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lunes, 21 noviembre 2022 10:45

La Red de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores se suma al Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez
20 - 12 - 2023

La Red de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores se suma al Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez

MAITE POZO | COORDINACIÓN «RED DE CIUDADES Y COMUNIDADES AMIGABLES CON LAS PERSONAS MAYORES». IMSERSO En 2011 Naciones Unidas designó el 15 de junio como Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez, considerando que “El maltrato a las personas mayores es un problema social mundial que afecta la salud y los derechos humanos de millones de personas mayores en todo el mundo y es un problema que merece la atención de la comunidad internacional”. La crisis sanitaria por Covid-19 ha puesto de manifiesto situaciones de discriminación hacia las personas mayores que han llevado a muchos países a reclamar conjuntamente el respeto a los derechos y la dignidad de las personas mayores. El pasado 11 de mayo, 140 países de las Naciones Unidas, entre los que se incluye España, emitieron una declaración conjunta reconociendo un incremento del edadismo y situaciones de negligencia y discriminación hacia las personas mayores durante la pandemia. “Nos preocupa la situación de las personas mayores que están en cuarentena o en confinamiento con familiares o cuidadores y que también pueden enfrentarse a mayores riesgos de discriminación, violencia, abuso y negligencia. En este sentido, debemos ampliar nuestros esfuerzos y fortalecer las medidas para proteger a las personas mayores, en particular a las mujeres mayores, de cualquier forma de violencia y abuso de género”. Esta declaración reconoce también la participación significativa de las personas mayores en la sociedad y la importancia de fortalecer la solidaridad internacional e intergeneracional durante la crisis y el proceso de recuperación. También Age-Platform Europe en su informe sobre Covid-19 y los derechos humanos de las personas mayores actualizado el pasado mes de mayo, incluye el aumento en el riesgo de sufrir maltrato y abusos. Este informe recoge situaciones de discriminación que ya existían antes de la Covid-19 y que se han acentuado durante la pandemia. Además, en este informe se ofrecen una serie de recomendaciones para garantizar la protección contra la discriminación, la prevención del abuso, la inclusión y el acceso a servicios esenciales para personas en situación de vulnerabilidad, entre ellas, garantizar apoyo y protección adecuados para las personas cuidadoras y las personas a las que cuidan. Ya en 2002, la Declaración de Toronto -OMS, INPEA (Red internacional de prevención del abuso y maltrato en la vejez) y Universidades de Toronto y Ryerson- estableció que “El maltrato a personas mayores se define como la acción única o repetida, o la falta de la respuesta apropiada, que ocurre dentro de cualquier relación donde exista una expectativa de confianza y la cual produzca daño o angustia a una persona mayor”. Se trata de una realidad que comienza a visibilizarse, pero que continúa estando oculta en la sociedad y con frecuencia queda relegada al ámbito privado. Se ha evitado hablar sobre ella y sigue siendo uno de los tipos de violencia menos tratados en estudios e investigaciones, por eso faltan datos e información que faciliten la detección y la intervención. Los malos tratos a las personas mayores se pueden dar de muchas formas: desde negligencia y descuido o abandono en el cuidado diario hasta el maltrato físico, psicológico y verbal, pasando por la privación de alimentos o medicación y otros tipos de abusos como dejar de contar su opinión, infantilización, ingreso en instituciones contra su voluntad, apropiación de sus bienes o abuso sexual. El abuso y maltrato generan indefensión y ansiedad, agravamiento de enfermedades y lesiones, especialmente en personas mayores en situación de vulnerabilidad, dependencia o deterioro cognitivo. Hablamos por tanto de dignidad y derechos de las personas mayores y de un problema de salud pública por las secuelas físicas y psicológicas que sufren las víctimas. Las personas mayores por lo general no denuncian estas situaciones, aunque faltan datos por la escasez de estudios sobre esta realidad, se calcula que sólo denuncia el 6-7% aproximadamente de las personas mayores que sufren algún tipo de abuso. La gran mayoría de las víctimas de malos tratos no presentan denuncia, entre otros motivos, porque dependen económica y emocionalmente de quien les maltrata, temen represalias, sienten vergüenza o incluso en ocasiones se llega a producir una normalización de los malos tratos. Se calcula que aproximadamente el 65% de los casos de malos tratos a personas mayores son a mujeres, por lo que es importante tener en cuenta la perspectiva de género como ya estableció la Declaración de Toronto en 2002. La dificultad para detectar estas situaciones de abuso y maltrato en la vejez dificulta la intervención. Esta realidad existe con independencia del nivel económico de las personas y del entorno familiar o del lugar en el que residan. Se puede dar tanto en el ámbito familiar como en el institucional, por lo que la prevención requiere entre otras cosas, de la sensibilización e implicación de la sociedad, prestando atención a los indicios de maltrato, denunciando casos conocidos y arropando a las víctimas. La OMS se ha implicado en esta toma de conciencia, y considera así mismo que las ciudades y comunidades tienen “un papel central para asegurar que el maltrato a las personas mayores se comprenda, gestione y, en última instancia, se evite”. La Red de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores en España se une a la toma de conciencia del abuso y maltrato en la vejez, una realidad que supone una violación de los derechos más fundamentales y de la dignidad de las personas mayores. Y anima a los ayuntamientos de la Red a conocer y trabajar este tema, y proponer y llevar a cabo actuaciones en sus municipios dirigidas a: Mejorar la detección de situaciones de maltrato y abuso para poder prevenir estas situaciones. Visibilizar esta realidad, informando y sensibilizando a la sociedad. Promover actividades que faciliten las relaciones intergeneracionales y el mantenimiento de redes sociales. Formar y sensibilizar a profesionales que trabajan desde distintos ámbitos, principalmente social y sanitario, con las personas mayores. Formar y sensibilizar a las propias personas mayores para prevenir y denunciar si llega el caso estas situaciones, informando sobre sus derechos y los recursos disponibles. Promover estudios e investigaciones que contribuyan a mejorar la detección y la intervención posterior. Así como a promover en sus planes de acción actuaciones dirigidas a fomentar el buen trato a las personas mayores como medida de prevención. Por ejemplo campañas de sensibilización como la promovida por el Ayuntamiento de Terrassa “Con respeto, mejor”o la realizada por el Ayuntamiento de Cartagena con motivo del Día de la Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez (Ver vídeo). También en la atención y cuidado a las personas mayores cuando lo necesiten, el buen trato debe estar entre los principios irrenunciables de un sistema de cuidados ya sea en el domicilio o en una institución. Un modelo de cuidados basado en una atención integral que sitúe a la persona en el centro hasta el final de la vida, por delante de cualquier otra consideración, contribuirá sin duda al buen trato y al respeto a la dignidad y los derechos de las personas tengan la edad que tengan. Referencias Resolución de la Asamblea General de Naciones Unidas para la designación del Día Mundial para la Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez Declaración de Toronto (2002) “Statement of Support to the UN Secretary General`s Policy Brief on The Impact of COVID-19 on Older Persons” Covid-19 and human rigths concerns for older persons. Report AGE-Platform EU.

miércoles, 20 diciembre 2023 10:21

La Red de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores celebra el Día Europeo de la Solidaridad y la Cooperación entre Generaciones
09 - 08 - 2023

La Red de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores celebra el Día Europeo de la Solidaridad y la Cooperación entre Generaciones

