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lunes, 21 noviembre 2022 10:45
Un mundo para todas las edades: únete a la campaña mundial contra el edadismo
Categorías: Artículos , Respeto, inclusión y participación
Etiquetas: ciudades amigables , envejecimiento saludable , personas mayores , respeto e inclusión , sensibilización , edadismo , oms , relaciones intergeneracionales
VÂNIA DE LA FUENTE-NÚÑEZ | CO-AUTORA DEL INFORME MUNDIAL SOBRE EL EDADISMO Y RESPONSABLE TÉCNICO. UNIDAD DE CAMBIO DEMOGRÁFICO Y ENVEJECIMIENTO SALUDABLE. ORGANIZACIÓN MUNDIAL DE LA SALUD ¿Alguna vez has recibido un trato diferente a causa de tu edad? Es muy probable que tu respuesta sea afirmativa. La edad es usada con frecuencia como instrumento de categorización, condicionando nuestras interacciones personales, nuestras percepciones sobre nosotros mismos y las oportunidades o desventajas que disfrutamos o padecemos en términos de acceso a empleo, servicios de salud, plataformas políticas y una larga lista de etcéteras. Según el Informe mundial sobre el edadismo, publicado el 18 de marzo de 2021, la mitad de la población mundial es edadista contra las personas mayores y, en Europa, el edadismo es más frecuente hacia los jóvenes que hacia otros grupos de edad. El edadismo nos afecta a todos a lo largo de la vida. A partir de los cuatro años interiorizamos los estereotipos relativos a la edad existentes en nuestra cultura y éstos empiezan a guiar, de forma consciente o inconsciente, nuestros sentimientos y nuestra conducta hacia las personas de edades diferentes. Estos estereotipos también influyen en la forma en que nos comportamos y en lo que pensamos sobre nosotros mismos como miembros de un grupo etario determinado. El edadismo puede cohibirnos a adoptar ciertos roles estereotipados para edades diferentes a la nuestra. Por ejemplo, podemos ser reticentes a compartir nuestras ideas en una mesa de reunión cuando somos jóvenes porque hemos interiorizado la idea de que una persona joven no tiene nada que aportar. Por otro lado, podemos interiorizar la idea de que a partir de una edad no tenemos la capacidad para aprender, y no perseguir nuestros sueños de aprender a tocar un instrumento o incrementar nuestra formación durante la jubilación. El edadismo también está muy presente en las instituciones. Buscamos un empleo y se nos deniega porque se nos considera demasiado jóvenes o demasiado mayores; vamos al médico y no nos dan acceso a un tratamiento médico en base a nuestra edad, independientemente de nuestra capacidad intrínseca; vamos al banco y nos dicen que no se conceden préstamos a partir de una edad; intentamos iniciar un movimiento político y se nos niega la voz porque se considera inmadura para poder liderar. En muchos casos, ni siquiera nos percatamos de la existencia de edadismo en nuestras instituciones porque las normas, reglas y prácticas establecidas se han aplicado durante tanto tiempo sin ser cuestionadas, que no conseguimos ver la discriminación inherente a las mismas. Estas barreras sistemáticas limitan nuestro potencial y nuestro acceso a los recursos y tienen un impacto muy negativo en nuestra salud y bienestar. El edadismo está asociado a una mortalidad precoz, una peor salud física y mental, una menor calidad de vida y un mayor riesgo de aislamiento social y de soledad cuando somos mayores. Además, el edadismo tiene un alto coste económico para las personas y la sociedad. Según una estimación reciente, en los Estados Unidos de América, el edadismo genera anualmente costes adicionales por valor de US$ 63 millones para tratar una amplia gama de problemas de salud. En conjunto, representa uno de cada siete dólares gastados en las ocho enfermedades más prevalentes en los estadounidenses mayores de 60 años. La buena noticia es que podemos hacer algo para combatir el edadismo. Como indica el Informe mundial sobre el edadismo, tres estrategias son eficaces para reducirlo o eliminarlo. En primer lugar, podemos promover el desarrollo e implementación de medidas políticas y legislativas para hacer frente a la discriminación y la desigualdad por motivos de edad y proteger los derechos humanos de todos. Para asegurar su implementación efectiva, es importante que se establezcan mecanismos que permitan la aplicación y supervisión de dichas medidas a través de instituciones de defensa de los derechos humanos individuales y sociales y tribunales de justicia. En segundo lugar, podemos organizar actividades educativas que mejoren la empatía y ayuden a disipar conceptos erróneos sobre los diferentes grupos de edad. Las intervenciones educativas pueden ser múltiples e interdisciplinarias: manuales que transmiten información, conocimientos y habilidades, actividades de concienciación mediante juegos de rol, simulaciones y recursos de la realidad virtual, etc. Además, las actividades educativas se pueden incluir en todos los niveles educativos, desde primaria hasta la universidad y también en programas de formación continuada, tanto a nivel formal como no formal. Por último, podemos fomentar y participar en actividades intergeneracionales que reúnan a jóvenes y mayores, ya que éstas ayudan a reducir los prejuicios y estereotipos intergrupales. Para asegurar el éxito de dichas actividades es importante asegurar que ambos grupos tengan el mismo estatus y trabajen juntos hacia objetivos comunes (por ejemplo, pintar un cuadro, compartir historias). Es hora de decir no al edadismo. Es hora de crear juntos un mundo para todas las edades. Para ello debemos invertir en las tres estrategias que previenen y combaten el edadismo ya que están basadas en pruebas científicas. Debemos mejorar también la investigación en este campo para comprender mejor el edadismo, su impacto en los jóvenes y en las personas mayores y la manera de reducirlo. Es necesario recopilar datos en todos los países, utilizando escalas de medición del edadismo válidas y fiables. Y debemos unirnos al movimiento para cambiar el discurso sobre la edad y el envejecimiento. Todos podemos contribuir a eliminar el edadismo. Al unirnos en una amplia coalición podemos generar conversaciones para sensibilizar a la población y cambiar el discurso negativo actual. El 18 de marzo de 2021 se lanzó el primer Informe mundial sobre el edadismo, definiendo un camino a seguir para construir juntos un mundo para todas las edades. Dicho informe fue elaborado por la Organización Mundial de la Salud en colaboración con la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas y el Fondo de Población de las Naciones Unidas. El informe señala el papel que pueden desempeñar los gobiernos, los organismos de las Naciones Unidas, las organizaciones de desarrollo, las organizaciones de la sociedad civil, el sector privado, y las instituciones académicas y de investigación en la lucha contra el edadismo. No podemos olvidar que cada uno de nosotros puede ser parte activa del cambio. Además del Informe mundial sobre el edadismo, se ha elaborado un kit de herramientas para ayudar a organizar eventos, generar conversaciones sobre el edadismo en nuestros hogares, trabajos y escuelas, y para difundir el mensaje más allá de nuestro contexto inmediato aprovechando el alcance de las redes sociales. Tanto el informe como el kit de herramientas forman parte integral de la Campaña mundial contra el edadismo. Informe mundial sobre el edadismo en español Informe completo Kit de herramientas Otros recursos de la Campaña mundial contra el edadismo
miércoles, 09 octubre 2024 12:13
Covid-19: ¿Por qué los entornos amigables con las personas mayores son ahora más necesarios que nunca?
