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lunes, 21 noviembre 2022 10:45
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Trabajando por un nuevo modelo de cuidados, desde el ámbito europeo hasta el local
Categorías: Red de Ciudades Amigables , Sin categoría
Etiquetas: atención centrada en la persona , ciudades amigables , cuidados , envejecimiento saludable , personas mayores
SARA ULLA DÍEZ | COORDINADORA DE ESTUDIOS Y APOYO TÉCNICO. IMSERSO MAITE POZO | COORDINADORA «RED DE CIUDADES Y COMUNIDADES AMIGABLES CON LAS PERSONAS MAYORES» EN ESPAÑA. IMSERSO La Secretaría de Estado de Derechos Sociales y el Imserso trabajan en el cambio de modelo de cuidados en la línea de la Estrategia Europea de Cuidados de la Comisión Europea La Comisión Europea ha presentado recientemente la Estrategia Europea de Cuidados con el objetivo de garantizar servicios de cuidados de calidad, asequibles y accesibles en todos los países de la Unión Europea y mejorar la situación tanto de las personas que reciben cuidados, como de las personas que cuidan, ya sea de manera profesional o informal. Con relación a los cuidados de larga duración, la Comisión propone acciones concretas para ayudar a los Estados miembros a aumentar el acceso a servicios asequibles, accesibles y de alta calidad, mejorando al mismo tiempo las condiciones de trabajo y la conciliación de la vida familiar y profesional de las personas cuidadoras. Acciones para: Garantizar que los cuidados de larga duración sean oportunos, globales y asequibles; y permitan un nivel de vida digno a las personas que necesitan estos cuidados. Aumentar la oferta y la combinación de servicios profesionales de cuidados de larga duración (asistencia a domicilio, servicios de proximidad y atención residencial), cerrar las brechas territoriales en el acceso a los cuidados de larga duración, implantar soluciones digitales accesibles en la prestación de servicios asistenciales, y asegurar que los servicios e instalaciones de cuidados de larga duración sean accesibles para las personas con discapacidad. Garantizar criterios y normas de alta calidad para prestadores de cuidados de larga duración. Apoyar a las personas cuidadoras informales, que mayoritariamente son mujeres, y familiares de las personas que reciben cuidados, a través de la formación, el asesoramiento y el apoyo psicológico y económico. Movilizar una financiación adecuada y sostenible para los cuidados de larga duración, en particular mediante el uso de fondos de la UE. Asimismo, en el ámbito laboral, se destaca la necesidad de mejorar las condiciones de trabajo de las personas cuidadoras, que faciliten el equilibrio entre la vida laboral y personal, y atraigan a más personas al sector de los cuidados, así como reforzar su formación. La Secretaría de Estado de Derechos Sociales y el Imserso trabajan desde hace meses en el cambio de modelo de cuidados, proceso ya iniciado en nuestro país, en la línea de las propuestas de la Estrategia Europea de Cuidados. Se trata de un cambio de calado en el modelo tradicional de cuidados para conseguir que las personas puedan envejecer en su casa si así lo desean –es lo que gran mayoría desea- y para ello es preciso articular servicios que les presten los apoyos que necesiten en sus propias casas, en sus propios barrios, en sus contextos sociales, manteniendo tanto su autonomía personal como sus redes y contactos sociales y evitando situaciones de aislamiento y soledad. Se trata de un reto para los próximos años que ya estaba sobre la mesa y cuya necesidad y urgencia ha evidenciado la pandemia. En este reto la colaboración y coordinación en los distintos niveles de la administración (estatal, autonómica y local) es fundamental, asumiendo cada nivel las competencias que le corresponden y facilitando la coordinación, para avanzar en el proceso de cambio de modelo de forma eficaz y eficiente, y así mejorar la atención y la calidad de vida de las personas que necesitan cuidados de larga duración. Los principios que guían este nuevo modelo son: Dignidad y respeto hacia las personas que reciben cuidados. Atención centrada en la persona. Personalización de cada paso del proceso. Participación, control y toma de decisiones de las personas que reciben cuidados. Derecho a la salud y bienestar personal. Servicios de proximidad y redes comunitarias de apoyo. Implicación del entorno local. Reflexiones en torno a un debate abierto Recientemente, los días 5, 6 y 7 de septiembre, el Imserso ha organizado el curso “Los cuidados de larga duración en España. Claves para la revisión del modelo“, en el marco de los cursos de verano de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo. El curso realizó un recorrido que, partiendo del análisis de la realidad actual de los cuidados en España, fue analizando los cambios que será necesario realizar en los próximos años: cambios estructurales, de gobernanza, de personal, etc, en los que la coordinación y las alianzas serán fundamentales para poder garantizar cuidados accesibles, asequibles y de calidad. El curso ha supuesto un punto de encuentro para el debate y la reflexión conjunta entre personas expertas del ámbito público, privado, tercer sector y sociedad civil en torno al modelo de cuidados a largo plazo en nuestro país. A continuación, se hace una exposición de algunos de los puntos más destacados. Existe un indudable consenso sobre la necesidad de cambio del sistema de cuidados a largo plazo en nuestro país. La situación sociodemográfica actual y las proyecciones para las próximas décadas, junto con la necesidad de mejorar la calidad, accesibilidad y asequibilidad de los cuidados no dejan lugar a dudas de que el cambio es necesario. Igualmente, se observa acuerdo sobre cuáles son los elementos que deben ser modificados, mejorados o incorporados al sistema. La Evaluación del Sistema de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las Personas en Situación de Dependencia (SAAD), recientemente realizada, aporta evidencias concretas y rigurosas sobre el que basar decisiones para la mejora del modelo. El modelo de cuidados hacia el que se está trabajando tiene como punto central a la persona receptora de cuidados, sus decisiones y preferencias sobre dónde y cómo desea vivir y qué apoyos desea recibir, su proyecto de vida y, por encima de todo, su dignidad y la protección de sus derechos. En el análisis del sistema de cuidados se pueden diferenciar tres niveles: micro, meso y macro. El nivel macro incluiría aspectos como los financieros, políticos, normativos o ligados a la gobernanza y la rendición de cuentas. El nivel meso alude a los procedimientos de gestión, la composición, diversidad o compatibilidad de la cartera de servicios, los perfiles y capacitación de profesionales o la gestión de las organizaciones. Por último, el nivel micro incorpora al análisis los elementos vinculados eminentemente a las personas que requieren cuidado, a las familias y a las y los profesionales que trabajan en el sector. Además en este nivel micro coinciden desde un punto de vista de la lógica de la acción tanto causas como efectos. Así, no sólo es el nivel más molecular que requiere cambios y mejoras –véase, formación de profesionales o de familiares cuidadores-, sino también es el nivel que refleja de forma más clara los efectos del sistema sobre la calidad de los servicios prestados, la autonomía de las personas que reciben cuidados, su calidad de vida, su capacidad para interactuar en la sociedad o la capacidad de familiares y profesionales de tener un proyecto de vida al margen del ejercicio de los cuidados. El enfoque preventivo es clave para maximizar la proporción de la población que no requiere cuidados, retrasar la edad a la que éstos son requeridos y reducir la intensidad de los cuidados. Se pone de relieve la necesidad de incrementar la acción vinculada a la promoción de la autonomía y no sólo la atención a la dependencia. El valor de la comunidad y los entornos locales y su capacidad de prestar apoyo también tuvo un espacio propio en diversas de las ponencias. Si bien