MAITE POZO | COORDINACIÓN «RED DE CIUDADES Y COMUNIDADES AMIGABLES CON LAS PERSONAS MAYORES». IMSERSO El 29 de abril se celebra el Día Europeo de la Solidaridad y la Cooperación entre Generaciones, desde 2009 y gracias al impulso de organizaciones como la Plataforma Europea de Personas Mayores (Age-Platform EU) y el Foro Europeo de la Juventud (European Youth Forum). Esta celebración y puesta en valor de la solidaridad intergeneracional tiene como objetivo ayudar a que tomemos conciencia de la importancia y consecuencias positivas de fomentar la relación y cooperación entre distintas generaciones, de que jóvenes y mayores compartan vivencias, experiencias, conocimiento y habilidades. Estas consecuencias positivas benefician a todas las generaciones y a la sociedad en general, mejorando la comunidad y el tejido social, lo común. Se produce un aprendizaje mutuo, unas generaciones aportan experiencia y otras nuevas habilidades y, todas, distintas formas de mirar el mundo. Se transmiten conocimientos y vivencias mientras se aprovechan y refuerzan potenciales y habilidades personales. En las personas mayores se generan cambios positivos en su bienestar físico, psicológico y emocional. Entre otras cosas, aumentan las ganas y la motivación por aprender cosas nuevas y mejora la autoestima, y se superan situaciones de aislamiento social y sentimientos de soledad. En definitiva, se favorece un envejecimiento saludable y satisfactorio. En la gente joven, se fomenta una idea más positiva y cercana de la realidad de las personas mayores y del proceso de envejecer en general. A través del intercambio de experiencias, se transmiten también tradiciones culturales, que permiten a los más jóvenes conocer la historia y la cultura de su entorno. Aprenden a valorar y respetar a la población de mayor edad, más allá de sus familiares más cercanos. Tanto en personas mayores como en jóvenes se potencian habilidades sociales y la empatía, la comprensión de las vivencias, preocupaciones, expectativas e ilusiones de otras generaciones. Objetivos de Desarrollo Sostenible, envejecimiento saludable y programas intergeneracionales En el contexto de la Agenda 2030, la Organización Mundial de la Salud (OMS), señala que un compromiso con los ODS significa un “compromiso con el envejecimiento saludable y con políticas basadas en la evidencia que fortalezcan las capacidades de las personas mayores y mejoren su bienestar”. En este sentido, las iniciativas y programas intergeneracionales han constatado sus efectos positivos en el fomento de un envejecimiento saludable y activo. La OMS también considera fundamental ayudar a las ciudades y comunidades de todo el mundo a abordar el reto del envejecimiento demográfico adaptándose a las personas mayores, creando entornos amigables que sean inclusivos y equitativos con las personas de todas las edades. Al hablar de entornos sociales inclusivos, se apela también a la no discriminación por razón de edad, a llevar a cabo actuaciones que contribuyan a superar el edadismo que margina a las personas mayores, y entre esas actuaciones, las actividades intergeneracionales han demostrado su eficacia para superar estereotipos sobre la edad y el envejecimiento. Por todo ello, la OMS, en el marco de la Red de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores, incluye entre los indicadores (924 Kb.) para valorar el grado de amigabilidad de una localidad, la disponibilidad (o no) de actividades intergeneracionales. En muchas ciudades amigables con las personas mayores se han demandado y se han llevado a cabo iniciativas que buscan la creación de espacios y actividades que promuevan las relaciones intergeneracionales. Se trata de iniciativas muy diversas, basadas en espacios de encuentro y convivencia, en las tecnologías de la comunicación o en el arte y la creatividad, pero todas ellas han contribuido a la generación de entornos más amigables con las personas mayores y para la sociedad en general. Incluso en la etapa de confinamiento por la Covid-19 están surgiendo iniciativas para superar la distancia física. Algunas iniciativas intergeneracionales En Castellón Ciudad Amigable, el ayuntamiento ha colaborado en el proyecto “Tiempo en común”, desarrollado por un equipo de cinco niñas entre 11 y 14 años, que participan en el concurso de internacional “Technovation Challenge. El objetivo es la creación de una aplicación móvil (APP) para acercar la tecnología y la población más joven a las personas mayores, con el fin de que realicen actividades en común y superar situaciones de aislamiento entre las personas mayores. A través de esta aplicación, que cuenta con un diseño sencillo y comprensible, las personas usuarias podrán sugerir actividades de tiempo libre que deseen realizar con personas de diferente edad. En Zaragoza Ciudad Amigable, el Ayuntamiento trabaja desde hace años, a través de la Red de Centros de Convivencia, promoviendo la participación de las personas mayores en proyectos que impliquen la relación con otros colectivos de diferentes generaciones, favoreciendo un clima positivo en relación con su comunidad y mejorando la imagen social de la persona mayor. El objetivo del proyecto intergeneracional “Convivencia y buenas maneras” ha sido “potenciar la convivencia entre personas de diferentes grupos de edad, facilitando un cauce de aprendizaje mutuo y recíproco y para ello ha implicado a centros de mayores, bibliotecas y colegios de educación infantil y primaria. Más específicamente pretendía provocar una reflexión sobre nuestro comportamiento hacia el entorno social que nos rodea diariamente fomentando el respeto y la tolerancia”. En Manresa Ciudad Amigable, el Ayuntamiento se propuso fomentar relaciones intergeneracionales intensas y comprometidas. “La fórmula apareció, situando la acción en el campo de la creación artística, fomentando la colaboración entre personas de edades diferentes con el objetivo de crear y realizar una propuesta artística”. La beca Art’k suma (Arte que suma) dirigida a equipos de artistas, individuales o grupales, compuestos por menores de 35 años y mayores de 65 años, para la creación de un trabajo creativo conjunto, compartiendo una interpretación conjunta de la realidad de la ciudad y fomentando el intercambio creativo entre generaciones. Durante la crisis sanitaria y el confinamiento, el teléfono y las tecnologías de la comunicación pueden facilitar el mantenimiento de las relaciones intergeneracionales y ayudar a paliar situaciones de aislamiento social y sentimientos de soledad. La lectura compartida entre generaciones es una enriquecedora práctica que la iniciativa “LeerteQuiero” de Acervo Intergeneracional ayuda a mantener a distancia durante el confinamiento. Se trata de una iniciativa de acompañamiento virtual a través de la lectura que pone a disposición de las personas participantes la Guía ‘LeerteQuiero a distancia’ con recomendaciones y enlaces a recursos técnicos y literarios, y experiencias como la de Cristina: “Os cuento mi experiencia lectora con mi nieto, yo tengo 70 años y él 2…” La Red de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores se suma al Día Europeo de la Solidaridad y la Cooperación entre Generaciones y anima a los municipios de la Red a promover iniciativas que fomenten las relaciones intergeneracionales que contribuyan a la construcción de entornos sociales amigables, y sociedades más cohesionadas donde la edad no sea un motivo de discriminación y cada persona sea importante. Más Información: https://ciudadesamigables.imserso.es/ Fuentes Medición del grado de adaptación de las ciudades y comunidades a las personas mayores (924 Kb.) “Tiempo en común” la tecnología como herramienta para las relaciones intergeneracionales Proyecto intergeneracional “Convivencia y buenas maneras” Beca intergeneracional “Art k’ suma” Acervo Intergeneracional “LeerteQuiero”

miércoles, 09 agosto 2023 10:19

¿Cómo estamos viviendo las personas mayores la crisis sanitaria provocada por el Covid -19?
09 - 08 - 2023

¿Cómo estamos viviendo las personas mayores la crisis sanitaria provocada por el COVID-19?

