algo nuevo”. Este ha sido precisamente otro de los objetivos del Encuentro: cuestionar los imaginarios que fragilizan tanto a los municipios rurales como a las personas que los habitan, personas que en su mayoría son mayores y, especialmente, mujeres. Vivir y ser persona mayor en un pueblo debería verse como un acto de resignación, sino más bien como un acto de rebeldía. Igualmente, en el Encuentro se puso de relieve que, a pesar de los múltiples aspectos que comparten las comunidades rurales, y aunque el proceso de amigabilidad tiene un guion y un procedimiento definido, cada proceso cuenta con sus particularidades y características propias, por lo que no avanzan al mismo ritmo ni lo hacen de idéntica manera. Así se pudo observar en la mesa redonda en la que se presentaron tres comunidades rurales incluidas en la Red. En el caso de Abadiño (Vizcaya), José María Macías y Luisi Gómez, miembros del grupo motor, presentaron el enorme empuje que este grupo de mayores ha supuesto para situar a su municipio entre los que más han avanzado en la implementación de su plan de acción de amigabilidad con las personas mayores. En cambio, en Soto del Real (Madrid), su alcaldesa, Noelia Barrado, y en Puente Viesgo (Cantabria), Ana Belén Salmón, concejala del municipio, contaron el camino que todavía les queda por andar para desarrollar de manera completa su plan de acción, entre otras cuestiones, porque todavía los grupos motores de mayores en ambos municipios están en un proceso de desarrollo más lento. Aun así, esto no es óbice de los importantes pasos que ambas localidades ya han dado, por ejemplo, en el caso de Puente Viesgo han culminado algunos objetivos reseñables del plan como la obtención del sello de amigabilidad con las personas mayores en comercios de todo el municipio, y se está potenciado un programa de envejecimiento activo que ya se venía desarrollando, al igual que en el municipio de Soto del Real. Lo que se confirmó en las tres intervenciones, es que los procesos de amigabilidad en el marco de la Red suponen una herramienta relevante para mejorar la vida de las personas mayores en el medio rural. En esta segunda jornada del Encuentro, además del proceso de amigabilidad que supone la Red a la hora de diseñar acciones que pongan en el centro un buen envejecer en el medio rural, también se mostraron otros modelos de intervención que van en la misma dirección, aunque al margen de la Red. Existen soluciones exclusivamente públicas y también modelos mixtos en los que intervienen propuestas del Tercer Sector. Diferentes estrategias que tienen como objetivo otorgar servicios de proximidad en el medio rural a la población mayor. Todos ellos son modelos de intervención que facilitan que las personas mayores que quieran seguir viviendo en sus pueblos y comunidades puedan hacerlo con recursos de calidad. Una de las conclusiones que compartieron las y los ponentes de esta mesa redonda, es que la participación activa de las propias personas mayores y los enfoques comunitarios se antojan como soluciones que, alejadas de la dinámica del mercado, pueden otorgar soluciones viables, tanto desde el trabajo de diferentes asociaciones como desde la colaboración con las entidades públicas. Este es el caso de la Asociación amigos de Pescueza (Cáceres, Extremadura) con la iniciativa “Quédate con nosotros”, un proyecto integral de participación, intervención y atención a personas mayores en el municipio de Pescueza, que presentó en su intervención Constancio Rodríguez, su presidente; del Programa de Atención a Personas Mayores en el Medio Rural que lleva a cabo Cáritas Diocesana en los pueblos de la provincia de Ourense (Galicia) y que presentó Ana María Vázquez, su coordinadora; del Programa de Acompañamiento y Fomento de las Relaciones Comunitarias que presentó Ana Cabria, Educadora social de la Mancomunidad del Nansa en Cantabria, y del pionero y consolidado Programa Rompiendo Distancias en el que, además con una perspectiva de género y con una orientación intergeneracional, se lleva a cabo en los municipios de Taramundi, San Tirso de Abres y Castropol, en Asturias. Todas estas propuestas de acción se mostraron eficaces para fomentar las relaciones comunitarias y de arraigo de las personas mayores a sus pueblos. En definitiva, este primer I Encuentro Nacional de Experiencias de Comunidades Rurales Amigables con las Personas mayores ha ofrecido al público asistente una visión amplia de la diversidad de municipios rurales que ya están en la Red -representativos de seis Comunidades Autónomas-, cada uno con sus avances y retos por conseguir, así como de otras experiencias que se centran en la promoción de un envejecimiento con bienestar, que sin estar en la Red, implican igualmente un proceso de amigabilidad con las personas mayores de profundo calado. Además de todo lo presentado, algunas de las conclusiones más relevantes a las que se llegó en este primer Encuentro, por parte tanto de ponentes como de público, fueron las siguientes: Las personas mayores quieren seguir viviendo en sus pueblos, en sus casas y con recursos que les permitan sortear situaciones de aislamiento y desprotección. Las relaciones sociales en los pueblos son relaciones de cercanía ya que todo el mundo se conoce y cada habitante es un recurso valioso para el resto. El pueblo en su conjunto se convierte en una red de apoyo informal, en el caso de las mujeres, más en torno a los cuidados y en el caso de los hombres, más en un apoyo material e instrumental. La tradición en los pueblos, como continuidad social y cultural, resulta un marco de referencia indispensable que es necesario tener en cuenta a la hora de abordar programas de intervención con las personas mayores. Asimismo, las asociaciones de base constituidas hace años, tienen una importancia crucial a la hora de dinamizar los pueblos y en especial de tejer una red social con la población mayor. Se mostró imprescindible la coordinación pública y privada tanto en la financiación de los procesos de amigabilidad como en su ejecución, con tres pilares fundamentales: las personas mayores, los ayuntamientos y las entidades que acompañan y apoyan con personal técnico la buena marcha de estos procesos. Y, por último, se puso de relieve la necesidad de seguir organizando encuentros como éste que permitan compartir experiencias, aprender desde modelos y realidades comunes, pero diversas, con el objeto de generar comunidades vivas, con el lema común de “luchamos por la amigabilidad con las personas mayores todos los días”. En el siguiente enlace se puede ver el Programa completo del Encuentro, así como las grabaciones de todas las intervenciones. [1] La Red Nacional de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores se coordina desde el Imserso, de la Secretaría de Estado de Derechos Sociales, del Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030. [2] Las áreas de acción para promover la amigabilidad en un municipio son ocho: espacios al aire libre y edificios; transporte; vivienda; participación social; respeto e inclusión social; trabajo y participación ciudadana; comunicación e información; y servicios sociales y de salud. [3] Han asistido más de medio centenar de profesionales técnicos de diversos ayuntamientos, representantes de asociaciones del tercer sector que trabajan en entornos rurales, especialmente que trabajan con personas mayores, y representantes políticos (alcaldes/as y concejales/as de varios municipios cántabros y de otras localidades de España). [4] Entre 10.000 y 100.000 habitantes hay un 37,5% de municipios amigables en España y con más de 100.000 habitantes, un 18,34%. [5] A raíz de la publicación en 2016 del libro “La España vacía: viaje por un país que nunca fue” de Sergio del Molino y que tuvo mucha repercusión tanto en los medios de comunicación nacionales como internacionales.