no había una única conceptualización de lo que significa comunidad, el apoyo social, la construcción de comunidades amigables con las personas mayores y los recursos en el entorno resultan determinantes para que las personas que lo deseen puedan permanecer en sus hogares. La fase última de la vida requiere de una atención particular, no sólo por el nivel de fragilidad o complejidad que pueda entrañar en términos de salud para lograr los máximos niveles de confort, sino porque el control, la dignidad y la autodeterminación debe prevalecer hasta el final; y esto requiere poder crear espacios para conversaciones sobre el final de la vida, abordar aspectos como las últimas voluntades o información que permita anticipar y preparar el final, y ello implica formación y capacidades específicas en el personal o la familia. La implicación de la sociedad es esencial para un cambio de modelo de amplio recorrido. Si bien se observa un movimiento progresivo de implicación social, de petición, reclamación, todavía está ampliamente normalizada la asunción de restricciones e incluso pérdida de ciertos derechos por razón de la edad, a lo que se suman otros elementos de inequidad como género, capacidad económica, discapacidad, etc. En relación con la comunicación hacia la ciudadanía aparecieron en el curso dos argumentos diferentes. Por una parte, la necesidad de abrir un debate a la sociedad para que se generalice la demanda social y el apoyo al cambio, así como la incorporación del envejecimiento como una fase más del ciclo vital y no se perciba como un problema. Y por otra parte, cierta prudencia en la comunicación para evitar que se haga una “utilización” política y por parte de los medios de comunicación que pueda obstaculizar el proceso actual de cambio que se está produciendo a nivel técnico y en el interior del sector. A lo largo del curso, aparecieron también algunos de los elementos más importantes en cualquier proceso de diseño de nuevas políticas públicas. El más reiterado fue la necesidad de contar con evidencias derivadas de evaluaciones e investigación para el diseño de nuevas intervenciones. Existen experiencias previas y conocimiento suficiente para que las políticas o acciones puedan diseñarse sobre la base de resultados previos; y para dejar de desarrollar acciones que no cuentan con avales sobre su eficacia. Medir resultados, medir impactos, hacer seguimiento, aplicar metodologías rigurosas fueron elementos que salieron de forma reiterada a lo largo de las distintas mesas y ponencias del curso. Con el mismo fin de mejorar la calidad de las intervenciones se debe contar con un adecuado marco teórico y una sólida conceptualización, que a su vez cuenten con evidencia y estudios suficientes. Cambio global, integral, a largo plazo, trabajo de décadas fueron términos utilizados en relación a las modificaciones necesarias. ¿Cuál es la mejor manera para conseguir todo esto? ¿Habrá un decreto o una ley que logre el gran cambio del modelo de cuidados en nuestro país? Podrá haber mejores leyes, mejores procedimientos, mejores políticas, pero es un cambio social de calado que debe modificar las actitudes con las que nos enfrentamos a ciertas situaciones. Por ello, además de sobre mejores políticas públicas y mejores intervenciones sociales, cada persona haciendo las cosas de otra manera, cada persona buscando la dignidad y protegiendo la auto-determinación en su ámbito de actuación es una palanca para el cambio. Probablemente, además de todos los cambios normativos e institucionales, en el efecto domino de pequeños cambios en cadena esté una de las claves para el cambio de modelo. Fuentes: A European Care Strategy for caregivers and care receivers Evaluación del Sistema de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las Personas en Situación de Dependencia
lunes, 07 noviembre 2022 11:56
Día Mundial del Medioambiente. Un envejecimiento saludable en un planeta saludable
Categorías: Artículos , Red de Ciudades Amigables
Etiquetas: ciudades amigables , envejecimiento saludable , personas mayores , imserso , medio ambiente
Maite Pozo. Coordinadora «Red de ciudades y comunidades amigables con personas mayores» en España. IMSERSO. Dos grandes retos: cambio demográfico y cambio climático. La humanidad tiene dos grandes retos que abordar de manera urgente, el cambio climático, y elcambio demográfico debido al envejecimiento de la población, ambos retos tienen conexión e interrelaciones. La Década del Envejecimiento Saludable impulsada por Naciones Unidas y liderada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), promueve el envejecimiento saludable como herramienta, entre otras, para abordar el reto de poblaciones cada vez más envejecidas. Y no hay envejecimiento saludable sin un planeta saludable. El envejecimiento saludable no es posible sin entornos y ciudades saludables en un planeta saludable. “Una Sola Tierra” es la campaña del Día Mundial del Medio Ambiente 2022 lanzada por Naciones Unidas que pretende concienciar para proteger, cuidar y recuperar el planeta en el que vivimos. “Una Sola Tierra” fue el primer lema utilizado hace 50 años para celebrar este día y promover “una vida sostenible en armonía con la naturaleza”, pero el tiempo se acaba y la naturaleza se encuentra en situación de emergencia. La calidad de vida y la salud de las personas tienen mucho que ver con el entorno que nos rodea. El cambio climático está afectando a la vida y la salud de los seres humanos de diversas formas: la calidad del aire que respiramos, del agua que bebemos, episodios climáticos extremos (tormentas, olas de calor…), pérdida de biodiversidad que provoca nuevas enfermedades, etc… “La OMS calcula que, cada año, se producen más de 13 millones de fallecimientos debidos a causas ambientales evitables, especialmente, a la crisis climática, que es la mayor amenaza para la salud a la que se enfrenta la humanidad. La crisis climática es también una crisis de la salud.” La contaminación merece una atención especial, ya que además de acelerar el cambio climático, incide muy negativamente en nuestra salud. La OMS estima que la contaminación del aire provoca 4,2 millones de muertes al año en todo el mundo. El excesivo uso del coche en ciudades con alta densidad de población empeora notablemente la calidad del aire que respiramos, que es el principal riesgo para la salud en la Unión Europea, afectando principalmente a niños y niñas y a las personas mayores, empeorando su calidad de vida. En definitiva, el cambio climático y el envejecimiento de la población se están dando a la vez y es necesario comprender y abordar sus efectos en las generaciones actuales y futuras de personas mayores. Personas mayores y medioambiente Las personas mayores, por lo general, contaminan menos porque consumen menos y utilizan menos el vehículo privado. La mayoría se ha educado en una cultura de menor consumo de usar y tirar, y mantienen comportamientos más respetuosos con el medioambiente y acordes con las prácticas de reciclaje de residuos y reutilización de recursos. Según el informe en el Barómetro Mayores UDP “Personas Mayores: Reciclaje y medioambiente” (octubre, 2019), ocho de cada diez personas mayores consideran que cada persona es responsable del deterioro del medioambiente. La mitad de las personas mayores considera que cada persona debería seleccionar y reciclar basuras (48,8%) para mejorar el medio ambiente. El 35,5% aboga por reducir el uso de plástico, el 23,7% por generar menos basuras y el 22,9% por usar más transporte público o vehículos no contaminantes. Los datos publicados en este informe reflejan diferencias significativas a la hora de separar las diferentes basuras en función del sexo o la edad. De esa manera, son las mujeres de 65 o más años las que más papel y cartón reciclan (el 94,3%), frente a los hombres de su misma edad (el 86,0%). Las personas que tienen de 65 a 74 años separan más los residuos que las que tienen más edad. La Red de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores se suma a la celebración del Día Mundial del Medioambiente