PACA TRICIO | PRESIDENTA DE LA UNIÓN DEMOCRÁTICA DE PENSIONISTAS Y JUBILADOS (UDP) CARLOS MARTÍNEZ | DIRECTOR DE LA UNIÓN DEMOCRÁTICA DE PENSIONISTAS Y JUBILADOS (UDP) – mayoresudp.org Estamos viviendo un tiempo difícil, protagonizado por el confinamiento al que todas las personas nos vemos sometidas, debido a la alerta sanitaria por la expansión del COVID-19 o coronavirus en el mundo y, muy especialmente en nuestro país. Las noticias que día a día nos golpean hablan de incremento de personas contagiadas, de fallecimientos, de desborde en los servicios de atención médica, pero también han colocado inevitablemente a las personas mayores en el “ojo del huracán”, por ser un colectivo de especial riesgo ante el contagio. Es una realidad ineludible, que obviamente vivimos con preocupación. Con los años disminuyen las defensas inmunitarias del organismo, especialmente en personas afectadas de patologías previas, algo que sabemos se incrementa con la edad. Pero este hecho, esta evidencia, no debe hacernos caer en posiciones y posturas que evidencian en ocasiones un edadismo injusto y discriminatorio. Y ello desde dos visiones distintas pero igualmente negativas: la de quienes acuden al paternalismo victimista hacia las personas mayores o las que las estigmatizan como posibles transmisoras del virus. Nada de esto es cierto ni hace justicia a un colectivo tan diverso y heterogéneo como es el de las personas mayores. Son muchas las personas mayores –lo vemos a nuestro alrededor cada día- que han dado un paso adelante, superando su temor y riesgo, para mostrarnos a la sociedad su responsabilidad, solidaridad y capacidad de esfuerzo y sacrificio. Personas mayores que, desde el confinamiento en sus casas toman la iniciativa y están participando, atentas a las necesidades de quienes más lo necesitan, cambiando su voluntariado presencial por un voluntariado telefónico u online, prestándose a coser mascarillas para el personal sanitario o personas que las necesitan, profesionales sanitarios jubilados reincorporándose para ayudar, desarrollando iniciativas culturales, lúdicas o de encuentro social a través de las tecnologías de la comunicación, animando, sensibilizando, alentando a quedarse en casa y a la superación, aportando... Muchas personas mayores hemos vivido épocas y momentos difíciles en nuestras vidas, estamos acostumbradas al sacrificio y al trabajo duro. Todavía tenemos en la mente el papel de tantas abuelas y abuelos en la reciente crisis económica, que con su acogimiento y generosidad, fueron el más consistente pilar de apoyo a tantas personas y familias en paro o precariedad, en ocasiones asumiendo el riesgo de perder hasta su propia vivienda. En estos duros años han sostenido con su generosidad y entrega a una parte importante de la sociedad. ¿No es este un buen momento para reconocer su compromiso y la deuda que toda la sociedad tenemos con ellas y ellos? ¿Y qué mejor manera de hacerlo que devolviéndoles el cariño, la protección y ayuda que ahora necesitan? Pero sin paternalismos ni estigmas, tan sólo con dignidad y generosidad, y poniendo también en valor su aportación en este momento. Como ha declarado recientemente, Tedros Adhanom Ghebreyesus, Director General de la OMS: Las personas mayores llevan la sabiduría colectiva de nuestras sociedades. Son miembros valiosos y valorados de nuestras familias y comunidades. Pero tienen un mayor riesgo de complicaciones más graves de COVID-19. Estamos escuchando a las personas mayores y a quienes trabajan con ellas y para ellas, para identificar la mejor manera de apoyarlas. Hacer de nuestras ciudades, comunidades, pueblos y barrios entornos amigables con las personas de más edad incluye y exige este reconocimiento y escucha. Mostrar la vulnerabilidad, a la vez que retrata nuestra humanidad nos engrandece como personas. ¿Quién no se ha sentido vulnerable en alguna ocasión, por algún motivo? Las personas mayores, mostramos ahora más que somos vulnerables, y ello nos hace más grandes. En estos momentos, más que nunca, la sociedad tiene que estar a nuestro lado, hacer suyas nuestras necesidades y reconocer nuestro papel social, demostrado en tantas ocasiones. Esta alerta sanitaria mundial va a marcar un antes y un después. En ese próximo “después” tocará extraer conocimiento y aprendizaje, especialmente en lo que a cuidados se refiere. Tras esta emergencia sanitaria, la relevancia de la Red de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores, iniciativa de la OMS impulsada por el IMSERSO, y su metodología de trabajo basada en la participación y la escucha va a cobrar un gran protagonismo y nos brindará más oportunidades de extenderlo a los municipios de nuestro país. La experiencia que estamos viviendo de emergencia sanitaria pone en relieve el valor del concepto de envejecimiento saludable que preconiza la OMS con esta iniciativa y con la próxima Década del Envejecimiento Saludable (2021-2030). El diagnóstico y plan de actuación en cada una de sus ocho áreas de trabajo nos sirve para detectar las mejoras que cada municipio o comunidad debe afrontar a la hora de transformarse en un entorno amigable para las personas mayores y, en consecuencia, saludable para todas las edades. Una de las mayores enseñanzas de esta epidemia mundial es el valor de la salud pública, la importancia de la inversión en lo más importante que todas las personas necesitamos y queremos: nuestra salud. Y ésta no es sólo una cualidad individual y personal, sino que descansa en todos y cada uno de los ámbitos de nuestros entornos de vida. Si apostamos por un envejecimiento saludable, este involucra todos los elementos que componen cada una de las áreas de actuación que acomete la Red promovida por la OMS, en línea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible y la llamada Agenda 2030. Es importante afrontar el reto de poner en valor en nuestros entornos el cuidado de las personas y, en nuestro caso, especialmente de las personas mayores. El cuidado ha de ser responsable y equilibrado para ser transformador. Estamos viviendo con esta pandemia, que es global, la importancia de lo local, de nuestro entorno más cercano, que ha de ser corresponsable del cuidado de todas las personas, especialmente de aquellas más vulnerables. Todas las personas hemos de ser cuidadoras, no sólo de quienes componen nuestra familia -que también- sino de quienes comparten mi barrio, pueblo y ciudad. Ejercer esa corresponsabilidad es trabajar por una sociedad igualitaria, que garantice el cuidado en todas las etapas de la vida. La amigabilidad de nuestro entorno, hoy más que nunca, adquiere un significado más real y concreto. En alcanzar esta meta hemos de trabajar juntas administraciones, instituciones y ciudadanía. Y como tan importante es la meta como el proceso, en este reto cada voz es importante. La actitud de escucha nos tiene que permitir realizar diagnósticos más certeros, y la colaboración y apoyo mutuo nos deben permitir afrontar los retos con planes de actuación más realistas, eficaces y con vocación de sostenibilidad en el tiempo, como un deber para con las personas de ahora y de las generaciones venideras. Llegará en poco tiempo la superación de esta grave crisis sanitaria, que traerá secuelas y consecuencias; pero lo más importante es sabernos a nivel individual y colectivo capaces de analizar y extraer conocimiento y aprendizaje con el que enfrentarnos a un futuro que ha de ser sostenible y amigable para todas las personas, o no será. Marzo, 2020

miércoles, 09 agosto 2023 10:13

El género como variable estructural que evidencia las desigualdades entre hombres y mujeres en el curso vital, y especialmente en la vejez
07 - 11 - 2022

El género como variable estructural que evidencia las desigualdades entre hombres y mujeres en el curso vital, y especialmente en la vejez

