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lunes, 21 noviembre 2022 10:45
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¡Ayúdanos a mejorar! Una iniciativa amigable con las personas mayores en el entorno rural
Categorías: Artículos , Respeto, inclusión y participación , Sin categoría
Etiquetas: ciudades amigables , envejecimiento saludable , personas mayores , buenas prácticas , participación , comunidadesamigables , desarrollo rural
ÁNGELA COLOMA CAMPAL PEDAGOGA. EQUIPO DE SERVICIOS SOCIALES TERRITORIAL DE ÁREA II. PRINCIPADO DE ASTURIAS El concejo de Degaña se ubica en el suroccidente asturiano, su capital Degaña está situada a 852 de altitud, siendo la capital de concejo de mayor altitud del Principado de Asturias. Se caracteriza por tener una población dispersa y envejecida y una orografía montañosa que dificulta las comunicaciones y el acceso a los recursos de todo tipo promoviendo el aislamiento de la población. En el año 2021 su población es de 852 personas. De éstas sólo el 9,5% son menores de 18 años y el 24,4% son mayores de 65 años, reflejándose año tras año la tendencia generalizada del despoblamiento de las zonas rurales y el envejecimiento de la población. En el año de 2020, momento en que se inicia el proyecto “Degaña, Comunidad amigable con las personas mayores”, el concejo contaba con 296 personas mayores de 60 años lo que supone un 33,60 % de la población del mismo y que constituye la población diana del proyecto. Ante la pregunta a varias personas mayores sobre cómo perciben que son valoradas por el resto de la población de la comunidad, la respuesta es unánime, se sienten muy valoradas y cuidadas por sus vecinos, manifestando tanto las personas jóvenes, como las personas de más edad, que todas se consideran una gran familia. Se sienten respetadas, escuchadas y participan como cualquier otro ciudadano en todas las actividades que se organizan en el entorno. Es importante reflexionar sobre este párrafo de un estudio, que refleja fielmente cómo son las relaciones de vecindad de los pequeños pueblos de interior eminentemente rurales: “El apoyo / ayuda se configura a través de una red de relaciones sociales basadas en las relaciones de confianza, en el conocimiento de las rutinas cotidianas y en valores, conocimientos y normas pertenecientes a la comunidad. Esta red la hemos identificado como la red de «buena vecindad». Como efectos positivos de esta red podemos señalar que posibilita y a larga la vida autónoma de las personas mayores a través de los intercambios (favores) y del control (seguridad). Como efectos negativos queremos señalar la capacidad que tiene para enmascarar situaciones de necesidad que no llegan a ser consideradas como problemáticas porque quedan cubiertas en lo informal, lo cual puede dificultar la intervención profesional. Los tipos de apoyo social dado/recibido se diferencian según el género. Las mujeres son un soporte básico para atender y cuidar en el entorno rural. Las mujeres tienen muy arraigado el papel y la función cuidadora, y en el entorno rural encuentran apoyos para seguir realizando de forma adecuada y satisfactoria su función en las redes de «buena vecindad», aunque esto les suponga, en algunos casos, realizar un trabajo que correspondería a la administración, como sucede en los entornos urbanos y de costa, donde el desarrollo de los recursos profesionales es mayor”. Y es por este interés por mejorar el bienestar y la calidad de vida de las personas mayores de su municipio, por lo que el pleno del Ayuntamiento de Degaña aprobó por unanimidad la solicitud de adhesión del concejo de Degaña a la Red Global de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores, a la cual pertenece desde el 21 de abril de 2020. La iniciativa “¡Ayúdanos a mejorar!” es una de las actuaciones propuestas en el marco del diagnóstico de amigabilidad y que se está desarrollando en la actualidad, con un grupo de personas mayores del concejo de Degaña. Con motivo del Paseo saludable, que todos los últimos lunes de mes organiza la Unidad de Fisioterapia del Área Sanitaria II en colaboración con el Ayuntamiento de Degaña, se puso en marcha un grupo focal en el que participaron 9 personas que durante y después del paseo fueron evaluando la “amigabilidad” del concejo con las personas mayores. En esta actividad, los