astelehena, 13 otsailak 2023 07:51

¿Por qué evaluar políticas públicas? Respuestas esenciales a preguntas básicas
16 - 01 - 2023

¿Por qué evaluar políticas públicas? Respuestas esenciales a preguntas básicas

Sara Ulla Díez, coordinadora de programas y apoyo técnico del Imserso El aumento de la longevidad y el progresivo crecimiento de la proporción poblacional de mayor edad son hechos ya ampliamente descritos y a los que las políticas públicas se vienen adaptando. En todo el mundo hay cientos, probablemente miles de políticas, programas e iniciativas destinadas a mejorar la vida de las personas mayores, ya sea de alcance local, regional, nacional o internacional. Entre ellas, la Red de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores es una herramienta promovida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) e impulsada por el Imserso en nuestro país. La lógica básica subyacente a una intervención pública comienza con una identificación de un problema social (diagnóstico) que concierne a toda la sociedad o a una parte de ella. Se diseña una intervención que debe solventarlo (planificación), que posteriormente es llevada a cabo (ejecución) con inversión de tiempo, dinero y otros recursos. A medida que se va interviniendo se va recogiendo información de actividad y avance (seguimiento) y una vez que el programa se ha llevado a cabo, lo que debemos preguntarnos es si con ello se ha resuelto el problema, si se ha hecho de manera parcial y por qué (evaluación), y cuál es la forma más eficaz de continuar la intervención (toma de decisiones). Sin embargo, de forma muy frecuente este ciclo de planificación-acción-evaluación-decisión y siguiente ciclo de planificación se restringe a una práctica iterativa de planificación y acción que, si bien suele incluir cierta información de seguimiento, muy frecuentemente elimina la fase de evaluación y posterior toma de decisiones. Esta secuencia es análoga a las cuatro fases de planificación, ejecución, evaluación y mejora continua que la OMS establece en su propuesta metodológica para la Red de Ciudades y Comunidades Amigables y el desarrollo de procesos de amigabilidad. La evaluación como instrumento para la rendición de cuentas y el aprendizaje En muchos países de nuestro entorno ya hay instaurada una cultura de rendición de cuentas, en la que las personas con responsabilidades políticas deben dar cuenta de la gestión del dinero público, no sólo proporcionando información sobre a qué se dedica, sino cómo se ha gestionado y qué se ha conseguido con ello. Se habla de política basada en la evidencia. En otros países este proceso todavía está en ciernes. En España, el uso de los datos para la toma de decisiones a nivel político no está generalizado [1]. Para avanzar hacia la política basada en la evidencia, el pasado 20 de diciembre se aprobó la Ley 27/2022 de institucionalización de la evaluación de políticas públicas en la Administración General del Estado [2], que estaba incluida en el componente 11 de modernización de las Administraciones Públicas del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia [3]. Pero la evaluación no sólo se vincula a la rendición de cuentas, sino que tiene una gran aplicación para el aprendizaje y la mejora. Un sistema de evaluación bien diseñado puede crear un cuerpo de conocimiento sobre el ámbito de intervención, que permita diferenciar con claridad qué intervenciones son eficaces y contribuyen al logro de resultados y cuáles no. Es claro que evaluar una política social no es sencillo, pero poner a un hombre en la luna tampoco debe de serlo. Es cuestión de ponerse a ello, aportar un nivel adecuado de intención política e institucional y abordarlo con las capacidades técnicas adecuadas. Hoy día hacer política o intervención social a ciegas y sin evidencia sobre los potenciales efectos es en el mejor de los casos un riesgo innecesario. Al igual que la investigación debe partir de un análisis de la bibliografía disponible, la intervención social y la planificación de políticas públicas debe también nutrirse del conocimiento disponible. Sin embargo, a pesar de la conveniencia de información para tomar mejores decisiones, de la obligatoriedad de transparencia y rendición de cuentas y de la imperiosa necesidad de conseguir políticas sostenibles económica y socialmente, la práctica de la evaluación y el posterior uso de sus resultados para la toma de decisiones no está generalizada en nuestro país. Una revisión sistemática realizada en 2020 sobre la evidencia disponible sobre la eficacia de las intervenciones desde la perspectiva de las comunidades amigables con las personas mayores y la promoción del envejecimiento activo puso de manifiesto la necesidad de realizar más estudios longitudinales y evaluaciones para conocer los efectos de los programas [4]. Por eso, el objetivo de este documento es proporcionar algunas respuestas a las preguntas de porqué deberíamos evaluar políticas sociales, qué y cómo deberíamos hacerlo y cuáles son algunos de los retos a los que se enfrenta la evaluación de las políticas sociales y en particular en el ámbito local. ¿Por qué debemos evaluar? Una primera razón para evaluar es para poder rendir cuentas del gasto de los fondos públicos; y ser transparentes con las medidas adoptadas y la calidad de la gestión. El volumen de fondos destinados a las personas mayores, a los cuidados, a las personas en situación de dependencia es amplio y creciente y es obligación dar cuentas sobre su uso. En segundo lugar y directamente vinculado con el anterior, es preciso poder conocer los resultados obtenidos, no sólo para poder rendir cuentas, sino además para poder saber si la intervención está sirviendo para