Categorías: Artículos , Red de Ciudades Amigables
Etiquetas: ciudades amigables , envejecimiento saludable , personas mayores , imserso , ayuntamientos , participación , respeto e inclusión , edadismo
GRUPO DE TRABAJO «CIUDADES AMIGABLES» | COORDINADO POR EL IMSERSO Las personas mayores son el grupo de edad que más gravemente ha sufrido los efectos de la pandemia en todo el mundo, efectos que no sólo han tenido que ver con la incidencia en contagios y fallecimientos. Muchos de estos efectos negativos encuentran en los entornos amigables con las personas mayores una gran capacidad de respuesta y propuestas para paliarlos. En un momento en el que somos conscientes de la dificultad añadida por la pandemia para iniciar o continuar procesos de amigabilidad en los municipios que cuenten con la participación de las personas mayores, desde el grupo de trabajo “Ciudades Amigables” pensamos que, más que nunca, es necesario trabajar en todas las áreas que abarcan los procesos de amigabilidad de manera transversal. Es un buen momento para reivindicar la necesidad de contar con entornos físicos y sociales amigables con el envejecimiento que contribuyan a minimizar las consecuencias que ésta u otras crisis puedan provocar en la vida de las personas mayores. Los problemas para la población de mayor edad se agravan cuando no existe amigabilidad del entorno físico y social y, por el contrario, mejoran y se encuentran soluciones en entornos amigables con las personas mayores. A continuación, se plantean algunos ámbitos relacionados con la población de mayor edad en los que la pandemia ha incidido negativamente, y un decálogo de motivos que ponen en valor el trabajo de los pueblos y ciudades amigables con las personas mayores. 1. Discriminación por razón de edad (edadismo) La crisis sanitaria por Covid-19 ha puesto de manifiesto situaciones de discriminación hacia las personas mayores con tantas evidencias que 140 países de Naciones Unidas, España entre ellos, reclamaron el respeto a los derechos y la dignidad de las personas mayores, a través de una declaración conjunta que reconocía un incremento del edadismo y situaciones de negligencia y discriminación hacia las personas mayores durante la pandemia. La inclusión social y la no discriminación por razón de edad son dos aspectos esenciales que se trabajan en las ciudades y comunidades amigables con las personas mayores. Propuestas de mejora en el entorno social dirigidas a la visibilización de las personas mayores y su contribución en el ámbito social y familiar; a promover el respeto y la convivencia en la ciudadanía y entre distintas generaciones, y a avanzar hacia una mayor igualdad entre mujeres y hombres mayores. Actividades que facilitan el encuentro y la inclusión de las personas mayores en su comunidad (barrio, entorno, familia…) y que fomentan las relaciones intergeneracionales, o campañas de sensibilización y visibilización sobre las realidades que vive la población de mayor edad. 2. Medios de comunicación y visibilidad de las personas mayores El edadismo o discriminación por edad tiene mucho que ver con los estereotipos, los prejuicios y los comportamientos hacia las personas mayores y sobre el hecho de envejecer. Las personas mayores, habitualmente, aparecen poco en los medios y herramientas de comunicación. Cuando lo hacen, con frecuencia es a través de imágenes y denominaciones estereotipadas y con una connotación negativa, que no reflejan la enorme diversidad de las situaciones vitales que experimentan. Durante la pandemia, los mensajes y la comunicación sobre el impacto en las personas mayores han supuesto un retroceso, reforzando estereotipos negativos sobre la vejez que generan un aumento del edadismo. Los mensajes en los medios de comunicación han tendido a homogeneizar a las personas mayores, sin reflejar la diversidad de realidades que están viviendo durante la pandemia. Además, se ha generalizado un tratamiento paternalista (por ejemplo, el uso de la expresión “nuestros mayores”) que tiene un efecto negativo entre las propias personas mayores y en el refuerzo de estereotipos. Los pueblos y ciudades amigables con las personas mayores ofrecen una imagen de las personas mayores como personas adultas diversas y capaces de desempeñar roles útiles para la sociedad en su conjunto, frente a la imagen de un colectivo que representa una carga para la comunidad olvidando lo que han aportado y pueden seguir aportando. Prestan atención a su forma de comunicar para no fomentar estereotipos, evitando lenguaje e imágenes que refuercen mensajes estereotipados sobre la vejez y usando un lenguaje inclusivo. En la Guía de recomendaciones para la comunicación en el proyecto (2765 Kb.) se encuentran algunas sugerencias, y también en el Blog Ciudades Amigables: La imagen de las personas mayores en los medios de comunicación: El uso del lenguaje frente al edadismo. Un entorno social positivo está estrechamente relacionado con la buena salud y el bienestar a lo largo de toda la vida. La participación, la inclusión social y la no discriminación, contribuyen a ese entorno social positivo e inclusivo. 3. Accesibilidad de espacios públicos, viviendas y centros residenciales A las restricciones derivadas de la pandemia, hay que sumar las restricciones debidas a la falta de accesibilidad, lo que ha provocado un doble confinamiento para muchas personas mayores. Se han puesto de relieve las carencias de accesibilidad en los espacios públicos: aceras, parques, accesos a comercios, establecimientos, etc. cuando las personas mayores que tienen algún tipo de limitación física, sensorial o cognitiva, intentan hacer uso de dichos espacios sin poder contar con apoyos de familiares o profesionales. En muchas ocasiones, el resultado del uso de productos de apoyo (como un andador o silla de ruedas) no es favorable debido a que los espacios donde tendría que poder desenvolverse la persona mayor no cumplen con los requisitos de accesibilidad necesarios. Unos entornos amigables mejoran y facilitan la accesibilidad física y cognitiva de los edificios y espacios públicos, la vivienda o el transporte, y recuperan espacio público para las personas facilitando el uso de espacios y recursos. Son elementos fundamentales del entorno físico de una localidad que influyen en la movilidad personal, en la autonomía personal, la percepción de seguridad, el comportamiento en materia de salud, la participación social, la independencia y la calidad de vida de las personas mayores. Además, el estado de alarma y el confinamiento en viviendas y centros residenciales ha hecho más evidente la importancia de las condiciones de accesibilidad y habitabilidad de los espacios donde las personas mayores viven. Dichas condiciones pueden ser facilitadores o, por el contrario, barreras de la autonomía de las personas e incidir de forma muy directa en su salud física y mental y en su seguridad. Por eso los municipios amigables incluyen la vivienda entre las áreas de mejora, con el objetivo de que las personas mayores puedan permanecer en su domicilio incluso aunque pierdan capacidad funcional y autonomía, en una vivienda digna y adecuada a sus necesidades e inquietudes vitales. (1) 4. Acceso a la información y comunicación Mantener el contacto con la gente y estar al corriente de lo que acontece en el mundo, así como obtener información práctica y oportuna para gestionar los asuntos cotidianos y satisfacer las necesidades personales es vital para un envejecimiento saludable. Por consiguiente, disponer de información relevante que sea accesible para las personas mayores con diversas capacidades y recursos, es un aspecto importante de los pueblos y ciudades amigables con el envejecimiento. Como consecuencia de la crisis sanitaria y social generada por la pandemia, se ha difundido gran cantidad de información por parte de los medios de comunicación y entidades públicas sobre las medidas a adoptar por parte de la ciudadanía para la prevención de contagios y expansión del virus. Sin embargo, la experiencia vivida desde el mes de marzo por toda la ciudadanía y, en concreto, por las personas mayores, nos indica que existe un importante margen para la mejora referida a la accesibilidad de la información, ámbito en el que muchos municipios amigables se encuentran trabajando. La accesibilidad afecta a todas las plataformas, medios, canales y formatos de comunicación, y se concreta a través de prestaciones y servicios como sistemas telefónicos y telemáticos de atención, medidas de accesibilidad cognitiva como Lectura Fácil, señalización, etc. (1) En este contexto se ha hecho más evidente la importancia de contar con información relevante, clara y fácilmente comprensible, y no redundante, confusa o contradictoria. La comprensión de la información resulta clave para la adopción de los comportamientos adecuados que pueden contribuir a la protección frente al virus. Por tanto, toda la información pública relacionada con la crisis del Covid-19 debe ser accesible para todas las personas, independientemente de su edad, formación o capacidades. Se propone la consulta de documentos sobre Accesibilidad y tecnología para la comunicación (5530 Kb.), y sobre Señalización sobre medidas de protección frente a la covid-19 en edificios de uso público, elaborados recientemente por el Ceapat. 