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lunes, 21 noviembre 2022 10:45

27 - 02 - 2024

Proyecto CamDem: sensibilización del voluntariado con las comunidades amigables con la demencia

Ángel Yagüe Criado. Coodinador del Proyecto CamDem; Confederación Española de Organizaciones de Mayores (Ceoma). Durante el año 2022, la Confederación Española de Organizaciones de Mayores (Ceoma) ha llevado a cabo el proyecto CamDem “Sensibilización del voluntariado con las comunidades amigables con la demencia”, en el marco de los programas del Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030. En este artículo, el lector podrá conocer el contexto del proyecto, los objetivos y fases, los principales resultados y las actividades de difusión del proyecto. Contexto En el contexto general de esta iniciativa, el proyecto CamDem ha puesto de manifiesto que la demencia es una de las principales causas de discapacidad y dependencia entre las personas mayores de todo el mundo (OMS, 2020), el número de personas afectadas supera las 700.000, entre los mayores de 40 años, y se considera que, debido a la mayor esperanza de vida, el impacto en la población que vive con demencia se duplicará en 20 años, acercándose a 2 millones de personas. La demencia es un problema sociosanitario que, de acuerdo con el Plan Nacional de Alzheimer y otras Demencias (2019-2023), no cuenta con los recursos específicos para hacer frente a la situación, como son por ejemplo el diagnóstico precoz, la optimización de los tratamientos, la información y concienciación de la sociedad. De acuerdo con las experiencias observadas en Dinamarca, en los Países Bajos y en España, el proyecto CamDem ha considerado que una comunidad amigable con las personas con demencia puede ser, además de una ciudad o un pueblo, una organización, una asociación u otros sevicios (hostelería, comercio, emergencias, transportes, deportivos, bibliotecas públicas, etc.), donde se comprende, respeta y apoya a las personas con demencia. Para facilitar que una comunidad sea amigable y no excluyente con las personas con demencia, es imprescindible involucrar a las personas que sufren la enfermedad y a las personas cuidadoras, lo que conlleva un aumento de la sensibilización, del conocimiento y de la comprensión de la enfermedad, así como la creación y producción de servicios amigables con las personas con demencia. Los ayuntamientos y entidades municipales son organizaciones fundamentales para ayudar a las personas a vivir bien con demencia y seguir formando parte de su comunidad. En el mismo sentido, la educación y la formación son factores clave para sensibilizar y concienciar al voluntariado y a la sociedad en general de la importancia de no excluir a la persona con demencia y facilitar su integración en la comunidad. Objetivos y fases En este contexto, el objetivo general del proyecto CamDem ha sido desarrollar un grupo de recursos educativos abiertos para la sensibilización del voluntariado y de la ciudadanía en general con las comunidades amigables con la demencia, a través de los siguientes objetivos específicos: Intercambiar información a escala internacional y nacional para conocer diferentes experiencias sobre las comunidades amigables. Definir un programa de formación para la sensibilización del voluntariado y de las personas solidarias con los entornos amigables con la demencia. Desarrollar y probar contenidos y herramientas de formación online para la sensibilización del voluntariado con las comunidades amigables de la demencia. Dar amplia difusión para la implementación de los resultados obtenidos. El proyecto CamDem se ha realizado en tres fases consecutivas, que han contemplado el intercambio de experiencias y buenas prácticas, el desarrollo y pilotaje de contenidos y recursos formativos y la difusión de resultados al voluntariado y a las organizaciones sociales más representativas en España. Fases y resultados del proyecto En la primera fase, se ha mantenido un intercambio de opiniones con organizaciones sociales y entidades en el ámbito internacional y nacional, implicadas en el desarrollo de las comunidades amigables con la demencia, con las personas mayores y con el voluntariado, lo que ha permitido hacer un diagnóstico de la situación actual y prospectiva en España y una propuesta formativa para la sensibilización del voluntariado y de la ciudadanía en general con las ciudades amigables con la demencia. En la segunda fase, se ha desarrollado una App educativa y un curso de teleformación dirigidos a la sensibilización del voluntariado con las comunidades amigables con la demencia. La app educativa y el curso de teleformación se encuentran disponibles gratuitamente en internet y ofrecen los siguientes módulos y contenidos formativos: El módulo formativo Qué es exactamente la demencia tiene como objetivo enseñar a reconocer a una persona con demencia, facilitando los conocimientos básicos para identificar los signos y síntomas de la enfermedad de Alzheimer y otras demencias, haciendo hincapié en las necesidades y emociones de las personas que viven con la enfermedad. El módulo formativo Qué son las ciudades amigables con las personas mayores propone familiarizar al participante con los conceptos básicos sobre las entornos físicos y sociales en el ámbito de la Red Global de Ciudades Amigables con las Personas Mayores (GNAFCC-OMS). En el módulo formativo Qué entendemos por comunidades amigables con la demencia se muestran las experiencias en ciudades amigables con la demencia, identificando el valor añadido que aportan a las ciudades amigables con las personas mayores ya constituidas. El módulo formativo Cuáles son las funciones del voluntariado en las comunidades amigables con la demencia enseña cómo con el apoyo de la comunidad, las personas con demencia pueden vivir con calidad en su comunidad, durante el mayor tiempo posible. El módulo formativo Facilitar la participación de la persona con demencia en la comunidad trata sobre la importancia de la participación de la persona con demencia y de la persona cuidadora para evitar su exclusión social, facilitando el desarrollo de comunidades inclusivas. Por último, el módulo formativo Cómo interactuar con la persona con demencia enseña cómo utilizar el método Rutas para la interacción con la persona con demencia (R.U.T.A.S) en las actividades de la vida cotidiana. En este módulo, se presentan los siguientes casos prácticos: El caso primero, En el vecindario, enseña cómo actuar cuando percibimos distintas manifestaciones indicativas de que un vecino tiene demencia. El segundo caso, En el supermercado, muestra cómo comunicarse con una persona con demencia en un comercio. El tercer caso, En el autobús, enseña cómo interactuar con una persona con demencia en la actividad cotidiana de coger el transporte urbano. El último caso, En casa tiene como objetivo mostrar cómo relacionarse con una persona con demencia en la asistencia al centro de día. En todos estos casos prácticos, el participante puede poner a prueba sus conocimientos de una forma interactiva, obteniendo las respuestas más adecuadas en cada situación. Como se aprecia en la imagen inferior, en sus iniciales el método R.U.T.A.S, se centra en los siguientes aspectos: Reconocer a la persona con demencia; Utilizar la comunicación adecuada; Tranquilizar a la persona; Actuar con la persona, y Satisfacción con la interacción mantenida con la persona. Pilotaje y validación En los meses de octubre y noviembre del año 2022, CEOMA ha organizado dos cursos de pilotaje, con el fin de validar dichos contenidos y recursos formativos. En las acciones de pilotaje han participado 100 voluntarios y personas solidarias, que tuvieron ocasión de contrastar la adecuación de los recursos a las necesidades en contexto de los entornos amigables con la demencia. En el informe de pilotaje y validación de resultados, se ha constatado que el 91% de los participantes se han mostrado muy satisfechos con los recursos y los contenidos formativos; y el 74% se han considerado muy satisfechos con los casos prácticos, manifestando que ayudan afrontar situaciones reales y a proponer soluciones prácticas. Algunos testimonios de los participantes han sido los siguientes: “Me ha gustado mucho porque con mucha sencillez, claridad, siendo ameno y fácil de entender, me ha enseñado muchas técnicas a la hora de trabajar con personas”. “Los casos prácticos son la parte del curso que más me ha gustado. El método RUTAS nos permite reconocer y ayudar a una persona que presenta demencia a través de casos que pueden ser reales.” “La estructura tanto de la app, como de la teleformación son de fácil manejo, haciendo “apetecible” el continuar con el resto del material.” Difusión de resultados Los resultados del proyecto se han difundido durante sus distintas fases, destacando la presentación de resultados en una jornada de difusión online, que contó con las entidades más representativas del país. Más información Información del proyecto CamDem. Curso gratuito de formación: Plataforma de teleformación infomayores. App Educativa: Proyecto CamDem Ceoma (Android). Video. Jornada de presentación de resultados. La Confederación Española de Organizaciones de Mayores (Ceoma) es una entidad sin ánimo de lucro creada para la defensa de los derechos de las personas mayores. Representa a 23 organizaciones de mayores de las distintas Comunidades Autónomas, con más de 800.000 socios de base y más de 1.500 Asociaciones.