profesionales sanitarios enseñan a las personas participantes a detectar su frecuencia cardiaca y caminar al ritmo adecuado para que cada una de las personas participantes puedan realizar esta actividad física de manera sana y segura. Se trata de hacer un recorrido guiado por itinerario seguro y unos ejercicios de estiramiento posteriores. También se realiza ejercicio físico en sedestación para que aquellas personas que tengan dificultad (edad, patologías…) para realizar el recorrido también puedan alcanzar su frecuencia cardíaca óptima. Como refuerzo a la actividad y a la promoción de unos hábitos de vida saludables, se incluyen indicaciones sobre una alimentación sana y un aperitivo al final del recorrido. A los participantes se les facilita una materialización de un plato saludable, que proporciona una fácil visualización de los porcentajes de los grupos de alimentos que deben conformar un menú equilibrado. También se proporciona a cada persona una tarjeta personalizada en la que se reflejarán los datos obtenidos durante los recorridos. Para difundir el proyecto “Degaña Comunidad Amigable” y animar a participar a las personas mayores en el grupo focal, se elaboró un cartel informativo y finalmente se formó un grupo de hombres y mujeres entre 60 y 90 años interesados en participar en el proceso de mejora de su comunidad. Durante el paseo, las personas que componen el grupo motor, informan a los y las participantes de los objetivos y actuaciones de las Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores. Ya se han comenzado a detectar aspectos a mejorar, se realizan fotografías que ilustran algunos de ellos en relación al mantenimiento del mobiliario urbano que se van encontrando en el paseo (bancos, farolas, aceras…). Además, se graba lo que las personas mayores van contando sobre sus expectativas y deseos para mejorar su pueblo. Todas se muestran muy interesadas y con muchas ganas de colaborar en el diagnóstico que ayude a mejorar los entornos físicos y sociales de su pueblo, en definitiva, mejorar su calidad de vida y bienestar. Paseando y observando detectamos aspectos de mejora Tras la caminata, controlando la frecuencia cardiaca y corrigiendo las malas posturas, las personas participantes compartieron un desayuno saludable, cumpliendo las recomendaciones del llamado “Plato saludable”. En el grupo focal que tuvo lugar después del desayuno, participaron 9 personas, hombres y mujeres, con las siguientes edades. De las 4 personas mayores de 80 años, 4 de ellas tienen más de 85 años, la participante con más edad fue una mujer de 88 años. Se debatieron las 8 áreas que contempla el proyecto para evaluar el grado de amigabilidad del concejo con las personas mayores: Edificios y espacios al aire libre Transporte Vivienda Respeto e inclusión social Participación social Comunicación e información Participación ciudadana y empleo Servicios Sociales y de Salud Se valoraron los aspectos negativos, positivos, y propuestas de mejora en cada una de estas ocho áreas. Hay que destacar el nivel de implicación de todas las personas participantes en el grupo focal. Una vez analizada y organizada la información, sus sugerencias pasarán a formar parte del diagnóstico de Degaña en el marco de la Red de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores, que dará lugar a la elaboración de un Plan de Acción para desarrollar en los próximos 3 años. Los aspectos a mejorar más demandados por los participantes fueron los relacionados con la participación social, las personas mayores quieren reunirse, en algunos de estos pueblos no hay bares ni espacios de reunión, comentan que se ven en la calle y cuando van a misa y encuentran algún conocido charlan un rato. Les gustaría que les proporcionasen lugares de encuentro y actividades en torno a las que “juntarse” y que motiven a las personas mayores a salir de sus casa, ya que últimamente y más a causa de la pandemia, parece que la gente se ha acomodado y se ha perdido la costumbre de salir para interactuar y relacionarse con el vecindario como hacían anteriormente. La conclusión principal de esta actividad sería la importancia de habilitar los espacios de encuentro significativos que preserven la singularidad que caracteriza e identifica a este tipo de comunidades, basadas sobre todo en las vivencias compartidas y el apoyo mutuo.