5. TICs y brecha digital La brecha digital por razón de edad es una realidad que poco a poco va reduciéndose, pero que todavía existe y puede dificultar a personas mayores desde solicitar una cita médica, hacer la compra por Internet, utilizar la banca online, comunicarse con familiares o participar en una clase virtual de gimnasia. La pandemia ha supuesto la incorporación de muchísimas personas mayores al uso de las tecnologías de la información y la comunicación. El uso de Internet, plataformas, videoconferencias, etc…ha llegado para quedarse, también entre las personas mayores. Independientemente de la variedad de opciones de comunicación y el volumen de información disponible, la principal preocupación radica en contar con información relevante de manera rápida y accesible para las personas mayores con diversas capacidades y recursos. Además, situaciones de soledad y aislamiento debido al confinamiento han podido paliarse en muchas ocasiones gracias a las tecnologías de la comunicación. El acceso y formación para el uso de las tecnologías de la comunicación están generalizados en los municipios amigables con las personas mayores, pero la pandemia ha demostrado la necesidad de avanzar en esta formación, superando el conocimiento básico e incluyendo herramientas como el certificado digital, gestiones en la banca online, etc… Además, es necesario para que esta formación no resulte frustrante, que las plataformas de servicios telemáticos funcionen adecuadamente, sean accesibles y no resulten en exceso complicadas para personas de cualquier edad. El uso de la tecnología puede abrir oportunidades a la comunicación, la información y la participación, pero será fundamental prestar atención a que estas herramientas sean amigables para todas las edades y tengan en cuenta la opinión de las personas mayores en su diseño y usabilidad. Asimismo, es fundamental abordar la diferencia en las posibilidades de acceso a estas tecnologías para evitar discriminaciones que profundicen en la desigualdad y exclusión social que puede generar la brecha digital, tanto debido a escasez de recursos económicos para disponer de estas herramientas, como a la dificultad de acceso por falta de cobertura, frecuente en el medio rural. Para valorar la comunicación y la información se utilizarán, por tanto, indicadores como la disponibilidad de información, el acceso a Internet, la facilidad de uso del material informativo y la asistencia/apoyo disponible. Teniendo en cuenta la diversidad que puede darse entre las personas mayores en cuanto al conocimiento y manejo de dispositivos tecnológicos, así como en sus capacidades físicas, sensoriales y cognitivas, se recomienda que los ayuntamientos dispongan de conocimientos actualizados sobre distintas alternativas que pueden facilitar el uso de las TIC por parte de las personas mayores, así como la compatibilidad del uso de productos y tecnología de apoyo con las TIC (por ejemplo, distintos tipos de teclados o ratones para personas con limitaciones en la movilidad o software para acceso al ordenador para personas con baja visión). (1) 6. Redes de apoyo e interdependencia La pandemia y el confinamiento dieron lugar a numerosas situaciones, de un día para otro, de personas que necesitaban ayuda urgente para cubrir necesidades de la vida diaria. Las redes de apoyo han sido un recurso fundamental en los peores momentos de la pandemia. Redes vecinales que ya existían y que se han reforzado o redes que surgieron espontáneamente para ayudar a las personas que se encontraban en situación de mayor vulnerabilidad, entre las que se encontraban personas mayores que viven solas o con dificultades de movilidad o autonomía personal. También muchas personas mayores han contribuido a estas redes solidarias, prestando apoyo y escucha telefónica, cosiendo mascarillas, grabando vídeos de sensibilización, animando a la gente a quedarse en casa y a cuidarse, etc… En los casos más graves, se detectó un incremento de situaciones de violencia de género, también en mujeres mayores, a las que hubo que dar respuesta, siendo las redes de apoyo un recurso importante. Las relaciones intergeneracionales también se han visto afectadas durante la pandemia y las tecnologías de la comunicación han ayudado a mantenerlas, así como estas redes de apoyo en las que han participado personas de todas las edades. Asimismo, las personas mayores que forman parte de una asociación se han visto más acompañadas, contar con redes sociales ha supuesto un gran apoyo durante la pandemia. Las redes comunitarias han implicado a diversidad de actores que han cooperado para dar respuesta urgente a las necesidades que iban surgiendo, personas voluntarias, protección civil, redes vecinales, supermercados, farmacias, servicios públicos municipales… Los pueblos y ciudades amigables han podido aprovechar las relaciones de colaboración previamente establecidas en los procesos de amigabilidad, donde la cooperación y la intervención comunitaria son herramienta fundamental desde la perspectiva de la interdependencia. 7. Participación ciudadana Durante la pandemia se ha hablado muy a menudo de las personas mayores, pero pocas veces se les ha preguntado. Y preguntar a las personas mayores es precisamente el punto de partida de los pueblos y ciudades amigables. La participación de las personas en la vida social, cívica, cultural, política y económica de una localidad refuerza su sentimiento de inclusión, el empoderamiento y la reclamación de derechos. Cuando las personas de cualquier edad se sienten incluidas participan más. Durante la pandemia, la participación en general se vio muy limitada debido a las restricciones del confinamiento, también en las ciudades y pueblos amigables se ha visto limitada, pero donde ya existían dinámicas de participación para poder contar con la opinión de las personas mayores en las políticas que les atañen, se han ido articulando mecanismos, como llamadas de teléfono o encuestas online, para adaptarse y continuar con esa participación que permitiera seguir contando con la opinión y la voz de las personas mayores en un momento tan excepcional. Como declaró en marzo, Tedros Adhanom, director general de la OMS: “Las personas mayores llevan la sabiduría colectiva de nuestras sociedades. Son miembros valiosos y valorados de nuestras familias y comunidades. Pero tienen un mayor riesgo de complicaciones más graves de Covid-19. Por ello, estamos escuchando a las personas mayores y a quienes trabajan con ellas y para ellas, para identificar la mejor manera de apoyarlas”. Hacer de nuestras ciudades, comunidades, pueblos y barrios entornos amigables con las personas mayores incluye este reconocimiento y escucha. 8. Acción local y transversalidad Es importante poner en valor que, al igual que en la creación de entornos amigables con las personas mayores es fundamental la acción local, impulsada desde los ayuntamientos, como administración más cercana a la ciudadanía, también durante la pandemia la actuación municipal ha sido vital para paliar situaciones de urgencia de muchísimas personas. Los ayuntamientos han llevado a cabo un inmenso trabajo, estableciendo nuevas estrategias de intervención para adaptarse y atender a las personas en situación de mayor vulnerabilidad, entre ellas muchas personas mayores. En este sentido, el personal técnico municipal tuvo que cambiar de registro y adaptarse a la situación para ofrecer una atención personalizada (telefónica principalmente), convirtiéndose así en una red de detección y derivación. Además, la coordinación entre áreas municipales, la transversalidad promovida en procesos de amigabilidad con implicación de todas las áreas, facilita y mejora los resultados de la acción municipal en la respuesta coordinada a crisis sanitarias como la que estamos viviendo. 9. Cooperación y trabajo en Red La Red de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores parte de la premisa que compartir experiencias, materiales y resultados, el intercambio y aprendizaje entre distintas localidades e iniciativas, nos permitirá avanzar de manera más eficaz hacia entornos amigables con el envejecimiento. Además, los procesos de amigabilidad implican la cooperación entre diferentes actores de un municipio (ayuntamiento, sociedad civil, colegios profesionales, proveedores de servicios, etc…). Ante la necesidad de adaptarse con urgencia a la situación de emergencia durante el confinamiento y la pandemia, ese intercambio de experiencias y la cooperación local adquieren una especial importancia. La rápida contribución de ayuntamientos de la Red, y difusión de la recopilación de experiencias realizada por el Imserso al inicio de la pandemia en la Newsletter sobre iniciativas amigables durante la Covid-19 (735 Kb.), constata la importancia y necesidad de redes de intercambio y colaboración que faciliten la transmisión de experiencias y conocimiento. 10. Década del Envejecimiento Saludable (2021 – 2030) Por último, la Década del Envejecimiento Saludable anunciada por Naciones Unidas el pasado 14 de diciembre y liderada por la Organización Mundial de la Salud, incluye entre sus cuatro ejes prioritarios de actuación, que las ciudades y comunidades fomenten un envejecimiento saludable y satisfactorio creando entornos amigables con las personas mayores, lo que ofrece un marco de actuación e intercambio de experiencias en todo el mundo y una forma de trabajo para avanzar en procesos de amigabilidad en los municipios. Guía de recomendaciones para la comunicación en el proyecto (2765 Kb.) La imagen de las personas mayores en los medios de comunicación: El uso del lenguaje frente al edadismo Accesibilidad y tecnología para la comunicación (5530 Kb.) Señalización sobre medidas de protección frente a la covid-19 en edificios de uso público Newsletter sobre iniciativas amigables durante la Covid-19 (735 Kb.) Década del Envejecimiento Saludable 2021 – 2030 (1) El equipo del Ceapat (Imserso) puede proporcionar información y asesoramiento a los ayuntamientos que lo soliciten sobre las actuaciones de mejora necesarias identificadas a raíz de la pandemia por los ayuntamientos adheridos a la Red en los aspectos relativos a accesibilidad en edificios y espacios públicos, a la accesibilidad en la información y la comunicación, así como sobre el uso de productos y tecnología de apoyo.