martes, 27 febrero 2024 08:53

Cartes decorativo sobre el post referido a mujer y mayor
08 - 03 - 2023

Mujer y mayor ¿por qué es importante la perspectiva de género en la Red de Ciudades y Comunidades Amigables con las personas mayores?

Por Maite Pozo. Coordinadora de la Red de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores. Imserso. El pasado 1 de octubre de 2022, Día Internacional de las Personas Mayores, Naciones Unidas puso el foco de atención en “la resiliencia y las contribuciones de las mujeres mayores… A pesar de que las mujeres mayores continúan contribuyendo significativamente en la vida política, civil, económica, social y cultural, sus aportaciones y experiencias siguen siendo invisibles y desatendidas, limitadas por las desventajas de género acumuladas a lo largo de la vida. La intersección entre la discriminación basada en la edad y el género agrava las desigualdades nuevas y existentes, incluidos los estereotipos negativos que combinan discriminación por edad y sexo”. El envejecimiento demográfico es una tendencia mundial. El envejecimiento de la población es un éxito que responde a una combinación de avances sociales y cambios demográficos, y un reto que es necesario abordar, desde la sociedad en su conjunto y desde las administraciones y las políticas públicas en particular. Y estas políticas públicas deberán tener en cuenta que las mujeres y los hombres envejecemos de forma diferente. Es una realidad que las situaciones que vivimos mujeres y hombres a medida que envejecemos son similares en algunos aspectos pero muy diferentes en otros. Muchas de esas diferencias tienen que ver con trayectorias vitales marcadas por roles diferentes adjudicados a unas y a otros. La vejez es una etapa más de la vida, y esas diferencias inciden en el proceso de envejecimiento, no es lo mismo envejecer siendo hombre que envejecer siendo mujer. Algunos ejemplos de esta realidad en distintos ámbitos son: Salud: Las mujeres viven con buena salud y sin enfermedades crónicas menos años que los hombres, y las diferencias tienen más que ver con los roles y estereotipos de género, que con diferencias ligadas al sexo biológico (que también existen). Las enfermedades mentales, como la depresión y la ansiedad, también muestran desigualdades de género, siendo la incidencia casi tres veces superior en mujeres que en hombres, diferencia que se acentúa con la edad y va acompañada de más medicación. Recursos económicos: Diferencias en la trayectoria laboral de las mujeres mayores respecto de los hombres, repercuten en que ellas se encuentran en situación de inferioridad económica, y la escasez de recursos económicos tiene consecuencias directas en la salud y la calidad de vida de las personas mayores. Existe una brecha de género en las pensiones, en promedio, los pagos anuales en concepto de pensiones en los países de la OCDE son un 27% más bajo para las mujeres. En España, hay 3.487.481 mujeres frente a y 1.180.663 hombres con pensiones medias por debajo de los 10.000€ anuales. La Organización Mundial de la Salud en el Plan para la Década del Envejecimiento Saludable (2021-2030) (Agenda 2030) destaca que “Hacer efectiva la igualdad de género a lo largo de todo el curso de la vida conduce a mejores resultados en etapas posteriores. Por consiguiente, los sistemas deben promover la participación equitativa en la fuerza de trabajo y en las pensiones sociales para mejorar la situación económica de las mujeres de edad y su acceso a los servicios". Edadismo: La discriminación por edad o edadismo la sufren hombres y mujeres, pero también de forma diferente en algunos aspectos ya que los estereotipos de género asociados al papel que deben jugar las mujeres y los hombres se suman a la edad y con una gran carga cultural (sexismo y edadismo). Por ejemplo, la imagen de la mujer mayor es más negativa que la del hombre mayor. Los medios de comunicación, los cánones de belleza, etc… son más duros y exigentes con las mujeres que con los hombres, lo que tiene consecuencias en su bienestar. Soledad: En España, aproximadamente 4,7 millones de personas viven solas, de las cuales algo más de 2 millones tienen 65 años o más, el 72%, son mujeres y el 28% de hombres (1.465.600 mujeres y 572.100 hombres). Esta diferencia se incrementa con la edad: 850.000 personas que viven solas tienen 80 años o más de las cuales el 78%, son mujeres (662.000 mujeres y 188.000 hombres mayores de 80 años). Cabe señalar que no es lo mismo estar solo o sola que sentirse solo o sola, pero en las intervenciones para prevenir, detectar y paliar situaciones de soledad no deseada es necesario tener en cuenta la perspectiva de género. Violencia y maltrato: La combinación de género y edad hace más proclives a las mujeres mayores a sufrir algún tipo de malos tratos. La violencia y maltrato hacia las mujeres mayores es una realidad invisibilizada, es necesario establecer medidas específicas para visibilizarla, empezando por conocer los datos de esta realidad. No obstante, es importante distinguir entre maltrato a personas mayores por el hecho de ser mayores, y violencia de género en mujeres mayores por el hecho de ser mujeres (origen y causas diferentes, abordaje diferente). Cuidados en la vejez: Los roles de género han asignado tradicionalmente las tareas de cuidado a las mujeres como parte de su identidad femenina. Esto determina que en la vejez, las mujeres mayores continúan cuidando de otras personas con mucha mayor frecuencia que los hombres. A menudo significa menos tiempo para ellas mismas, con repercusiones negativas en su tiempo dedicado al ocio, a las relaciones sociales o a su salud y bienestar. Participación social: Las mujeres que no tienen que dedicar todo su tiempo a cuidar a otras personas, tienen más oportunidades para disfrutar de la vejez y de participar en la comunidad en la que viven. Esto facilita y fomenta el mantener y establecer relaciones sociales, amistades, redes sociales que van a suponer un apoyo en momento difíciles, y contribuye a un envejecimiento saludable y satisfactorio. Brecha digital: Cada vez más personas mayores se incorporan al mundo digital, pero todavía existe una doble brecha digital por género y edad. Las mujeres mayores han tenido más impedimentos para socializarse en las tecnologías de la información y de la comunicación. En un mundo digitalizado, el uso o no de estas tecnologías es un factor más de desigualdad y exclusión, que dificulta el acceso a servicios y recursos de distinto tipo. Según el Barómetro Mayores UDP sobre Brecha Digital (junio 2021), un 72% más de mujeres que de hombres no usan Internet, y existe un 60% menos de mujeres que de hombres que lo usan habitualmente. En la planificación, diseño y evaluación de políticas públicas dirigidas a mejorar la calidad de vida de la población mayor y abordar el cambio demográfico es imprescindible aplicar una perspectiva de género que tenga en cuenta por igual las necesidades y demandas de mujeres y hombres mayores. Así como contar con indicadores para el seguimiento y evaluación de estas políticas que recojan datos desagregados por sexo, que permitan conocer el impacto en mujeres y en hombre, y en caso de detectarse diferencias, poder corregirlas. Es el caso de los procesos de amigabilidad llevados a cabo en el marco de la Red de Ciudades y Comunidades Amigables Cada vez son más mujeres mayores las que reclaman no ser invisibles por el hecho de cumplir años, demandan seguir participando activamente en la sociedad en la que viven, ser reconocidas en su contribución y ser escuchadas. El enfoque participativo de la Red de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores ofrece un marco idóneo para escuchar la voz de las mujeres mayores en igualdad de condiciones que la voz de los hombres mayores. Y entre ellas y ellos contribuir a la creación de entornos amigables con las personas mayores en los que el género no sea motivo de discriminación. Tener en cuenta la perspectiva de género en los procesos de amigabilidad tendrá un impacto positivo al ofrecer una respuesta más adecuada y adaptada a la población de mayor edad de un municipio, de forma que los efectos positivos de las acciones emprendidas beneficien por igual a hombres y mujeres. Red Mundial de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores (OMS). Red de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores en España (Imserso).