algo o si es preciso cambiar la aproximación. Todas las intervenciones tienen unos objetivos y conocer los resultados permite saber si hemos cumplido tales objetivos. Si se realizan cursos para disminuir la brecha digital en personas mayores, y después sólo podemos dar cuenta del número de cursos realizados, el número de personas participantes o su nivel de satisfacción, no sabremos si realmente hemos cumplido el objetivo, ya que este no era tener muchas personas en los cursos y muy satisfechas, sino reducir la brecha digital. También debemos ser capaces de aprender de la experiencia. La mayoría de los programas forman parte de un plan, una estrategia o se repiten de forma periódica; es decir, generalmente no son intervenciones aisladas. Así, la información de seguimiento y de evaluación nos informaría de qué es más eficaz, qué acciones no están sirviendo para nuestros propósitos, qué modificaciones debemos hacer en la gestión y con ello mejorar las siguientes ediciones o acciones relacionadas. Complementariamente, deberíamos ser capaces de aprender de las experiencias de otras entidades y otros actores. Compartir nuestra experiencia y los resultados de la evaluación hace que las entidades o municipios que comparten un mismo propósito (por ejemplo, aumentar la participación social de las personas mayores, reducir la soledad no deseada, etc.) lo hagan mucho más eficientemente. Contar con evidencia contrastada sobre la eficacia de las intervenciones permite no sólo el aprendizaje, sino también la transferencia y el escalado de las mismas. ¿Qué intervenciones debemos evaluar? ¿Deberíamos evaluar todos los programas y políticas encaminadas a la mejora de la calidad de vida de las personas mayores? ¿Deberíamos hacer una selección? Y, si realizamos tal selección, ¿Cuáles son los criterios de selección? Podemos afirmar que, con independencia de su amplitud, duración o envergadura, no es preciso evaluar todos los programas e intervenciones. Pero a la hora de concretar y decidir qué evaluar las respuestas genéricas no valen. Más bien, la respuesta en cada caso debe basarse en una serie de consideraciones vinculadas a cada institución o entidad, ya sea pública o privada. El primer elemento que debemos valorar es para qué se va a utilizar la evaluación. Las evaluaciones deben planificarse y diseñarse pensando en la utilización y aprovechamiento tanto de las conclusiones del informe como del propio proceso de evaluación. Incluso, aunque inicialmente no tengamos claridad sobre las personas usuarias, es sumamente importante centrarse en su utilización potencial. La evaluación no tiene como objetivo último el conocimiento, sino que es una herramienta de gestión, por lo que el criterio de utilización es clave para las decisiones en relación con la realización y diseño de evaluaciones. Para ello, deberemos valorar qué decisiones hay que tomar en un futuro próximo para las que es preciso realizar la evaluación; cuándo se tiene que tomar esas decisiones; qué información se espera encontrar en el informe. Esto nos ayudará a identificar la información realmente necesaria para la toma de decisiones, nos guiará el diseño de la evaluación y ayudará a evitar una serie de preguntas genéricas que no siempre se ajustan a las necesidades o los recursos de cada institución. La segunda consideración es qué otras fuentes de información tenemos sobre el programa realizado. Además de la evaluación, existen otras formas de recopilar información, tales como el seguimiento, la auditoria, la investigación o los estudios sistemáticos de todo tipo. Disponer de un sistema de seguimiento adecuado nos permitirá seleccionar los programas o políticas sobre los que deseamos información más detallada por su mayor potencial estratégico, por que hayan recibido mayor inversión económica, por su carácter innovador, etc. Necesitamos siempre información sistemática sobre el gasto del dinero público y las políticas y programas públicos, pero no siempre es necesaria una evaluación, sino que hay otras maneras de conseguirlo. El siguiente elemento para decidir qué evaluar es muy operativo y alude a cuántas evaluaciones podemos gestionar y utilizar activamente para la toma de decisiones. Las evaluaciones necesitan recursos y personal capacitado. Puede realizarse por las personas expertas de la propia institución, contratar a una empresa de consultoría o ser una combinación o recursos internos y externos. En cualquiera de las opciones, necesitaremos tiempo, dinero y recursos humanos especializados. Ahora piense ¿Cuántas evaluaciones podría gestionar su unidad o institución? Una adecuada previsión de capacidades y recursos es clave para poder aprovechar el amplio potencial de las evaluaciones. La siguiente consideración tiene carácter institucional y alude al respaldo político o directivo a la evaluación. Dado que la evaluación es una herramienta para la toma de decisiones, la implicación de las personas que las toman es clave para el aprovechamiento de la evaluación. En ocasiones la organización o las partes interesadas no son capaces o no tienen la motivación para utilizar la evaluación como instrumento para rendir cuentas y tomar decisiones. Si este es el caso, antes de seguir adelante, deberíamos reflexionar sobre la idoneidad de realizar dicha evaluación y gastar fondos públicos en ella. Podemos comenzar trabajando para mejorar la cultura de la evaluación y que se conozca la pertinencia de disponer de evidencias sistemáticas para mejorar las intervenciones y tomar mejores decisiones. Y la última consideración alude a la evaluabilidad. ¿Podemos evaluar lo que queremos evaluar? Este término evaluabilidad es la susceptibilidad de un programa o política de ser