martes, 08 noviembre 2022 14:48
Getafe Ciudad Amigable con las Personas Mayores: una experiencia de participación ciudadana
Categorías: Artículos , Red de Ciudades Amigables , Sin categoría
Etiquetas: ciudades amigables , personas mayores , imserso , buenas prácticas , participación , envejecimiento , getafe
CARMEN VERA LUQUE | DIRECTORA DE LA CASA DE LAS PERSONAS MAYORES DEL AYUNTAMIENTO DE GETAFE El impulso para que la ciudad de Getafe solicitara la adhesión a la Red Mundial de Ciudades Amigables surge, en un primer momento, del interés de las personas mayores y es bien recibida por el ayuntamiento, al creer que Getafe debe ser una ciudad participativa, donde las opiniones de sus habitantes se recojan y se tengan en cuenta. Getafe Ciudad Amigable con las Personas Mayores tiene, desde su inicio, un grupo promotor que ha participado en la planificación de todas las actividades realizadas. Está formado por personas mayores pertenecientes a diversas asociaciones sociales y por representantes de algunos grupos políticos que forman parte Consejo Sectorial de Personas Mayores del municipio. Getafe es una ciudad fuertemente comprometida con las personas mayores. Fruto de este interés, el gobierno de la ciudad apoyó la propuesta del Consejo Sectorial y el Pleno del Ayuntamiento de Getafe acordó por unanimidad unirse a la Red Mundial de Ciudades Amigables con las Personas Mayores, elevando esta propuesta a la Organización Mundial de la Salud. Getafe es miembro de esta Red desde abril de 2018. ALGUNOS DATOS GEOGRÁFICOS Y DE POBLACIÓN Getafe es un municipio español situado en la zona sur de la Comunidad de Madrid. Es una de las ciudades más industrializadas del área metropolitana, dedicada principalmente a la industria aeronáutica. La ciudad se sitúa a 15 km al sur del centro de Madrid en una zona llana de la Meseta Central perteneciente a la cuenca del río Manzanares. Esta situación ha propiciado un gran desarrollo industrial a lo largo del siglo XX aumentando la población hasta los 191.330 habitantes (Padrón 2020). Algunos centros importantes de la localidad son: la base aérea militar, una de las más antiguas del país; el Cerro de los Ángeles, tradicionalmente considerado el centro geográfico de la península ibérica; y la Universidad Carlos III, cuyo rectorado se halla en la ciudad. Getafe tiene una superficie de 78,74 Km cuadrados, un perímetro de 46,5 km y una forma alargada de oeste a este. La parte más oriental del municipio está dentro del parque regional del Sureste del río Manzanares. Un rasgo característico de Getafe es la heterogeneidad urbanística, de vivienda y población en sus distintos barrios, así como de problemáticas, condiciones de vida y necesidades de actuación. Un ejemplo es la diferente distribución de la población mayor de 65 años por barrios. Las zonas históricas y del primer ensanche concentran la mayor proporción de personas mayores, por encima del 20%. El barrio de San Isidro es el más envejecido, con una población de mayores de 65 años cercana al 25%. En cambio, los nuevos desarrollos acogen una población más joven, con proporciones de envejecimiento en torno al 10%. En conjunto, el envejecimiento de Getafe es mayor que en la Comunidad de Madrid, si bien un poco menor al promedio de España. En Getafe existe una elevada esperanza de vida al nacimiento, con una media de 84,3 años, según refleja el estudio de indicadores urbanos del Instituto Nacional de Estadística de 2020, que ubica a la ciudad en el puesto número 12 de grandes municipios españoles con mayor esperanza de vida. METODOLOGÍA EMPLEADA EN EL DIAGNÓSTICO DE NECESIDADES En el año 2018 se avanzó rápidamente en la difusión del proyecto y en el inicio del diagnóstico de amigabilidad de la ciudad, realizándose dos jornadas. I Jornada Getafe Cuidad Amigable con las Personas Mayores Tuvo lugar el 4 de junio de 2018 en la Sala de conferencias de la Antigua Fábrica de Harinas, contó con la asistencia de 107 participantes. La jornada se planteó como una presentación general, un primer contacto con el proyecto de Ciudades Amigables para llamar la atención sobre el proceso a los colectivos, técnicos y población en general. Se invitó a técnicos del Centro de Referencia Estatal de Autonomía Personal y Ayudas Técnicas (Ceapat), organismo dependiente del Instituto de Personas Mayores y Servicios Sociales (Imserso), que impartieron ponencias para explicar el proyecto de Ciudades Amigables y los diferentes aspectos de mejora de la ciudad en cuanto a la accesibilidad de espacios públicos y edificios. II Jornada Getafe Ciudad Amigable con las Personas Mayores: “Ninguna persona mayor sola” Tuvo lugar el 17 de diciembre de 2018 en el aula magna de la Universidad Carlos III, a la que asistieron un total de 203 participantes. El objetivo de la segunda jornada era, por una parte, conocer experiencias de desarrollo del programa en otras Ciudades Amigas de las Personas Mayores y también los programas de actuación en materia de soledad no deseada. Por otro lado, se inició el diagnóstico de amigabilidad de la ciudad siguiendo la metodología marcada por la Organización Mundial de la Salud. En esta parte del diagnóstico participativo se recogieron, por tanto, las opiniones y propuestas de personas mayores, ONG, técnicos y entidades sociales. Grupos Focales Se realizaron 14 grupos focales, 9 compuestos por personas mayores divididas por los barrios de Getafe en los que existe una estructura de participación de personas mayores (clubes de mayores y otras asociaciones). También se realizaron grupos focales de cuidadores de personas mayores dependientes, de técnicos del Ayuntamiento y de la Casa de las Personas Mayores, proveedores de servicios y ONG. La dinamización de los grupos focales se realizó por 8 psicólogos y 1 trabajador social durante un período de cuatro meses (de diciembre del 2018 a marzo del 2019). Las áreas tratadas en los grupos focales fueron las mismas que se recogen en el Protocolo de Vancouver: Espacios al aire libre y edificios Transporte Vivienda Redes y apoyo social Empleo y participación Respeto e inclusión social Comunicación e información Servicios sociales y de salud En total participaron 134 personas mayores en los grupos focales. El participante más joven tenía 57 años y el de mayor edad 91. El porcentaje de participación por sexos fue: 66% mujeres y 34 % hombres. Encuesta Telefónica Además, se realizó una investigación de carácter cuantitativo a través de la metodología de la encuesta. El análisis fue realizado por el Equipo de Investigaciones Políticas de la Universidad de Santiago de Compostela (USC) del 28 de febrero al 12 de marzo de 2019. La encuesta fue administrada por vía telefónica a un total de 400 personas mayores de 60 años, repartidas en cuotas por sexo y edad proporcionales a la población empadronada en el Ayuntamiento de Getafe. Publicación del Diagnóstico de Amigabilidad En marzo de 2020 se publicó el diagnóstico de amigabilidad de Getafe en la página web de la OMS “Age-friendly World”. Siguientes pasos 2021: Elaboración del plan de acción 2021-2024: Implementación del plan de acción La pandemia de Covid-19 supuso un parón en la coordinación del proyecto, que actualmente se ha retomado tras unos meses en los que se han centrado los esfuerzos municipales en atender las necesidades aparecidas en el nuevo contexto sanitario. El siguiente paso para el desarrollo del proyecto consiste en la elaboración de un Plan de amigabilidad de la ciudad que dé respuesta a las necesidades detectadas en el diagnóstico, así como otras provocadas por la nueva coyuntura, donde se recogerán aquellas acciones a poner en marcha. Este plan tiene como objetivo centrar las políticas que en esta materia abordará la ciudad en los próximos 3 años. En el plan, se recogerán los objetivos y líneas de actuación junto con las propuestas de acciones a llevar a cabo y los indicadores de evaluación para medir los resultados. Partiendo de las áreas de mejora detectadas en el diagnóstico se priorizarán por su presencia en los distintos grupos de interés y por su impacto social. Para su elaboración se prevé establecer