miércoles, 08 marzo 2023 10:44

13 - 03 - 2023

Prevalencia de Soledad en Personas Mayores de la ciudad de Madrid

Por Pilar Serrano. Jefa del Departamento de Programación, Evaluación y Desarrollo. Dirección General de Mayores. Área de Gobierno de Familias, Igualdad y Bienestar Social. Ayuntamiento de Madrid. La estrategia municipal contra la soledad se encuentra plenamente integrada en la planificación municipal y especialmente con el compromiso de “amigabilidad” de Madrid con las personas mayores de como miembro de la Red Mundial de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores, además, la estrategia está alineada con el Acuerdo de Gobierno del Ayuntamiento de Madrid y se hace eco de los Acuerdos de la Villa, aprobados por unanimidad el 7 de julio de 2020. Concluido el primer plan y evaluados los progresos obtenidos, se detectó una escasa atención a la soledad no deseada, cuya importancia había sido puesta de manifiesto en los distintos grupos realizados, tanto de personas mayores como de técnicos, por lo que en el actual se han potenciado las actividades para combatir la soledad, no solo en relación con la experiencia subjetiva sino también con las redes de apoyo y el entorno social. Son muchas las medidas contempladas en el plan que favorecen las relaciones sociales y luchan contra la soledad emocional, relacional o mixta, recogidas en el documento “La soledad en el plan de acción 2021-2023”. Dentro de la línea “Entorno cívico y social: una ciudad para todas las generaciones”, hay referencias al tema, ya que el entorno social y cultural es determinante en la calidad de vida de las personas, pero es en el eje dos “Prevención y atención integral: una ciudad que responde a las necesidades de la población mayor”, donde este Plan presta especial atención al problema de la soledad no deseada. Este fenómeno, característico de las grandes ciudades en todo el mundo, afecta al conjunto de la población, pero tiene consecuencias especialmente perniciosas y más difícilmente reversibles en la población mayor. La soledad no deseada es, al mismo tiempo, causa y efecto de la aparición o agravamiento de la dependencia en las personas mayores. Por ello, se incluyen en este ámbito diversas acciones encaminadas a prevenir, detectar e intervenir ante situaciones de este tipo, teniendo en cuenta factores tanto personales como sociales. Como objetivo general, se busca contribuir a disminuir el sentimiento de soledad de las personas mayores a través del fortalecimiento de la amigabilidad de la ciudad de Madrid, la sensibilización a la ciudadanía, la detección de riesgos y la intervención sobre la soledad y sus consecuencias, todo con el deseo de mejorar la realidad en la que vivimos, en especial para los mayores que se sienten solos y aislados. Son cuatro los pilares contemplados en la estrategia contra la soledad: ‘Madrid, más cerca de ti’. Se encarga de dar uniformidad a las actuaciones, detectando problemas que aún no han emergido, anticipándose a la necesidad y dotando de homogeneidad a los registros, de modo que la evaluación sea más sencilla y eficaz. ‘Madrid te acompaña’. En el campo del acompañamiento se ha puesto en marcha una aplicación denominada Madrid te acompaña ,que consiste en un sistema soportado por una app que pone a disposición de las personas mayores un voluntario para gestiones y acompañamiento puntuales diversos, contando a su favor con la cercanía del voluntario a la persona mayor que lo necesita. ‘Madrid en red’. Madrid en red o Madrid vecina, es una forma de tejer redes sociales y de posicionar a las personas mayores en el corazón del barrio. Se centra en el trabajo comunitario, la potenciación de las redes sociales y el acompañamiento afectivo. ‘Madrid contigo’. Se basa en la potenciación de las actividades encaminadas a paliar la soledad en todos y cada uno de los programas y servicios existentes: Centros de Día, Teleasistencia, Servicios Domiciliarios de Atención Directa, etc., además de la puesta en marcha de nuevos recursos, como los equipos distritales de atención a la vulnerabilidad, entre los que cabe destacar un nuevo contrato, acompañamiento a la integración social para el abordaje de la soledad no deseada, en el seno del cual se presta atención individual domiciliaria y se realizan actividades grupales, poniendo el énfasis en la prevención primaria, secundaria y terciaria de la soledad no deseada, para la cual, no podemos dejar a un lado la detección. Destacamos aquí la parte de la estrategia que tiene que ver con programas y servicios existentes, por el enorme potencial que tienen tanto por el número de personas atendidas como por el valor de los profesionales que prestan el servicio. El uso de instrumentos comunes es de gran ayuda, sea cual sea la población sobre la que se desee actuar y la sistematización de la información, fundamental. Es por ello por lo que la acción AE2.1. Intervenciones para paliar los sentimientos de soledad no deseada y dificultades relacionales de las Personas Mayores, contiene actuaciones en este sentido, entre ellas: Actuación 1.1. Protocolización de la detección de soledad en los diferentes servicios para personas mayores (Servicio de