MÓNICA RAMOS | Doctora en Antropología Social de Orientación Pública. Especialista en envejecimiento y género. Socia-Directora del Instituto de formación en Gerontología y Servicios Sociales – INGESS. Profesora Asociada del Departamento de Antropología Social y Psicología Social. Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense de Madrid Introducción Si quiero ser honesta, el proyecto de ciudades y comunidades amigables con las personas mayores desde el momento en el que se planteó me resultó chocante. Y a día de hoy me sigue pareciendo algo limitado. En mi opinión, sería mejor plantearnos ciudades y comunidades amigables con el proceso de envejecimiento o con el curso vital. Creo que este pequeño cambio visibilizaría de manera más clara que la vejez es solo una etapa más del curso de la vida, y que en cualquier momento de esa trayectoria se pueden experimentar cambios positivos y negativos. Por tanto, que la vejez no es sinónimo de problemas, dependencia, discapacidades o limitaciones. En este sentido, los entornos en los que vivimos deberían ser amigables con todas las etapas de nuestra vida, tratando de ofrecer calidad y calidez a quienes los habitamos, y de la misma manera, nos deberían empoderar para promover nuestra autonomía personal y comunitaria en cualquier momento de nuestro curso vital. Para mí, lo amigable supone tanto la implicación de recursos para la superación de barreras o dificultades, como la promoción de oportunidades y capacidades ciudadanas. Mi posición personal y científica a este respecto, es animar a que las políticas públicas superen cada vez más la institucionalización de la edad como algo cronológico o biológico, porque somos mucho más que la edad objetiva establecida por nuestra fecha de nacimiento. De hecho, resulta interesante observar que se le conceda tanta importancia a la edad, es decir, al hecho de ser “persona mayor”, y en cambio, se incida tan poco en aplicar una perspectiva de género. Así nos podríamos preguntar si los pueblos y ciudades amigables con las personas mayores, lo son en la misma medida, con las mujeres que con los hombres –mayores-. No pongo en duda que en cada proyecto que se ha diseñado para crear una ciudad amigable con las personas mayores, se ha preguntado tanto a hombres como a mujeres cuáles eran sus inquietudes al respecto, pero ¿esa consulta se ha diseñado con una perspectiva de género? O ¿solo se han incluido en el proceso de consulta a hombres y mujeres? Por supuesto, que esto ya es un paso importante, incluir a ambos sexos en la reflexión ciudadana, pero no es suficiente, porque todavía hoy en día existe desigualdad y discriminación hacia las mujeres de todas las edades, y por ello, el género sigue siendo una variable estructural que establece diferencias en el envejecer de hombres y mujeres. Sin un enfoque de género, solo incluimos a personas de ambos sexos en nuestra intervención. Como gerontóloga feminista espero aportar con este artículo una mirada de género que ofrezca algo de luz al respecto. El género y la edad como construcciones socioculturales que establecen desigualdades La idea principal que deseo transmitir es que los sistemas de género convierten las diferencias entre hombres y mujeres en desigualdades que afectan más a las mujeres que a los hombres a lo largo de sus cursos vitales porque implican discriminación (Del Valle, 2013, p.207). Los patrones de género y los roles que han desempeñado las mujeres a lo largo de sus vidas, en sistemas heteropatriarcales como el nuestro, explican gran parte de las carencias que manifiestan muchas de las mujeres mayores de hoy, por lo que condicionan la situación en la que se encuentran en la vejez, y ponen de relieve, todavía en la actualidad, que no es lo mismo envejecer siendo hombre que siendo mujer. Pero no solo el género es una construcción social, sino que también la edad es un concepto construido socioculturalmente en el que se pueden distinguir diferentes dimensiones –cronológica, fisiológica, social, etc.-. Y una de las conclusiones más relevantes, es que la combinación de estas dimensiones de la edad con el género establece un doble rasero para hombres y mujeres, que pone de relieve las carencias y dificultades que experimentan las mujeres en la vejez. En este artículo se abordan algunas de las más destacadas. Por ejemplo, al entrelazar edad cronológica con género, quedan definidas dos discriminaciones: la de ser mayor y la de ser mujer. El mensaje que se transmite a las mujeres mayores en nuestra sociedad es que deben esforzarse por seguir pareciendo jóvenes -ya que la exigencia o prescripción para las mujeres es la de la belleza unida a la juventud-. De ahí la necesidad de utilizar cremas para reducir arrugas, tintes para ocultar las canas, etc. Otro aspecto en el que se pone de relieve el doble estándar del envejecimiento para hombres y mujeres, es la diferente aceptación social de la sexualidad para unos y para otras. Especialmente relevante es la diferente aceptación social que se muestra ante una relación sexual entre un hombre mayor y una mujer joven, que incluso es erotizada en el imaginario heteropatriarcal, mientras que en el caso contrario, entre una mujer mayor y un hombre joven, se tiende a ridiculizar y a poner en cuestión. En este sentido, serían necesarias campañas de sensibilización para romper con esta visión estereotipada de la vejez femenina y promover en los espacios comunitarios un empoderamiento de las mujeres sobre sus cuerpos y su sexualidad. Otro aspecto en el que los patrones y los roles de género son determinantes en la vida de las mujeres mayores de hoy se observa en cómo la multiplicidad de roles y la construcción de su identidad femenina como «seres-para otros» ha incidido en su salud a lo largo de su vida, lo que ha tenido una repercusión negativa en su envejecer. Por ello, a pesar de que disfrutan de una esperanza de vida más elevada que los hombres, también lleva aparejada situaciones de vulnerabilidad (Freixas, Luque y Reina, 2009, p.60), ya que las mujeres tienen que afrontar al envejecer situaciones más complejas que los hombres, (Barrantes, 2006, p.193; Salgado-de Snyder y Wong, 2007, p.516; Ramos, 2010, p.203-204; Ramos, 2012, p.45), debido a que disponen de menores recursos económicos y formativos, a la complejidad que ha tenido su trayectoria laboral, a su mayor nivel de morbilidad y de discapacidad, o a su invisibilidad ante las políticas y administraciones -dada la escasa aplicación de una perspectiva de género en las mismas-. Por otro lado, la mayor esperanza de vida de las mujeres, junto con otra variable de corte social que establecía que la mujer debía ser más joven que el hombre con el que se casaba, ha ocasionado que muchas mujeres mayores en la actualidad tengan más probabilidad de quedarse viudas y vivir solas que los hombres. Hecho que no debe llevarnos de manera automática a pensar que implica una situación problemática, dado que en la vejez las mujeres están más capacitadas para vivir solas que los hombres porque se manejan mejor en las tareas del hogar ya que las han desempeñado a lo largo de sus vidas. Aun así, no deja de tener efectos negativos sobre sus vidas, ya que al quedarse viudas se reducen considerablemente sus ingresos económicos, y pueden emerger sentimientos de soledad que tienen que aprender a gestionar. En este sentido, las administraciones públicas tienen una tarea decisiva si promueven entornos de sociabilidad para las mujeres a medida que envejecen que superen el ámbito de las relaciones familiares. Del mismo modo, otro de los aspectos relacionados con los patrones de género se pone de manifiesto en cómo la discriminación de género sufrida en la infancia emerge en muchas mujeres mayores como uno de los motivos más poderosos que impidió su acceso a la educación. Y cómo imposibilitó