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luns, 21 novembro 2022 10:45
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edadismo
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Un mundo para todas las edades: únete a la campaña mundial contra el edadismo
Categorías: Artículos , Respeto, inclusión y participación
Etiquetas: ciudades amigables , envejecimiento saludable , personas mayores , respeto e inclusión , sensibilización , edadismo , oms , relaciones intergeneracionales
VÂNIA DE LA FUENTE-NÚÑEZ | CO-AUTORA DEL INFORME MUNDIAL SOBRE EL EDADISMO Y RESPONSABLE TÉCNICO. UNIDAD DE CAMBIO DEMOGRÁFICO Y ENVEJECIMIENTO SALUDABLE. ORGANIZACIÓN MUNDIAL DE LA SALUD ¿Alguna vez has recibido un trato diferente a causa de tu edad? Es muy probable que tu respuesta sea afirmativa. La edad es usada con frecuencia como instrumento de categorización, condicionando nuestras interacciones personales, nuestras percepciones sobre nosotros mismos y las oportunidades o desventajas que disfrutamos o padecemos en términos de acceso a empleo, servicios de salud, plataformas políticas y una larga lista de etcéteras. Según el Informe mundial sobre el edadismo, publicado el 18 de marzo de 2021, la mitad de la población mundial es edadista contra las personas mayores y, en Europa, el edadismo es más frecuente hacia los jóvenes que hacia otros grupos de edad. El edadismo nos afecta a todos a lo largo de la vida. A partir de los cuatro años interiorizamos los estereotipos relativos a la edad existentes en nuestra cultura y éstos empiezan a guiar, de forma consciente o inconsciente, nuestros sentimientos y nuestra conducta hacia las personas de edades diferentes. Estos estereotipos también influyen en la forma en que nos comportamos y en lo que pensamos sobre nosotros mismos como miembros de un grupo etario determinado. El edadismo puede cohibirnos a adoptar ciertos roles estereotipados para edades diferentes a la nuestra. Por ejemplo, podemos ser reticentes a compartir nuestras ideas en una mesa de reunión cuando somos jóvenes porque hemos interiorizado la idea de que una persona joven no tiene nada que aportar. Por otro lado, podemos interiorizar la idea de que a partir de una edad no tenemos la capacidad para aprender, y no perseguir nuestros sueños de aprender a tocar un instrumento o incrementar nuestra formación durante la jubilación. El edadismo también está muy presente en las instituciones. Buscamos un empleo y se nos deniega porque se nos considera demasiado jóvenes o demasiado mayores; vamos al médico y no nos dan acceso a un tratamiento médico en base a nuestra edad, independientemente de nuestra capacidad intrínseca; vamos al banco y nos dicen que no se conceden préstamos a partir de una edad; intentamos iniciar un movimiento político y se nos niega la voz porque se considera inmadura para poder liderar. En muchos casos, ni siquiera nos percatamos de la existencia de edadismo en nuestras instituciones porque las normas, reglas y prácticas establecidas se han aplicado durante tanto tiempo sin ser cuestionadas, que no conseguimos ver la discriminación inherente a las mismas. Estas barreras sistemáticas limitan nuestro potencial y nuestro acceso a los recursos y tienen un impacto muy negativo en nuestra salud y bienestar. El edadismo está asociado a una mortalidad precoz, una peor salud física y mental, una menor calidad de vida y un mayor riesgo de aislamiento social y de soledad cuando somos mayores. Además, el edadismo tiene un alto coste económico para las personas y la sociedad. Según una estimación reciente, en los Estados Unidos de América, el edadismo genera anualmente costes adicionales por valor de US$ 63 millones para tratar una amplia gama de problemas de salud. En conjunto, representa uno de cada siete dólares gastados en las ocho enfermedades más prevalentes en los estadounidenses mayores de 60 años. La buena noticia es que podemos hacer algo para combatir el edadismo. Como indica el Informe mundial sobre el edadismo, tres estrategias son eficaces para reducirlo o eliminarlo. En primer lugar, podemos promover el desarrollo e implementación de medidas políticas y legislativas para hacer frente a la discriminación y la desigualdad por motivos de edad y proteger los derechos humanos de todos. Para asegurar su implementación efectiva, es importante que se establezcan mecanismos que permitan la aplicación y supervisión de dichas medidas a través de instituciones de defensa de los derechos humanos individuales y sociales y tribunales de justicia. En segundo lugar, podemos organizar actividades educativas que mejoren la empatía y ayuden a disipar conceptos erróneos sobre los diferentes grupos de edad. Las intervenciones educativas pueden ser múltiples e interdisciplinarias: manuales que transmiten información, conocimientos y habilidades, actividades de concienciación mediante juegos de rol, simulaciones y recursos de la realidad virtual, etc. Además, las actividades educativas se pueden incluir en todos los niveles educativos, desde primaria hasta la universidad y también en programas de formación continuada, tanto a nivel formal como no formal. Por último, podemos fomentar y participar en actividades intergeneracionales que reúnan a jóvenes y mayores, ya que éstas ayudan a reducir los prejuicios y estereotipos intergrupales. Para asegurar el éxito de dichas actividades es importante asegurar que ambos grupos tengan el mismo estatus y trabajen juntos hacia objetivos comunes (por ejemplo, pintar un cuadro, compartir historias). Es hora de decir no al edadismo. Es hora de crear juntos un mundo para todas las edades. Para ello debemos invertir en las tres estrategias que previenen y combaten el edadismo ya que están basadas en pruebas científicas. Debemos mejorar también la investigación en este campo para comprender mejor el edadismo, su impacto en los jóvenes y en las personas mayores y la manera de reducirlo. Es necesario recopilar datos en todos los países, utilizando escalas de medición del edadismo válidas y fiables. Y debemos unirnos al movimiento para cambiar el discurso sobre la edad y el envejecimiento. Todos podemos contribuir a eliminar el edadismo. Al unirnos en una amplia coalición podemos generar conversaciones para sensibilizar a la población y cambiar el discurso negativo actual. El 18 de marzo de 2021 se lanzó el primer Informe mundial sobre el edadismo, definiendo un camino a seguir para construir juntos un mundo para todas las edades. Dicho informe fue elaborado por la Organización Mundial de la Salud en colaboración con la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas y el Fondo de Población de las Naciones Unidas. El informe señala el papel que pueden desempeñar los gobiernos, los organismos de las Naciones Unidas, las organizaciones de desarrollo, las organizaciones de la sociedad civil, el sector privado, y las instituciones académicas y de investigación en la lucha contra el edadismo. No podemos olvidar que cada uno de nosotros puede ser parte activa del cambio. Además del Informe mundial sobre el edadismo, se ha elaborado un kit de herramientas para ayudar a organizar eventos, generar conversaciones sobre el edadismo en nuestros hogares, trabajos y escuelas, y para difundir el mensaje más allá de nuestro contexto inmediato aprovechando el alcance de las redes sociales. Tanto el informe como el kit de herramientas forman parte integral de la Campaña mundial contra el edadismo. Informe mundial sobre el edadismo en español Informe completo Kit de herramientas Otros recursos de la Campaña mundial contra el edadismo
mércores, 09 outubro 2024 12:13
Covid-19: ¿Por qué los entornos amigables con las personas mayores son ahora más necesarios que nunca?