Ayuda a Domicilio, Teleasistencia, Centros de Día, etc.). Protocolo común. Actuación 1.2. Protocolización del abordaje de las dificultades de relación social y la soledad no deseada. Protocolos de abordaje específicos para cada uno de los servicios. Actuación 1.3. Creación de un equipo de visitas domiciliarias para el abordaje individual de la soledad. Actuación 1.4. Acompañamiento domiciliario con voluntarios. Actuación 1.5. Realización de grupos de abordaje de la soledad. En cualquier caso, conviene recordar que la preocupación por el tema de la soledad no es algo nuevo. Ya en el año 2004, la alarma social generada por el hallazgo de cadáveres de personas mayores por los servicios de emergencia, y la implicación política de los responsables del, en su día denominado, Área de Servicios Sociales, impulsó la puesta en marcha de un programa de detección e intervención con personas mayores en riesgo. El principal objetivo era sacar a la luz los casos existentes en el municipio para intervenir individualmente con ellos desde los servicios sociales y también para conocer sus perfiles y diseñar programas específicos. A partir de este año se realizan diversos screening y estudios, que abarcan alrededor de 20.000 personas y nos van a permitir ir definiendo los diferentes perfiles de riesgo, entre ellos de soledad. Todos los proyectos de detección, intervención y estudios de prevalencia realizados hasta el año 2020 estaban enfocados a la detección y atención del aislamiento social, pero sin perjuicio para que los casos detectados de necesidad social, sociosanitaria y soledad emocional fueran atendidos igualmente a través de diferentes protocolos. Si en estos años se abordó la detección y atención a la soledad fundamentalmente relacional, es a partir del año 2020 cuando ya aparece un proyecto específico para la detección e intervención de la soledad tanto relacional como emocional. Dado el interés del tema y, basándonos en el compromiso adquirido en el plan Madrid Amigable con las personas mayores, a partir del año 2019 se incluyen, de manera sistemática, en todos los estudios de opinión o de satisfacción de las personas usuarias con la calidad de los servicios prestados para las personas mayores, preguntas relativas a la soledad que nos permite tener una línea base y hacer un seguimiento a largo plazo. Estudio Año Población n Porcentaje de soledad Envejecimiento activo 2018 General 3.011 13,4 Personas cuidadoras 2019 Personas usuarias 893 52,3 Encuesta COVID confinamiento D.G.M. 2020 General 1.815 4,5 más soledad Encuesta COVID confinamiento D.G. Innovación 2020 General 631 7,8 Servicio de teleasistencia 2020 Personas usuarias 808 29,3 Centros municipales de mayores 2021 Personas socias 1.200 15,8 Comidas a domicilio 2021 Personas usuarias 719 40.3 Servicio de teleasistencia 2021 Personas usuarias 1.098 27,1 Servicio de ayuda a domicilio 2021 Personas usuarias 943 30,5 Ejercicio al aire libre 2021 Personas usuarias 808 17,9 Centros de Día 2021 Personas usuarias 426 19,5 Lavandería a domicilio 2021 Personas usuarias 105 45,7 Envejecimiento activo 2022 General 2.022 11,2 Visitas especificas del programa CQC Octubre 2021-Mayo 2022 Personas usuarias 876 11% Visitas especificas del programa soledad Junio 2021-Abril 2022 Personas usuarias 1.638 60% Además de conocer datos de prevalencia, este tipo de estudios permite realizar el cruce de la percepción de sentimientos de soledad y la relativa a diferentes aspectos de los servicios, o la existencia de determinados riesgos. Así, cuando cruzamos la valoración global de los servicios de ayuda a domicilio, teleasistencia o centros de día en relación con el sentimiento de soledad, observamos que de manera general se aprecia una valoración más negativa en la valoración global de estos por parte de aquellas personas usuarias que pertenecen al perfil de “sentirse sola o solo”. del mismo modo, si analizamos aspectos del grado de influencia en la vida cotidiana de las personas usuarias en relación con el sentimiento de soledad, como, por ejemplo, se siente más acompañada o acompañado: de manera general se aprecia una percepción más negativa por parte de aquellas personas usuarias que pertenecen al perfil de “sentirse sola o solo” con excepción del servicio de teleasistencia donde la valoración es más alta, ratificando uno de los objetivos primordiales de este servicio. Cuando cruzamos las variables sentimiento de soledad y riesgo en los servicios de SAD, TAD, comidas a domicilio y Centros de Dia, se aprecia en todos los casos una relación directa entre el sentimiento de soledad y el nivel de riesgo alto, considerando factores de riesgo vivir solo/a, no tener a quien acudir en caso de necesitar ayuda y no salir a la calle. En aquellas personas usuarias que presentan riesgo alto o riesgo medio, el porcentaje de personas que se sienten solas es mayor. Ambos aspectos nos dan la señal de alarma ante una situación de vulnerabilidad. Todos los datos anteriores justifican la existencia de la estrategia mencionada al principio del documento y especialmente el apartado “Madrid contigo”. Elaborado en la Dirección General de Mayores por: Documento completo en madrid.es/mayores.