y anima a los ayuntamientos a trabajar por un envejecimiento saludable en un planeta saludable. Así como a aprovechar la experiencia de las personas mayores en actividades de concienciación medioambiental, escuchando y visibilizando su contribución. ¿Qué podemos hacer para fomentar el envejecimiento saludable en un planeta saludable? Ambos retos necesitan de la actuación conjunta de diversidad de actores (administraciones públicas, organizaciones sociales, empresariales y sindicales, sociedad civil, sector académico y de investigación…). Y también la implicación de cada persona en particular y de distintas generaciones. La OMS destaca en su informe “La Década de Envejecimiento Saludable 2021-2030 en un mundo de cambio climático”, cómo la salud y el bienestar de las personas mayores se ven afectados por el cambio climático y cómo el cambio climático es relevante en las cuatro áreas de acción prioritarias del plan de la Década. En concreto la segunda hace referencia a “Asegurar que las comunidades fomenten las capacidades de las personas mayores creando entornos amigables con el envejecimiento”. La OMS considera que es fundamental ayudar a las ciudades y comunidades de todo el mundo a adaptarse a las necesidades y demandas de las personas mayores. Este informe identifica oportunidades clave para unir las agendas de envejecimiento saludable y cambio climático. Presenta ejemplos y recomendaciones específicas para fomentar entornos que faciliten un envejecimiento saludable, y también contribuyan a “adaptarse, mitigar y desarrollar resiliencia para la crisis climática”. Algunas propuestas para las ciudades y comunidades amigables son: Ampliar y mejorar los espacios verdes, calles arboladas, jardines urbanos, que contribuyen a la salud general de la población y al bienestar al reducir la contaminación del aire y ofrecer espacios de ocio para actividad física y contacto social. Diversos estudios asocian la disponibilidad de espacios verdes de buena calidad y el contacto con la naturaleza con mejoras en la salud. Impulsar edificios energéticamente eficientes, y adoptar fuentes de energía renovables para las actividades municipales. Promover y facilitar que las viviendas estén bien aisladas y sean eficientes energéticamente, y que sean accesibles en un entorno también accesible (barrio). Priorizar el uso del transporte público y eficiente con cero emisiones reduce el uso de combustible, reduce la contaminación y mejora la movilidad de las personas mayores en su ciudad. Promover la construcción de nuevos carriles para bicicletas y vías peatonales, regulando la convivencia entre peatones, bicicletas y peatones. Sensibilizar sobre estilos de vida saludables y respetuosos con el medioambiente. Promover una mayor investigación basada en la evidencia para una mejor comprensión de los factores geográficos y socioeconómicos que afectan la interacción entre las personas mayores y el cambio ambiental. Las personas mayores han sido desatendidas en los estudios sobre el cambio climático y muchos de sus impactos en la salud de grupos de población de mayor edad están subestimados ya que se basan en estudios obsoletos. “Las ciudades y comunidades amigables con las personas mayores deben tener planes integrales e inclusivos para la preparación, mitigación y adaptación al cambio climático. Esto requerirá colaboración más allá de los sectores de medio ambiente y salud, e incluir infraestructuras, empleo, educación, protección social, vivienda, energía y transporte, especialmente en ciudades con alto índice de envejecimiento demográfico”. Fuentes: Naciones Unidas. Día Mundial del Medio Ambiente 2022 La Década de Envejecimiento Saludable 2021-2030 en un mundo de cambio climático Barómetro Mayores UDP “Personas Mayores: Reciclaje y medioambiente”
martes, 08 noviembre 2022 10:12
Celebrado el III Encuentro de Ayuntamientos de la Red de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores
Categorías: Artículos , Red de Ciudades Amigables , Sin categoría
Etiquetas: ciudades amigables , envejecimiento saludable , personas mayores , imserso , ayuntamientos , buenas prácticas
INSTITUTO DE MAYORES Y SERVICIOS SOCIALES (IMSERSO) El Instituto de Mayores y Servicios Sociales (Imserso) organizó el 24 de mayo de 2022, el III Encuentro de Ayuntamientos de la Red de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores. Al Encuentro asistieron 110 personas y 39 ayuntamientos de 13 Comunidades Autónomas. Entre las personas asistentes se encontraban responsables políticos de ayuntamientos, personal técnico municipal y personas mayores que participan en procesos de amigabilidad en sus municipios. Luis Barriga Martín, Director General del Imserso, inauguró el Encuentro y contó con Javier de Frutos González, Subdirector General de Derechos Sociales de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) en la inauguración. En 2011 el Imserso firmaba su primer protocolo de colaboración con la OMS por el que se unía a la Red Mundial de Ciudades Amigables como organismo afiliado y por tanto asumía el compromiso de promover el trabajo de la Red en España y avanzar en el conocimiento y actuaciones sobre entornos amigables con las personas mayores. A final de 2012, ocho municipios formaban parte de la Red en España. En abril de 2022, el director general del Imserso firmaba la renovación de este protocolo de colaboración, y actualmente son 228 los ayuntamientos adheridos a la Red en nuestro país, estando todas las Comunidades Autónomas representadas y también Ceuta como ciudad Autónoma. Desde el Imserso observamos de forma clara un interés creciente en la actividad de la Red, que se corresponde también con el notable aumento de municipios que han solicitado la adhesión a la misma en nuestro país. Es particularmente interesante la diversidad de los municipios que conforman la Red española, habiendo amplia representación tanto del ámbito rural como urbano. Aproximadamente el 42% de los municipios son rurales, y el 58% son municipio del entorno urbano. Hay igualmente, una valiosa diversidad poblacional reflejada en la participación de ayuntamientos desde 31 habitantes de Isuerre (Zaragoza) hasta los 3.266.000 de Madrid. Con el lema “Somos más eficaces en red”, la tercera edición de este Encuentro puso el foco de atención en los resultados obtenidos por iniciativas locales, que ofrecen mejoras constatables en la construcción de entornos más amigables e inclusivos con las personas mayores. Los principales objetivos del Encuentro han sido: Fortalecer la Red, favoreciendo el contacto y apoyo mutuo entre los ayuntamientos para avanzar en políticas locales que mejoren la vida de las personas mayores. Apoyar la toma de decisiones basada en la evidencia presentando experiencias que ya han mostrado su eficacia, con el fin de facilitar su posible adaptación e implantación en otros municipios. Tanto desde el Imserso como desde la FEMP se puso en valor el trabajo desarrollado en el ámbito municipal para la mejora de los entornos físicos y sociales y la calidad de vida de la población de mayor edad y, también, los procesos de participación ciudadana que promueve la Red de Ciudades y Comunidades Amigables en los que las personas mayores son las protagonistas. Los ayuntamientos son la administración más cercana a la ciudadanía y tienen una gran capacidad de influir en el día a día de sus habitantes y, también, de innovar y de generar procesos de participación en la elaboración de las políticas municipales. La directora del Ceapat, Tatiana Alemán, destacó la accesibilidad universal desde una perspectiva de acceso a los derechos: “La accesibilidad es un derecho llave que abre la puerta a otros derechos”. El concepto de amigabilidad, incluye la accesibilidad universal, para la creación de entornos amigables e inclusivos con todas las personas. En la mesa inaugural también se destacó la importancia del trabajo en red, como espacio donde compartir experiencias y conocimientos, aprendiendo tanto de los éxitos como de los errores, para contribuir a la mejora de los entornos. Avanzar en el diseño de