Categorías: Artículos , Red de Ciudades Amigables
Etiquetas: ciudades amigables , envejecimiento saludable , personas mayores , imserso , ayuntamientos , participación , respeto e inclusión , edadismo
GRUPO DE TRABAJO «CIUDADES AMIGABLES» | COORDINADO POR EL IMSERSO Las personas mayores son el grupo de edad que más gravemente ha sufrido los efectos de la pandemia en todo el mundo, efectos que no sólo han tenido que ver con la incidencia en contagios y fallecimientos. Muchos de estos efectos negativos encuentran en los entornos amigables con las personas mayores una gran capacidad de respuesta y propuestas para paliarlos. En un momento en el que somos conscientes de la dificultad añadida por la pandemia para iniciar o continuar procesos de amigabilidad en los municipios que cuenten con la participación de las personas mayores, desde el grupo de trabajo “Ciudades Amigables” pensamos que, más que nunca, es necesario trabajar en todas las áreas que abarcan los procesos de amigabilidad de manera transversal. Es un buen momento para reivindicar la necesidad de contar con entornos físicos y sociales amigables con el envejecimiento que contribuyan a minimizar las consecuencias que ésta u otras crisis puedan provocar en la vida de las personas mayores. Los problemas para la población de mayor edad se agravan cuando no existe amigabilidad del entorno físico y social y, por el contrario, mejoran y se encuentran soluciones en entornos amigables con las personas mayores. A continuación, se plantean algunos ámbitos relacionados con la población de mayor edad en los que la pandemia ha incidido negativamente, y un decálogo de motivos que ponen en valor el trabajo de los pueblos y ciudades amigables con las personas mayores. 1. Discriminación por razón de edad (edadismo) La crisis sanitaria por Covid-19 ha puesto de manifiesto situaciones de discriminación hacia las personas mayores con tantas evidencias que 140 países de Naciones Unidas, España entre ellos, reclamaron el respeto a los derechos y la dignidad de las personas mayores, a través de una declaración conjunta que reconocía un incremento del edadismo y situaciones de negligencia y discriminación hacia las personas mayores durante la pandemia. La inclusión social y la no discriminación por razón de edad son dos aspectos esenciales que se trabajan en las ciudades y comunidades amigables con las personas mayores. Propuestas de mejora en el entorno social dirigidas a la visibilización de las personas mayores y su contribución en el ámbito social y familiar; a promover el respeto y la convivencia en la ciudadanía y entre distintas generaciones, y a avanzar hacia una mayor igualdad entre mujeres y hombres mayores. Actividades que facilitan el encuentro y la inclusión de las personas mayores en su comunidad (barrio, entorno, familia…) y que fomentan las relaciones intergeneracionales, o campañas de sensibilización y visibilización sobre las realidades que vive la población de mayor edad. 2. Medios de comunicación y visibilidad de las personas mayores El edadismo o discriminación por edad tiene mucho que ver con los estereotipos, los prejuicios y los comportamientos hacia las personas mayores y sobre el hecho de envejecer. Las personas mayores, habitualmente, aparecen poco en los medios y herramientas de comunicación. Cuando lo hacen, con frecuencia es a través de imágenes y denominaciones estereotipadas y con una connotación negativa, que no reflejan la enorme diversidad de las situaciones vitales que experimentan. Durante la pandemia, los mensajes y la comunicación sobre el impacto en las personas mayores han supuesto un retroceso, reforzando estereotipos negativos sobre la vejez que generan un aumento del edadismo. Los mensajes en los medios de comunicación han tendido a homogeneizar a las personas mayores, sin reflejar la diversidad de realidades que están viviendo durante la pandemia. Además, se ha generalizado un tratamiento paternalista (por ejemplo, el uso de la expresión “nuestros mayores”) que tiene un efecto negativo entre las propias personas mayores y en el refuerzo de estereotipos. Los pueblos y ciudades amigables con las personas mayores ofrecen una imagen de las personas mayores como personas adultas diversas y capaces de desempeñar roles útiles para la sociedad en su conjunto, frente a la imagen de un colectivo que representa una carga para la comunidad olvidando lo que han aportado y pueden seguir aportando. Prestan atención a su forma de comunicar para no fomentar estereotipos, evitando lenguaje e imágenes que refuercen mensajes estereotipados sobre la vejez y usando un lenguaje inclusivo. En la Guía de recomendaciones para la comunicación en el proyecto (2765 Kb.) se encuentran algunas sugerencias, y también en el Blog Ciudades Amigables: La imagen de las personas mayores en los medios de comunicación: El uso del lenguaje frente al edadismo. Un entorno social positivo está estrechamente relacionado con la buena salud y el bienestar a lo largo de toda la vida. La participación, la inclusión social y la no discriminación, contribuyen a ese entorno social positivo e inclusivo. 3. Accesibilidad de espacios públicos, viviendas y centros residenciales A las restricciones derivadas de la pandemia, hay que sumar las restricciones debidas a la falta de accesibilidad, lo que ha provocado un doble confinamiento para muchas personas mayores. Se han puesto de relieve las carencias de accesibilidad en los espacios públicos: aceras, parques, accesos a comercios, establecimientos, etc. cuando las personas mayores que tienen algún tipo de limitación física, sensorial o cognitiva, intentan hacer uso de dichos espacios sin poder contar con apoyos de familiares o profesionales. En muchas ocasiones, el resultado del uso de productos de apoyo (como un andador o silla de ruedas) no es favorable debido a que los espacios donde tendría que poder desenvolverse la persona mayor no cumplen con los requisitos de accesibilidad necesarios. Unos entornos amigables mejoran y facilitan la accesibilidad física y cognitiva de los edificios y espacios públicos, la vivienda o el transporte, y recuperan espacio público para las personas facilitando el uso de espacios y recursos. Son elementos fundamentales del entorno físico de una localidad que influyen en la movilidad personal, en la autonomía personal, la percepción de seguridad, el comportamiento en materia de salud, la participación social, la independencia y la calidad de vida de las personas mayores. Además, el estado de alarma y el confinamiento en viviendas y centros residenciales ha hecho más evidente la importancia de las condiciones de accesibilidad y habitabilidad de los espacios donde las personas mayores viven. Dichas condiciones pueden ser facilitadores o, por el contrario, barreras de la autonomía de las personas e incidir de forma muy directa en su salud física y mental y en su seguridad. Por eso los municipios amigables incluyen la vivienda entre las áreas de mejora, con el objetivo de que las personas mayores puedan permanecer en su domicilio incluso aunque pierdan capacidad funcional y autonomía, en una vivienda digna y adecuada a sus necesidades e inquietudes vitales. (1) 4. Acceso a la