lunes, 13 marzo 2023 13:21

Imagen de una localidad
13 - 02 - 2023

Amigabilidad en los ámbitos rurales con las personas mayores ‘rebeldes’ que los habitan

Dra. Mónica Ramos Toro, geroantropóloga feminista. Coordinadora Técnica de UNATE y Fundación PEM (Patronato Europeo de Mayores) Introducción La Red Mundial de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores fue impulsada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), hace ya 12 años, como una herramienta para dar respuesta al marcado envejecimiento demográfico que se estaba produciendo a escala global, y cada vez de manera más acelerada, pero poniendo en valor el éxito colectivo y social que suponía habitar sociedades longevas. Aunque en un principio, solo contempló la mejora de los entornos físicos y sociales de las Ciudades, con el objetivo de promover un envejecimiento saludable y activo de la población y mejorar la calidad de vida de las personas mayores que vivían en ellas, tanto la Red Mundial como la Nacional [1] pronto incorporaron también a las Comunidades -como expresión amplia de entornos rurales y pueblos-, al ser lugares especialmente envejecidos y con características propias. En este sentido, la Red es una iniciativa claramente municipalista que se dirige a los ayuntamientos como administración más cercana a la ciudadanía, para que, a la hora de planificar sus políticas municipales, tengan en cuenta de manera transversal la perspectiva del envejecimiento y puedan valorar cómo afectan a las personas mayores las acciones que se planifiquen. Para ello, ofrece una metodología flexible con la que cada municipio puede evaluar sus entornos físicos -aspectos tangibles como accesibilidad, espacios verdes, transporte, etcétera- y sociales -aspectos intangibles, como actitudes y estereotipos edadistas, oportunidades para la participación de las personas mayores, invisibilidad, etcétera [2], a partir del diagnóstico elaborado con la participación de personas mayoresy reflejado en un plan de acción con propuestas de mejora orientadas a conseguir la amigabilidad del municipio con esta población. Esta mirada desde la perspectiva de las propias personas mayores, y de los agentes relevantes que habitan cada territorio, es uno de los avances que supone el cambio de “hacer para” a “hacer con” las personas mayores como protagonistas de su envejecer en cada municipio. Se trata, por tanto, de una Red diversa que camina a diferentes ritmos e intensidades y que se adapta a las características y coyunturas de cada territorio, lo que ha puesto de relieve cómo las realidades de los ámbitos rurales son muy diferentes a las de aquellos lugares urbanos o semiurbanos. Conocedor por experiencia propia de esta situación, el municipio de Puente Viesgo (Cantabria) -que ha entrado recientemente en la Red- se planteó, junto con la Fundación PEM (Patronato Europeo de Mayores), entidad con la que está realizando este proceso de amigabilidad, avanzar en su desarrollo con voluntad de aprender de otras experiencias rurales nacionales y de compartir sus avances, dificultades y retos. Con este objetivo, este territorio cántabro, junto a la Fundación PEM, organizó los días 24 y 25 de noviembre de 2022 el I Encuentro Nacional de Experiencias de Comunidades Rurales Amigables con las Personas Mayores, en el marco de la Red Nacional, con el apoyo de UNATE, La Universidad Permanente, y la Dirección General de Salud Pública de la Consejería de Sanidad del gobierno de Cantabria, para conocer algunas de las experiencias más interesantes en aquellas comunidades pequeñas y rurales donde la lógica amigable de la Red se ha implantado con fuerza. Se presentaron propuestas de 6 comunidades autónomas diversas: Asturias, Cantabria, Extremadura, Galicia, Madrid y País Vasco. En la inauguración y la primera jornada del Encuentro se abordaron cuestiones que permitieron a las personas asistentes [3] situar la implantación de la Red a nivel nacional y de manera particular en los municipios rurales. La intervención de Maite Pozo -coordinadora de la Red nacional- fue muy clarificadora al respecto, al mostrar el avance sostenido de la Red desde 2012 en la que había tan sólo 8 municipios amigables, hasta los 234 actuales (a escala mundial hay más de 1.500 municipios en 47 países). Lo más relevante fue conocer que del total de municipios amigables con las personas mayores en España, el 44,14% son comunidades rurales (un 23,14% tienen menos de 2.000 habitantes y un 21% entre 2.000 y 10.000) [4], “cuando tan sólo hace 5 años, su presencia era testimonial dentro de la Red”. Se destacó, asimismo, cómo la situación demográfica del medio rural español, marcado por el envejecimiento y la despoblación, coloca a los municipios rurales ante un reto de enorme complejidad, por un lado, para ser capaces de diseñar junto con las personas mayores que los habitan un modelo de participación y de cuidados justo y digno, y, por otro lado, para contribuir además a reducir el despoblamiento en el marco de la Red de comunidades amigables. En este sentido, Paula Fernández Viaña, consejera de Presidencia, Interior, Justicia y Acción Exterior del gobierno de Cantabria destacó en la inauguración del Encuentro la necesidad de “mantener la política de implantar medidas para mantener a las personas, sobre todo a las personas mayores en el territorio”; al igual que Modesto Chato de los Bueys, presidente de la Fundación PEM y de UNATE, puso de relieve la importancia de la Red como mecanismo de inclusión social porque “si nuestros municipios son amigables con las personas mayores serán amigables con el resto de la ciudadanía”. El propio alcalde de Puente Viesgo, Óscar Villegas, destacó cómo en plena pandemia de la COVID 19 su equipo de gobierno intensificó el trabajo con las personas mayores del municipio y, con el apoyo de la Fundación PEM y de UNATE, abrió en 2020 un proceso participativo que desembocó en la inclusión de su municipio en la Red en abril del año 2022, al considerar este camino como una apuesta decisiva para la mejora de la calidad de vida de las personas mayores del municipio, pero también para la fijación de población en su territorio. Es importante mencionar una característica del municipio de Puente Viesgo que permite evidenciar la complejidad que tienen algunos territorios rurales a la hora de implementar un proceso de amigabilidad con las personas mayores y que, en gran medida, está detrás de la motivación de este municipio para auspiciar este primer Encuentro Nacional en el que se ha reflexionado sobre dificultades compartidas. Como presentó Ana Belén Salmón, concejala del ayuntamiento de Puente Viesgo, este municipio está compuesto por cinco pueblos: Puente Viesgo -que es la capital administrativa del municipio del que toma el nombre-, Vargas, Las Presillas, Hijas y Aes, algunos de los cuales están distantes entre sí, lo que caracteriza no sólo a este municipio, sino a otros muchos, especialmente, de la cornisa cantábrica, como se mostró en las experiencias presentadas de Asturias, Galicia y País Vasco. Pero, además de esta dispersión territorial, a la que se suma una compleja movilidad entre las localidades, Puente Viesgo dispone de un entorno único en la Comarca de los Valles Pasiegos, a orillas del río Pas, y con uno de los patrimonios arqueológicos rupestres más importantes de Europa y del mundo. Esto choca frontalmente con la expresión generalizada en los medios de comunicación a la hora de nombrar estos municipios rurales como “la España vacía”[5], a pesar de su riqueza, diversidad y patrimonio. Por eso, en su intervención, David Remartínez, coordinador del Congreso “Periodismo y repoblación” (Urriés, Zaragoza), abordó la necesidad de crear otras narrativas periodísticas sobre los pueblos y las vejeces rurales que se alejen de esa visión que los muestra de manera peyorativa, “porque los pueblos no están vacíos, se han vaciado de población, y se