miércoles, 23 noviembre 2022 15:06
Hacia una banca amigable con todas las edades
Categorías: Artículos , Respeto, inclusión y participación
Etiquetas: ciudades amigables , personas mayores , respeto e inclusión , banca amigable , brecha digital , buen trato
Hacia una banca amigable con todas las edades En Artículos, Respeto, inclusión y participación MAITE POZO COORDINACIÓN «RED DE CIUDADES Y COMUNIDADES AMIGABLES CON LAS PERSONAS MAYORES». IMSERSO En el sector bancario se han producido dos cambios relevantes en los últimos años. Por un lado la digitalización de los servicios bancarios, y por otro, el cierre de numerosas oficinas, principalmente en municipios del medio rural. Según datos del Banco de España, el 59% de los municipios rurales no disponían ya de sucursal bancaria en 2020 (en 2008 era del 48%), en 2020 habían cerrado aproximadamente la mitad de las oficinas bancarias de las que existían en 2008. La digitalización bancaria ha facilitado numerosas gestiones a muchos sectores y a una gran parte de la población, pero también ha generado, junto con el cierre de oficinas, dificultades de acceso y de uso de los servicios bancarios y financieros a una parte significativa de la población, que queda en una situación de vulnerabilidad y de exclusión de estos servicios. Especialmente la población de mayor edad, cuya incorporación a la tecnología digital ha sido más compleja, se siente excluida de este proceso de transformación digital que les impide o dificulta el acceso a numerosos servicios, entre ellos, los bancarios. Las propias personas mayores están demandando un trato más cercano, personalizado y amigable en las entidades bancarias y se reivindican como clientes, reclamando una atención adecuada tanto presencial como digital. Esta realidad se agrava en el medio rural donde, además de haberse cerrado numerosas oficinas, en muchos municipios existe una deficiente cobertura digital que dificulta el acceso a servicios de cualquier tipo a través de Internet. Y, es precisamente en los municipios rurales donde el envejecimiento de la población es mayor, aproximadamente el 30% de su población tiene 65 años o más, mientras que la media en España es del 20%. Además, existen otras variables que agravan el problema de la exclusión financiera, personas mayores con escasez de recursos, mayores de 75 años, escasa formación o personas mayores que viven solas. La brecha digital, no sólo en el acceso a los servicios bancarios, también en determinados trámites con administrativos o en servicios públicos, es un factor que aumenta la desigualdad y dificulta la autonomía personal y la participación. Algunos datos: Según el Barómetro de Mayores UDP sobre Banca Digital (septiembre 2019) el 76,9% de las personas mayores en España no son usuarias de la banca digital. Y el 83,2% manifiesta su preferencia por la atención personalizada para realizar gestiones bancarias (siendo Internet y la atención telefónica las opciones peor valoradas). En la misma línea el Informe sobre “Banca electrónica y servicios financieros”, elaborado por el Instituto Nacional de Estadística (INE) en 2020, señala que sólo el 32,6% de las personas de entre 65 y 74 años y apenas el 9,1% de los mayores de 75 ha utilizado la banca electrónica en los últimos tres meses. Y, como en el resto de la población, el porcentaje de personas usuarias de 65 años o más, aumenta con el nivel de estudios y los ingresos en el hogar. La pandemia ha supuesto la incorporación de muchas personas mayores al uso de las tecnologías de la información y la comunicación. El Barómetro de Mayores UDP sobre Brecha Digital (julio 2021) refleja que el porcentaje de personas mayores que usan Internet sigue aumentando y actualmente representan 6 de cada 10 (59,5%), mientras que en 2019 no llegaban a la mitad (46,8%). No obstante, las gestiones por Internet y el uso de servicios bancarios digitales continúan siendo un obstáculo. La Comisión Europea también alerta de la vulnerabilidad financiera en el contexto de digitalización de la banca, en la Unión Europea, solo el 6,5% de la población mayor de 65 años cuenta con habilidades avanzadas en materia de Internet, según datos de Eurostat. En noviembre de 2020, la Comisión Europea publicó la “Nueva Agenda Europea del Consumidor” en la que se menciona expresamente el aumento de la vulnerabilidad financiera en la Unión Europea debido a la pandemia y la digitalización de los servicios bancarios. En ella se señala que las entidades bancarias deben proteger especialmente los derechos de las personas usuarias vulnerables en el acceso a los servicios financieros digitalizados. La Red de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores, es una iniciativa de la Organización Mundial de la Salud, impulsada por el Imserso en España. Los ayuntamientos adheridos a esta Red trabajan en la mejora de los entornos físicos y sociales del municipio para que promuevan un envejecimiento saludable y activo, faciliten la autonomía personal y no excluyan ni discriminen a las personas a medida que envejecen. Estos