información y comunicación Mantener el contacto con la gente y estar al corriente de lo que acontece en el mundo, así como obtener información práctica y oportuna para gestionar los asuntos cotidianos y satisfacer las necesidades personales es vital para un envejecimiento saludable. Por consiguiente, disponer de información relevante que sea accesible para las personas mayores con diversas capacidades y recursos, es un aspecto importante de los pueblos y ciudades amigables con el envejecimiento. Como consecuencia de la crisis sanitaria y social generada por la pandemia, se ha difundido gran cantidad de información por parte de los medios de comunicación y entidades públicas sobre las medidas a adoptar por parte de la ciudadanía para la prevención de contagios y expansión del virus. Sin embargo, la experiencia vivida desde el mes de marzo por toda la ciudadanía y, en concreto, por las personas mayores, nos indica que existe un importante margen para la mejora referida a la accesibilidad de la información, ámbito en el que muchos municipios amigables se encuentran trabajando. La accesibilidad afecta a todas las plataformas, medios, canales y formatos de comunicación, y se concreta a través de prestaciones y servicios como sistemas telefónicos y telemáticos de atención, medidas de accesibilidad cognitiva como Lectura Fácil, señalización, etc. (1) En este contexto se ha hecho más evidente la importancia de contar con información relevante, clara y fácilmente comprensible, y no redundante, confusa o contradictoria. La comprensión de la información resulta clave para la adopción de los comportamientos adecuados que pueden contribuir a la protección frente al virus. Por tanto, toda la información pública relacionada con la crisis del Covid-19 debe ser accesible para todas las personas, independientemente de su edad, formación o capacidades. Se propone la consulta de documentos sobre Accesibilidad y tecnología para la comunicación (5530 Kb.), y sobre Señalización sobre medidas de protección frente a la covid-19 en edificios de uso público, elaborados recientemente por el Ceapat. 5. TICs y brecha digital La brecha digital por razón de edad es una realidad que poco a poco va reduciéndose, pero que todavía existe y puede dificultar a personas mayores desde solicitar una cita médica, hacer la compra por Internet, utilizar la banca online, comunicarse con familiares o participar en una clase virtual de gimnasia. La pandemia ha supuesto la incorporación de muchísimas personas mayores al uso de las tecnologías de la información y la comunicación. El uso de Internet, plataformas, videoconferencias, etc…ha llegado para quedarse, también entre las personas mayores. Independientemente de la variedad de opciones de comunicación y el volumen de información disponible, la principal preocupación radica en contar con información relevante de manera rápida y accesible para las personas mayores con diversas capacidades y recursos. Además, situaciones de soledad y aislamiento debido al confinamiento han podido paliarse en muchas ocasiones gracias a las tecnologías de la comunicación. El acceso y formación para el uso de las tecnologías de la comunicación están generalizados en los municipios amigables con las personas mayores, pero la pandemia ha demostrado la necesidad de avanzar en esta formación, superando el conocimiento básico e incluyendo herramientas como el certificado digital, gestiones en la banca online, etc… Además, es necesario para que esta formación no resulte frustrante, que las plataformas de servicios telemáticos funcionen adecuadamente, sean accesibles y no resulten en exceso complicadas para personas de cualquier edad. El uso de la tecnología puede abrir oportunidades a la comunicación, la información y la participación, pero será fundamental prestar atención a que estas herramientas sean amigables para todas las edades y tengan en cuenta la opinión de las personas mayores en su diseño y usabilidad. Asimismo, es fundamental abordar la diferencia en las posibilidades de acceso a estas tecnologías para evitar discriminaciones que profundicen en la desigualdad y exclusión social que puede generar la brecha digital, tanto debido a escasez de recursos económicos para disponer de estas herramientas, como a la dificultad de acceso por falta de cobertura, frecuente en el medio rural. Para valorar la comunicación y la información se utilizarán, por tanto, indicadores como la disponibilidad de información, el acceso a Internet, la facilidad de uso del material informativo y la asistencia/apoyo disponible. Teniendo en cuenta la diversidad que puede darse entre las personas mayores en cuanto al conocimiento y manejo de dispositivos tecnológicos, así como en sus capacidades físicas, sensoriales y cognitivas, se recomienda que los ayuntamientos dispongan de conocimientos actualizados sobre distintas alternativas que pueden facilitar el uso de las TIC por parte de las personas mayores, así como la compatibilidad del uso de productos y tecnología de apoyo con las TIC (por ejemplo, distintos tipos de teclados o ratones para personas con limitaciones en la movilidad o software para acceso al ordenador para personas con baja visión). (1) 6. Redes de apoyo e interdependencia La pandemia y el confinamiento dieron lugar a numerosas situaciones, de un día para otro, de personas que necesitaban ayuda urgente para cubrir necesidades de la vida diaria. Las redes de apoyo han sido un recurso fundamental en los peores momentos de la pandemia. Redes vecinales que ya existían y que se han reforzado o redes que surgieron espontáneamente para ayudar a las personas que se encontraban en situación de mayor vulnerabilidad, entre las que se encontraban personas mayores que viven solas o con dificultades de movilidad o autonomía personal. También muchas personas mayores han contribuido a estas redes solidarias, prestando apoyo y escucha telefónica, cosiendo mascarillas, grabando vídeos de sensibilización, animando a la gente a quedarse en casa y a cuidarse, etc… En los casos más graves, se detectó un incremento de situaciones de violencia de género, también en mujeres mayores, a las que hubo que dar respuesta, siendo las redes de apoyo un recurso importante. Las relaciones intergeneracionales también se han visto afectadas durante la pandemia y las tecnologías de la comunicación han ayudado a mantenerlas, así como estas redes de apoyo en las que han participado personas de todas las edades. Asimismo, las personas mayores que forman parte de una asociación se han visto más acompañadas, contar con redes sociales ha supuesto un gran apoyo durante la pandemia. Las redes comunitarias han implicado a diversidad de actores que han cooperado para dar respuesta urgente a las necesidades que iban surgiendo, personas voluntarias, protección civil, redes vecinales, supermercados, farmacias, servicios públicos municipales… Los pueblos y ciudades amigables han podido aprovechar las relaciones de colaboración previamente establecidas en los procesos de amigabilidad, donde la cooperación y la intervención comunitaria son herramienta fundamental desde la perspectiva de la interdependencia. 