llevan vaciando desde hace mucho tiempo, esto no es algo nuevo”. Este ha sido precisamente otro de los objetivos del Encuentro: cuestionar los imaginarios que fragilizan tanto a los municipios rurales como a las personas que los habitan, personas que en su mayoría son mayores y, especialmente, mujeres. Vivir y ser persona mayor en un pueblo debería verse como un acto de resignación, sino más bien como un acto de rebeldía. Igualmente, en el Encuentro se puso de relieve que, a pesar de los múltiples aspectos que comparten las comunidades rurales, y aunque el proceso de amigabilidad tiene un guion y un procedimiento definido, cada proceso cuenta con sus particularidades y características propias, por lo que no avanzan al mismo ritmo ni lo hacen de idéntica manera. Así se pudo observar en la mesa redonda en la que se presentaron tres comunidades rurales incluidas en la Red. En el caso de Abadiño (Vizcaya), José María Macías y Luisi Gómez, miembros del grupo motor, presentaron el enorme empuje que este grupo de mayores ha supuesto para situar a su municipio entre los que más han avanzado en la implementación de su plan de acción de amigabilidad con las personas mayores. En cambio, en Soto del Real (Madrid), su alcaldesa, Noelia Barrado, y en Puente Viesgo (Cantabria), Ana Belén Salmón, concejala del municipio, contaron el camino que todavía les queda por andar para desarrollar de manera completa su plan de acción, entre otras cuestiones, porque todavía los grupos motores de mayores en ambos municipios están en un proceso de desarrollo más lento. Aun así, esto no es óbice de los importantes pasos que ambas localidades ya han dado, por ejemplo, en el caso de Puente Viesgo han culminado algunos objetivos reseñables del plan como la obtención del sello de amigabilidad con las personas mayores en comercios de todo el municipio, y se está potenciado un programa de envejecimiento activo que ya se venía desarrollando, al igual que en el municipio de Soto del Real. Lo que se confirmó en las tres intervenciones, es que los procesos de amigabilidad en el marco de la Red suponen una herramienta relevante para mejorar la vida de las personas mayores en el medio rural. En esta segunda jornada del Encuentro, además del proceso de amigabilidad que supone la Red a la hora de diseñar acciones que pongan en el centro un buen envejecer en el medio rural, también se mostraron otros modelos de intervención que van en la misma dirección, aunque al margen de la Red. Existen soluciones exclusivamente públicas y también modelos mixtos en los que intervienen propuestas del Tercer Sector. Diferentes estrategias que tienen como objetivo otorgar servicios de proximidad en el medio rural a la población mayor. Todos ellos son modelos de intervención que facilitan que las personas mayores que quieran seguir viviendo en sus pueblos y comunidades puedan hacerlo con recursos de calidad. Una de las conclusiones que compartieron las y los ponentes de esta mesa redonda, es que la participación activa de las propias personas mayores y los enfoques comunitarios se antojan como soluciones que, alejadas de la dinámica del mercado, pueden otorgar soluciones viables, tanto desde el trabajo de diferentes asociaciones como desde la colaboración con las entidades públicas. Este es el caso de la Asociación amigos de Pescueza (Cáceres, Extremadura) con la iniciativa “Quédate con nosotros”, un proyecto integral de participación, intervención y atención a personas mayores en el municipio de Pescueza, que presentó en su intervención Constancio Rodríguez, su presidente; del Programa de Atención a Personas Mayores en el Medio Rural que lleva a cabo Cáritas Diocesana en los pueblos de la provincia de Ourense (Galicia) y que presentó Ana María Vázquez, su coordinadora; del Programa de Acompañamiento y Fomento de las Relaciones Comunitarias que presentó Ana Cabria, Educadora social de la Mancomunidad del Nansa en Cantabria, y del pionero y consolidado Programa Rompiendo Distancias en el que, además con una perspectiva de género y con una orientación intergeneracional, se lleva a cabo en los municipios de Taramundi, San Tirso de Abres y Castropol, en Asturias. Todas estas propuestas de acción se mostraron eficaces para fomentar las relaciones comunitarias y de arraigo de las personas mayores a sus pueblos. En definitiva, este primer I Encuentro Nacional de Experiencias de Comunidades Rurales Amigables con las Personas mayores ha ofrecido al público asistente una visión amplia de la diversidad de municipios rurales que ya están en la Red -representativos de seis Comunidades Autónomas-, cada uno con sus avances y retos por conseguir, así como de otras experiencias que se centran en la promoción de un envejecimiento con bienestar, que sin estar en la Red, implican igualmente un proceso de amigabilidad con las personas mayores de profundo calado. Además de todo lo presentado, algunas de las conclusiones más relevantes a las que se llegó en este primer Encuentro, por parte tanto de ponentes como de público, fueron las siguientes: Las personas mayores quieren seguir viviendo en sus pueblos, en sus casas y con recursos que les permitan sortear situaciones de aislamiento y desprotección. Las relaciones sociales en los pueblos son relaciones de cercanía ya que todo el mundo se conoce y cada habitante es un recurso valioso para el resto. El pueblo en su conjunto se convierte en una red de apoyo informal, en el caso de las mujeres, más en torno a los cuidados y en el caso de los hombres, más en un apoyo material e instrumental. La tradición en los pueblos, como continuidad social y cultural, resulta un marco de referencia indispensable que es necesario tener en cuenta a la hora de abordar programas de intervención con las personas mayores. Asimismo, las asociaciones de base constituidas hace años, tienen una importancia crucial a la hora de dinamizar los pueblos y en especial de tejer una red social con la población mayor. Se mostró imprescindible la coordinación pública y privada tanto en la financiación de los procesos de amigabilidad como en su ejecución, con tres pilares fundamentales: las personas mayores, los ayuntamientos y las entidades que acompañan y apoyan con personal técnico la buena marcha de estos procesos. Y, por último, se puso de relieve la necesidad de seguir organizando encuentros como éste que permitan compartir experiencias, aprender desde modelos y realidades comunes, pero diversas, con el objeto de generar comunidades vivas, con el lema común de “luchamos por la amigabilidad con las personas mayores todos los días”. En el siguiente enlace se puede ver el Programa completo del Encuentro, así como las grabaciones de todas las intervenciones. [1] La Red Nacional de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores se coordina desde el Imserso, de la Secretaría de Estado de Derechos Sociales, del Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030. [2] Las áreas de acción para promover la amigabilidad en un municipio son ocho: espacios al aire libre y edificios; transporte; vivienda; participación social; respeto e inclusión social; trabajo y participación ciudadana; comunicación e información; y servicios sociales y de salud. [3] Han asistido más de medio centenar de profesionales técnicos de diversos ayuntamientos, representantes de asociaciones del tercer sector que trabajan en entornos rurales, especialmente que trabajan con personas mayores, y representantes políticos (alcaldes/as y concejales/as de varios municipios cántabros y de otras localidades de España). [4] Entre 10.000 y 100.000 habitantes hay un 37,5% de municipios amigables en España y con más de 100.000 habitantes, un 18,34%. [5] A raíz de la publicación en 2016 del libro “La España vacía: viaje por un país que nunca fue” de Sergio del Molino y que tuvo mucha repercusión tanto en los medios de comunicación nacionales como internacionales.