tres foros de trabajo: Grupo motor: compuesto por personas mayores del municipio y será el mismo que ha participado en toda la fase de diagnóstico. Mesa técnica: estará compuesta por los directores de las áreas municipales implicadas y personas mayores. Comisiones: compuestas por el personal de las áreas municipales implicadas, agentes externos y personas mayores para cada una de las áreas del plan. ¿Qué hemos aprendido? Iniciar un proyecto de estas características puede resultar una tarea compleja para un municipio, pero formar parte de la Red Mundial de Ciudades Amigables con las Personas Mayores merece la pena desde nuestro punto de vista por varias razones: Cien cabezas piensan más que una. La sinergia que se crea gracias al conocimiento acumulado en muchas ciudades permite aprender juntos a hacer las cosas de manera más eficaz, contando siempre con la opinión de las personas mayores, que son la razón de ser de nuestros servicios. Tejer red es ayudarse mutuamente. Tanto el Imserso como los municipios adscritos a la red mundial pueden proporcionar mucha ayuda a las ciudades en el proceso de hacerse más amigables con las personas mayores y servir de modelos para inspirar la mejora continua. Para mejorar hay que repensar la ciudad. Crear grupos de trabajo en los que los técnicos municipales y las personas mayores puedan coordinarse para llevar a cabo un proyecto interdisciplinar es una tarea gratificante y productiva, que les saca de la rutina, desarrolla la creatividad para resolver problemas y facilita la colaboración entre departamentos y agentes sociales. El bienestar de las personas mayores es un objetivo unánime. Es uno de los pocos proyectos en los que resulta posible aunar las opiniones de distintas formaciones sociales y políticas. Además, una ciudad amigable con los mayores se convierte en un beneficio tangible para toda la ciudadanía. Un largo camino empieza con un paso. La tarea de hacer una ciudad amigable es ardua, quizá no termine nunca, pero poco a poco, con cada acción conseguida, será posible convertir a nuestra ciudad en una versión mejorada de sí misma. La red puede ayudarnos a encontrar una hoja de ruta para acercarnos a conseguir la ciudad que sueñan sus ciudadanos. Diagnóstico de Getafe Ciudad Amigable
lunes, 07 noviembre 2022 12:16
Entornos amigables y solidarios con las demencias
Categorías: Artículos , Respeto, inclusión y participación
Etiquetas: ciudades amigables , personas mayores , respeto e inclusión , sensibilización , alzheimer , demencias , entornosamigables
COMITÉ DE GESTIÓN DEL CONOCIMIENTO E INNOVACIÓN | CONFEDERACIÒN ESPAÑOLA DE ALZHEIMER (CEAFA) Las demencias son patologías ligadas generalmente al envejecimiento que aumentan en personas mayores de 65 años, siendo la prevalencia de un 7% de la población y próxima al 50% en personas mayores de 85 años. Si bien es cierto que, aunque uno de los principales factores de riesgo es el envejecimiento no debemos olvidar a ese 9% de la población que tiene menos de 65 años y que ha sido diagnosticada con algún tipo de demencia, gracias a un diagnóstico precoz. En la actualidad, en España, la cifra de personas afectadas por la enfermedad de Alzheimer es de aproximadamente 1.200.000 personas, cifra que se aproxima a los 5.000.000 si contamos con la familia, principales proveedores de los cuidados de estas personas. Estas cifras nos hacen pensar que la sociedad, las Instituciones, las asociaciones, los profesionales sanitarios deben adaptarse e implicarse en mejorar la calidad de vida de las personas afectadas por la enfermedad, tanto de quien la padece como de sus familiares cuidadores, evitando de esta manera la exclusión social y la estigmatización provocada por la falta de información y conocimiento sobre las demencias. Las demencias en general y en particular el Alzheimer conllevan un deterioro cognitivo que afecta en la realización de numerosas actividades de la vida diaria debido a la alteración de diversas funciones cognitivas como la percepción, la memoria, la atención, la comprensión, el lenguaje y la orientación entre otras. Este deterioro se irá incrementando conforme avance la enfermedad y el nivel de dependencia de la persona cada vez será mayor respecto a la persona cuidadora. En las fases iniciales de la enfermedad, la supervisión por parte de la familia se hará solo para realizar tareas complejas, pero entre esa fase inicial y la fase más aguda de la enfermedad es cuando se producen una serie de situaciones que comprometen a la persona afectada, a su familia y al entorno social. Es fundamental concienciar y sensibilizar a la población sobre las demencias, de esta manera, conseguiremos su colaboración, ayuda y empatía con la realidad que viven las familias afectadas por la enfermedad y contribuiremos a normalizar la convivencia. Para conseguir ese compromiso social tan necesario es prioritario hacer difusión sobre las demencias, y proporcionar conocimientos sobre detección y actuación para identificar los síntomas iniciales de demencia y de esta manera colaborar en el diagnóstico temprano de las demencias y la forma en la que podemos ayudar a una persona con deterioro cognitivo o algún tipo de demencia en los diferentes entornos en los que como sociedad nos desenvolvemos como el comercio, el transporte, los centros sanitarios, el entorno vecinal, etc. Las personas mayores son consumidoras habituales del pequeño comercio, y muchos de ellos presentan diferentes dificultades a la hora de realizar la compra. En el caso de las personas con demencia en fases iniciales es fundamental que los comerciantes les hagan sentirse cómodos y apoyados en todo el trámite de la compra. Para ello, es necesario conocer qué tipo de situaciones pueden producirse y cómo deben resolverlas. El entorno vecinal es otro elemento clave para evitar la exclusión social de las familias afectadas por las demencias. Es importante que las personas que conviven en ese entorno cercano empaticen, conecten con la persona afectada y la vean más allá de lo que es la enfermedad, como la persona que es. La demencia, al inicio de la enfermedad, no representa un obstáculo para continuar haciendo las cosas que se hacían anteriormente, por lo que no debemos ser nosotros quienes excluyamos a la familia de dicho entorno. El transporte es otro entorno que forma parte del día a día de la sociedad. Por esta razón las empresas de transporte y sus responsables deben conocer la problemática que tienen las personas con demencia y las posibles situaciones con las que se pueden encontrar cuando una persona con demencia accede al mismo. La dificultad en el acceso, la realización del pago, el trance de no recordar la parada en la que deben bajarse, e incluso la propia desorientación que pueden tener en las propias instalaciones del medio de transporte. En cuanto a los centros sanitarios y hospitales es necesario dar un paso más en la atención y que se refleje en el trato hacia las personas con demencia y sus familiares generando entornos amigables y solidarios con ellas que les sean agradables y eviten el malestar, estrés y ansiedad. En este punto es importante destacar que la atención debe efectuarse al binomio (paciente-cuidador) considerándolos como un núcleo ofreciéndoles tranquilidad y confianza y una respuesta adecuada para ambos. Como sociedad no debemos olvidar que las personas con demencia representan un colectivo vulnerable y más expuesto a abusos y posibles malos tratos tanto físicos como psicológicos. Por ello, es labor de los profesionales de la salud, los servicios sociales y la sociedad en general actuar frente al maltrato. Ante el maltrato actúa y llama al 112. Sinergias entre los entornos amigables La Organización Mundial de la Salud, señala que las ciudades y comunidades amigables deben garantizar que las personas mayores, especialmente aquellas pertenecientes a colectivos vulnerables, entre ellos las personas con demencia, están en el centro de sus políticas y se cuenta con su participación en el diseño de actuaciones y medidas concretas. La OMS promueve la colaboración entre entornos amigables con las demencias y los entornos amigables con las personas mayores. Un ejemplo es el webinar titulado “Trabajando en las comunidades para las personas más vulnerables: ¿qué puede aprender la Red de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores del Movimiento Amigable con la Demencia?”, no siempre un entorno amigable con las personas mayores es amigable con las demencias, pero hay que seguir trabajando para que lo sea. La Red de Entidades Solidarias con el Alzheimer y la Red de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores tienen muchos ayuntamientos en común, y ambas redes cuentan con la participación de las personas a quienes se dirigen las políticas, las mejoras y las actuaciones. Estas sinergias y la colaboración pueden contribuir a aumentar el impacto de ambas redes, especialmente en el ámbito de la sensibilización y concienciación de la sociedad, objetivo principal de la campaña “Entornos Amigables y Solidarios con las Demencias” de la Confederación Española de Alzheimer (CEAFA). Más información en nuestra Web: Entidades amigables y solidarias con las demencias – CEAFA