7. Participación ciudadana Durante la pandemia se ha hablado muy a menudo de las personas mayores, pero pocas veces se les ha preguntado. Y preguntar a las personas mayores es precisamente el punto de partida de los pueblos y ciudades amigables. La participación de las personas en la vida social, cívica, cultural, política y económica de una localidad refuerza su sentimiento de inclusión, el empoderamiento y la reclamación de derechos. Cuando las personas de cualquier edad se sienten incluidas participan más. Durante la pandemia, la participación en general se vio muy limitada debido a las restricciones del confinamiento, también en las ciudades y pueblos amigables se ha visto limitada, pero donde ya existían dinámicas de participación para poder contar con la opinión de las personas mayores en las políticas que les atañen, se han ido articulando mecanismos, como llamadas de teléfono o encuestas online, para adaptarse y continuar con esa participación que permitiera seguir contando con la opinión y la voz de las personas mayores en un momento tan excepcional. Como declaró en marzo, Tedros Adhanom, director general de la OMS: “Las personas mayores llevan la sabiduría colectiva de nuestras sociedades. Son miembros valiosos y valorados de nuestras familias y comunidades. Pero tienen un mayor riesgo de complicaciones más graves de Covid-19. Por ello, estamos escuchando a las personas mayores y a quienes trabajan con ellas y para ellas, para identificar la mejor manera de apoyarlas”. Hacer de nuestras ciudades, comunidades, pueblos y barrios entornos amigables con las personas mayores incluye este reconocimiento y escucha. 8. Acción local y transversalidad Es importante poner en valor que, al igual que en la creación de entornos amigables con las personas mayores es fundamental la acción local, impulsada desde los ayuntamientos, como administración más cercana a la ciudadanía, también durante la pandemia la actuación municipal ha sido vital para paliar situaciones de urgencia de muchísimas personas. Los ayuntamientos han llevado a cabo un inmenso trabajo, estableciendo nuevas estrategias de intervención para adaptarse y atender a las personas en situación de mayor vulnerabilidad, entre ellas muchas personas mayores. En este sentido, el personal técnico municipal tuvo que cambiar de registro y adaptarse a la situación para ofrecer una atención personalizada (telefónica principalmente), convirtiéndose así en una red de detección y derivación. Además, la coordinación entre áreas municipales, la transversalidad promovida en procesos de amigabilidad con implicación de todas las áreas, facilita y mejora los resultados de la acción municipal en la respuesta coordinada a crisis sanitarias como la que estamos viviendo. 9. Cooperación y trabajo en Red La Red de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores parte de la premisa que compartir experiencias, materiales y resultados, el intercambio y aprendizaje entre distintas localidades e iniciativas, nos permitirá avanzar de manera más eficaz hacia entornos amigables con el envejecimiento. Además, los procesos de amigabilidad implican la cooperación entre diferentes actores de un municipio (ayuntamiento, sociedad civil, colegios profesionales, proveedores de servicios, etc…). Ante la necesidad de adaptarse con urgencia a la situación de emergencia durante el confinamiento y la pandemia, ese intercambio de experiencias y la cooperación local adquieren una especial importancia. La rápida contribución de ayuntamientos de la Red, y difusión de la recopilación de experiencias realizada por el Imserso al inicio de la pandemia en la Newsletter sobre iniciativas amigables durante la Covid-19 (735 Kb.), constata la importancia y necesidad de redes de intercambio y colaboración que faciliten la transmisión de experiencias y conocimiento. 10. Década del Envejecimiento Saludable (2021 – 2030) Por último, la Década del Envejecimiento Saludable anunciada por Naciones Unidas el pasado 14 de diciembre y liderada por la Organización Mundial de la Salud, incluye entre sus cuatro ejes prioritarios de actuación, que las ciudades y comunidades fomenten un envejecimiento saludable y satisfactorio creando entornos amigables con las personas mayores, lo que ofrece un marco de actuación e intercambio de experiencias en todo el mundo y una forma de trabajo para avanzar en procesos de amigabilidad en los municipios. Guía de recomendaciones para la comunicación en el proyecto (2765 Kb.) La imagen de las personas mayores en los medios de comunicación: El uso del lenguaje frente al edadismo Accesibilidad y tecnología para la comunicación (5530 Kb.) Señalización sobre medidas de protección frente a la covid-19 en edificios de uso público Newsletter sobre iniciativas amigables durante la Covid-19 (735 Kb.) Década del Envejecimiento Saludable 2021 – 2030 (1) El equipo del Ceapat (Imserso) puede proporcionar información y asesoramiento a los ayuntamientos que lo soliciten sobre las actuaciones de mejora necesarias identificadas a raíz de la pandemia por los ayuntamientos adheridos a la Red en los aspectos relativos a accesibilidad en edificios y espacios públicos, a la accesibilidad en la información y la comunicación, así como sobre el uso de productos y tecnología de apoyo.
martes, 08 novembro 2022 14:48
La Red de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores se suma al Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez
Categorías: Artículos , Respeto, inclusión y participación
Etiquetas: ciudades amigables , personas mayores , imserso , respeto e inclusión , buen trato , sensibilización , edadismo , abuso y maltrato
MAITE POZO | COORDINACIÓN «RED DE CIUDADES Y COMUNIDADES AMIGABLES CON LAS PERSONAS MAYORES». IMSERSO En 2011 Naciones Unidas designó el 15 de junio como Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez, considerando que “El maltrato a las personas mayores es un problema social mundial que afecta la salud y los derechos humanos de millones de personas mayores en todo el mundo y es un problema que merece la atención de la comunidad internacional”. La crisis sanitaria por Covid-19 ha puesto de manifiesto situaciones de discriminación hacia las personas mayores que han llevado a muchos países a reclamar conjuntamente el respeto a los derechos y la dignidad de las personas mayores. El pasado 11 de mayo, 140 países de las Naciones Unidas, entre los que se incluye España, emitieron una declaración conjunta reconociendo un incremento del edadismo y situaciones de negligencia y discriminación hacia las personas mayores durante la pandemia. “Nos preocupa la situación de las personas mayores que están en cuarentena o en confinamiento con familiares o cuidadores y que también pueden enfrentarse a mayores riesgos de discriminación, violencia, abuso y negligencia. En este sentido, debemos ampliar nuestros esfuerzos y fortalecer las medidas para proteger a las personas mayores, en particular a las mujeres mayores, de cualquier forma de violencia y abuso de género”. Esta declaración reconoce también la participación significativa de las personas mayores en la sociedad y la importancia de fortalecer la solidaridad internacional e intergeneracional durante la crisis y el proceso de recuperación. También