que muchas de ellas pudieran seguir trabajando después de casarse. De ahí que las mujeres que consiguieron alcanzar un nivel formativo elevado y se mantuvieron solteras son las que han disfrutado de carreras laborales más parecidas al patrón masculino, lo que les ha permitido disponer de recursos económicos más elevados a lo largo de sus vidas y especialmente en la vejez a través de pensiones de jubilación. En este sentido, es necesario contar con políticas públicas que promuevan la igualdad en todos los ámbitos de la sociedad para que las mujeres en su proceso de envejecimiento disfruten de los mismos recursos y oportunidades que los hombres. Si seguimos relacionando género y edad, de nuevo emerge otra problemática que afecta más a las mujeres mayores y es que son más vulnerables para sufrir algún tipo de malos tratos, ya que son más proclives a sufrirlos las personas más ancianas y con mayores grados de dependencia, por tanto, las mujeres mayores, -dada su mayor esperanza de vida y la probabilidad de padecer situaciones de dependencia en edades avanzadas-. Tanto en el entorno familiar como en el entorno institucional, puesto que más del 80% de las personas usuarias de estos servicios son mujeres. Además, aunque los malos tratos se acaban expresando en conductas concretas, no podemos olvidar que estos hunden sus raíces en variables estructurales. Se estima, por ejemplo, que en España el 30% de las personas mayores son pobres y un porcentaje parecido se encuentra en el umbral de la pobreza y es sabido, que son las mujeres, con frecuencia viudas las que mayoritariamente subsisten con pensiones de viudedad o asistenciales, en condiciones de precariedad. Esto debe hacernos reflexionar, ya que los escenarios de exclusión se convierten en un caldo de cultivo determinante. Pero además, las mujeres mayores también sufren violencia de género o violencia machista, aunque está mucho más invisibilizada que en otras edades ya que son las mujeres que menos denuncian y las que asumen mayores dosis de desigualdad y subordinación, lo que las predispone a una mayor tolerancia a situaciones de maltrato, al menos, de maltrato psicológico. No podemos olvidar que han aprendido en su socialización que los hombres siempre han tenido el control, el poder y los privilegios que les concede el sistema heteropatriarcal. Y las que se casaron lo hicieron bajo un Código Civil según el cual las mujeres tenían que obedecer a sus maridos. Por ello, es necesario que las administraciones públicas visibilicen la violencia que sufren las mujeres mayores, que realicen campañas de sensibilización y que promuevan medidas encaminadas a ofrecer soluciones reales que las permita salir de relaciones de violencia. Como vemos, el origen de estas carencias específicas de las mujeres mayores de hoy se encuentra en la estructura de los sistemas sociales heteropatriarcales. El patriarcado emerge como el sistema en el que se construyen las identidades de género, lo que permite observar otro fenómeno muy importante: la provisión de cuidados en la familia y su asignación por género a las mujeres como parte de la construcción de su identidad femenina. Está tan esencializada esta función, que incluso el diseño de las políticas sociales de provisión de cuidados ha cuestionado escasamente la posición de la mujer como agente principal de los mismos (Comas, 2014). Sin embargo, desde la década de los años 90 del siglo XX asistimos a una <> debido a la masiva incorporación de la mujer al mercado laboral. Lo que ha desembocado en que en gran medida las mujeres mayores asumen el apoyo y la provisión de cuidados dentro de la familia extensa. Para ellas es una capacidad socializada a lo largo de sus vidas, ya que muchas han cuidado a sus hijos/as, a sus parejas, y ahora cuidan a sus nietos/as y, en muchas ocasiones, al resto de personas dependientes de la familia: madres-padres, suegros-suegras, hermanos-hermanas, etc. Esta capacidad de las mujeres mayores de estar disponibles para los demás contribuye muy activamente al bienestar de sus familias y al desarrollo socioeconómico de la sociedad en su conjunto. Todavía hoy la tarea y la responsabilidad de los cuidados siguen estando en el centro del análisis del feminismo sobre la construcción de las identidades de género y el diseño de las políticas sociales en los Estados de Bienestar. A pesar de la necesidad de poner en valor la prestación de cuidados que dan las mujeres mayores en sus entornos familiares, es evidente que esta prestación tiene sus costes en la vivencia satisfactoria de su propio envejecimiento, especialmente en la reducción de su tiempo de ocio y en la dificultad de anteponer sus deseos a las necesidades de cuidado que demanda el entorno familiar. Por eso las políticas de conciliación de la vida profesional y familiar en el fondo también son políticas que promueven un envejecimiento activo, ya que liberan a las mujeres mayores de tareas que les implican un trabajo constante en el apoyo y cuidado familiar. Además, se ha comprobado que las mujeres que no tienen la responsabilidad de cuidar de manera intensiva tienen más oportunidades para disfrutar de un proyecto de vida más participativo en la vida comunitaria y en el que específicamente el asociacionismo resulta uno de los mecanismos más potentes de participación. Para muchas mujeres mayores su destreza a la hora de mantener y establecer amistades y vínculos es un resorte ante la adversidad y ofrecen oportunidades más amplias a su proyecto de vida (Sánchez Salgado, 2003). Son una vía para afirmar un sentido de identidad positivo y para desarrollar nuevos roles que trascienden la cotidianeidad de la familia y se amplían al ámbito comunitario. Las redes y amistades ayudan a vivir mejor porque el apoyo y la interrelación aportan satisfacción en la vida, empoderamiento y mejoran la autoestima. Muchas mujeres mayores han hecho inventario de sus vidas y deciden utilizar su tiempo en el desarrollo de nuevas habilidades, aficiones, relaciones y protagonismos sociales en espacios públicos y comunitarios. Supone una nueva realidad en la que reclaman ser beneficiarias de los mismos derechos de los que disfruta el resto de la sociedad: educación, ocio, participación, etc. Por ello, es necesario que el diseño de las ciudades y comunidades amigables con las personas mayores, integren una mirada de género que promueva un mayor protagonismo de las mujeres en su proceso de envejecimiento y facilite canales de participación. Reflexiones finales En definitiva, reconocer que ciertas condiciones negativas afectan por género a las mujeres a lo largo de sus vidas, no debe ocultar al mismo tiempo, la diversidad que existe entre las propias mujeres. Así, frente a las carencias compartidas por las mujeres mayores como resultado de la construcción de su identidad de género, encontramos evidente heterogeneidad como resultado de la diversidad de sus trayectorias personales. Esta heterogeneidad se observa fundamentalmente a través de variables como el estado civil, la clase social y especialmente el nivel de instrucción alcanzado en su juventud, aspectos todo ellos claves que marcan diferencias biográficas importantes a lo largo del curso vital de las mujeres y por tanto en su vejez. Así, al analizar los sistemas de género desde una perspectiva feminista, estos emergen como estructuras de opresión sobre las mujeres, pero al mismo tiempo, como medios que generan estrategias de empoderamiento y de ciudadanía activa, especialmente en la vejez. Por eso es tan importante que el diseño de las ciudades y comunidades amigables se apoye en una perspectiva feminista que permita el protagonismo de las mujeres en todos los entornos. «Envejecer siendo mujer. Dificultades, Oportunidades y Retos», 2017, Prólogo de Virginia Maquieira, Edicions Bellaterra. 8 de marzo, 2020