ayuntamientos no son ajenos a la vulnerabilidad en el acceso y uso de los servicios bancarios, una realidad que cada vez aparece con más frecuencia en los diagnósticos de amigabilidad de pueblos y ciudades, como una de las preocupaciones y demandas que las personas mayores manifiestan. Algunas dificultades que relatan las personas mayores en el servicio ofrecido por las entidades bancarias son: Limitaciones en la consideración de las necesidades de las personas mayores en las entidades bancarias, atención menos personalizada. Reducción de horarios de atención y reducción de personal, que redunda en escasez o falta de tiempo dedicado. Se prescinde de una atención presencial, sin ningún tipo de transición o formación. En ocasiones, largas colas de espera al haberse reducido los horarios de atención en ventanilla. Falta de accesibilidad física y cognitiva en las oficinas y en los materiales informativos. Dificultad de la legibilidad y comprensión de la información. Dificultad en el conocimiento y manejo de las herramientas tecnológicas (apps, cajeros automáticos…), problemas de usabilidad que se suman en muchos casos al desconocimiento sobre temas financieros. Sensación de inseguridad, falta de confianza y dificultad en el uso de los cajeros automáticos. Preocupación por la seguridad de los servicios y gestiones a través de Internet. Durante el último año han ido surgiendo diversas iniciativas desde diferentes ámbitos dirigidas a ofrecer una respuesta a estas demandas. Algunas de estas iniciativas son: En el municipio vizcaíno de Durango, el grupo motor de Durango Lagunkoia – Durango Ciudad Amigable, con el apoyo del ayuntamiento, ha puesto en marcha una iniciativa de Banca Amigable, para dar respuesta a la demanda creciente de las personas mayores en relación la pérdida de amigabilidad de los bancos en su trato con la población de edad avanzada. Un grupo de personas mayores del municipio se ha organizado para conocer, analizar, evaluar y proponer mejoras a las oficinas bancarias de su municipio. La iniciativa ha contado con la colaboración de varias entidades bancarias que han asumido una serie de compromisos de mejora. Correos ofrece desde el pasado mes de diciembre un nuevo servicio, presentado con la campaña #ViveDondeQuieras, por el que los carteros y carteras rurales pueden ofrecer a domicilio muchos de los servicios que hasta ahora solo se prestaban en las oficinas o en la tienda online de Correos. A través de los dispositivos electrónicos portátiles (PDAs) utilizados, es posible desde el domicilio ingresar y retirar dinero en efectivo, enviar y recibir paquetería, pagar recibos y tributos, adquirir embalajes, sobres y sellos, gestionar servicios de luz, gas y telefonía. La Diputación de Salamanca ha puesto en marcha los Bibliocajeros, una innovadora iniciativa para paliar la exclusión financiera en 130 municipios rurales de la provincia. A la función principal del Bibliobus que acerca el servicio de biblioteca al medio rural, se añade la disponibilidad de un cajero automático para proporcionar dinero en efectivo. El Ayuntamiento de Valencia que también forma parte de la Red, quiere impulsar los Bancos Amigables con las Personas Mayores, para lo que va a trabajar con la Defensora de las Personas Mayores, con las entidades bancarias y con todos los agentes relacionados en este ámbito. En provincias como Málaga, Murcia o Sevilla se han puesto en marcha las farmacias – cajero como iniciativas piloto en municipios rurales que no cuentan con oficina bancaria. Estas farmacias ofrecen la posibilidad de retirar dinero en efectivo. Por otro lado, la capacitación para el uso de la tecnología digital y uso de la banca online es otra de las medidas que también aumentan. Aunque la alfabetización digital dirigida a personas mayores es una medida generalizada en muchos municipios, la pandemia ha demostrado la necesidad de avanzar en esta formación y se demanda cada vez más una formación más cualificada, que supere el conocimiento básico e incluya herramientas como el certificado digital, gestiones en la banca online, compra online, etc… En esta línea, y en el marco de Madrid Ciudad Amigable, el Ayuntamiento de Madrid ha empezado a impartir en los centros de mayores cursos de formación digital dirigidos a la realización de las gestiones bancarias comunes en la banca digital. La Fundación Cibervoluntarios y la Fundación de la Asociación Española de Banca (AEB) han puesto en marcha cursos gratuitos, presenciales y online, a través del Programa Expertclick, dirigido a mayores de 55 años, especialmente de zonas rurales, en los que se aprende a navegar con seguridad y confianza por Internet y a utilizar la banca digital. No obstante, la demanda de unas entidades bancarias amigables, en las que la edad no sea un motivo de exclusión, va más allá de la alfabetización digital. Se trata de una demanda más global que incluye diversos tipos de medidas orientadas hacia una banca accesible y amigable con todas las edades. Las mejoras para promover una banca amigable con todas las