Age-Platform Europe en su informe sobre Covid-19 y los derechos humanos de las personas mayores actualizado el pasado mes de mayo, incluye el aumento en el riesgo de sufrir maltrato y abusos. Este informe recoge situaciones de discriminación que ya existían antes de la Covid-19 y que se han acentuado durante la pandemia. Además, en este informe se ofrecen una serie de recomendaciones para garantizar la protección contra la discriminación, la prevención del abuso, la inclusión y el acceso a servicios esenciales para personas en situación de vulnerabilidad, entre ellas, garantizar apoyo y protección adecuados para las personas cuidadoras y las personas a las que cuidan. Ya en 2002, la Declaración de Toronto -OMS, INPEA (Red internacional de prevención del abuso y maltrato en la vejez) y Universidades de Toronto y Ryerson- estableció que “El maltrato a personas mayores se define como la acción única o repetida, o la falta de la respuesta apropiada, que ocurre dentro de cualquier relación donde exista una expectativa de confianza y la cual produzca daño o angustia a una persona mayor”. Se trata de una realidad que comienza a visibilizarse, pero que continúa estando oculta en la sociedad y con frecuencia queda relegada al ámbito privado. Se ha evitado hablar sobre ella y sigue siendo uno de los tipos de violencia menos tratados en estudios e investigaciones, por eso faltan datos e información que faciliten la detección y la intervención. Los malos tratos a las personas mayores se pueden dar de muchas formas: desde negligencia y descuido o abandono en el cuidado diario hasta el maltrato físico, psicológico y verbal, pasando por la privación de alimentos o medicación y otros tipos de abusos como dejar de contar su opinión, infantilización, ingreso en instituciones contra su voluntad, apropiación de sus bienes o abuso sexual. El abuso y maltrato generan indefensión y ansiedad, agravamiento de enfermedades y lesiones, especialmente en personas mayores en situación de vulnerabilidad, dependencia o deterioro cognitivo. Hablamos por tanto de dignidad y derechos de las personas mayores y de un problema de salud pública por las secuelas físicas y psicológicas que sufren las víctimas. Las personas mayores por lo general no denuncian estas situaciones, aunque faltan datos por la escasez de estudios sobre esta realidad, se calcula que sólo denuncia el 6-7% aproximadamente de las personas mayores que sufren algún tipo de abuso. La gran mayoría de las víctimas de malos tratos no presentan denuncia, entre otros motivos, porque dependen económica y emocionalmente de quien les maltrata, temen represalias, sienten vergüenza o incluso en ocasiones se llega a producir una normalización de los malos tratos. Se calcula que aproximadamente el 65% de los casos de malos tratos a personas mayores son a mujeres, por lo que es importante tener en cuenta la perspectiva de género como ya estableció la Declaración de Toronto en 2002. La dificultad para detectar estas situaciones de abuso y maltrato en la vejez dificulta la intervención. Esta realidad existe con independencia del nivel económico de las personas y del entorno familiar o del lugar en el que residan. Se puede dar tanto en el ámbito familiar como en el institucional, por lo que la prevención requiere entre otras cosas, de la sensibilización e implicación de la sociedad, prestando atención a los indicios de maltrato, denunciando casos conocidos y arropando a las víctimas. La OMS se ha implicado en esta toma de conciencia, y considera así mismo que las ciudades y comunidades tienen “un papel central para asegurar que el maltrato a las personas mayores se comprenda, gestione y, en última instancia, se evite”. La Red de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores en España se une a la toma de conciencia del abuso y maltrato en la vejez, una realidad que supone una violación de los derechos más fundamentales y de la dignidad de las personas mayores. Y anima a los ayuntamientos de la Red a conocer y trabajar este tema, y proponer y llevar a cabo actuaciones en sus municipios dirigidas a: Mejorar la detección de situaciones de maltrato y abuso para poder prevenir estas situaciones. Visibilizar esta realidad, informando y sensibilizando a la sociedad. Promover actividades que faciliten las relaciones intergeneracionales y el mantenimiento de redes sociales. Formar y sensibilizar a profesionales que trabajan desde distintos ámbitos, principalmente social y sanitario, con las personas mayores. Formar y sensibilizar a las propias personas mayores para prevenir y denunciar si llega el caso estas situaciones, informando sobre sus derechos y los recursos disponibles. Promover estudios e investigaciones que contribuyan a mejorar la detección y la intervención posterior. Así como a promover en sus planes de acción actuaciones dirigidas a fomentar el buen trato a las personas mayores como medida de prevención. Por ejemplo campañas de sensibilización como la promovida por el Ayuntamiento de Terrassa “Con respeto, mejor”o la realizada por el Ayuntamiento de Cartagena con motivo del Día de la Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez (Ver vídeo). También en la atención y cuidado a las personas mayores cuando lo necesiten, el buen trato debe estar entre los principios irrenunciables de un sistema de cuidados ya sea en el domicilio o en una institución. Un modelo de cuidados basado en una atención integral que sitúe a la persona en el centro hasta el final de la vida, por delante de cualquier otra consideración, contribuirá sin duda al buen trato y al respeto a la dignidad y los derechos de las personas tengan la edad que tengan. Referencias Resolución de la Asamblea General de Naciones Unidas para la designación del Día Mundial para la Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez Declaración de Toronto (2002) “Statement of Support to the UN Secretary General`s Policy Brief on The Impact of COVID-19 on Older Persons” Covid-19 and human rigths concerns for older persons. Report AGE-Platform EU.
mércores, 20 decembro 2023 10:21
La Red de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores celebra el Día Europeo de la Solidaridad y la Cooperación entre Generaciones
Categorías: Artículos , Respeto, inclusión y participación
Etiquetas: ciudades amigables , envejecimiento saludable , personas mayores , imserso , respeto e inclusión , edadismo , relaciones intergeneracionales