evaluado. Todo es, por defecto, susceptible de ser evaluado, en principio. Sin embargo, no siempre podremos obtener resultados iguales en términos de calidad, profundidad, facilidad de uso o rigor. Así pues, se trata de un análisis sobre en qué medida una intervención puede evaluarse de forma fiable y creíble. La evaluabilidad depende de aspectos relacionados con el proyecto, tales como: La calidad del diseño del proyecto en términos de claridad, pertinencia, verosimilitud, coherencia o calidad de la formulación de los objetivos. La disponibilidad de información de seguimiento relativa a ejecución de acciones y cumplimiento de objetivos El contexto institucional y la accesibilidad a la información y a las partes interesadas, así como la potencial utilización de los resultados de la evaluación Este análisis es muy útil no solo antes de la evaluación, sino también en el momento de la planificación, para garantizar que el proyecto sea evaluable cuando sea necesario. ¿Cómo debemos evaluar? Ya hemos hablado de porqué y qué evaluar y la tercera pregunta es cómo deberíamos hacerlo. Y esto nos lleva de forma directa a la metodología, la calidad y el rigor necesarios en las evaluaciones. Existe aquí un interesante debate relacionado con la investigación y la evaluación. Hay considerables diferencias relacionadas con la finalidad, los objetivos, el objeto de análisis o evaluación, los contextos, las personas beneficiarias [5], etc. Esto daría lugar a una argumentación que excede con mucho los propósitos de este documento, pero lo que sí podemos afirmar es que la evaluación es un tipo específico y fuertemente aplicado de investigación social. Igualmente podemos afirmar que si una evaluación no utiliza metodologías y técnicas de investigación social no va a tener el rigor mínimo necesario para ofrecer resultados y conclusiones sólidas. Y si no disponemos de un informe de calidad que proporcione información pertinente y rigurosa o no incluye información que no se conociera previamente, la evaluación se considerará un ejercicio innecesario. Podría darse una segunda situación y es que se tomaran decisiones basadas en un informe poco riguroso con conclusiones frágiles o incluso mal direccionadas. Esto podría llevar a una toma de decisiones poco acertada. Por el contrario, si contamos con una evaluación de calidad y un informe final que ofrece conclusiones y recomendaciones basadas en una metodología sistemática, tendremos una herramienta muy potente y aplicable que nos orientará la elaboración de un plan para la mejora. Desafíos para el desarrollo de evaluaciones A pesar del potencial de la evaluación para mejorar las políticas y programas públicos, la realidad es que todavía su uso es considerablemente escaso. Desde un punto de vista técnico, algunos de los desafíos más importantes son: La limitación en las capacidades técnicas de evaluación en unidades de servicios sociales, que hace muy difícil o imposible el diseño, la realización o seguimiento de evaluaciones. Limitaciones en la planificación de las actuaciones. Hay programas que carecen de la estructura mínima requerida y de una definición adecuada de objetivos y acciones. En ocasiones, no hay conexiones claras y directas entre los objetivos y las acciones o los objetivos son excesivamente genéricos, casi aspiraciones o metas intangibles. La falta de información derivada de la carencia o fragilidad de un sistema de seguimiento adecuado que proporcione información fiable. Incluso contando con una buena tabla de indicadores, en ocasiones no se recopila la información, porque el modo de hacerlo no está claramente descrito; no se ha asignado a alguna persona o unidad la responsabilidad de hacerlo; o incluso porque no es posible técnicamente obtener dicha información. El envejecimiento poblacional supone un reto actual y de futuro de gran calado. La acción certera en ciudades y pueblos consigue no solamente que se haga un buen uso del dinero público, sino que tiene la oportunidad y la responsabilidad de cambiar la calidad de vida de las personas que allí residen. El plan para el desarrollo de la Década del Envejecimiento Saludable (2021-2030)promovida por la OMS también incluye en su apartado 5 la necesidad de “Comprender y medir conjuntamente los resultados”, priorizando “el fortalecimiento de la capacidad, entre otras cosas en materia de seguimiento y evaluación”. Por todos estos motivos, para la Coordinación de la Red de Ciudades y Comunidades en el Imserso será una prioridad en 2023 contribuir a mejorar la cultura y capacidades para la evaluación de políticas públicas. Resulta primordial poder discriminar entre las intervenciones eficaces de aquellas otras que no lo son. La evaluación es una de las valiosas herramientas para poder determinar en qué decisión vamos de manera más acertada a dar respuesta a todos los desafíos sociales que tenemos por delante. [1] Informe de diagnóstico de la evaluación en la Administración General del Estado 2021 Instituto de Evaluación de Políticas Públicas [2] BOE [3] Plan de Modernización de las Administraciones Públicas [4] Sánchez-González, D., Rojo-Pérez, F., Rodríguez-Rodríguez.V. y Fernández-Mayoralas, G. (2020). Environmental and psychosocial interventions in age-friendly communities and active ageing: A systematic review. J. Environ. Res. Public Health 2020, 17(22), 8305 [5] Weiss, C.H. (1987). Where Politics and Evaluation Research Meet. En The Politics of Program Evaluation, editado por D. J. Palumbo. Newbury Park: Sage. WEISS, C.H. (1998). Evaluation. Methods for Studying Programs and Policies. Segunda Ed. Upper Saddle River (NJ): Prentice Hall. Guba, E., y Lincoln, Y. (1989). Fourth Generation Evaluation. Newbury Park: Sage.