lunes, 13 febrero 2023 07:51

Cabecera evaluación políticas
09 - 02 - 2023

¿Por qué evaluar políticas públicas? Respuestas esenciales a preguntas básicas

Sara Ulla Díez, coordinadora de programas y apoyo técnico del Imserso El aumento de la longevidad y el progresivo crecimiento de la proporción poblacional de mayor edad son hechos ya ampliamente descritos y a los que las políticas públicas se vienen adaptando. En todo el mundo hay cientos, probablemente miles de políticas, programas e iniciativas destinadas a mejorar la vida de las personas mayores, ya sea de alcance local, regional, nacional o internacional. Entre ellas, la Red de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores es una herramienta promovida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) e impulsada por el Imserso en nuestro país. La lógica básica subyacente a una intervención pública comienza con una identificación de un problema social (diagnóstico) que concierne a toda la sociedad o a una parte de ella. Se diseña una intervención que debe solventarlo (planificación), que posteriormente es llevada a cabo (ejecución) con inversión de tiempo, dinero y otros recursos. A medida que se va interviniendo se va recogiendo información de actividad y avance (seguimiento) y una vez que el programa se ha llevado a cabo, lo que debemos preguntarnos es si con ello se ha resuelto el problema, si se ha hecho de manera parcial y por qué (evaluación), y cuál es la forma más eficaz de continuar la intervención (toma de decisiones). Sin embargo, de forma muy frecuente este ciclo de planificación-acción-evaluación-decisión y siguiente ciclo de planificación se restringe a una práctica iterativa de planificación y acción que, si bien suele incluir cierta información de seguimiento, muy frecuentemente elimina la fase de evaluación y posterior toma de decisiones. Esta secuencia es análoga a las cuatro fases de planificación, ejecución, evaluación y mejora continua que la OMS establece en su propuesta metodológica para la Red de Ciudades y Comunidades Amigables y el desarrollo de procesos de amigabilidad. La evaluación como instrumento para la rendición de cuentas y el aprendizaje En muchos países de nuestro entorno ya hay instaurada una cultura de rendición de cuentas, en la que las personas con responsabilidades políticas deben dar cuenta de la gestión del dinero público, no sólo proporcionando información sobre a qué se dedica, sino cómo se ha gestionado y qué se ha conseguido con ello. Se habla de política basada en la evidencia. En otros países este proceso todavía está en ciernes. En España, el uso de los datos para la toma de decisiones a nivel político no está generalizado [1]. Para avanzar hacia la política basada en la evidencia, el pasado 20 de diciembre se aprobó la Ley 27/2022 de institucionalización de la evaluación de políticas públicas en la Administración General del Estado [2], que estaba incluida en el componente 11 de modernización de las Administraciones Públicas del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia [3]. Pero la evaluación no sólo se vincula a la rendición de cuentas, sino que tiene una gran aplicación para el aprendizaje y la mejora. Un sistema de evaluación bien diseñado puede crear un cuerpo de conocimiento sobre el ámbito de intervención, que permita diferenciar con claridad qué intervenciones son eficaces y contribuyen al logro de resultados y cuáles no. Es claro que evaluar una política social no es sencillo, pero poner a un hombre en la luna tampoco debe de serlo. Es cuestión de ponerse a ello, aportar un nivel adecuado de intención política e institucional y abordarlo con las capacidades técnicas adecuadas. Hoy día hacer política o intervención social a ciegas y sin evidencia sobre los potenciales efectos es en el mejor de los casos un riesgo innecesario. Al igual que la investigación debe partir de un análisis de la bibliografía disponible, la intervención social y la planificación de políticas públicas debe también nutrirse del conocimiento disponible. Sin embargo, a pesar de la conveniencia de información para tomar mejores decisiones, de la obligatoriedad de transparencia y rendición de cuentas y de la imperiosa necesidad de conseguir políticas sostenibles económica y socialmente, la práctica de la evaluación y el posterior uso de sus resultados para la toma de decisiones no está generalizada en nuestro país. Una revisión sistemática realizada en 2020 sobre la evidencia disponible sobre la eficacia de las intervenciones desde la perspectiva de las comunidades amigables con las personas mayores y la promoción del envejecimiento activo puso de manifiesto la necesidad de realizar más estudios longitudinales y evaluaciones para conocer los efectos de los programas [4]. Por eso, el objetivo de este documento es proporcionar algunas respuestas a las preguntas de porqué deberíamos evaluar políticas sociales, qué y cómo deberíamos hacerlo y cuáles son algunos de los retos a los que se enfrenta la evaluación de las políticas sociales y en particular en el ámbito local. ¿Por qué debemos evaluar? Una primera razón para evaluar es para poder rendir cuentas del gasto de los fondos públicos; y ser transparentes con las medidas adoptadas y la calidad de la gestión. El volumen de fondos destinados a las personas mayores, a los cuidados, a las personas en situación de dependencia es amplio y creciente y es obligación dar cuentas sobre su uso. En segundo lugar y directamente vinculado con el anterior, es preciso poder conocer los resultados obtenidos, no sólo para poder rendir cuentas, sino además para poder saber si la intervención está sirviendo para algo o si es preciso cambiar la aproximación. Todas las intervenciones tienen unos objetivos y conocer los resultados permite saber si hemos cumplido tales objetivos. Si se realizan cursos para disminuir la brecha digital en personas mayores, y después sólo podemos dar cuenta del número de cursos realizados, el número de personas participantes o su nivel de satisfacción, no sabremos si realmente hemos cumplido el objetivo, ya que este no era tener muchas personas en los cursos y muy satisfechas, sino reducir la brecha digital. También debemos ser capaces de aprender de la experiencia. La mayoría de los programas forman parte de un plan, una estrategia o se repiten de forma periódica; es decir, generalmente no son intervenciones aisladas. Así, la información de seguimiento y de evaluación nos informaría de qué es más eficaz, qué acciones no están sirviendo para nuestros propósitos, qué modificaciones debemos hacer en la gestión y con ello mejorar las siguientes ediciones o acciones relacionadas. Complementariamente, deberíamos ser capaces de aprender de las experiencias de otras entidades y otros actores. Compartir nuestra experiencia y los resultados de la evaluación hace que las entidades o municipios que comparten un mismo propósito (por ejemplo, aumentar la participación social de las personas mayores, reducir la soledad no deseada, etc.) lo hagan mucho más eficientemente. Contar con evidencia contrastada sobre la eficacia de las intervenciones permite no sólo el aprendizaje, sino también la transferencia y el escalado de las mismas. ¿Qué intervenciones debemos evaluar? ¿Deberíamos evaluar todos los programas y políticas encaminadas a la mejora de la calidad de vida de las personas mayores? ¿Deberíamos hacer una selección? Y, si realizamos tal selección, ¿Cuáles son los criterios de selección? Podemos afirmar que, con independencia de su amplitud, duración o envergadura, no es preciso evaluar todos los programas e intervenciones. Pero a la hora de concretar y decidir qué evaluar las respuestas genéricas no valen. Más bien, la respuesta en cada caso debe basarse en una serie de consideraciones vinculadas a cada institución o entidad, ya sea pública o privada. El primer elemento que debemos valorar es para qué se va a utilizar la evaluación. Las evaluaciones deben planificarse y diseñarse pensando en la utilización y aprovechamiento tanto de las conclusiones del informe como del propio proceso de evaluación. Incluso, aunque inicialmente no tengamos claridad sobre las personas usuarias, es sumamente importante centrarse en su utilización potencial. La evaluación no tiene como objetivo último el conocimiento, sino que es una herramienta de gestión, por lo que el criterio de utilización es clave para las decisiones en relación con la realización y diseño de evaluaciones. Para ello, deberemos valorar qué decisiones hay que tomar en un futuro próximo para las que es preciso realizar la evaluación; cuándo se tiene que tomar esas decisiones; qué información se espera encontrar en el informe. Esto nos ayudará a identificar la información realmente necesaria para la toma de decisiones, nos guiará el diseño de la evaluación y ayudará a evitar una serie de preguntas genéricas que no siempre se ajustan