MAITE POZO | COORDINACIÓN «RED DE CIUDADES Y COMUNIDADES AMIGABLES CON LAS PERSONAS MAYORES». IMSERSO El 29 de abril se celebra el Día Europeo de la Solidaridad y la Cooperación entre Generaciones, desde 2009 y gracias al impulso de organizaciones como la Plataforma Europea de Personas Mayores (Age-Platform EU) y el Foro Europeo de la Juventud (European Youth Forum). Esta celebración y puesta en valor de la solidaridad intergeneracional tiene como objetivo ayudar a que tomemos conciencia de la importancia y consecuencias positivas de fomentar la relación y cooperación entre distintas generaciones, de que jóvenes y mayores compartan vivencias, experiencias, conocimiento y habilidades. Estas consecuencias positivas benefician a todas las generaciones y a la sociedad en general, mejorando la comunidad y el tejido social, lo común. Se produce un aprendizaje mutuo, unas generaciones aportan experiencia y otras nuevas habilidades y, todas, distintas formas de mirar el mundo. Se transmiten conocimientos y vivencias mientras se aprovechan y refuerzan potenciales y habilidades personales. En las personas mayores se generan cambios positivos en su bienestar físico, psicológico y emocional. Entre otras cosas, aumentan las ganas y la motivación por aprender cosas nuevas y mejora la autoestima, y se superan situaciones de aislamiento social y sentimientos de soledad. En definitiva, se favorece un envejecimiento saludable y satisfactorio. En la gente joven, se fomenta una idea más positiva y cercana de la realidad de las personas mayores y del proceso de envejecer en general. A través del intercambio de experiencias, se transmiten también tradiciones culturales, que permiten a los más jóvenes conocer la historia y la cultura de su entorno. Aprenden a valorar y respetar a la población de mayor edad, más allá de sus familiares más cercanos. Tanto en personas mayores como en jóvenes se potencian habilidades sociales y la empatía, la comprensión de las vivencias, preocupaciones, expectativas e ilusiones de otras generaciones. Objetivos de Desarrollo Sostenible, envejecimiento saludable y programas intergeneracionales En el contexto de la Agenda 2030, la Organización Mundial de la Salud (OMS), señala que un compromiso con los ODS significa un “compromiso con el envejecimiento saludable y con políticas basadas en la evidencia que fortalezcan las capacidades de las personas mayores y mejoren su bienestar”. En este sentido, las iniciativas y programas intergeneracionales han constatado sus efectos positivos en el fomento de un envejecimiento saludable y activo. La OMS también considera fundamental ayudar a las ciudades y comunidades de todo el mundo a abordar el reto del envejecimiento demográfico adaptándose a las personas mayores, creando entornos amigables que sean inclusivos y equitativos con las personas de todas las edades. Al hablar de entornos sociales inclusivos, se apela también a la no discriminación por razón de edad, a llevar a cabo actuaciones que contribuyan a superar el edadismo que margina a las personas mayores, y entre esas actuaciones, las actividades intergeneracionales han demostrado su eficacia para superar estereotipos sobre la edad y el envejecimiento. Por todo ello, la OMS, en el marco de la Red de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores, incluye entre los indicadores (924 Kb.) para valorar el grado de amigabilidad de una localidad, la disponibilidad (o no) de actividades intergeneracionales. En muchas ciudades amigables con las personas mayores se han demandado y se han llevado a cabo iniciativas que buscan la creación de espacios y actividades que promuevan las relaciones intergeneracionales. Se trata de iniciativas muy diversas, basadas en espacios de encuentro y convivencia, en las tecnologías de la comunicación o en el arte y la creatividad, pero todas ellas han contribuido a la generación de entornos más amigables con las personas mayores y para la sociedad en general. Incluso en la etapa de confinamiento por la Covid-19 están surgiendo iniciativas para superar la distancia física. Algunas iniciativas intergeneracionales En Castellón Ciudad Amigable, el ayuntamiento ha colaborado en el proyecto “Tiempo en común”, desarrollado por un equipo de cinco niñas entre 11 y 14 años, que participan en el concurso de internacional “Technovation Challenge. El objetivo es la creación de una aplicación móvil (APP) para acercar la tecnología y la población más joven a las personas mayores, con el fin de que realicen actividades en común y superar situaciones de aislamiento entre las personas mayores. A través de esta aplicación, que cuenta con un diseño sencillo y comprensible, las personas usuarias podrán sugerir actividades de tiempo libre que deseen realizar con personas de diferente edad. En Zaragoza Ciudad Amigable, el Ayuntamiento trabaja desde hace años, a través de la Red de Centros de Convivencia, promoviendo la participación de las personas mayores en proyectos que impliquen la relación con otros colectivos de diferentes generaciones, favoreciendo un clima positivo en relación con su comunidad y mejorando la imagen social de la persona mayor. El objetivo del proyecto intergeneracional “Convivencia y buenas maneras” ha sido “potenciar la convivencia entre personas de diferentes grupos de edad, facilitando un cauce de aprendizaje mutuo y recíproco y para ello ha implicado a centros de mayores, bibliotecas y colegios de educación infantil y primaria. Más específicamente pretendía provocar una reflexión sobre nuestro comportamiento hacia el entorno social que nos rodea diariamente fomentando el respeto y la tolerancia”. En Manresa Ciudad Amigable, el Ayuntamiento se propuso fomentar relaciones intergeneracionales intensas y comprometidas. “La fórmula apareció, situando la acción en el campo de la creación artística, fomentando la colaboración entre personas de edades diferentes con el objetivo de crear y realizar una propuesta artística”. La beca Art’k suma (Arte que suma) dirigida a equipos de artistas, individuales o grupales, compuestos por menores de 35 años y mayores de 65 años, para la creación de un trabajo creativo conjunto, compartiendo una interpretación conjunta de la realidad de la ciudad y fomentando el intercambio creativo entre generaciones. Durante la crisis sanitaria y el confinamiento, el teléfono y las tecnologías de la comunicación pueden facilitar el mantenimiento de las relaciones intergeneracionales y ayudar a paliar situaciones de aislamiento social y sentimientos de soledad. La lectura compartida entre generaciones es una enriquecedora práctica que la iniciativa “LeerteQuiero” de Acervo Intergeneracional ayuda a mantener a distancia durante el confinamiento. Se trata de una iniciativa de acompañamiento virtual a través de la lectura que pone a disposición de las personas participantes la Guía ‘LeerteQuiero a distancia’ con recomendaciones y enlaces a recursos técnicos y literarios, y experiencias como la de Cristina: “Os cuento mi experiencia lectora con mi nieto, yo tengo 70 años y él 2…” La Red de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores se suma al Día Europeo de la Solidaridad y la Cooperación entre Generaciones y anima a los municipios de la Red a promover iniciativas que fomenten las relaciones intergeneracionales que contribuyan a la construcción de entornos sociales amigables, y sociedades más cohesionadas donde la edad no sea un motivo de discriminación y cada persona sea importante. Más Información: https://ciudadesamigables.imserso.es/ Fuentes Medición del grado de adaptación de las ciudades y comunidades a las personas mayores (924 Kb.) “Tiempo en común” la tecnología como herramienta para las relaciones intergeneracionales Proyecto intergeneracional “Convivencia y buenas maneras” Beca intergeneracional “Art k’ suma” Acervo Intergeneracional “LeerteQuiero”
mércores, 09 agosto 2023 10:19
¿Cómo estamos viviendo las personas mayores la crisis sanitaria provocada por el COVID-19?