edades deberían incluir un conjunto de medidas que vayan desde la atención en las oficinas, incluido el alcance y periodicidad de las oficinas móviles (horarios, recursos humanos, información y apoyo ofrecidos, etc…), al diseño de servicios y herramientas digitales que tengan en cuenta su accesibilidad y usabilidad e incorporen la opinión de las personas mayores, pasando por el incremento de una formación digital adecuada a las necesidades de las personas usuarias. Asimismo, es fundamental realizar una evaluación de las medidas de mejora puestas en marcha, con unos indicadores claros que incluyan la perspectiva de género y que nos permitan conocer el impacto real de estas medidas y si benefician por igual a mujeres y a hombres, cuál es su impacto en el entorno rural y el urbano o en los distintos tramos de edad, etc… Los procesos de amigabilidad en los municipios que forman parte de la Red de Ciudades y Comunidades Amigables tienen como premisa la participación de las personas mayores, parten de la escucha a la población de mayor edad en el análisis de los entornos físicos y sociales de un municipio y sus propuestas para mejorarlos. Se trata de pasar del “hacer para” al “hacer con”. Esta forma de abordar una realidad para mejorarla es aplicable también a la mejora de los entornos físicos y sociales de las entidades y servicios bancarios. Barómetro de Mayores UDP sobre Brecha Digital (julio 2021) Informe sobre “Banca electrónica y servicios financieros” (febrero 2021) Barómetro de Mayores UDP sobre Banca Digital (septiembre 2019) Red de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores
miércoles, 23 noviembre 2022 15:10
Cultura de buen trato hacia la edad
Categorías: Artículos , Respeto, inclusión y participación
Etiquetas: ciudades amigables , personas mayores , participación , respeto e inclusión , buen trato , entornos amigables , sensibilización
MARISOL TUNDIDOR GAGO JEFA DE SERVICIO DEL IMSERSO. EQUIPO DE COORDINACIÓN «RED DE CIUDADES Y COMUNIDADES AMIGABLES CON LAS PERSONAS MAYORES». La cultura de buen trato hacia las personas mayores y su reconocimiento como ciudadanía activa de pleno derecho en la construcción de una sociedad para todas las edades son dos focos básicos que iluminan y orientan nuestro trabajo en la Red de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores en España. Entendiendo buen trato como valor universal y resultado del respeto de los derechos y la dignidad de la persona, el punto de partida es plantearnos cómo quieren ser tratadas las personas. Las personas mayores nos manifiestan constantemente querer ser tratadas con respeto, equidad, afecto y comprensión, como una parte más de la ciudadanía adulta y con capacidad para tomar sus propias decisiones. Las personas cuando cumplen años, también desean y necesitan sentirse activas, útiles escuchadas, valoradas, respetadas e integradas. Buen trato es escuchar y ser escuchado Las personas mayores es un grupo de edad heterogéneo y diverso. A medida que las personas crecen en años, la capacidad de predecir su conducta simplemente por el conocimiento de la edad cronológica disminuye, dada la influencia de otras variables (sexo, nivel de formación, convivencia, profesión, entorno socio-familiar, situación económica, estado de salud…). Las generalizaciones sobre la edad son arriesgadas y peligrosas. Cada persona es única, diferente, con su propia historia de vida, necesidades, expectativas, capacidades y valores. Proyectar socialmente una imagen cargada de estereotipos y prejuicios lleva a comportamientos discriminatorios y sobreprotectores que alejan de otras generaciones y que influyen como profecía auto-cumplida en la propia forma de pensar, sentir y actuar con respecto a la edad. No hay una única forma de envejecer, no hay un único perfil de persona mayor. Buen trato es respetar la diversidad y mirar con detenimiento a cada persona La llegada de la jubilación no conlleva necesariamente la paralización de crecimiento personal, estancamiento o resistencia al cambio. Desde una perspectiva de continuidad, tampoco implica desvincularse de la sociedad. En esta etapa vital pueden aumentar las relaciones sociales, el interés por la vida y por la sociedad, las motivaciones y los espacios de aprendizaje, participación y compromiso social. El proceso de envejecimiento es una parte natural y progresiva del ciclo vital; el aumento de la longevidad, un logro social y la jubilación, una etapa activa y valiosa en la que se pueden desarrollar nuevos proyectos personales y de contribución social significativa junto al resto de generaciones. Buen trato es participación, inclusión y compromiso social Una visión realista exige no obviar factores de riesgo que pueden llevar a la disminución gradual o pérdidas de capacidad funcional (física, sensorial, cognitiva…) y a una mayor fragilidad. Junto a estos factores de riesgo biológicos, existen otros factores de riesgo psico-sociales que también pueden aumentar la vulnerabilidad, (inactividad, pobreza, aislamiento, viudedad, maltrato, soledad, institucionalización…); así