lunes, 07 noviembre 2022 12:18
La soledad no deseada en personas mayores: algunas propuestas desde la Red de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores
Categorías: Artículos , Respeto, inclusión y participación
Etiquetas: ciudades amigables , personas mayores , respeto e inclusión , sensibilización , soledad no deseada
MAITE POZO | COORDINACIÓN «RED DE CIUDADES Y COMUNIDADES AMIGABLES CON LAS PERSONAS MAYORES». IMSERSO Contexto demográfico El envejecimiento demográfico es una tendencia mundial que en España supone, 9 millones de personas mayores de 65 años, el 19,3% de la población total (Instituto Nacional de Estadística – INE, a 1 de enero 2019). El número de personas mayores de 80 años también sigue en aumento. Las previsiones indican que en el año 2050, las personas mayores de 65 años representarán más del 30% del total de la población española (cerca de 13 millones de personas – en 40 años 1 de cada 3 españoles será mayor de 65 años). Y las personas mayores de 80 años llegarán a superar la cifra de 4 millones (lo que supondrá algo más del 30% de la población mayor). Además, más personas mayores viven en las ciudades, sin embargo, el índice de envejecimiento (la proporción de personas mayores de 65 años respecto al total) es mucho más acentuado en el mundo rural, 28,5%. Soledad, una realidad también en aumento El envejecimiento de la población puede acentuar situaciones de soledad, pero existen otros factores sociales y estructurales como cambios en nuestra forma de vida, sociedades más “compartimentadas” e individualistas, ritmos de vida más acelerados, crecimiento de las ciudades y la despoblación del medio rural en España, que han contribuido al notable aumento de situaciones de soledad entre las personas mayores pero también en otros tramos de edad. Concretamente en nuestro país son ya más dos millones de personas mayores de 65 años que viven solas en España (datos del INE, abril 2019), estas cifras suponen que casi la mitad de los 4,7 millones de personas que viven solas tienen más de 65 años y la mayoría, 72%, son mujeres, frente al 28% de hombres (1.465.600 mujeres y 572.100 hombres), y de ellos, más de 850.000 tienen 80 o más años aumentando la diferencia entre hombres que viven solos y mujeres que viven solas, aumenta, el 78%, son mujeres (662.000 mujeres frente a 188.000 hombres mayores de 80 años). Y la tendencia es que todas estas cifras vayan en aumento y cada vez más personas, también más personas mayores, vivan solas. No obstante, vivir en soledad es una realidad compleja que no se debe simplificar en base a datos cuantitativos, la soledad puede ser vivida de muchas formas y no siempre es negativa. La soledad elegida no supone un problema, pero la soledad no deseada, no elegida, sí que tiene consecuencias negativas para la persona que la sufre. También existen personas que viven acompañadas y sin embargo se sienten solas, a menudo con un sentimiento de exclusión y de falta de conexión con lo que les rodea (sociedad, entorno, familia, lugar en el que viven…). Por lo tanto, hablamos de la soledad como sentimiento, “me siento sola, me siento solo”, lo que es negativo para la salud física y emocional de la persona es ese sentimiento de soledad, que además es susceptible de afectar a personas de todas las edades. El sentimiento de soledad tiene mucho que ver con la valoración que las personas hacemos de las relaciones que tenemos, con el grado de satisfacción que nuestras relaciones nos generan, y puede agudizarse con la pérdida de relaciones significativas, cuando una persona conserva relaciones pero ha perdido las más significativas e importantes para ella. La Organización Mundial de la Salud considera la soledad no deseada una cuestión de salud pública, porque puede tener efectos importantes en la salud de las personas, entre otros, deterioro cognitivo, depresión, pérdida de movilidad, enfermedades cardiovasculares y mortalidad temprana. La soledad es un problema cuando genera aislamiento social (soledad y aislamiento social no son lo mismo) y sentimiento de soledad. Abordar la realidad de la soledad no deseada de personas mayores, requiere un enfoque transversal, con políticas coordinadas entre distintos niveles de la administración pública (local, autonómica y estatal), organizaciones, Universidad, tejido asociativo, etc…, que trabajan por el bienestar de las personas mayores. Requiere también de la sensibilización e implicación de la sociedad en su conjunto tanto en la detección como en la intervención y prevención de estas situaciones. Promover la sensibilización social y la transmisión de valores de inclusión y solidaridad al conjunto de la sociedad, y la idea de apoyo mutuo e interdependencia, hoy cuidamos, mañana nos cuidan. Las actividades comunitarias y culturales, creando espacios de encuentro que faciliten las relaciones, incluidas las intergeneracionales, contribuyen a esa sensibilización social y a la generación de redes. En el ámbito de la sensibilización social es importante la forma en que comunicamos sobre la soledad, evitando estigmatizarla. La soledad es un factor social, no es una enfermedad. El trabajo con los medios de comunicación es importante en esa sensibilización. Es importante contar con la opinión de las propias personas mayores, colectivo heterogéneo y diverso, con necesidades y demandas, pero también con propuestas e iniciativa para paliar situaciones de soledad no deseada. Por ejemplo, una gran mayoría (alrededor del 88%) de las personas mayores desean vivir en su casa el mayor tiempo posible, por lo que el incremento y la mejora de servicios como la atención a domicilio o la teleasistencia, es una demanda de las organizaciones de mayores, o la adaptación y accesibilidad de la vivienda y del edificio en el que se encuentra es algo fundamental para la permanencia en el domicilio. Sin olvidar también los recursos personales, es necesario potenciarlos y trabajar para que las personas aprendamos a vivir en soledad. Estas premisas, transversalidad, sensibilización y participación se dan en los procesos de las ciudades y comunidades amigables con las personas mayores, que desde el compromiso de los ayuntamientos, tienen como características principales la participación de las personas mayores y de otros agentes públicos y sociales, y un enfoque transversal que requiere de la implicación de todas las áreas municipales. Iniciativas en la Red de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores En los diagnósticos y planes de acción de los municipios de la Red de Ciudades y Comunidades Amigables esta realidad no ha pasado desapercibida. En muchos de los diagnósticos y propuestas aparece la preocupación de las propias personas mayores por esta realidad que no les es ajena. Y junto con esta preocupación y demanda de actuaciones para paliarla, surgen propuestas e iniciativas interesantes, unas empiezan a dar resultados positivos y otras todavía están por evaluar, pero todas ellas nos llevan a valorar positivamente la contribución de