Categorías: Artículos , Respeto, inclusión y participación
Etiquetas: ciudades amigables , personas mayores , imserso , respeto e inclusión , buen trato , covid 19 , edadismo
PACA TRICIO | PRESIDENTA DE LA UNIÓN DEMOCRÁTICA DE PENSIONISTAS Y JUBILADOS (UDP) CARLOS MARTÍNEZ | DIRECTOR DE LA UNIÓN DEMOCRÁTICA DE PENSIONISTAS Y JUBILADOS (UDP) – mayoresudp.org Estamos viviendo un tiempo difícil, protagonizado por el confinamiento al que todas las personas nos vemos sometidas, debido a la alerta sanitaria por la expansión del COVID-19 o coronavirus en el mundo y, muy especialmente en nuestro país. Las noticias que día a día nos golpean hablan de incremento de personas contagiadas, de fallecimientos, de desborde en los servicios de atención médica, pero también han colocado inevitablemente a las personas mayores en el “ojo del huracán”, por ser un colectivo de especial riesgo ante el contagio. Es una realidad ineludible, que obviamente vivimos con preocupación. Con los años disminuyen las defensas inmunitarias del organismo, especialmente en personas afectadas de patologías previas, algo que sabemos se incrementa con la edad. Pero este hecho, esta evidencia, no debe hacernos caer en posiciones y posturas que evidencian en ocasiones un edadismo injusto y discriminatorio. Y ello desde dos visiones distintas pero igualmente negativas: la de quienes acuden al paternalismo victimista hacia las personas mayores o las que las estigmatizan como posibles transmisoras del virus. Nada de esto es cierto ni hace justicia a un colectivo tan diverso y heterogéneo como es el de las personas mayores. Son muchas las personas mayores –lo vemos a nuestro alrededor cada día- que han dado un paso adelante, superando su temor y riesgo, para mostrarnos a la sociedad su responsabilidad, solidaridad y capacidad de esfuerzo y sacrificio. Personas mayores que, desde el confinamiento en sus casas toman la iniciativa y están participando, atentas a las necesidades de quienes más lo necesitan, cambiando su voluntariado presencial por un voluntariado telefónico u online, prestándose a coser mascarillas para el personal sanitario o personas que las necesitan, profesionales sanitarios jubilados reincorporándose para ayudar, desarrollando iniciativas culturales, lúdicas o de encuentro social a través de las tecnologías de la comunicación, animando, sensibilizando, alentando a quedarse en casa y a la superación, aportando... Muchas personas mayores hemos vivido épocas y momentos difíciles en nuestras vidas, estamos acostumbradas al sacrificio y al trabajo duro. Todavía tenemos en la mente el papel de tantas abuelas y abuelos en la reciente crisis económica, que con su acogimiento y generosidad, fueron el más consistente pilar de apoyo a tantas personas y familias en paro o precariedad, en ocasiones asumiendo el riesgo de perder hasta su propia vivienda. En estos duros años han sostenido con su generosidad y entrega a una parte importante de la sociedad. ¿No es este un buen momento para reconocer su compromiso y la deuda que toda la sociedad tenemos con ellas y ellos? ¿Y qué mejor manera de hacerlo que devolviéndoles el cariño, la protección y ayuda que ahora necesitan? Pero sin paternalismos ni estigmas, tan sólo con dignidad y generosidad, y poniendo también en valor su aportación en este momento. Como ha declarado recientemente, Tedros Adhanom Ghebreyesus, Director General de la OMS: Las personas mayores llevan la sabiduría colectiva de nuestras sociedades. Son miembros valiosos y valorados de nuestras familias y comunidades. Pero tienen un mayor riesgo de complicaciones más graves de COVID-19. Estamos escuchando a las personas mayores y a quienes trabajan con ellas y para ellas, para identificar la mejor manera de apoyarlas. Hacer de nuestras ciudades, comunidades, pueblos y barrios entornos amigables con las personas de más edad incluye y exige este reconocimiento y escucha. Mostrar la vulnerabilidad, a la vez que retrata nuestra humanidad nos engrandece como personas. ¿Quién no se ha sentido vulnerable en alguna ocasión, por algún motivo? Las personas mayores, mostramos ahora más que somos vulnerables, y ello nos hace más grandes. En estos momentos, más que nunca, la sociedad tiene que estar a nuestro lado, hacer suyas nuestras necesidades y reconocer nuestro papel social, demostrado en tantas ocasiones. Esta alerta sanitaria mundial va a marcar un antes y un después. En ese próximo “después” tocará extraer conocimiento y aprendizaje, especialmente en lo que a cuidados se refiere. Tras esta emergencia sanitaria, la relevancia de la Red de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores, iniciativa de la OMS impulsada por el IMSERSO, y su metodología de trabajo basada en la participación y la escucha va a cobrar un gran protagonismo y nos brindará más oportunidades de extenderlo a los municipios de nuestro país. La experiencia que estamos viviendo de emergencia sanitaria pone en relieve el valor del concepto de envejecimiento saludable que preconiza la OMS con esta iniciativa y con la próxima Década del Envejecimiento Saludable (2021-2030). El diagnóstico y plan de actuación en cada una de sus ocho áreas de trabajo nos sirve para detectar las mejoras que cada municipio o comunidad debe afrontar a la hora de transformarse en un entorno amigable para las personas mayores y, en consecuencia, saludable para todas las edades. Una de las mayores enseñanzas de esta epidemia mundial es el valor de la salud pública, la importancia de la inversión en lo más importante que todas las personas necesitamos y queremos: nuestra salud. Y ésta no es sólo una cualidad individual y personal, sino que descansa en todos y cada uno de los ámbitos de nuestros entornos de vida. Si apostamos por un envejecimiento saludable, este involucra todos los elementos que componen cada una de las áreas de actuación que acomete la Red promovida por la OMS, en línea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible y la llamada Agenda 2030. Es importante afrontar el reto de poner en valor en nuestros entornos el cuidado de las personas y, en nuestro caso, especialmente de las personas mayores. El cuidado ha de ser responsable y equilibrado para ser transformador. Estamos viviendo con esta pandemia, que es global, la importancia de lo local, de nuestro entorno más cercano, que ha de ser corresponsable del cuidado de todas las personas, especialmente de aquellas más vulnerables. Todas las personas hemos de ser cuidadoras, no sólo de quienes componen nuestra familia -que también- sino de quienes comparten mi barrio, pueblo y ciudad. Ejercer esa corresponsabilidad es trabajar por una sociedad igualitaria, que garantice el cuidado en todas las etapas de la vida. La amigabilidad de nuestro entorno, hoy más que nunca, adquiere un significado más real y concreto. En alcanzar esta meta hemos de trabajar juntas administraciones, instituciones y ciudadanía. Y como tan importante es la meta como el proceso, en este reto cada voz es importante. La actitud de escucha nos tiene que permitir realizar diagnósticos más certeros, y la colaboración y apoyo mutuo nos deben permitir afrontar los retos con planes de actuación más realistas, eficaces y con vocación de sostenibilidad en el tiempo, como un deber para con las personas de ahora y de las generaciones venideras. Llegará en poco tiempo la superación de esta grave crisis sanitaria, que traerá secuelas y consecuencias; pero lo más importante es sabernos a nivel individual y colectivo capaces de analizar y extraer conocimiento y aprendizaje con el que enfrentarnos a un futuro que ha de ser sostenible y amigable para todas las personas, o no será. Marzo, 2020
mércores, 09 agosto 2023 10:13
La imagen de las personas mayores en los medios de comunicación: El uso del lenguaje frente al edadismo
Categorías: Artículos , Comunicación e información
Etiquetas: ciudades amigables , personas mayores , imserso , sensibilización , edadismo , medios de comunicación