como los primeros requieren principalmente de un abordaje sanitario y terapéutico, los segundos no deben medicalizarse. Desde un enfoque integral y desde la coordinación entre lo social y lo sanitario, como sociedad hemos de construir entornos acogedores y amigables, tejer redes de apoyo eficaces y dotar de oportunidades y espacios de aprendizaje a lo largo de la vida, de promoción y prevención de la salud, sin olvidar la perspectiva de género y el respeto a su intimidad e imagen. Buen trato es sensibilidad, protección, apoyo y prevención Tanto en entornos rurales como urbanos, las personas mayores valoran y solicitan que la comunidad en la que viven les faciliten entornos físicos, sociales y económicos adecuados. – Una vivienda accesible y sin barreras, un vecino que da los buenos días, una comunidad acogedora que ofrezca oportunidades de participación, un espacio donde contar e interactuar con otras personas y se les reconozca, un transporte adaptado, un periódico para ponerse al día…. – El entorno es un factor importante que determina en gran medida la salud y la calidad de vida e influye significativamente en cómo percibimos, vivimos y afrontamos el proceso de envejecimiento. Cuando el entorno es un medio hostil hay un mayor riesgo de aislamiento y de soledad no deseada. Un entorno amigable facilita la integración social, promueve espacios de comunicación y encuentro intergeneracional, es facilitador de la independencia y la competencia durante el mayor tiempo posible y cuando es necesario proporciona asistencia y protección. Buen trato es un entorno físico y social amigable
miércoles, 23 noviembre 2022 15:11
Abadiño Amigable con las Personas Mayores: Diseñando el Plan de Acción por nuestros propios medios
Categorías: Artículos , Red de Ciudades Amigables , Sin categoría
Etiquetas: ciudades amigables , personas mayores , buenas prácticas , participación , abadiño amigable
GRUPO MOTOR | ABADIÑO LAGUNKOIA – ABADIÑO AMIGABLE Abadiño es un municipio del interior de Bizkaia, con una población de 7.600 habitantes, que forma parte de la Red desde 2017. Al conocer la existencia de la Red de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores impulsada por la OMS, un grupo de personas mayores de Abadiño consideramos que ésta “ofrecía un interesante espacio de participación social en el que identificar necesidades de las personas mayores y poder aportar a la vez nuestro saber hacer y nuestra experiencia, colaborando con ello en las políticas sociales de nuestro ayuntamiento. Podríamos así generar espacios de participación en los que aprenderíamos a diseñar y autogestionar un proyecto que busca mejorar la calidad de vida de toda la ciudadanía de nuestro pueblo y nos permite devolver a la sociedad parte de lo que hemos recibido, de la mano y con el compromiso de las autoridades municipales”. Constituimos un Grupo Motor y nos pusimos manos a la obra. La presentación el 7 de febrero de 2019 de nuestro Diagnóstico de la situación de Abadiño desde el punto de vista de la amigabilidad fue la culminación de un trabajo de muchos meses. Al finalizar la fase de diagnóstico teníamos un documento que describe el punto de partida y la metodología de trabajo seguida en esa fase y recoge las 142 propuestas que se hicieron en las sesiones de los grupos focales y las entrevistas con los diferentes agentes contactados. En ese proceso tomaron parte un total de 90 personas mayores con una media de 36 personas en las sesiones de Grupos Focales, siendo el grupo de edad de entre 60 y 70 años el más numeroso de los que han participado en el diagnóstico. El trabajo final de esta fase de diagnóstico se entregó al Ayuntamiento en el verano de 2018. Además de ser el resultado de los esfuerzos colectivos de las personas participantes en las sesiones de grupos focales, esa fecha fue el inicio de un nuevo reto: nuestra autoformación y capacitación para afrontar los dos siguientes pasos de Abadiño Lagunkoia, el diseño de un Plan de Acción y el seguimiento de su ejecución, realizados por nosotros, los mayores de Abadiño sin ninguna ayuda técnica externa. Así pues, el 21 de febrero de ese año iniciamos la redacción del Plan de Acción manteniendo vivo el objetivo de formarnos, juntarnos, ser cooperativos, y capaces de resolver los problemas que surgieran recurriendo a la reflexión y las propuestas nacidas de esa reflexión entre iguales. Por otra parte, el trabajo a realizar no nos parecía tan entretenido como el del Diagnóstico (siempre es más fácil criticar que proponer) y decidimos que su parte más árida, la preparación de los materiales de trabajo a partir del Diagnóstico, la realizaría el Equipo Motor y algunos voluntarios, quienes posteriormente serían coordinadores de los grupos de debate. Así procurábamos que la tarea en sesiones de grupos focales se ciñera a las partes más creativas, evitando el cansancio y el aburrimiento y las personas que luego coordinarían esos grupos adquirían un conocimiento más preciso del Diagnóstico y de los materiales de trabajo a utilizar