los ayuntamientos a la puesta en marcha de iniciativas para evitar el incremento de situaciones de soledad no deseada y aislamiento social y paliar la situaciones ya existentes. Las iniciativas giran en torno a dos objetivos principales. Por un lado la detección de personas mayores que sufren soledad no deseada, para después poder intervenir y acompañar. Y por otro lado, la prevención para evitar que se produzcan estas situaciones. Tanto para la detección y acompañamiento como para la prevención, es fundamental facilitar las relaciones sociales de proximidad, recuperando los lazos vecinales en los barrios, fomentando modelos de convivencia que faciliten el desarrollo del contacto entre las personas y entre distintas generaciones en el entorno cercano, donde viven. Los espacios públicos inclusivos donde relacionarse y las redes comunitarias contribuyen a la prevención de situaciones de soledad no deseada y también pueden facilitar la permanencia en el hogar. Redes comunitarias y vecinales que implican a una diversidad de agentes (centros de salud y atención primaria, servicios sociales, comercios, farmacias, cafeterías, asociaciones vecinales, organizaciones de mayores y de voluntariado, vecindario…) En este contexto surgen diversidad de iniciativas de participación social, aprendizaje a lo largo de la vida, actividades de voluntariado y acompañamiento, fomento de las relaciones intergeneracionales, espacios de encuentro, espacios radiofónicos, creación de redes comunitarias… No obstante, falta todavía información, investigaciones que profundicen en el conocimiento de los motivos, datos e indicadores que tengan en cuenta la perspectiva de género y que nos permitan también conocer qué está funcionando mejor o qué es lo que no funciona, en todo el abanico de iniciativas que van surgiendo. Este conocimiento facilitará y mejorará la intervención para detectar y prevenir las situaciones de soledad no deseada. Interesante el estudio ‘La soledad en las personas mayores: prevalencia, características y estrategias de afrontamiento’ de Fundación La Caixa A continuación se presentan doce iniciativas concretas, unas surgidas en el marco de la Red de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores, y algunas otras igualmente interesantes de otras entidades y organizaciones que también actúan contra la soledad no deseada de personas mayores. Algunas iniciativas de localidades amigables con las personas mayores: En Bilbao, el programa “Mirada Activa” impulsado por el ayuntamiento en su plan de ciudad amigable, surge ante la necesidad de detectar aquellas personas mayores que viven solas y en situación de vulnerabilidad, sin redes de apoyo, ni familiares ni sociales, que es necesario identificar para después intervenir desde los servicios sociales municipales. Para ello el ayuntamiento ha movilizado, a través de una Red Activa al colectivo de personas mayores pertenecientes a las 53 asociaciones de mayores del municipio de Bilbao, al colectivo de profesionales de otras asociaciones y a la ciudadanía en general. En Zaragoza, la iniciativa “Nos gusta hablar” forma parte del plan de acción “Zaragoza Ciudad Amigable con las Personas Mayores” y tiene como objetivos contribuir a paliar estados de soledad y/o aislamiento social de personas mayores, favoreciendo la convivencia entre iguales y con otras generaciones. El proyecto consiste en la creación de espacios “Nos Gusta Hablar” como lugar de encuentro y compañía, donde las personas mayores podrán mantener una buena conversación y reconectar cara a cara. En Salamanca, el ayuntamiento ha incluido en su plan de acción la iniciativa “Salamanca Acompaña” para ayudar a las personas mayores que se encuentran en situación de soledad no deseada. Se ha diseñado un protocolo de detección por el que cualquier persona que detecte una situación de vulnerabilidad y soledad no deseada, puede ponerse en contacto con el ayuntamiento, que orientará e informará sobre los recursos disponibles, acompañando cuando sea necesario durante el proceso y haciendo posteriormente un seguimiento. En Valladolid, el ayuntamiento ha impulsado el programa “escuadrones de buena vecindad”, una iniciativa que lucha contra la soledad de las personas mayores, en la que personas voluntarias, en colaboración con los servicios sociales, tejen lazos, acompañan, charlan, están pendientes de quienes viven en sus barrios…De alguna forma se recuperan costumbres y relaciones y que se van perdiendo en nuestras ciudades. En Barcelona, el ayuntamiento con el apoyo de Amics de la Gent Gran desarrolla en 42 barrios el proyecto Radars, una red municipal donde los vecinos colaboran para detectar y hacer seguimiento de personas mayores que viven solas en su zona, en función de una serie de indicadores (aspecto, estado de salud o situación anímica…). Una vez detectadas estas situaciones, personas voluntarias se implican en el acompañamiento proactivo. En Coslada, el ayuntamiento organiza talleres con personas mayores para fomentar el envejecimiento saludable y activo, entre ellos un taller de cine en el que un grupo de personas mayores realizó el corto «Natasha» con el objetivo de visibilizar y sensibilizar sobre la soledad no deseada de muchas personas mayores. En Basauri, se ha puesto en marcha una red comunitaria de comercios, farmacias, vecinos y personal sanitario para prevenir situaciones de riesgo y soledad de personas mayores que contactará con los Servicios Sociales en caso de emergencia. Se trata de un proyecto piloto basado en la comunidad y las nuevas tecnologías. Este año, además, destacamos la rápida respuesta de los ayuntamientos en las primeras semanas de confinamiento por la Covid-19 con iniciativas para ofrecer el apoyo necesario a las personas mayores, especialmente aquellas que viven solas. Por ejemplo: En Vitoria-Gasteiz, el ayuntamiento puso en marcha el Programa «Estamos contigo» en las primeras semanas del confinamiento. Ante el cierre de actividades y centros de mayores, se reinventaron para seguir atendiendo a personas mayores en sus domicilios. Se realizan llamadas para charlar y conocer su estado y necesidades, darles pautas y recomendaciones para protegerse ante el virus y ofrecerles los apoyos necesarios. El grupo motor de Durango Lagunkoia-Amigable, ha puesto en marcha “El podcast de Durango Amigable», la idea de este programa de radio surge durante el confinamiento, cuando las actividades para abordar situaciones de soledad de personas mayores tuvieron que suspenderse. Actualmente todavía son muchas las personas mayores que pasan mucho tiempo en su casa y con frecuencia las noticias que les llegan no son nada alentadoras, y este programa de radio pretende llevar noticias positivas, “que aporten y nos hagan pasar un rato agradable”. Otras iniciativas dirigidas a evitar el aislamiento de las personas mayores y prevenir situaciones de soledad no deseada: Grandes Amigos es una ONG de voluntariado que ha puesto en marcha el proyecto Grandes Vecinos con el objetivo de prevenir situaciones de soledad y aislamiento. Busca recuperar la vínculos vecinales poniendo a la personas mayores en el centro del barrio. Un proyecto que quiere ofrecer otras formas de participación ciudadana adaptadas a los nuevos ritmos de vida y que cuenta con una amplia red personas voluntarias y entidades colaboradoras. La Unión Democrática de Pensionistas y Jubilados, cuenta desde hace años con el programa Voluntariado UDP, un proyecto que surge de las propias personas mayores para ayudar y acompañar a otras personas mayores que en su entorno habitual fomenta la convivencia y el bienestar. Recientemente se ha puesto en marcha el Portal del Voluntariado UDP con actividades formativas e informativas dirigidas a las personas mayores voluntarias. Esta selección de doce iniciativas, no pretende ser una recopilación exhaustiva, simplemente ofrecer una visión positiva de que es posible intervenir para paliar esta realidad, que ideas e iniciativas no faltan. Se trata de una pequeña muestra de lo que puede hacerse cuando se unen y cooperan administraciones públicas, organizaciones y ciudadanía.