políticas públicas basadas en la evidencia requiere profundizar en la evaluación de los resultados de las iniciativas y medidas puestas en marcha y obtener aprendizajes. La ponencia marco sobre “La importancia de la evidencia para diseñar mejores políticas sociales” impartida por Sara Ulla, Coordinadora de Estudios y Apoyo Técnico del Imserso, puso de manifiesto el valor de la evaluación en el proceso de diseño de las políticas públicas. A lo largo de su intervención expuso las razones por las que es oportuno evaluar las intervenciones públicas. Explicó que la falta de generalización de una cultura y práctica de evaluación lleva a que con frecuencia se planifique e intervenga para abordar un determinado problema social pero no se realice posteriormente una adecuada evaluación. Esta nos permitiría conocer qué resultados se han obtenido con la intervención puesta en marcha y la calidad de la gestión de los medios y recursos que empleados. La evaluación es útil para conocer el cumplimiento de los objetivos conseguidos, rendir cuentas de la gestión de fondos públicos; conocer los resultados y aprender de la experiencia. En su intervención también planteó algunos de los retos que tiene la evaluación en nuestro país como la falta de perfiles especializados o las limitaciones en los sistemas de seguimiento. Por último, adelantó la voluntad del Imserso de desarrollar junto con los miembros de la red acciones que contribuyan al avance de las políticas locales basadas en la evidencia. Por su parte, Thiago Hérick de Sá, coordinador de la Red de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores en el Departamento de Determinantes Sociales de la Salud (OMS), partió en su intervención de dos premisas. La primera que vivir más tiempo no implica necesariamente que éste sea más saludable; y la segunda, que no sólo se trata de cuidar las áreas urbanas, sino que hay que poner énfasis en las zonas rurales para que éstas no se queden atrás. Hérick situó la Red en el marco de la estrategia de la OMS para la Década del Envejecimiento Saludable, en consonancia con la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible y destacó el papel y buen trabajo de la Red en España. Apeló a la mejora de la calidad de vida de las personas mayores en este momento, pero también de las generaciones futuras. Desde el reconocimiento a la innovación y los resultados obtenidos, en las mesas de experiencias previstas en el Programa se abordaron los siguientes temas: La participación de las personas mayores en los procesos de amigabilidad. A partir de las experiencias de los municipios Abadiño, Bilbao y Barcelona se destacó la importancia y la capacidad de las personas mayores para participar en las políticas y decisiones que les atañen. La creación de un grupo o equipo motor de personas mayores en los municipios amigables, ha facilitado su movilización y participación en los procesos de amigabilidad, tanto en el diagnóstico del municipio, como en la propuesta, diseño y puesta en marcha de actuaciones. Reivindican el reconocimiento a sus trayectorias vitales, a su experiencia, y demandan su participación institucional y en la toma de las decisiones que les afectan. Cristina Rodríguez-Porrero (Unión Democrática de Pensionistas y Jubilados-UDP) en la introducción de la mesa destacó, a partir de las letras de la palabra “L.I.D.E.R.” que las personas mayores tienen que Liderar el cambio en las políticas para mejorar la vida de las personas a medida que envejecen, Inspirar para tomar conciencia de lo que pueden hacer, Demostrar que sí se puede, Encuentro, para explorar y avanzar juntos. Y, por último, trabajar en Red, en referencia al lema del Encuentro, para lograr una Red activa y global, a la vez que local y concreta, una red inspiradora y conseguidora de cambios. Soledad no deseada y aislamiento social: intervenciones desde la comunidad. Las experiencias de Taramundi, Salamanca y Madrid, pusieron de manifiesto que las situaciones de soledad no deseada y el aislamiento social se dan tanto en el ámbito rural como en el urbano, independientemente del número de habitantes de un municipio. Y son situaciones que agravan la vulnerabilidad de las personas. Las actuaciones de detección, prevención e intervención pasan necesariamente por la comunidad, el entorno social comunitario, juega un papel fundamental. La colaboración de diversos actores y del trabajo en red, es un elemento fundamental, cooperación entre administraciones públicas, sociedad civil y entidades privadas. Asimismo, se puso de manifiesto la necesidad de una perspectiva socio-sanitaria para abordar la soledad no deseada y el aislamiento social. Raúl Vaca (Sociedad Española de Geriatría y Gerontología-SEGG), en la introducción de la mesa, señaló causas y efectos de vivir en soledad no deseada y sus consecuencias. Señaló intervenciones que funcionan para paliarla, destacando la importancia de las redes sociales y las oportunidades de participación. Asimismo, al hablar de los efectos del aislamiento social en la salud de las personas, manifestó la necesidad de contar con estudios que permitan conocer la posible relación bidireccional, la soledad no deseada afecta negativamente a la salud, o la ausencia de salud genera aislamiento social. Redes comunitarias para un envejecimiento inclusivo. La importancia de desarrollar el tejido social comunitario en la creación de entornos amigables con las personas mayores, fue el hilo conductor de las experiencias de Tineo, Vitoria y Pamplona. El envejecimiento saludable necesita también de un entorno comunitario y de ayuda mutua. Se destacó la necesidad de crear enlaces entre las personas en situación de vulnerabilidad y los recursos disponibles. Las redes comunitarias son una herramienta para llegar a esas personas en situación de vulnerabilidad que con frecuencia no acceden a estos recursos. En las experiencias presentadas se constató que las redes comunitarias pueden potenciarse desde distintos ámbitos, desde la sociedad civil, la administración pública, desde servicios sociales o desde servicios de salud. Es importante que estas iniciativas formen parte de un programa y cuenten con financiación para desarrollarse y consolidarse. Javier del Monte (Asociación Jubilares), destacó en la introducción que todas las personas somos potencialmente vulnerables y vivimos relaciones de interdependencia. La vulnerabilidad se afronta de manera muy diferente con apoyo o sin apoyo, “Contar con una red social requiere un nivel del implicación personal, pero tener una red de apoyo social, requiere algo más de esfuerzo para cultivarla. El apoyo social implica sentimientos de vinculación, y también de compromiso”. Personas mayores y tecnología: herramientas digitales y de comunicación. Por último, esta mesa se abordó a partir de las experiencias de Fuenlabrada, Cartagena y Zaragoza, que presentaron actuaciones desde distintas perspectivas en la relación de las personas mayores y las tecnologías: el apoyo y formación para el uso cotidiano por parte de personas mayores, la utilización en actividades de encuentro y comunicación, o el apoyo y acercamiento de la administración electrónica a las asociaciones de mayores. En los distintos tipos de actividades en este ámbito, es imprescindible contar con la opinión y participación de las personas mayores, conocer sus intereses y necesidades respecto al uso de las tecnologías digitales. Lucía Pérez-Castilla (Ceapat-Imserso), destacó la necesidad de tener en cuenta la diversidad que existe entre las personas mayores, que incluye muchas variables, desde el conocimiento y experiencia en relación a la tecnología, a las diversas capacidades. Estas variables inciden en el uso de las tecnologías y es necesario tener en cuente la accesibilidad y usabilidad de las herramientas digitales. Destacó la aprobación el 31 de marzo de la Ley 6/2022 que por primera vez incorpora y regula el requisito de la accesibilidad cognitiva en múltiples ámbitos, entre ellos las tecnologías de la información y la comunicación. La Red de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores tiene un gran potencial para fomentar el aprendizaje y generar conocimiento, que debemos, no sólo explorar, sino potenciar. La Red promueve la construcción de entornos amigables e inclusivos, que potencian la participación de las personas mayores, en los que las redes comunitarias funcionan y que promueven el apoyo mutuo y la solidaridad, son elementos clave sobre los que diseñar políticas y acciones para la promoción de la autonomía personal y al cambio de modelo de cuidados que facilite la desinstitucionalización. Asimismo, un tejido social comunitario sólido facilitará medidas de prevención, detección e intervención para abordar situaciones de soledad o necesidades de cuidado. Como destacó Thiago Hérick de Sá (OMS), es fundamental para avanzar hacia ciudades y comunidades amigables con las personas mayores: compartir conocimiento, conectar intereses comunes, garantizar la evaluación de las iniciativas y difundir y visibilizar el trabajo realizado para inspirar a otros. Fuentes: Enlace al streaming Sitio Web III Encuentro Revista Autonomía Personal Revista Autonomía Personal