y la dinámica del mismo. Ese grupo debía, en síntesis, leer Planes de Acción de otros municipios, acordar la metodología de las reuniones de grupos, así como las de recogida y explotación de datos, preparando el material que fuera necesario y formarse como coordinadores. La primera tarea consistió en extraer todas las propuestas explícitas o implícitas que aparecían en el Diagnóstico, seleccionando las posibles y descartando las no realistas, ordenándolas por bloques y asignándoles un identificador numérico. A la vez diseñamos una “Ficha descriptiva de acción” que facilitara el trabajo de los grupos y su posterior recogida informática. En esa Ficha se detallaban tanto los datos identificativos de la acción (Área, Objetivo, Acción, Valoración subjetiva) como lo necesario para su planificación y control (Indicadores de ejecución, Responsable/s, Temporalización) y las Observaciones necesarias para su mejor comprensión. Evidentemente y aunque no hemos encontrado muchos modelos adecuados a la realidad de un pueblo pequeño no partimos de cero y lo ya realizado por otros municipios supuso un buen punto de inicio. Preparados los materiales, comenzamos una fase de formación para todas las personas que iban a ser coordinadores de grupos y acordamos que dos personas del equipo motor hicieran labores de apoyo a los coordinadores en las sesiones con los grupos focales. Algunos compañeros prepararon documentos en pdf y presentaciones explicando las características de cada uno de los ítems de las Fichas de Acciones y los criterios para su debate y recogida, y una vez leídos y comentados, se realizaron un par de sesiones de simulacro en las que los futuros coordinadores hacían el papel de participantes en los futuros grupos y se planteaban algunas de las propuestas seleccionadas para definir a partir de ellas las acciones necesarias y rellenar las correspondientes Fichas. Este trabajo resultó fundamental para el posterior buen funcionamiento de los grupos de debate. Las sesiones de entrenamiento nos hicieron ver que iba a ser más ágil proporcionar, a los grupos de debate y a sus coordinadores, material en papel y que un pequeño grupo, con más experiencia informática, digitalizase posteriormente los resultados. Con todo preparado comenzamos las reuniones de Grupos de debate el 20 de noviembre de 2019. En esas reuniones los grupos debían, tras debatir, completar las Fichas de Acciones que previamente se les asignaban. Parte de la primera reunión se dedicó a explicar el mecanismo de trabajo y las normas de participación que a modo de recordatorio se colocaban siempre, impresas, en el centro de las mesas. Los coordinadores moderaban las reuniones y terminadas las mismas recogían las fichas completadas, en papel, que posteriormente se digitalizaban. Son de mencionar dos factores que han contribuido en gran medida al éxito de la participación: la paciencia de los coordinadores, que supieron mantener un buen ritmo de trabajo sin disminuir la participación, y el ritmo de las reuniones, con una duración marcada de dos horas y una pausa de quince minutos después de la primera hora, con café, pastas y charla distendida que favorecía las relaciones entre los diferentes grupos.. Terminada la fase de reuniones de grupos, en la que contamos con una participación media de 45/50 personas, habíamos reunido 147 fichas correspondientes a otras tantas acciones que constituían el núcleo de nuestra propuesta del Plan de Acción. El pequeño grupo antes citado las digitalizó en una hoja de cálculo que permitiría, no sólo la elaboración del documento del Plan sino también su seguimiento “filtrado” por ítems como responsables de ejecución, plazos, baremo subjetivo y otros criterios o combinaciones de ellos. Finalizada la redacción de nuestras propuestas celebramos una serie de reuniones con representantes políticos del Equipo de Gobierno y los técnicos municipales a los que pudieran concernir los temas a tratar. Se repasaron, completaron, corrigieron y acordaron, una a una, las 147 acciones del Plan de Acción. Finalmente algunos compañeros redactaron los textos y escogieron las fotos que completarían el documento, y lo maquetaron para proceder a su impresión. El documento, tanto en su versión impresa como en la digital está bajo licencia Creative Commons Reconocimiento-Compartir igual 3.0 para su consulta o utilización por cualquier persona interesada. Como en tantas otras actividades, la pandemia puso patas arriba nuestros plazos y métodos de trabajo y no pudimos presentar el documento hasta el 7 de octubre de 2021. Y a partir de ese día el equipo motor ha seguido reuniéndose para planificar las actividades de la siguiente fase, la del seguimiento. Para ello, además de pensar en estrategias para recuperar los índices de participación de los momentos anteriores a la pandemia, estamos diseñando algunas fichas que nos permitan seguir con la metodología participativa en los grupos focales. Como en la fase anterior, estamos realizando un entrenamiento previo, repitiendo el esquema que tan bien nos ha