martes, 08 noviembre 2022 14:46
Crece la iniciativa «Farmacias Amigables»
Categorías: Artículos , Espacios, transporte y vivienda
Etiquetas: ciudades amigables , envejecimiento saludable , personas mayores , imserso , buenas prácticas , respeto e inclusión , farmacias amigables
XABIER AIZPURUA | COLEGIO OFICIAL DE FARMACÉUTICOS DE GIPUZKOA El paradigma demográfico de las sociedades occidentales se caracteriza por un progresivo y marcado envejecimiento de la población, auspiciado, entre otros factores, por el incremento de la esperanza de vida, unas menores tasas de natalidad y maternidades más tardías. San Sebastián es un buen exponente de este envejecimiento poblacional, con el 23% de su población (uno de cada cinco donostiarras) con 65 o más años (EUSTAT, Censo de población, 2019). San Sebastián es ciudad pionera en la Red de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores impulsada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), de la que forma parte desde 2009. El plan de Ciudad de San Sebastián Amigable trabaja las ocho áreas propuestas por las OMS, estructuradas en torno a 4 ejes: Espacio público integrador y movilidad segura y accesible Viviendas para toda la vida Una comunidad que cuida Transición hacia un nuevo ciclo vital y gestión de la edad El eje “Una comunidad que cuida” integra, entre otras cuestiones, las relativas a la protección social y la salud desde una perspectiva comunitaria. Y es en este marco donde el Colegio Oficial de Farmacéuticos de Gipuzkoa, desarrolló un proceso de participación para la construcción colectiva del concepto de Farmacia amiga o amigable en San Sebastián mediante la realización de reuniones grupales de personas mayores, usuarios de farmacia, farmacéuticos comunitarios, empleados públicos, profesionales sociales y sanitarios. Farmacia Amigable, por tanto, es una iniciativa incluida en el Plan de Ciudad Donostia Lagunkoia/San Sebastián Amigable. El proceso de trabajo de esta iniciativa se sustentó en la plasmación de una serie de valores en torno a la participación activa de las personas mayores en la construcción de la ciudad y el rol de las farmacias como recurso socio-sanitario y al servicio de la comunidad. Así, la farmacia aspira a ser más amigable, más social, más comprometida y más implicada y adquiere unos compromisos en relación al trato personal, el espacio físico, el servicio farmacéutico y la atención profesional. ¿Cómo se reconoce una farmacia amigable? Se reconocen por el distintivo publicado en el cabecero de esta noticia. Y con las alfombrillas con la que dan la bienvenida a la Farmacia Amigable. Además, tienen a su disposición unos trípticos donde se explica la iniciativa y se recogen los compromisos que la farmacia ha adquirido (adjuntamos los compromisos). Tras la senda iniciada en 2015 en el marco del proyecto Donostia Lagunkoia por el Ayuntamiento de Donostia-San Sebastián y el COFG, la Red Euskadi Lagunkoia/Amigable (iniciativa promovida por el Departamento de Empleo y Políticas sociales del Gobierno Vasco e integrada por 66 municipios) y el Colegio de Farmacéuticos de Gipuzkoa se pone en marcha para analizar los elementos necesarios en una farmacia amigable con las personas mayores. El objetivo era avanzar en esta iniciativa y generalizar el programa en todas las farmacias del territorio. El primer paso, realizado en Irún, fue la reunión de un grupo en el que participaron 5 farmacias comunitarias del municipio junto con dos representantes del COFG. En esta primera sesión se trabajó debatieron sobre la necesidad de fomentar el trabajo de los/as farmacéuticos/as en el desempeño de su rol comunitario en los municipios, facilitando la comunicación con agentes de interés y poniendo en valor esta función comunitaria de escucha, detección e información. Tras esta sesión en Irún, y para seguir impulsando la iniciativa, La Red Euskadi Lagunkoia, y el Consejo de Farmacéuticos del País Vasco colaboran para impulsar la amigabilidad de las farmacias vascas con las personas mayores con la “Semana de las Farmacias Amigables”, que tuvo lugar recientemente del 22 al 26 de junio. El objetivo de esta campaña consistió en visibilizar y dar valor a las farmacias como agentes comunitarios en una sociedad que envejece, ya que el papel de las farmacias es fundamental en el mantenimiento de la autonomía y la calidad de vida de todas las personas y sobre todo de las personas mayores, tal y como se ha demostrado en estos días, debido al apoyo fundamental que han supuesto en el estado de alarma provocado por la crisis sanitaria derivada del COVID-19. Las personas mayores suelen ser clientes fieles en establecimientos de barrio, lo que incluye a las farmacias. Son, en general buenas conocedoras de los productos que adquieren y compradoras habituales. Siguiendo estos consejos y pautas, las farmacias van a convertirse en espacios más amables para ellos y eso va a repercutir en su vida, contribuyendo a la prolongación de la autonomía de alguna de ellas. Las farmacias conforman la red sanitaria más cercana y accesible a la sociedad y con este programa de amigabilidad de Euskadi se hacen, si cabe, todavía más accesibles, sensibles y comprometidas con las necesidades e intereses que tengan los pacientes mayores a los que atienden. La campaña consistió en compartir buenas prácticas amigables que se llevan a cabo en el día a día a través de vídeos, fotos o historias en las redes sociales. Estas buenas prácticas fueron desde la facilitación de la accesibilidad del entorno físico, como contar con una silla para sentarse, emplear tamaños de letra adecuados en los carteles que se coloquen en las farmacias; como acciones relacionadas con el trato y el entorno social, como el detectar situaciones de necesidad en la ciudadanía y participar en programas comunitarios. También fueron ejemplos de buenas prácticas amigables las acciones realizadas en la crisis sanitaria derivada del COVID-19, como pudieron ser la educación sanitaria sobre medidas higiénicas o la explicación del correcto uso de las mascarillas, entre otras iniciativas. En definitiva, todos aquellos aspectos que convierte a las Farmacias en grandes agentes comunitarios. Vídeo de presentación de Farmacias Amigables Plan de Acción Donostia Lagunkoia – Amigable Semana de las Farmacias Amigables, 22 a 26 de junio, 2020
lunes, 07 noviembre 2022 12:19
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jueves, 17 noviembre 2022 13:10
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