jueves, 24 noviembre 2022 11:28
Accesibilidad Cognitiva y Asesoramiento
Categorías: Artículos , Red de Ciudades Amigables
Etiquetas: ciudades amigables , personas mayores , accesibilidad cognitiva , accesibilidad universal , respeto e inclusión
INÉS DE CASTRO ALMAZÁN. LOGOPEDA DEL CENTRO DE REFERENCIA ESTATAL DE ATENCIÓN SOCIOSANITARIA PARA PERSONAS EN SITUACIÓN DE DEPENDENCIA (CREDEF). ANA PLAZA GÓMEZ. TERAPEUTA OCUPACIONAL DEL CENTRO DE REFERENCIA ESTATAL DE ATENCIÓN SOCIOSANITARIA PARA PERSONAS EN SITUACIÓN DE DEPENDENCIA (CREDEF). La Red de Ciudades Amigables con las Personas Mayores tiene como finalidad el contribuir a la creación de entornos y servicios que promuevan y faciliten un envejecimiento activo y saludable. La OMS identifica 8 áreas del entorno urbano y social que influyen en la salud y calidad de vida de las personas: Espacios al aire libre y edificios Transporte Vivienda Respeto e inclusión social Participación social Comunicación e información Trabajo y participación ciudadana Servicios sociales y de la Salud Para participar en todos ellos, el entorno y los espacios deben ser accesibles. De forma generaliza, cuando se piensa en lugares accesibles la gran mayoría de las personas piensa en rampas, ascensores, mayor anchura en las puertas, etc., pero para que un entorno sea accesible, debe cumplir no sólo con los criterios que marca la accesibilidad física, sino con los que se contemplan en la accesibilidad universal, que engloba los distintos tipos de accesibilidad y presupone la estrategia de diseño universal o diseño para todas las personas. La accesibilidad universal y el diseño universal o diseño para todos son dos de los principios de la Ley General de derechos de las personas con Discapacidad y de su inclusión social. La presente ley los define como: Accesibilidad universal: es la condición que deben cumplir los entornos, procesos, bienes, productos y servicios, así como los objetos, instrumentos, herramientas y dispositivos, para ser comprensibles, utilizables y practicables por todas las personas en condiciones de seguridad y comodidad y de la forma más autónoma y natural posible. Presupone la estrategia de «diseño universal o diseño para todas las personas», y se entiende sin perjuicio de los ajustes razonables que deban adoptarse. Diseño universal o diseño para todas las personas: es la actividad por la que se conciben o proyectan desde el origen, y siempre que ello sea posible, entornos, procesos, bienes, productos, servicios, objetos, instrumentos, programas, dispositivos o herramientas, de tal forma que puedan ser utilizados por todas las personas, en la mayor extensión posible, sin necesidad de adaptación ni diseño especializado. El «diseño universal o diseño para todas las personas» no excluirá los productos de apoyo para grupos particulares de personas con discapacidad, cuando lo necesiten. La Accesibilidad Cognitiva está integrada dentro de la accesibilidad universal, centrándose en las características que deben tener los entornos, procesos, bienes, productos y servicios, así como objetos, instrumentos, herramientas y dispositivos para ser comprensibles. Es un apartado determinante para facilitar la comprensión de la información y así favorecer la autonomía de las personas en los diferentes espacios, bienes y servicios. Es importante que las modificaciones estén pensadas para conseguir la accesibilidad y así beneficiar al mayor número de personas posible. Si sólo se implementan algunas medidas específicas para un colectivo determinado se excluirá a la gran mayoría de las personas. Por lo tanto, se deben realizar cambios e integrar la accesibilidad cognitiva en nuestras ciudades y entornos para que el futuro y presente de la población con cualquier tipo de necesidad o estado vital siga siendo de calidad. De forma particular en el envejecimiento, empiezan a aparecer dificultades en la memoria, atención, comprensión del lenguaje… por lo que visitar un espacio con el que no se esté familiarizado puede ser todo un reto, viéndose limitada la autonomía, autodeterminación y empeorando la percepción de sus capacidades. Según la proyección del INE, en 2068 España podría albergar a más de 14 millones de personas mayores, lo que representaría el 29,4 % del total de la población. Durante las décadas de 2030 y 2040 se registrarían los mayores incrementos debido a la llegada a la vejez de las personas nacidas durante el baby boom; por lo que se considera imprescindible mejorar la accesibilidad cognitiva de todos los entornos para que todas las personas puedan desenvolverse dentro de los espacios con mayor autonomía. En concreto, en el Centro de Referencia Estatal de Atención Sociosanitaria para Personas en Situación de Dependencia del Imserso (Credef), en colaboración con el Ceapat, se realizó un proyecto de accesibilidad y señalética, con el objetivo principal de conseguir que el Credef fuese lo más accesible posible, poniendo especial atención en la accesibilidad cognitiva y siguiendo los principios de accesibilidad universal: Uso equitativo Uso flexible Uso intuitivo Información efectiva Tolerancia al error Mínimo esfuerzo físico Adecuado tamaño para el acceso y uso Algunos de los apartados que se integraron en el proyecto son los siguientes: Señalética identificativa interior: donde se utiliza el color para identificar diferentes zonas y funciones del centro. Se incorporaron pictogramas validados para complementar al lenguaje escrito. Uso de un lenguaje breve y claro para nombrar los diferentes espacios, con la utilización de una tipografía de palo seco y un contraste visual de negro sobre blanco para favorecer la discriminación visual. Señalética de información en el exterior: colocación de un código QR en la entrada con acceso directo a la web del centro para que la gente pueda tener más información complementaria. La información es sencilla y breve. Bucle magnético: Colocado en aquellas zonas del centro donde se precisa, para que la captación de la información sea efectiva por parte de las personas con dificultades auditivas. En el Credef fue instalado en la recepción y en la sala de formación. Planos accesibles: situados en las dos plantas del edificio. Contienen relieve y braille, los cuales sirven para facilitar la orientación a personas con déficit visual. También se incluye el uso del color coincidente con las diferentes zonas y funciones del centro. Encaminamiento interior y exterior: su función principal es dirigir a las personas con déficit visual y sin él, a los diferentes puntos de acceso. También se usa el podotáctil para indicar la existencia de los ascensores y las escaleras. Para ver de forma completa el proyecto de señalética en el Credef Soria, se puede acceder aquí: Proyecto de Señalética del Credef – YouTube Una vez finalizado el proyecto del Credef se ha comenzado a asesorar en accesibilidad cognitiva a diferentes edificios públicos de la ciudad de Soria (ciudad perteneciente a la Red de Ciudades