lunes, 07 noviembre 2022 12:22

Ayuntamientos rurales de Asturias pioneros de la Amigabilidad con las Personas Mayores
07 - 11 - 2022

Ayuntamientos rurales de Asturias pioneros de la Amigabilidad con las Personas Mayores

ÁNGELES LLANEZA | PEDAGOGA. EQUIPO TERRITORIAL SERVICIOS SOCIALES ÁREA i. PRINCIPADO DE ASTURIAS Contexto rural En el año 2016 desde el Equipo Territorial del Área I Sociosanitaria del Principado de Asturias impulsamos que 12 concejos del ámbito rural del occidente asturiano se incorporaran a la Red Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores aprovechando la participación de las personas mayores de esos concejos en el programa Rompiendo Distancias implantado en el ámbito rural desde el gobierno regional en el año 2000. Estos 12 concejos situados en el occidente asturiano ocupan una superficie de 1.541,5 km2 y cuentan con una población de 24.215 personas, de las que 7.983, el 33 %, es mayor de 65 años con 3.421 hombres y 4.562 mujeres. Las características que definen este territorio son: Orografía montañosa y de difícil acceso Dispersión poblacional Dificultades de comunicación y escasez de servicios Falta de transporte público Bajas perspectivas de empleo Dependencia del sector primario (ganadería y agricultura) Tendencias migratorias al centro de la región de las personas más jóvenes Envejecimiento de la población superior al 30% Soledad y aislamiento de la personas mayores En los dos últimos años a esta iniciativa de la OMS se han unido cuatro ayuntamientos más del área y ya somos 16, de los 17 concejos que la componen, los que formamos parte de la Red de Ciudades y Comunidades amigables con las Personas Mayores de la Organización Mundial de la Salud. Los doce municipios del occidente asturiano que en 2016 se adhirieron inicialmente a esta Red mundial lo hicieron de manera simultánea, y son Valdés, Boal, Illano, Pesoz, Grandas de Salime, Castropol, Vegadeo, Taramundi, San Tirso de Abres, Santa Eulalia de Oscos, San Martín de Oscos y Villanueva de Oscos donde están implantados servicios y actividades que se llevan a cabo desde el programa de envejecimiento activo asentado en el territorio con el Programa Rompiendo Distancias. Este Programa se ha utilizado como paraguas bajo el que se cobija la propuesta del Equipo Territorial de Servicios Sociales del Principado que, una vez conocida la iniciativa de la OMS, consideró que quienes participaban desde hace tantos años en las actividades del Programa Rompiendo Distancias podían ser los mismos equipos y personas que colaboraran en configurar un territorio rural amigable con las personas mayores utilizando el Programa Rompiendo Distancias como canal de participación, trabajando en un proceso de investigación en la acción de recogida de datos y opiniones. Cuando las técnicas municipales responsables de Rompiendo Distancias conocieron la iniciativa de la OMS la consideraron una oportunidad y un impulso para seguir trabajando con las personas mayores y lograr que su entorno les sea cada vez más favorable. Las doce corporaciones municipales apoyaron el proyecto por unanimidad, haciéndolo público en un acto conjunto con la Consejería de Servicios Sociales del Principado en las localidades de Vegadeo y en Gijón, resaltando que era la primera iniciativa de amigabilidad en Asturias y, además, dentro del ámbito rural donde los concejos cuentan con la población más envejecida de toda la Comunidad Autónoma. En el año 2017 la OMS dio el visto bueno a las solicitudes de adhesión de estos 12 concejos, que actualmente están trabajando con los grupos focales de cada municipio para obtener los datos y la información que permitirán al Equipo Territorial de Servicios Sociales realizar el diagnóstico de cada uno de los ayuntamientos, presentarlo a los plenos, enviarlo a la OMS y consensuar la puesta en marcha de las actuaciones para mejorar la amigabilidad en un plan de acción que se llevará a cabo por parte de cada ayuntamiento. ¿Por qué el programa Rompiendo Distancias es la base en la que se apoyan los concejos que se adhieren a la iniciativa de la OMS? Este programa es un proyecto del Principado de Asturias destinado a los concejos de ámbito rural que inicia su andadura en el año 2000, como experiencia piloto que se consolida en 2009, con los objetivos de prestar una atención integral a las personas mayores facilitándoles el acceso a los diferentes recursos de la comunidad y a la participación social con el fin de prevenir el aislamiento y la soledad causadas por la orografía montañosa y por la dispersión poblacional. El programa lleva a cabo una propuesta de intervención flexible a través de servicios adaptados a las carencias y necesidades de las personas mayores, apoyando que se mantengan en el entorno de vida habitual facilitando su participación e integración en la comunidad mediante la planificación de proyectos que comparten tanto las personas mayores como las familias trabajando en colaboración con el movimiento asociativo de personas mayores, muy activo en el territorio. Los principios metodológicos que definen las actividades de este programa son: Descentralización: se realizan en núcleos rurales fuera de la capital de los concejos. Participación: se programan en base a las propuestas de las personas mayores a las que van destinadas. Corresponsabilidad: entre participantes y profesionales del programa. Flexibilidad: adaptación de las actuaciones y servicios a las necesidades reales. Territorialidad: trabajando en función de las características del territorio y necesidades de población. Apoyo a la intervención intergeneracional: mediante la formulación de propuestas en las que intervienen personas mayores y jóvenes e infancia de las diferentes localidades. Trabajo en red/coordinación: colaboración e intercambio de información y experiencias entre los diferentes programas de envejecimiento activo y saludable. Los servicios más habituales que se ofrecen en nuestro área territorial se centran en el transporte, la podología, la fisioterapia, el préstamo de material ortopédico y la biblioteca ambulante que recorre varios pueblos y cuya labor ha recibido el premio ACLEBIM 2019. Las actividades más habituales que se programan con las personas mayores son: Dinamización de las asociaciones de personas mayores: se programan actividades y se busca financiación para que las asociaciones las lleven a cabo. Talleres de promoción de la salud, ocio y cultura: talleres de memoria, recuerdos, gerontogimnasia, intercambios culturales, teatro, encuentros literarios, conciertos de música, etc. Participación social: colaborando con otras asociaciones interterritoriales, nacionales, etc… Encuentros intergeneracionales: centros de enseñanza, huertos ecológicos, cultura, etc… Recuperación del patrimonio etnográfico y cultural: recuperación de recuerdos, actividades artesanas, canciones, de las personas mayores poniendo en valor su saber hacer, etc… Fomento de una red de voluntariado: creando grupos en los que personas mayores son las que realizan la acción voluntaria con otras personas mayores. Es esta filosofía de participación la que fundamenta el proyecto de amigabilidad con las personas mayores, e incorporarnos a él nos supuso dar un paso adelante en el trabajo que realizamos durante años, haciendo a la personas mayores partícipes y protagonistas de las decisiones que llevan a la programación de las actividades. En Asturias, el Programa Rompiendo Distancias está implantado en 40 concejos de ámbito rural a través de 16 programas en los que participaron el último año un total de 25.200 personas con una financiación de 561.914€. En nuestro territorio, de cinco programas y 12 concejos, el número de participantes es de 5.231, un 30,03% de la población destinataria. La financiación de los cinco programas fue de 177.986€. La iniciativa de adherirse a la Red de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores de estos doce concejos ha animado a que otros cuatro concejos del área hayan solicitado también su adhesión. Desde el Equipo Territorial se han elaborado las solicitudes para la incorporación a la Red. Dos de ellos, Tapia de Casariego y el Franco realizaron la solicitud en 2018 y los otros dos, Villayón y Coaña, lo hicieron en 2019. Los cuatro han empezado a trabajar con la formación de grupos focales a través de las asociaciones de mayores y mediante la difusión y sensibilización del proyecto de amigabilidad entre los servicios municipales, comerciantes, servicios y población en general. En la actualidad está estudiando su adhesión a la Red el Ayuntamiento de Navia y, con él, los 17 ayuntamientos de nuestro área de actuación serían concejos adheridos al proyecto de la OMS que, de manera pionera, se inició a través del programa Rompiendo Distancias, desde el que se impulsó la iniciativa en nuestra zona rural y se está extendiendo al resto de la Comunidad Autónoma convertida en la segunda provincia española con el mayor número de municipios adheridos a esta Red mundial. El enfoque desde el Equipo Territorial de Servicios Sociales para los 17 concejos actualmente se centra en lograr un envejecimiento saludable con la colaboración activa de las personas mayores a partir de la formulación de objetivos, marcados por la ONU en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, con los que la OMS se ha comprometido potenciando la promoción de políticas que mejoren el bienestar de las personas mayores, dando más impulso a su continua participación y colaboración social, su aprendizaje y en la toma de decisiones para mejorar su entorno tanto físico como social, fundamentales para que el envejecimiento sea saludable y la vejez deje de ser un concepto peyorativo pasando a ser el motor de la construcción de futuro para todas las generaciones. MAS INFORMACIÓN En nuestro blog y en nuestras redes sociales se pueden seguir las actividades que realizamos en los diferentes concejos y nuestra trayectoria de amigabilidad. Blog: https://romperdistancias.wordpress.com/ Twiter: Sin distancias @romperdistancias Facebook: Romper Distancias Amigable Programa Rompiendo Distancias (Principado de Asturias) Premio ACLEBIM 2019 Febrero, 2020