osteguna, 09 otsailak 2023 13:29

03 - 01 - 2023

Red de Comercios Amigables de Zaragoza

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La Red de Comercios Amigables con las personas mayores nace del proceso de participación que se establece para la incorporación de Zaragoza a la Red de Ciudades Amigables con las personas mayores de la Organización Mundial de la Salud, tratando de dar respuesta a las necesidades sentidas y expresadas por este colectivo. El Ayuntamiento de Zaragoza inició la Red de Comercios Amigables se inició en 2015, que ya cuenta con más de 500 comercios adheridos.

asteazkena, 08 martxoak 2023 10:37

03 - 01 - 2023

Avilés, Ciudad Amigable con las Personas Mayores

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El Ayuntamiento de Avilés forma parte de la Red Mundial de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores desde abril de 2021. La adhesión fue acordada por el Pleno municipal. Tomar conciencia sobre el envejecimiento demográfico como un reto a afrontar desde muy diversos ámbitos, superar los estereotipos negativos en relación con la vejez, o contemplar esta etapa como una fase activa y valiosa en la que desarrollar nuevos proyectos son algunos de los objetivos que el Ayuntamiento de Avilés quiere comunicar a la población.

asteazkena, 08 martxoak 2023 10:36

Dos años de la Década del Envejecimiento Saludable: la Red de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores crece y se refuerza
14 - 12 - 2022

Dos años de la Década del Envejecimiento Saludable: la Red de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores crece y se refuerza