a las necesidades o los recursos de cada institución. La segunda consideración es qué otras fuentes de información tenemos sobre el programa realizado. Además de la evaluación, existen otras formas de recopilar información, tales como el seguimiento, la auditoria, la investigación o los estudios sistemáticos de todo tipo. Disponer de un sistema de seguimiento adecuado nos permitirá seleccionar los programas o políticas sobre los que deseamos información más detallada por su mayor potencial estratégico, por que hayan recibido mayor inversión económica, por su carácter innovador, etc. Necesitamos siempre información sistemática sobre el gasto del dinero público y las políticas y programas públicos, pero no siempre es necesaria una evaluación, sino que hay otras maneras de conseguirlo. El siguiente elemento para decidir qué evaluar es muy operativo y alude a cuántas evaluaciones podemos gestionar y utilizar activamente para la toma de decisiones. Las evaluaciones necesitan recursos y personal capacitado. Puede realizarse por las personas expertas de la propia institución, contratar a una empresa de consultoría o ser una combinación o recursos internos y externos. En cualquiera de las opciones, necesitaremos tiempo, dinero y recursos humanos especializados. Ahora piense ¿Cuántas evaluaciones podría gestionar su unidad o institución? Una adecuada previsión de capacidades y recursos es clave para poder aprovechar el amplio potencial de las evaluaciones. La siguiente consideración tiene carácter institucional y alude al respaldo político o directivo a la evaluación. Dado que la evaluación es una herramienta para la toma de decisiones, la implicación de las personas que las toman es clave para el aprovechamiento de la evaluación. En ocasiones la organización o las partes interesadas no son capaces o no tienen la motivación para utilizar la evaluación como instrumento para rendir cuentas y tomar decisiones. Si este es el caso, antes de seguir adelante, deberíamos reflexionar sobre la idoneidad de realizar dicha evaluación y gastar fondos públicos en ella. Podemos comenzar trabajando para mejorar la cultura de la evaluación y que se conozca la pertinencia de disponer de evidencias sistemáticas para mejorar las intervenciones y tomar mejores decisiones. Y la última consideración alude a la evaluabilidad. ¿Podemos evaluar lo que queremos evaluar? Este término evaluabilidad es la susceptibilidad de un programa o política de ser evaluado. Todo es, por defecto, susceptible de ser evaluado, en principio. Sin embargo, no siempre podremos obtener resultados iguales en términos de calidad, profundidad, facilidad de uso o rigor. Así pues, se trata de un análisis sobre en qué medida una intervención puede evaluarse de forma fiable y creíble. La evaluabilidad depende de aspectos relacionados con el proyecto, tales como: La calidad del diseño del proyecto en términos de claridad, pertinencia, verosimilitud, coherencia o calidad de la formulación de los objetivos. La disponibilidad de información de seguimiento relativa a ejecución de acciones y cumplimiento de objetivos El contexto institucional y la accesibilidad a la información y a las partes interesadas, así como la potencial utilización de los resultados de la evaluación Este análisis es muy útil no solo antes de la evaluación, sino también en el momento de la planificación, para garantizar que el proyecto sea evaluable cuando sea necesario. ¿Cómo debemos evaluar? Ya hemos hablado de porqué y qué evaluar y la tercera pregunta es cómo deberíamos hacerlo. Y esto nos lleva de forma directa a la metodología, la calidad y el rigor necesarios en las evaluaciones. Existe aquí un interesante debate relacionado con la investigación y la evaluación. Hay considerables diferencias relacionadas con la finalidad, los objetivos, el objeto de análisis o evaluación, los contextos, las personas beneficiarias [5], etc. Esto daría lugar a una argumentación que excede con mucho los propósitos de este documento, pero lo que sí podemos afirmar es que la evaluación es un tipo específico y fuertemente aplicado de investigación social. Igualmente podemos afirmar que si una evaluación no utiliza metodologías y técnicas de investigación social no va a tener el rigor mínimo necesario para ofrecer resultados y conclusiones sólidas. Y si no disponemos de un informe de calidad que proporcione información pertinente y rigurosa o no incluye información que no se conociera previamente, la evaluación se considerará un ejercicio innecesario. Podría darse una segunda situación y es que se tomaran decisiones basadas en un informe poco riguroso con conclusiones frágiles o incluso mal direccionadas. Esto podría llevar a una toma de decisiones poco acertada. Por el contrario, si contamos con una evaluación de calidad y un informe final que ofrece conclusiones y recomendaciones basadas en una metodología sistemática, tendremos una herramienta muy potente y aplicable que nos orientará la elaboración de un plan para la mejora. Desafíos para el desarrollo de evaluaciones A pesar del potencial de la evaluación para mejorar las políticas y programas públicos, la realidad es que todavía su uso es considerablemente escaso. Desde un punto de vista técnico, algunos de los desafíos más importantes son: La limitación en las capacidades técnicas de evaluación en unidades de servicios sociales, que hace muy difícil o imposible el diseño, la realización o seguimiento de evaluaciones. Limitaciones en la planificación de las actuaciones. Hay programas que carecen de la estructura mínima requerida y de una definición adecuada de objetivos y acciones. En ocasiones, no hay conexiones claras y directas entre los objetivos y las acciones o los objetivos son excesivamente genéricos, casi aspiraciones o metas intangibles. La falta de información derivada de la carencia o fragilidad de un sistema de seguimiento adecuado que proporcione información fiable. Incluso contando con una buena tabla de indicadores, en ocasiones no se recopila la información, porque el modo de hacerlo no está claramente descrito; no se ha asignado a alguna persona o unidad la responsabilidad de hacerlo; o incluso porque no es posible técnicamente obtener dicha información. El envejecimiento poblacional supone un reto actual y de futuro de gran calado. La acción certera en ciudades y pueblos consigue no solamente que se haga un buen uso del dinero público, sino que tiene la oportunidad y la responsabilidad de cambiar la calidad de vida de las personas que allí residen. El plan para el desarrollo de la Década del Envejecimiento Saludable (2021-2030)promovida por la OMS también incluye en su apartado 5 la necesidad de “Comprender y medir conjuntamente los resultados”, priorizando “el fortalecimiento de la capacidad, entre otras cosas en materia de seguimiento y evaluación”. Por todos estos motivos, para la Coordinación de la Red de Ciudades y Comunidades en el Imserso será una prioridad en 2023 contribuir a mejorar la cultura y capacidades para la evaluación de políticas públicas. Resulta primordial poder discriminar entre las intervenciones eficaces de aquellas otras que no lo son. La evaluación es una de las valiosas herramientas para poder determinar en qué decisión vamos de manera más acertada a dar respuesta a todos los desafíos sociales que tenemos por delante. [1] Informe de diagnóstico de la evaluación en la Administración General del Estado 2021 Instituto de Evaluación de Políticas Públicas [2] BOE [3] Plan de Modernización de las Administraciones Públicas [4] Sánchez-González, D., Rojo-Pérez, F., Rodríguez-Rodríguez.V. y Fernández-Mayoralas, G. (2020). Environmental and psychosocial interventions in age-friendly communities and active ageing: A systematic review. J. Environ. Res. Public Health 2020, 17(22), 8305 [5] Weiss, C.H. (1987). Where Politics and Evaluation Research Meet. En The Politics of Program Evaluation, editado por D. J. Palumbo. Newbury Park: Sage. WEISS, C.H. (1998). Evaluation. Methods for Studying Programs and Policies. Segunda Ed. Upper Saddle River (NJ): Prentice Hall. Guba, E., y Lincoln, Y. (1989). Fourth Generation Evaluation. Newbury Park: Sage.

jueves, 09 febrero 2023 13:29

08 - 03 - 2023

Red de Comercios Amigables de Zaragoza

Categorías: Videos

La Red de Comercios Amigables con las personas mayores nace del proceso de participación que se establece para la incorporación de Zaragoza a la Red de Ciudades Amigables con las personas mayores de la Organización Mundial de la Salud, tratando de dar respuesta a las necesidades sentidas y expresadas por este colectivo. El Ayuntamiento de Zaragoza inició la Red de Comercios Amigables se inició en 2015, que ya cuenta con más de 500 comercios adheridos.

miércoles, 08 marzo 2023 10:37

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jueves, 17 noviembre 2022 13:10

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