lunes, 07 noviembre 2022 12:22

La Red de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores en el marco de la Agenda 2030 y la Década del Envejecimiento Saludable (2021 – 2030)
07 - 11 - 2022

La Red de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores en el marco de la Agenda 2030 y la Década del Envejecimiento Saludable (2021 – 2030)

MAITE POZO | COORDINADORA «RED DE CIUDADES Y COMUNIDADES AMIGABLES CON LAS PERSONAS MAYORES». IMSERSO La Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, aprobada en septiembre de 2015 por la Asamblea General de las Naciones Unidas, establece una visión transformadora hacia la sostenibilidad económica, social y ambiental de los 193 países que la suscribieron y es la guía de referencia de la ONU y sus organismos hasta 2030. Al adoptarla, los Estados miembros se comprometieron a movilizar los medios necesarios para su implementación mediante alianzas centradas especialmente en las necesidades de las personas en situación de mayor pobreza y vulnerabilidad. Esta Agenda plantea 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) con 169 metas de carácter integrado para hacer frente a los retos sociales, económicos y medioambientales en el mundo. Los ODS tienen como objetivo la igualdad y la equidad entre las personas, proteger el planeta y asegurar la prosperidad y la paz como parte de una nueva agenda de transformación para un desarrollo sostenible. Son una herramienta de planificación a medio y largo plazo para los países, tanto a nivel nacional como local. La Organización Mundial de la Salud (OMS) como organismo de la ONU, señala que un compromiso con los ODS significa un “compromiso con el envejecimiento saludable y con políticas basadas en la evidencia que fortalezcan las capacidades de las personas mayores y mejoren su bienestar”. Por eso, en colaboración con los países y con actores nacionales e internacionales, la OMS lidera una acción mundial coordinada para fomentar el Envejecimiento Saludable en los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Concretamente la OMS establece esta acción en el marco de 9 de los 17 Objetivos, además del Objetivo 17 que busca establecer alianzas para lograr los objetivos. Contexto demográfico: la población mundial está envejeciendo rápidamente Se estima que el número de personas mayores de 60 años en la población mundial se duplicará en 2050. Entre 2015 y 2050 la proporción de la población mundial mayor de 60 años pasará de 900 millones a 2.000 millones lo que representa un aumento del 12% al 22%. Esta tendencia comenzó en países de altos ingresos como Japón y España, pero ahora el número de personas mayores está creciendo más rápidamente en África, seguido de América Latina y el Caribe. El envejecimiento demográfico es más rápido en la actualidad que en etapas anteriores. Francia, por ejemplo, pasó del 10% al 20% de personas mayores de 60 años en un período de casi 150 años, mientras que Brasil, China o India deberán adaptarse a un rápido envejecimiento de la población en poco más de 20 años. Actualmente viven en el mundo 125 millones de personas con 80 años o más. En 2050, habrá un número casi igual de personas en este grupo de edad (120 millones) solamente en China, y 434 millones de personas en todo el mundo. En 2050, el 80% de las personas mayores vivirá en países de ingresos bajos y medianos. En España, las personas mayores de 65 años son cada vez más y suponen 8,9 millones de personas, el 19,1% de la población total, y el número de personas mayores de 80 años también aumenta. La tendencia de los últimos años indica un crecimiento continuado, con unas previsiones en España en 2050 de que las personas mayores de 65 años representarán más del 30% del total de la población (cerca de 13 millones de personas). Y las personas mayores de 80 años superarán los 4 millones (lo que supondrá algo más del 30% de la población mayor). En nuestro país la esperanza de vida actualmente es de 83,3 años (hombres 80,4 y mujeres 86,2), una de las más altas del mundo, y viven aproximadamente un 33% más de mujeres mayores de 65 años que hombres mayores de 65 años. Todos los países se enfrentan a retos importantes para abordar este envejecimiento de la población y adaptarse a este cambio demográfico, uno de estos retos es la promoción de un envejecimiento saludable. ¿Qué es el envejecimiento saludable? En 2002 la OMS promovió el concepto de envejecimiento activo que ha evolucionado en los últimos años, en 2015 la OMS define el envejecimiento saludable como el proceso de desarrollo y mantenimiento de la capacidad funcional que permite el bienestar en la vejez y continuar haciendo las cosas que cada persona valora. La OMS publicó en 2015 el Informe mundial sobre el envejecimiento y la salud. En él se establece un nuevo marco conceptual y de trabajo para el envejecimiento saludable centrándose en el nuevo concepto de capacidad funcional, que supone un concepto más amplio de salud, más allá de la ausencia de enfermedad. El envejecimiento saludable es el centro de atención del trabajo de la OMS en relación con el envejecimiento entre 2015 y 2030. Los términos clave del envejecimiento saludable son: La capacidad funcional se trata de tener mantener las capacidades que permiten a las personas ser y hacer lo que valoran. Se establecen cinco dominios clave de la capacidad funcional, cada uno de los cuales puede ser reforzado (o limitado) por factores ambientales. Estos dominios son las capacidades para: satisfacer las necesidades básicas; aprender, desarrollarse y tomar decisiones; mantener la movilidad; entablar y mantener relaciones; aportar y contribuir a la sociedad. La capacidad intrínseca comprende todas las capacidades mentales y físicas que una persona puede aprovechar e incluye su capacidad para caminar, pensar, ver, escuchar y recordar. El nivel de capacidad intrínseca está influenciado por varios factores, como la presencia de enfermedades, lesiones y cambios relacionados con la edad. Los entornos que incluyen el entorno físico (la vivienda, los espacios, el transporte, etc…), y el entorno social, la comunidad, las personas y sus relaciones, actitudes y valores, servicios sociales y de salud, el respeto y la no discriminación por razón de edad, etc… Poder vivir en entornos que apoyan y mantienen su capacidad intrínseca y su capacidad funcional es clave para un envejecimiento saludable. «La capacidad funcional se compone de la capacidad intrínseca de la persona, las características ambientales relevantes y la interacción entre ellas». La Organización Mundial de la Salud establece que la salud en la vejez no es una cuestión de azar. Aunque la herencia genética tiene cierto reflejo en la salud durante la vejez, la mayor parte se debe al entorno físico y social de la persona, este entorno determina sus posibilidades de desarrollarse y sus hábitos de salud. Estos factores influyen en el envejecimiento desde la infancia, una persona mayor en un entorno desfavorecido tiene más probabilidades de presentar problemas de salud, y probablemente menos acceso a los servicios y asistencia que pueda necesitar. En el entorno social, el edadismo o discriminación por edad influye negativamente en la salud de las personas mayores. Los estereotipos negativos sobre la vejez los vamos asimilando conforme envejecemos y esto tiene consecuencias negativas para la salud física y/o emocional de las personas a medida que envejecen. El envejecimiento saludable es el proceso de desarrollo y mantenimiento de la capacidad funcional que permite el bienestar en la vejez y continuar realizando las actividades que nos interesan. Tener la posibilidad de vivir en entornos físicos y sociales que apoyan y mantienen las capacidades de las personas mayores es fundamental para el envejecimiento saludable. La Red Mundial de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores En línea con los ODS, la Organización Mundial de la Salud, en su estrategia para la promoción del envejecimiento saludable, establece cinco objetivos estratégicos: Comprometerse a actuar. Desarrollar entornos amigables con las personas mayores, mediante el desarrollo de ciudades y comunidades amigables con la edad. Armonizar los sistemas de salud con las necesidades de las personas mayores. Fortalecer los cuidados de larga duración. Mejorar las mediciones, el seguimiento, la evaluación y la investigación. La OMS considera que es fundamental ayudar a las ciudades y comunidades de todo el mundo a adaptarse a las necesidades y demandas de las personas mayores. En el marco del envejecimiento saludable, igual que ocurría con el envejecimiento activo, se subraya la necesidad de actuar en múltiples ámbitos y sectores y de fomentar que las personas mayores continúen contribuyendo y participando en la sociedad en la que viven, en sus familias, comunidades y economías. La construcción de entornos amigables con las personas mayores requiere de cooperación y trabajo en red, de forma que se potencie la innovación y la creatividad en las propuestas. Es importante que las iniciativas y actores estén vinculados entre sí en una ciudad o pueblo pero también con otras ciudades y pueblos favoreciendo el aprendizaje mutuo. La Red de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores y su metodología de trabajo facilitan esta conexión y puede ayudar a catalizar ese progreso inspirando y apoyando un cambio y la aplicación de medidas creativas e innovadoras, no necesariamente costosas. Gran parte del trabajo y las medidas a desarrollar son de ámbito municipal que es el más cercano y donde se desarrolla el día a día de las personas (transporte, vivienda y desarrollo urbano, información y comunicación, servicios de salud y comunitarios, respeto e inclusión social…). Por eso la OMS dirige esta iniciativa a los gobiernos locales que quieren fomentar el envejecimiento saludable y activo, y que buscan optimizar las condiciones de vida de las personas mayores en sus localidades, incorporando esta perspectiva en la planificación municipal de manera transversal y contando con la participación de las personas mayores en el proceso. En una localidad amigable, las políticas, los servicios y las estructuras relacionadas con su entorno físico y social se diseñan y reorganizan para apoyar y permitir a las personas mayores envejecer con buena salud, vivir de manera digna, mantenerse activas y continuar participando en la sociedad. La Década del Envejecimiento Saludable (2021 – 2030) En consonancia con los ODS y la Estrategia y Plan de Acción Mundiales para un envejecimiento saludable, la OMS prepara la Década del Envejecimiento Saludable (2021-2030) cuyo lanzamiento tendrá lugar el 1 de octubre de 2020 y se propone como una colaboración global, liderada por la OMS, que trabajará para mejorar la vida de las personas mayores, sus familias y las comunidades en las que viven. En este proceso la OMS ha establecido 10 prioridades hacia la Década del Envejecimiento Saludable que proporcionan acciones concretas necesarias para alcanzar los objetivos sobre envejecimiento y salud. Muchas de estas acciones están estrechamente vinculadas entre sí y todas requerirán de la colaboración de diversos agentes clave: Establecer una plataforma para la innovación y el cambio: para estimular el debate y diálogo sobre envejecimiento, conectar personas e ideas y crear evidencia a través de la evaluación e innovación. Para ello se contará con la plataforma “Age Friendly World” (Web de la Red Mundial de Ciudades y Comunidades Amigables de la OMS). Apoyo a los planes y acciones nacionales: apoyar los esfuerzos de los países a la hora de revisar planes, estrategias y acciones relacionadas con en el envejecimiento y salud, así como su implementación, facilitando herramientas. Un futuro «National Healthy Ageing Toolkit» ayudará a desarrollar políticas nacionales basadas en la evidencia para. Recopilar datos mundiales sobre envejecimiento saludable: sin datos y evidencia unificados no podremos comparar, ni evaluar el grado de envejecimiento saludable en todos los niveles (individual, comunidad, población), ni hacer un seguimiento de las necesidades satisfechas y no satisfechas de las personas mayores. Medir para avanzar. Promover la investigación dirigidas a las necesidades actuales y futuras de las personas mayores: la OMS creará el «Desafío de Investigación e Innovación en envejecimiento saludable» con el que se financiarán estudios en temas clave, y desarrollará una “Agenda Mundial de Investigación en envejecimiento saludable”. Alinear los sistemas de salud con las necesidades de las personas mayores: reforzar la atención integral a las personas mayores para que cuenten con la atención médica que necesitan, dónde y cuándo la necesitan. Sentar las bases para el desarrollo de sistemas de cuidados de larga duración en cada país, que fomenten las capacidades y respeten deseos y dignidad de las personas mayores y de las personas cuidadoras. Asegurar los recursos humanos necesarios para la atención integrada: las personas deben contar con las habilidades necesarias para ofrecer servicios de salud de calidad y cuidados a largo plazo para personas mayores. Emprender una campaña global para combatir la discriminación por edad: contribuir a cambiar las percepciones sobre la vejez y combatir el edadismo. Es posible cambiar la manera en que pensamos, sentimos y actuamos en relación con la edad y el envejecimiento. Visibilizar el argumento económico para la inversión en envejecimiento saludable: ayudar a entender los costes y beneficios del envejecimiento saludable. Un punto de partida para respuestas sostenibles, equitativas y eficaces. Desarrollo de la Red Mundial de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores: trabajar en el desarrollo de entornos físicos y sociales donde las personas mayores pueden continuar desarrollándose personalmente, verse incluidas y contribuir a sus comunidades, conservando su autonomía y salud. Entre 2018 la OMS realizó una encuesta dirigida a los puntos focales sobre el envejecimiento en los países para identificar posibles prioridades para esta Década. Un total de 174 personas de 81 países, de todas las regiones, respondieron a la encuesta. A la pregunta «¿En qué temas debería centrarse la Década?«, las personas encuestadas priorizaron: Mejorar el compromiso con las personas mayores; Una mejor comprensión de las necesidades de las personas mayores y las necesidades no cubiertas; Prevención y fortalecimiento de la salud y los cuidados de larga duración, especialmente a nivel comunitario; Mejorar la acción multisectorial y la coperación a través de, por ejemplo, ciudades y comunidades amigables con las personas mayores. Con el objetivo de fomentar un envejecimiento saludable, la Organización Mundial de la Salud liderará una Década de acción mundial en consonancia con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, que se desarrollaron para asegurar «El futuro que queremos» para las generaciones presentes y futuras. En este contexto la Red continua creciendo en el mundo. Son ya más de 1000 municipios adheridos a la Red en 42 países, y en nuestro país, cerca de 200 pueblos y ciudades amigables con las personas mayores ya forman parte de la Red (ciudadesamigables.imserso.es) y están trabajando con la metodología propuesta por la OMS para lograr entornos amigables con el envejecimiento. Fuentes Web “Age-friendly World” Diez datos sobre envejecimiento y salud (OMS) 10 prioridades hacia la Década del Envejecimiento Saludable Envejecimiento Saludable en los Objetivos de Desarrollo Sostenible Década del Envejecimiento Saludable 2021-2030. Informe de progreso Enero, 2020

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