MAITE POZO. COORDINADORA «RED DE CIUDADES Y COMUNIDADES AMIGABLES CON LAS PERSONAS MAYORES» EN ESPAÑA. Imserso Han pasado dos años desde que la Asamblea de Naciones Unidas aprobara el 14 de diciembre de 2020 la Década del Envejecimiento Saludable (2021 – 2030). Liderada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) es la principal estrategia de Naciones Unidas para impulsar acciones dirigidas a construir una sociedad para todas las edades y abordar el reto del envejecimiento demográfico fomentando el envejecimiento saludable de la población. En consonancia con la Agenda 2030, la OMS considera que un compromiso con los Objetivos de Desarrollo Sostenible significa un compromiso con el envejecimiento saludable y con políticas basadas en la evidencia que fortalezcan las capacidades de las personas mayores y mejoren su bienestar. Para lograr su objetivo, la OMS aprobó el Plan para el desarrollo de la Década que parte del marco conceptual y de trabajo establecido por la OMS sobre el envejecimiento saludable que consiste en desarrollar y mantener a edades avanzadas la capacidad funcional que hace posible el bienestar. Esta capacidad funcional viene determinada por la capacidad intrínseca de una persona (es decir, por la combinación de todas sus capacidades físicas y mentales), por el entorno en el que vive (entendido en su sentido más amplio e incluyendo el entorno físico, social y político) y por las interacciones entre ambos. Este marco conceptual orienta todo el trabajo de la Década de Envejecimiento Saludable. La estrategia para esta Década se centra en cuatro ejes o ámbitos de actuación: Asegurar que las comunidades fomenten las capacidades de las personas mayores creando entornos amigables con el envejecimiento. La OMS considera que es fundamental apoyar a los pueblos y ciudades de todo el mundo en la creación de entornos amigables que respondan a las necesidades y demandas de las personas mayores y faciliten su participación. Cambiar nuestra forma de pensar, sentir y actuar con respecto a la edad y el envejecimiento, para superar el edadismo o discriminación por edad. Ofrecer una atención integrada y centrada en las personas, y servicios de atención primaria que respondan a las necesidades de las personas mayores. Proporcionar acceso a cuidados de larga duraciónpara las personas mayores que lo necesiten. Además, el plan para la Década del Envejecimiento Saludable parte de un enfoque transversal que implica a toda la sociedad y a una diversidad de actores. El Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS, declaró el día de su lanzamiento que: El anuncio de la Década del Envejecimiento Saludable de Naciones Unidas envía una clara señal que solo trabajando conjuntamente lograremos no solo sumar años a la vida, sino también vida a los años, animando a los gobiernos, las organizaciones internacionales y regionales, la sociedad civil, el sector privado, el mundo académico y los medios de comunicación a apoyar activamente los objetivos de esta Década del Envejecimiento Saludable. Los objetivos y actividad del Imserso se encuentran estrechamente vinculados a los de la estrategia de la Década del Envejecimiento Saludable, y gran parte de sus actuaciones están en consonancia con los cuatro ejes prioritarios de la Década. Concretamente, la Red de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores es una iniciativa impulsada por la Organización Mundial de la Salud en 2010 como respuesta al envejecimiento de la población, con el objetivo de mejorar los entornos físicos y sociales de pueblos y ciudades para que promuevan un envejecimiento saludable y activo y contribuyan a mejorar la calidad de vida de las personas mayores, facilitando la autonomía personal el mayor tiempo posible. Se trata de una iniciativa que aborda de manera integral los aspectos que afectan al día a día de pueblos y ciudades, y lo hace promoviendo la participación de las personas mayores, teniendo en cuenta su diversidad, sus necesidades, percepciones, opiniones y propuestas en el proceso de análisis y mejora de la localidad. Y facilitando que las personas mayores continúen contribuyendo y participando en la sociedad en la que viven, en sus familias, comunidades y economías. En relación al segundo eje de actuación de la Década, la OMS ha valorado muy positivamente el trabajo desarrollado desde 2010 en las ciudades y comunidades amigables con las personas mayores en todo el mundo, incorporándola como herramienta a la estrategia para la Década del Envejecimiento Saludable (2021 – 2030) y reforzando su apoyo. Desde 2011 el Imserso promueve e impulsa la Red de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores en España. El Imserso renovó el pasado mes de abril el acuerdo de colaboración con la OMS como Afiliado de la Red para continuar su impulso y dinamización en nuestro país: Difundiendo, formando y asesorando