Amigables con las Personas Mayores), como son la Comandancia de la Guardia Civil de Soria y a la Dirección General de Tráfico en Soria. Actualmente se está asesorando a la Subdelegación del Gobierno en Soria. Las dimensiones en las que se basa el citado asesoramiento son: Señalética: Señalética identificativa de estancias o servicios: sirven para indicar e identificar lugares, objetos…: Carteles de estancias. Aseos. Ascensor. Señalética de información: ofrecen la información pertinente del uso o estancias del edificio, se pueden encontrar tanto en el exterior del edificio como en su interior: Directorios, Planos accesibles. Señal bucle magnético. Podotáctil para aviso de ascensores y escaleras. Señalética direccional: la señalización direccional indica el camino para llegar a un determinado punto: Flechas. Encaminamientos. Señalética de seguridad: La señalización ayudan a modificar comportamientos y a advertir acciones prohibidas, recomendadas u obligatorias: Planos de evacuación. Señalética Covid-19 (*). Vinilos puertas correderas. Información dentro y fuera del edificio: Documentación a entregar en lenguaje sencillo. Código QR en la entrada o dentro del edificio con acceso a información. Para todas ellas se deben de tener presentes elementos básicos como el tipo de letra, pictogramas, color, contraste visual… que hacen esta señalización e información accesible. Se utilizaran palabras sencillas y términos comprensibles. Evitar el lenguaje sexista, usar un lenguaje inclusivo. Usar enfermería en vez de enfermera/o. El tamaño debe tener relación con la distancia desde la que se va a ver esa información. El tipo de letra debe ser de palo seco (sand serif, arial…) no usar varios tipos en un mismo contexto. Evitar cursivas y mayúsculas de forma extensa. El texto y el fondo debe tener un alto contrástate cromático para su buena percepción visual. Se utilizará preferentemente la flecha propuesta por AIGA (The professional association for design). Para señalizar no se utilizarán pictogramas de sistemas alternativos o aumentativos de comunicación (SAAC). Los pictogramas deberán ser comprensibles y perceptibles con un diseño similar a los de AIGA e International Organization for Standardization (ISO), los cuales ya han sido aprendidos y utilizados en edificios públicos. Cuando se necesite generar pictogramas nuevos, estos deberán cumplir los criterios del manual “Pautas de diseño de pictogramas para todas las personas” y se evaluarán según las normas ISO 9186-1- 2:2008 Graphical symbols – Test methods, de comprensión y percepción respectivamente. Al hacer la evaluación se elegirán personas diversas en sus capacidades cognitivas y visuales, cuestión clave que la norma no tiene en cuenta. El color se debe usar para facilitar la comprensión de los espacios y favorecer la orientación. Pero es recomendable evitar usar muchos colores que puedan llevar a confusión en un mismo espacio. Zona de tratamiento y Zona de adminitración y dirección (*) Estas especificaciones y los requisitos de accesibilidad para la rotulación se encuentran en la UNE 170002. Desde la experiencia del equipo técnico del Credef se ha apreciado que cuando se utiliza el término accesibilidad las personas automáticamente lo asocian a la accesibilidad física, ya que se puede entrever un desconocimiento generalizado acerca de la accesibilidad cognitiva y su gran funcionalidad inclusiva. Por este motivo se considera necesario y de gran importancia el asesoramiento en accesibilidad cognitiva dentro del proyecto de ciudades amigables, para repercutir en su importancia y se tenga más en cuenta a la hora de hablar y poner en práctica proyectos de accesibilidad universal. (*) Documento “Accesibilidad en la señalización sobre medidas de protección frente a la Covid-19 en edificios de uso público” creado por el Ceapat
miércoles, 23 noviembre 2022 14:38
Abadiño Amigable con las Personas Mayores: Diseñando el Plan de Acción por nuestros propios medios
Categorías: Artículos , Red de Ciudades Amigables , Sin categoría
Etiquetas: ciudades amigables , personas mayores , buenas prácticas , participación , abadiño amigable
GRUPO MOTOR | ABADIÑO LAGUNKOIA – ABADIÑO AMIGABLE Abadiño es un municipio del interior de Bizkaia, con una población de 7.600 habitantes, que forma parte de la Red desde 2017. Al conocer la existencia de la Red de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores impulsada por la OMS, un grupo de personas mayores de Abadiño consideramos que ésta “ofrecía un interesante espacio de participación social en el que identificar necesidades de las personas mayores y poder aportar a la vez nuestro saber hacer y nuestra experiencia, colaborando con ello en las políticas sociales de nuestro ayuntamiento. Podríamos así generar espacios de participación en los que aprenderíamos a diseñar y autogestionar un proyecto que busca mejorar la calidad de vida de toda la ciudadanía de nuestro pueblo y nos permite devolver a la sociedad parte de lo que hemos recibido, de la mano y con el compromiso de las autoridades municipales”. Constituimos un Grupo Motor y nos pusimos manos a la obra. La presentación el 7 de febrero de 2019 de nuestro Diagnóstico de la situación de Abadiño desde el punto de vista de la amigabilidad fue la culminación de un trabajo de muchos meses. Al finalizar la fase de diagnóstico teníamos un documento que describe el punto de partida y la metodología de trabajo seguida en esa fase y recoge las 142 propuestas que se hicieron en las sesiones de los grupos focales y las entrevistas con los diferentes agentes contactados. En ese proceso tomaron parte un total de 90 personas mayores con una media de 36 personas en las sesiones de Grupos Focales, siendo el grupo de edad de entre 60 y 70 años el más numeroso de los que han participado en el diagnóstico. El trabajo final de esta fase de diagnóstico se entregó al Ayuntamiento en el verano de 2018. Además de ser el resultado de los esfuerzos colectivos de las personas participantes en las sesiones de grupos focales, esa fecha fue el inicio de un nuevo reto: nuestra autoformación y capacitación para afrontar los dos siguientes pasos de Abadiño Lagunkoia, el diseño de un Plan de Acción y el seguimiento de su ejecución, realizados por nosotros, los mayores de Abadiño sin ninguna ayuda técnica externa. Así pues, el 21 de febrero de ese año iniciamos la redacción del Plan de Acción manteniendo vivo el objetivo de formarnos, juntarnos, ser cooperativos, y capaces de resolver los problemas que surgieran recurriendo a la reflexión y las propuestas nacidas de esa reflexión entre iguales. Por otra parte, el trabajo a realizar no nos parecía tan entretenido como el del Diagnóstico (siempre es más fácil criticar que proponer) y decidimos que su parte más árida, la preparación de los materiales de trabajo a partir del Diagnóstico, la realizaría el Equipo Motor y algunos voluntarios, quienes posteriormente serían coordinadores de los grupos de debate. Así procurábamos que la tarea en sesiones de grupos focales se ciñera a las partes más creativas, evitando el cansancio y el aburrimiento y las personas que luego coordinarían esos grupos adquirían un conocimiento más preciso del Diagnóstico y de los materiales de trabajo a utilizar y la dinámica del mismo. Ese grupo debía, en síntesis, leer Planes de Acción de otros municipios, acordar la metodología de las reuniones de grupos, así como las de recogida y explotación de datos, preparando el material que fuera necesario y formarse como coordinadores. La primera tarea consistió en extraer todas las propuestas explícitas o implícitas que aparecían en el Diagnóstico, seleccionando las posibles y descartando las no realistas, ordenándolas por bloques y asignándoles un identificador numérico. A la vez diseñamos una “Ficha descriptiva de acción” que facilitara el trabajo de los grupos y su posterior recogida informática. En esa Ficha se detallaban tanto los datos identificativos de la acción (Área, Objetivo, Acción, Valoración subjetiva) como lo necesario para su planificación y control (Indicadores de