LAURA GARCÍA PACHECO | RESPONSABLE DE COMUNICACIÓN DE LA UNIÓN DEMOCRÁTICA DE PENSIONISTAS Y JUBILADOS (UDP) La discriminación por edad se ha convertido en «una de las tres grandes formas de discriminación” de nuestra sociedad, por detrás del racismo y el sexismo. La sufren las personas mayores en su día a día y los medios de comunicación de masas fomentan falsos estereotipos y una imagen negativa del envejecimiento. A medida que vamos envejeciendo, la discriminación por edad afecta o nos afectará a todas. Y, sin embargo, a menudo es socialmente de las discriminaciones más aceptadas. La lucha contra la discriminación por edad debe ser una preocupación para todas. ¿Por qué son noticia las personas mayores? En muchas ocasiones, las personas mayores son noticia en los medios de comunicación cuando son víctimas de algún suceso, cuando se habla de soledad, de pensiones o cuando se habla sobre los avances en alguna enfermedad. Aparecen en los medios a través de imágenes y denominaciones estereotipadas y con connotaciones negativas, que no reflejan la enorme diversidad de las situaciones vitales que experimentan. Estos artículos, noticias o reportajes no suelen poner en valor el aporte que las personas mayores realizan en sus entornos sociales, en la ayuda que prestan a las familias, fundamentalmente en el cuidado de nietos y nietas o el apoyo económico que han supuesto en muchos hogares, siendo sus pensiones el sustento principal, en tiempos de dificultad. El incremento de personas longevas se presenta, cada vez más, como un problema, como una carga para la sociedad a pesar de que las organizaciones y movimientos de mayores y diversos organismos internacionales insistimos en señalar que las personas mayores no son el problema, sino parte de la solución. Que en lugar de ser una carga son, pueden ser, un recurso. Hay muchos mitos sobre las personas mayores profundamente enraizados en la sociedad y que no se corresponden con la realidad pero que encuentran difusión en nuestros medios de comunicación. Apelativos tales como viejos, ancianos, dependientes o pasivos trasladan estereotipos que se traducen en comportamientos discriminatorios que vulneran los derechos de las personas mayores. Y no solo son graves los comportamientos discriminatorios hacia ellas, sino que, estos mensajes estigmatizados, segmentados y estereotipados, son interiorizados por las propias personas mayores, llegándose a considerar a sí mismas y erróneamente como personas sin utilidad y valor, aumentando el riesgo de exclusión social. Una comunicación libre de edadismo y falsos estereotipos De esa manera, se hace necesario comunicar adecuadamente la situación de las personas mayores, mostrando las diferentes circunstancias a las que se enfrentan, vinculadas a aspectos económicos, sociales y culturales. La realidad de las personas mayores es muy diversa y requiere un conocimiento exhaustivo para no caer en la generalización y el estereotipo. La Red Mundial de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores, como proyecto promovido por la Organización Mundial de la Salud (OMS), destinado a crear entornos y servicios que promuevan y faciliten un envejecimiento activo y saludable, debe apostar por una comunicación responsable a la hora de hablar sobre las personas de mayor edad. Una comunicación responsable, que apueste por el conocimiento de las distintas realidades y circunstancias de las personas mayores, convirtiéndose en un recurso más para todos los ayuntamientos de ciudades y comunidades participantes del proyecto. Las actuales formas de comunicación, en la web 2.0 y en las redes sociales, sobre todo, deberíamos encontrar una oportunidad de profundizar en nuevos modelos de solidaridad basados menos en la emoción y más en la comprensión y el compromiso. El receptor ya no es una persona a la que hay que convencer en 20 segundos, sino que se le puede ofrecer una gran cantidad de información contrastada, que le ayude a comprender; se le puede hacer participar de la comunicación, dejarle que libremente comparta, que pregunte, que opine (sin miedo a la crítica). Es necesario llevar al convencimiento de toda la sociedad, incluidas las propias personas mayores, que envejecer no significa solo pérdidas y riesgos, sino también compensaciones y logros. Dar valor a esta etapa de la vida como un tiempo de transformación y cambio, no únicamente de acomodación. En definitiva, es fundamental ofrecer una imagen de las personas mayores como adultas competentes, preparadas, capaces de desempeñar roles útiles para la sociedad en su conjunto, frente a la imagen sesgada de un colectivo que representa una carga para la comunidad. Los medios de comunicación como constructores de la imagen social de las personas mayores y generadores de opinión pública, las administraciones públicas y las entidades sociales debemos de planificar una comunicación basada en el conocimiento objetivo de las distintas realidades y circunstancias de las personas mayores. Apostemos por una comunicación libre de estereotipos. El uso del lenguaje frente al edadismo y los estereotipos Para hacer frente al edadismo y los falsos estereotipos usemos un lenguaje inclusivo en nuestras comunicaciones, un lenguaje que sí refleje las distintas realidades y el valor de las personas mayores en nuestras sociedades. ¿Qué debemos de tener en cuenta a la hora de comunicar? ¿Qué términos son correctos? Mayores, personas mayores: son términos objetivos, en los que no hay carga ni valoraciones de ningún tipo. Personas de edad avanzada: es también un término adecuado y neutral. Adecuados pero insuficientes Jubilados/as Es un término adecuado pero insuficiente, puesto que abarca sólo a quienes han alcanzado la edad o circunstancia legal para dejar de trabajar, pero que pueden no ser necesariamente personas mayores. Abuelos/as No representa a todas las personas mayores, sino sólo a una relación de parentesco. Puede tener además connotaciones paternalistas. Solo les gusta que sus nietos y nietas sean quienes les digan “abuelas/os”. ¿Qué términos NO debemos usar? Dependientes: utilizar este término como sinónimo de personas mayores no corresponde a la realidad. Viejos, ancianos: son términos peyorativos y cargados de prejuicios, que no responden a la realidad de la mayoría de las personas mayores. Pasivos, cargas: Son personas activas. Cuando estén en situación de mayor vulnerabilidad necesitarán apoyo, pero han aportado o siguen aportando a su comunidad, entornos familiares, a la economía y a la sociedad. Uso de términos modernos y adecuados No usemos términos obsoletos como “asilos”. El término correcto es residencias o centros residenciales para personas mayores. A nivel general, recordar que menos del 5% de las personas mayores viven en centros residenciales, según el Informe envejecimiento CSIC, 2017. No referirnos en términos de propiedad No digamos “nuestras personas mayores”. Ni las personas, ni los colectivos de personas deben ser tratados en términos de propiedad. Si queremos dar un trato de proximidad, es mejor hablar de nuestro entorno o sociedad. Es mejor decir “Las personas mayores de nuestra sociedad”. Evitemos errores en el lenguaje de género No hablemos de “los mayores”, salvo que sea una noticia de “hombre mayores”. Es muy habitual que se utilice el plural masculino para referirse a un colectivo o grupo de personas. Evitemos errores en el lenguaje de género. Lo correcto es hablar nuevamente de “las personas mayores”. La lengua es un elemento cambiante que se adapta a las tendencias de la sociedad. Todas las personas expertas rechazan su estatismo, ya que fluye con los cambios de las tendencias comunicativas. Entre todos y todas podemos conseguir eliminar estas prácticas para conseguir una plena equiparación entre hombres y mujeres. No generalicemos Es mejor decir “Una parte de las personas mayores…” Algunas, parte del colectivo, un porcentaje… Resaltar los aspectos positivos, una vida llena de experiencia y no centrarse en detalles e imágenes esterotipadas. Son fuente de información a consultar Es importante darles visibilidad y que sean fuente directa de información y de opinión. Al informar de temas de salud, cuidados o dependencia, tomarles como referencia informativa y no sólo a sus cuidadores o familiares. Informar sobre ellas, con ellas. Evitar las fotografías esterotipadas Evitemos estereotipar a las personas mayores con imágenes grises, de personas tristes o enfermas. encorvadas, achacosas. Email: comunicacion@mayoresudp.org Fuentes: Guía lenguaje no sexista Tips para evitar el uso sexista del lenguaje cotidiano. OXFAM Intermón. Buen trato periodístico con las personas mayores Guía de estilo para periodistas sobre personas mayores (EAPN MADRID)
luns, 07 novembro 2022 12:28
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xoves, 17 novembro 2022 13:10
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