para facilitar la adhesión de los ayuntamientos españoles a la Red. Generando una Red de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores en España para facilitar el intercambio de conocimiento y experiencias, y la recopilación de evidencias que ayuden a la planificación de las políticas públicas dirigidas a las personas mayores. En la actualidad cerca de 1.500 localidades forman parte de la Red en 51 países, y en España cuenta con 231 municipios amigables adheridos y continua creciendo de manera sostenida. Es importante destacar que esta iniciativa se dirige no solo a las ciudades, al entorno urbano, sino también al medio rural. En España cerca del 20% de la población tiene 65 años o más, pero este porcentaje es considerablemente mayor en el ámbito rural, donde la población mayor de 65 años ronda el 30% en municipios de menos de 2.000 habitantes. Existe un problema de despoblamiento y de envejecimiento del medio rural, y la mejora de las condiciones de los municipios para asegurar la calidad de vida de las personas mayores, que en muchos casos desean seguir viviendo en sus casas y pueblos, podría contribuir a fijar población en un territorio. En definitiva, tanto municipios urbanos como rurales forman parte de la Red en España. En los procesos para mejorar los entornos de un municipio se trabajan ocho áreas o ámbitos: Espacios al aire libre y edificios Transporte Vivienda Participación Social Respeto e inclusión social Trabajo y participación ciudadana Comunicación e información Servicios sociales y de salud. Estas áreas indican que la amigabilidad de una localidad implica: Mejoras “tangibles”(entornos físicos): accesibilidad, movilidad, equipamientos, vivienda, transporte, servicios, espacios verdes, espacio urbano… Mejoras “intangibles” (entornos sociales): que tienen que ver con actitudes, superar estereotipos negativos, discriminación por edad, la falta de respeto y de valoración o invisibilización de las personas mayores, la homogeneización de las personas mayores, la inclusión y participación social… Por lo tanto, la Red de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores no solo se vincula el eje 2, también tiene una alineación directa con el eje 1 dirigido a superar el edadismo. En los procesos de amigabilidad de pueblos y ciudades es fundamental trabajar paralelamente los entornos físicos y los entornos sociales, de lo contrario podremos contar con unos entornos físicos accesibles y amigables, pero en un entorno social excluyente o que invisibiliza y discrimina a la población de mayor edad. O, al contrario, contar con un entorno social inclusivo y que facilita la participación de las personas mayores, en un entorno físico con falta de accesibilidad, o de transporte o carente de servicios y espacios donde generar relaciones sociales, que dificultan la participación y el envejecimiento activo y saludable. En definitiva, la Red de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores tiene: Un pasado con más de una década de recorrido y aprendizajes, en los que la Red no ha dejado de crecer. Un presente en el que la longevidad y el envejecimiento demográfico son dos tendencias mundiales, y en el que la pandemia y las situaciones de discriminación por edad que se han vivido, nos muestran la necesidad de contar con entornos amigables con las personas mayores. Un futuro en el marco de la Década del Envejecimiento Saludable y en el cambio del modelo de cuidados que se está produciendo en Europa y en España. Un nuevo modelo de cuidados en el que el entorno y la comunidad, los servicios de proximidad y las redes comunitarias en entornos amigables e inclusivos, tienen un papel importante. La amigabilidad de los entornos con el envejecimiento como herramienta para: Facilitar la participación de las personas mayores en la vida social, cívica, cultural, política y económica de una localidad, que tendrá un efecto positivo en su bienestar. Implicar a distintos sectores necesarios: administraciones públicas, sociedad civil, academia, colegios profesionales, sector privado, etc en la construcción de entornos amigables. Se requiere cooperación y trabajo en red, de forma que se potencie la innovación y la creatividad en las propuestas. Evaluar las iniciativas puestas en marcha, obtener aprendizajes y resultados, y diseñar políticas basadas en la evidencia. Avanzar en el cuidado de las personas más vulnerables en comunidades amigables que fomenten las redes comunitarias, el apoyo mutuo y la cooperación y solidaridad entre generaciones. Una ciudad amigable con las personas mayores es una ciudad amigable con todas las edades Red Mundial de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores Red de Ciudades y Comunidades Amigables en España Imserso Afiliado de la OMS en la Red de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores Plataforma de la Década del Envejecimiento Saludable