ejecución, Responsable/s, Temporalización) y las Observaciones necesarias para su mejor comprensión. Evidentemente y aunque no hemos encontrado muchos modelos adecuados a la realidad de un pueblo pequeño no partimos de cero y lo ya realizado por otros municipios supuso un buen punto de inicio. Preparados los materiales, comenzamos una fase de formación para todas las personas que iban a ser coordinadores de grupos y acordamos que dos personas del equipo motor hicieran labores de apoyo a los coordinadores en las sesiones con los grupos focales. Algunos compañeros prepararon documentos en pdf y presentaciones explicando las características de cada uno de los ítems de las Fichas de Acciones y los criterios para su debate y recogida, y una vez leídos y comentados, se realizaron un par de sesiones de simulacro en las que los futuros coordinadores hacían el papel de participantes en los futuros grupos y se planteaban algunas de las propuestas seleccionadas para definir a partir de ellas las acciones necesarias y rellenar las correspondientes Fichas. Este trabajo resultó fundamental para el posterior buen funcionamiento de los grupos de debate. Las sesiones de entrenamiento nos hicieron ver que iba a ser más ágil proporcionar, a los grupos de debate y a sus coordinadores, material en papel y que un pequeño grupo, con más experiencia informática, digitalizase posteriormente los resultados. Con todo preparado comenzamos las reuniones de Grupos de debate el 20 de noviembre de 2019. En esas reuniones los grupos debían, tras debatir, completar las Fichas de Acciones que previamente se les asignaban. Parte de la primera reunión se dedicó a explicar el mecanismo de trabajo y las normas de participación que a modo de recordatorio se colocaban siempre, impresas, en el centro de las mesas. Los coordinadores moderaban las reuniones y terminadas las mismas recogían las fichas completadas, en papel, que posteriormente se digitalizaban. Son de mencionar dos factores que han contribuido en gran medida al éxito de la participación: la paciencia de los coordinadores, que supieron mantener un buen ritmo de trabajo sin disminuir la participación, y el ritmo de las reuniones, con una duración marcada de dos horas y una pausa de quince minutos después de la primera hora, con café, pastas y charla distendida que favorecía las relaciones entre los diferentes grupos.. Terminada la fase de reuniones de grupos, en la que contamos con una participación media de 45/50 personas, habíamos reunido 147 fichas correspondientes a otras tantas acciones que constituían el núcleo de nuestra propuesta del Plan de Acción. El pequeño grupo antes citado las digitalizó en una hoja de cálculo que permitiría, no sólo la elaboración del documento del Plan sino también su seguimiento “filtrado” por ítems como responsables de ejecución, plazos, baremo subjetivo y otros criterios o combinaciones de ellos. Finalizada la redacción de nuestras propuestas celebramos una serie de reuniones con representantes políticos del Equipo de Gobierno y los técnicos municipales a los que pudieran concernir los temas a tratar. Se repasaron, completaron, corrigieron y acordaron, una a una, las 147 acciones del Plan de Acción. Finalmente algunos compañeros redactaron los textos y escogieron las fotos que completarían el documento, y lo maquetaron para proceder a su impresión. El documento, tanto en su versión impresa como en la digital está bajo licencia Creative Commons Reconocimiento-Compartir igual 3.0 para su consulta o utilización por cualquier persona interesada. Como en tantas otras actividades, la pandemia puso patas arriba nuestros plazos y métodos de trabajo y no pudimos presentar el documento hasta el 7 de octubre de 2021. Y a partir de ese día el equipo motor ha seguido reuniéndose para planificar las actividades de la siguiente fase, la del seguimiento. Para ello, además de pensar en estrategias para recuperar los índices de participación de los momentos anteriores a la pandemia, estamos diseñando algunas fichas que nos permitan seguir con la metodología participativa en los grupos focales. Como en la fase anterior, estamos realizando un entrenamiento previo, repitiendo el esquema que tan bien nos ha funcionado: Un grupo reducido prepara los materiales. Hacemos varias sesiones en las que los futuros coordinadores se entrenan. Convocamos las reuniones abiertas. Procedemos a la recogida y elaboración de los datos. Contrastamos esos resultados con el ayuntamiento. Esa será la labor que iniciaremos el próximo enero. El Grupo Motor comparte y revisa sus impresiones en cada fase del proceso, el 25 de noviembre de 2021 llevamos a cabo una «tertulia» sobre nuestras impresiones personales en torno al trabajo realizado, con muchas reflexiones interesantes como éstas: ”Cuando al principio nos lanzamos a esta aventura había temor de que no íbamos a ser capaces de asumir la coordinación de grupos, toma de actas, puesta en común, etc., y que iba a ser un desastre. Sin embargo no ha sido así, hemos sido capaces de hacerlo y en cierto modo nos parece más importante ese logro que el conseguir las cosas que reivindicamos. Ha habido un importante trabajo en equipo de coordinación, en el que se ha implicado mucha gente” (Eduardo) “Yo veo que otra cosa positiva es que todos nos hemos sentido igual, todo el mundo ha sido valorado, se ha sentido integrado y participativo y además han hecho del proyecto algo suyo, y nadie ha sido más listo que nadie, entre todos hemos conseguido un ambiente de igualdad. De alguna forma no programada hemos ido haciendo cada uno lo que hemos sabido o podido hacer” (Luisi) “Deberíamos tener como objetivo que Abadiño Lagunkoia adquiera entidad propia para seguir existiendo, al margen de las personas” (Jose Mari) Diagnóstico Abadiño Lagunkoia – Abadiño Amigable Plan de Acción Abadiño Lagunkoia – Abadiño Amigable
lunes, 07 noviembre 2022 12:12
Intervenciones ambientales y psicosociales en comunidades amigables con personas mayores y envejecimiento activo
Categorías: Artículos , Red de Ciudades Amigables
Etiquetas: ciudades amigables , personas mayores , imserso , csic , oms
DIEGO SÁNCHEZ-GONZÁLEZ | DEPARTAMENTO DE GEOGRAFÍA (UNED) FERMINA ROJO-PÉREZ, VICENTE RODRÍGUEZ-RODRÍGUEZ, GLORIA FERNÁNDEZ-MAYORALAS | CONSEJO SUPERIOR DE INVESTIGACIONES CIENTÍFICAS (CSIC), GRUPO DE INVESTIGACIÓN SOBRE ENVEJECIMIENTO (gie-CSIC) Resumen del artículo publicado AQUÍ La mejora de las condiciones de vida de las personas mayores está entre las prioridades y programas de la Organización Mundial de la Salud (OMS), desde el International Plan of Action on Ageing, adoptado en Viena en 1982 (UN, 1982), hasta el más reciente informe resultante de los debates realizados en varios talleres y seminarios virtuales durante 2019-2020: the Decade of Healthy Ageing: Baseline report (WHO, 2020), que prepara el escenario para la década del envejecimiento saludable 2021-2030. El envejecimiento saludable es un proceso dinámico y sus tres componentes, según se señala en el informe anterior, son: i) la capacidad funcional de las personas para satisfacer necesidades básicas, fortalecer la autonomía personal y tomar decisiones, participar en actividades diarias, crear y mantener relaciones y contribuir a la sociedad; ii) las capacidades intrínsecas del individuo (físicas y mentales); y iii) los entornos (físicos, sociales y de políticas públicas) (WHO, 2020, p. 10-13) y las interacciones entre ellos, con el fin de su mejora y adaptación a las personas mayores. En relación con el envejecimiento y el entorno medioambiental, Kalache y Plouffe (WHO, 2007a) desarrollaron el proyecto global Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores, incardinado en el modelo de Envejecimiento Activo (WHO, 2002; Fernández-Mayoralas et al., 2018; Pérez Díaz y Abellán García, 2021; Rojo-Pérez et al., 2021a; Rojo-Pérez et al., 2021b). Una ciudad amigable con las personas mayores se puede entender, en síntesis, como un “entorno urbano inclusivo y accesible que promueve el envejecimiento activo” (Buffel et al., 2016) a través de ocho dominios: espacios al aire libre y edificios; alojamiento; transporte; participación social; respeto e inclusión social; participación ciudadana y empleo; comunicación e información; y apoyo comunitario y servicios de salud (WHO, 2007a). Bajo el modelo ecológico, Menec (2017) señaló que las ciudades amigables crean conexiones bidireccionales entre las personas mayores y sus entornos destacando el rol de los diferentes niveles (individual, organizacional y comunitario). El constructo “ciudades amigables con las personas mayores” se ha expandido para incluir también comunidades, estados, empresas, universidades, sistemas de cuidados de salud y sistemas de salud pública, en una especie de sinergia entre las iniciativas de comunidades amigables bajo el paraguas del ecosistema de amigabilidad global (Fulmer et al., 2020). Múltiples sectores (personas mayores y sus familias y cuidadores, diseñadores de políticas, partes interesadas, proveedores de servicios) desempeñan un rol participativo importante en la implementación y evaluación de la amigabilidad de un barrio o un entorno de residencia y en los requisitos para la acción comunitaria (WHO, 2007b). Así, bajo el marco de comunidades amigables y desde diversas disciplinas, se ha publicado un amplio cuerpo de literatura científica y otros informes y también literatura gris, siendo los últimos 10 años el período más prolífico, especialmente realizado en los países desarrollados. En esta línea, este post sintetiza un artículo científico (Sánchez-González, Rojo-Pérez, Rodríguez-Rodríguez, Fernández-Mayoralas, 2020) recientemente publicado en acceso libre, cuya referencia bibliográfica completa aparece en la cabecera de este post. Forma parte de un número monográfico sobre Active/Healthy Ageing and Quality of Life, del que son editoras la Dra. Maria João Forjaz y la Dra. Carmen Rodríguez-Blázquez (Centro Nacional de Epidemiología; Instituto de Salud Carlos III, CNE-ISCIII). El artículo tiene como objetivo identificar las intervenciones relacionadas con la evidencia empírica en el modelo comunidades amigables para promover el envejecimiento activo y saludable. Ninguna de las revisiones de literatura científica manejadas (Dellamora et al., 2015; Hwang, 2017; Luciano et al., 2020; Lui et al., 2009; Menec & Brown, 2018 first online; Neville et al., 2016; Neville et al., 2018; Rogelj & Bogataj, 2019; Ronzi et al., 2018; Rudnicka et al., 2020; Steels, 2015; Syed et al., 2017; Torku et al., 2019 first online; Williams-Roberts et al., 2016) cubría el objetivo de nuestro trabajo, la intervención o el diseño experimental de entornos amigables con las personas mayores. No existe consenso para definir qué se entiende por ‘intervención’, pero una intervención, en general, se diseña, ejecuta y evalúa con el propósito de mitigar o prevenir situaciones de riesgo mediante la implementación de acciones destinadas a resolver problemas específicos en diferentes niveles (individuos, grupos y comunidades). Para llevar a cabo nuestra investigación, se realizaron búsquedas bibliográficas en bases de datos electrónicas seleccionadas (Web of Science y Scopus), siguiendo una revisión sistemática basada en las directrices Preferred Reporting Items for Systematic Reviews and Meta-Analyzes (PRISMA) (Moher et al., 2009), para obtener documentos científicos publicados entre las fechas 2007 y mediados de 2020. Bajo estas directrices se hizo la selección de estudios, la evaluación de su calidad y los criterios de elegibilidad. También la declaración PRISMA juntamente con el manual Cochrane (Higgins et al., 2011) constituyeron las herramientas para evaluar la calidad de la intervención y el tipo y grado de sesgo de riesgo. Al final de este proceso de búsqueda de documentos y de evaluación de su calidad, 11 referencias fueron retenidas para hacer la revisión sistemática. En el artículo original se puede ver un diagrama de flujo que reporta información sobre las diferentes fases de la revisión sistemática, así como varias tablas que registran las características de los estudios incluidos (Sánchez-González et al., 2020). El artículo exploró la evidencia empírica de la literatura académica relacionada con las características, contenido y efectividad de las intervenciones diseñadas para mejorar los factores de riesgo ambientales y psicosociales para las personas mayores basadas en el paradigma sobre ciudades y comunidades amigables. Las intervenciones ambientales se enfocaron en reducir el riesgo y adecuar el entorno ambiental cotidiano, mientras que las psicosociales priorizaron estrategias sociales (cambios de comportamiento, promoción de la participación) y capacitación. Los autores y campos de especialización estuvieron dominados por perfiles multidisciplinares, basados en los paradigmas de comunidades amigables y de envejecimiento activo o saludable, y enfocados desde las aproximaciones teóricas de los entornos físico y social y condiciones de salud. No obstante, se resalta que uno de cada dos estudios retenido ignoró estos enfoques. La edad promedio de las personas mayores que participaron en las intervenciones fue de 76,1 años, las mujeres representaron 7 de cada 10 participantes, y 6 de cada 10 intervenciones se realizaron en Asia y Australia, siendo así que no se encontraron estudios para América Latina y el Caribe y África. Todos los estudios fueron intervenciones no farmacológicas con predominio multicomponente, seguido de investigaciones de tipo ambiental y psicológico, y casi la mitad fueron de base individual. Desde el punto de vista geográfico, la mayoría de las intervenciones se llevaron a cabo principalmente a escala urbana y metropolitana. Se siguió una metodología mixta en casi 6 de cada 10 estudios, y en menor medida se aplicaron enfoques cuantitativos o cualitativos. El diseño del estudio se basó principalmente en intervenciones no controladas, seguidas de los enfoques controlados aleatorios y no aleatorios. Además, se observó una alta proporción de estudios de baja calidad metodológica y alto riesgo de sesgo. De hecho, solo dos estudios lograron una alta calidad en la descripción de los métodos e instrumentos que sustentan sus resultados. Hallazgos relevantes mostraron que las intervenciones fueron más efectivas en ciertos dominios del paradigma de ciudades y comunidades amigables, como el transporte y la vivienda, seguidas de un incremento en la participación como consecuencia del cambio de comportamiento relacionado con el estilo de vida. Los cambios inferidos se asociaron con proporcionar información y mejorar las habilidades; modificar el acceso, las barreras, las exposiciones y las oportunidades; mejorar los servicios y el apoyo; dar continuidad y efectividad a las transformaciones en el tiempo; y modificar políticas basadas en el enfoque de abajo hacia arriba en el paradigma de ciudades y comunidades amigables. Además, las intervenciones centradas en aspectos personales y organizativos pueden tener efectos positivos a largo plazo. Sin embargo, se observaron menos cambios en las intervenciones relativas a los estilos de vida debido al impacto de factores complejos de múltiples causas. Como conclusión, el artículo destaca que la relativa efectividad en materia de salud pone en tela de juicio el diseño de intervenciones y la supuesta “amigabilidad” de determinadas comunidades. Es necesario fomentar una sólida investigación longitudinal, dirigida a proporcionar conocimientos clave para la implementación y evaluación de políticas públicas y fomentar los programas de ciudades y comunidades amigables con las personas mayores. Esta revisión sistemática evidenció la necesidad de diseñar y aplicar intervenciones en diferentes contextos geográficos, así como de realizar investigaciones que confirmen su efectividad con el fin de traducir y canalizar el conocimiento hacia el desarrollo de políticas públicas para la promoción del envejecimiento activo y saludable. Artículo en International Journal of Environment Research and Public Health
martes, 27 febrero 2024 09:04
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