osteguna, 09 otsailak 2023 13:40

Aportaciones desde la Red de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores a la Estrategia Nacional frente a la Soledad No Deseada
16 - 11 - 2022

Aportaciones desde la Red de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores a la Estrategia Nacional frente a la Soledad No Deseada

MERCEDES GALLEGO ANGULO | JEFA DE SERVICIO. COORDINACIÓN DE ESTUDIOS Y APOYO TÉCNICO. Imserso El Imserso inició en el segundo semestre de este año varios procesos participativos a través de los cuales recibir aportaciones a la Estrategia Nacional frente a la Soledad No Deseada. Han participado actores relevantes no solo por su implicación y conocimiento sino también por su experiencia y potencial de intervención futura en este ámbito. Estos procesos forman parte de la elaboración de la Estrategia nacional frente a la soledad no deseada Una primera ronda de consultas aportó los elementos imprescindibles desde la academia, la sociedad civil, las asociaciones de personas mayores, de familiares de personas con enfermedades como el Alzheimer hasta los colegios profesionales más directamente involucrados en la atención sociosanitaria. Un elemento que debe enfocar toda la acción en este ámbito es la esfera local y comunitaria. La implementación de políticas de servicios sociales se lleva a cabo en último término en los municipios. Numerosos ayuntamientos han desarrollado programas y servicios de atención a personas que sufren soledad o de detección temprana de soledad. El compromiso de algunos de ellos llega a la aprobación de un Plan o Estrategia municipal frente a la soledad en sus respectivos territorios. El Imserso coordina e impulsa la Red de Ciudades y Comunidades amigables con las Personas Mayores. Los elementos mencionados apuntaban a la idoneidad de inclusión del ámbito local en un proceso participativo, a través de los municipios de la Red, ya que muchos de ellos han implementado medidas destinadas a abordar la soledad no deseada de personas mayores. Un primer hito de colaboración mutua lo encontramos en el III Encuentro de Ayuntamientos de la Red con el lema “Somos más eficaces en red” celebrado el 24 de mayo de 2022. Las conclusiones del Encuentro fueron difundidas a través del blog de ciudades amigables. En esa ocasión se compartieron en una Mesa de experiencias sobre soledad no deseada, iniciativas y reflexiones desde municipios de distinto tamaño: ciudades de gran tamaño como Madrid, otra de tamaño medio como Salamanca y la aportación desde el ámbito rural como el pequeño municipio de Taramundi (Asturias). El debate que suscitó este Encuentro señaló la disposición por parte de varios municipios presentes en colaborar de manera directa y participativa en la Estrategia Nacional de Soledad no deseada. En la segunda mitad del mes de septiembre y primera semana de octubre se recogieron, a través de una encuesta online, interesantes aportaciones de los 29 municipios que participaron de manera voluntaria en una petición que invitaba a todos los municipios de la Red. El siguiente grafico muestra cómo se distribuyen las respuestas según el tamaño del municipio: El 83,3% de las respuestas obtenidas provenían de personal técnico municipal vinculado al proyecto de ciudades amigables, un 6’7% eran cargos políticos y un 10 % tenían otros roles o funciones en el municipio. Las respuestas categorizadas junto a las de otros actores sociales contribuirán a nutrir el debate y dialogo en nuestra sociedad. Rol de los municipios en una Estrategia nacional El potencial de transversalización de un ámbito a través de varias políticas municipales es enorme respecto a otros niveles de la Administración, sobre todo en la Administración General del Estado. En esta línea, el 90% de los encuestados considera factible esta transversalización a nivel local mientras que un 10% no tiene opinión definida sobre ellos (NS/NC) Todos los ayuntamientos ven de manera favorable programar e implementar acciones de manera coordinada con otros actores: el 93% de las respuestas afirmaron que si lo consideran necesario y el 7% restante está en proceso de hacerlo. Profundizando en esta línea se preguntó si considera factible poder desarrollar o compartir en la Red alguna iniciativa para ámbito rural o para ámbito urbano en relación a la soledad. Las respuestas se agrupan según muestra el gráfico: Todos los municipios que participaron en esta encuesta desarrollan iniciativas frente a la soledad de los y las ciudadanas. El tipo y características de estos programas o servicios se recoge en la gráfica inferior teniendo en cuenta que se podían elegir varias opciones. Los resultados muestran el porcentaje de elecciones respecto al total de municipios. Las opciones de respuesta eran: Observatorios de soledad Un tema que se consideró relevante explorar fue la percepción sobre la necesidad y funcionalidad de los observatorios de soledad. Su aparición en estos últimos años, con diverso alcance territorial, ha llevado al Imserso a profundizar sobre su utilidad y funciones. Para administraciones locales, el valor y relevancia de un observatorio local debe ser un elemento sobre el que se haya reflexionado o, al menos, se pueda prever su utilidad práctica. Las respuestas con mejor acogida en relación a las funciones de estos observatorios locales fueron sobre todo “identificar programas y servicios de eficacia probada” elegido por el 90% de las personas que respondieron “establecer canales de coordinación” por un 66’7% como otra gran área de beneficio. El 90% de las respuestas recogidas consideran necesario la creación de un observatorio público nacional para la soledad. Las funciones que se consideran más relevantes en este sondeo son: Extraer análisis y aprendizajes para la toma de decisiones Facilitar pautas y herramientas para el abordaje de la soledad y para otros observatorios Promover debate social y político Sugerencias y propuestas desde los municipios Se podría afirmar que la visión es prácticamente unánime en cuanto a la necesidad de una coordinación en relación al abordaje de la soledad, y con alusiones claras a una Estrategia nacional. Algunos ejemplos de propuestas concretas que compartieron en este ejercicio participativo son: Una herramienta metodológica común para unificar datos, que posibilite la misma recogida de información a todos los municipios; Vincular la soledad no deseada al tema de los cuidados y al ámbito relacional; exigir a los Ayuntamientos censos actualizados de personas mayores que vivan solas con todas las características objetivas necesarias para poder diagnosticar/definir/establecer las problemáticas de este grupo, así como mantenerlos actualizados; Realizar evaluaciones de las actuaciones que se implementen; Sería un gran apoyo disponer de una Estrategia Nacional y que tuviera como colectivo (no en exclusiva) a las personas mayores, sería un apoyo para desarrollar estrategias autonómicas y locales; La Estrategia nacional puede servir de referencia y guía a la hora de programar e implementar planes locales. Imprescindible la coordinación sociosanitaria y la dedicación de equipos multidisciplinares con tiempo para trabajar en exclusiva la Soledad no deseada. Es necesaria la formación específica del personal en este asunto”. Posibilitar y mejorar los tiempos de coordinación, facilitar recursos para ese fin, compartir experiencias existentes en otros municipios, trabajar a pie de calle Es de interés que se avance en el estudio de este fenómeno, elaborando indicadores de detección para unificar los criterios, es importante conocer experiencias y acciones que se estén desarrollando para poder implementar como buenas prácticas. Ha de permitir evidenciar el volumen que representan estas situaciones para que se establezcan los mecanismos necesarios para poder abordarlas. Si detectamos hemos de ser capaces de intervenir y canalizar las demandas/necesidades. Trabajar este tema de la forma más cercana al lugar donde se va a implementar la Estrategia porque de esta forma se conoce la realidad mejor y solicitar colaboración a todos los recursos locales Considero muy importante que se desarrollen planes municipales de atención a las personas mayores desde donde se tenga en cuenta tanto el envejecimiento activo como la soledad no deseada. Es interesante dotar a los municipios de pautas, ideas y opciones para la acción en este ámbito, ya que cada vez son más las personas que viven solas, sobre todo entre las personas mayores, con menos recursos propios para hacer frente a esta situación Es muy importante adaptar las respuestas a cada realidad (rural/urbana); y trabajar la coordinación entre todas las administraciones, tejido asociativo y tercer sector potenciando la participación social y comunitaria como instrumentos imprescindibles. Además es imprescindible fortalecer los servicios de proximidad. Si hay dos conclusiones claras de este proceso participativo, tanto para el Imserso como para todos los municipios participantes, habría que señalar en primer lugar que este primer contacto institucional debe continuar y profundizarse y en segundo lugar la elevada motivación para la coordinación y alianzas que ha dejado patente esta consulta.

osteguna, 09 otsailak 2023 13:56

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