funcionado: Un grupo reducido prepara los materiales. Hacemos varias sesiones en las que los futuros coordinadores se entrenan. Convocamos las reuniones abiertas. Procedemos a la recogida y elaboración de los datos. Contrastamos esos resultados con el ayuntamiento. Esa será la labor que iniciaremos el próximo enero. El Grupo Motor comparte y revisa sus impresiones en cada fase del proceso, el 25 de noviembre de 2021 llevamos a cabo una «tertulia» sobre nuestras impresiones personales en torno al trabajo realizado, con muchas reflexiones interesantes como éstas: ”Cuando al principio nos lanzamos a esta aventura había temor de que no íbamos a ser capaces de asumir la coordinación de grupos, toma de actas, puesta en común, etc., y que iba a ser un desastre. Sin embargo no ha sido así, hemos sido capaces de hacerlo y en cierto modo nos parece más importante ese logro que el conseguir las cosas que reivindicamos. Ha habido un importante trabajo en equipo de coordinación, en el que se ha implicado mucha gente” (Eduardo) “Yo veo que otra cosa positiva es que todos nos hemos sentido igual, todo el mundo ha sido valorado, se ha sentido integrado y participativo y además han hecho del proyecto algo suyo, y nadie ha sido más listo que nadie, entre todos hemos conseguido un ambiente de igualdad. De alguna forma no programada hemos ido haciendo cada uno lo que hemos sabido o podido hacer” (Luisi) “Deberíamos tener como objetivo que Abadiño Lagunkoia adquiera entidad propia para seguir existiendo, al margen de las personas” (Jose Mari) Diagnóstico Abadiño Lagunkoia – Abadiño Amigable Plan de Acción Abadiño Lagunkoia – Abadiño Amigable
lunes, 07 noviembre 2022 12:12
La Red de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores celebra el Día Internacional de las Personas Mayores y se une a la reivindicación “Equidad digital para todas las edades”
Categorías: Artículos , Respeto, inclusión y participación , Comunicación e información
Etiquetas: ciudades amigables , envejecimiento saludable , personas mayores , participación , tecnología , brecha digital , inclusión digital
MAITE POZO | COORDINACIÓN «RED DE CIUDADES Y COMUNIDADES AMIGABLES CON LAS PERSONAS MAYORES». IMSERSO Hoy, 1 de octubre y desde 1991, se celebra el Día Internacional de las Personas Mayores promovido por Naciones Unidas, que une a diferentes partes implicadas en todo el mundo con el fin de destacar la contribución de las personas mayores a la sociedad, sensibilizar sobre la importancia de combatir la discriminación por edad y abordar los retos que el envejecimiento demográfico nos presenta. Este año, Naciones Unidas ha elegido el lema “Equidad digital para todas las edades”, con el objetivo de llamar la atención sobre la necesidad de que las personas mayores tengan acceso y participación significativa en el mundo digital. Una llamada de atención que es también una llamada a la acción a poner en marcha políticas adecuadas que faciliten el acceso, la alfabetización y la seguridad digital para personas de todas las edades. Nos encontramos en un momento caracterizado por una creciente digitalización, cada vez son más los servicios que se gestionan de forma telemática, y la rápida innovación tecnológica trae cambios frecuentes en las herramientas utilizadas. La brecha digital motivada por la edad es una realidad que dificulta el acceso a servicios y recursos de distinto tipo, desde solicitar una cita médica o una cita de vacunación, hacer la compra por Internet, utilizar la banca online, comunicarse con amistades y familiares, participar en una clase virtual de gimnasia o simplemente acceder a información relevante. En este contexto es necesario trabajar por la inclusión digital de todas las personas para evitar que la creciente digitalización se convierta en un factor más de desigualdad y exclusión, como de hecho ya está sucediendo. Pandemia, confinamiento y brecha digital La digitalización acelerada durante la pandemia y el confinamiento tuvieron el efecto de incorporar a las herramientas digitales de comunicación e información a muchas personas mayores que hasta entonces apenas las habían utilizado. La necesidad de contar con información relevante de manera rápida y accesible, fue determinante en esta incorporación. También, situaciones de soledad y aislamiento debido al confinamiento pudieron paliarse en cierta medida gracias a las tecnologías de la comunicación (aplicaciones, plataformas, videoconferencias…). Pero esta digitalización también ha enfatizado aun más las desigualdades existentes, esta dependencia de las tecnologías digitales durante la pandemia ha puesto el foco en la importancia de contar con políticas que promuevan la inclusión digital. En el reciente «Informe sobre brecha digital 2021» publicado por el Barómetro de Mayores UDP, se constata que aunque el uso de Internet entre las personas mayores de 65 años continua aumentando, el 40% no ha accedido nunca a Internet. Durante la pandemia “más de una cuarta parte de las personas mayores que no usan Internet aseguran que no pudieron realizar alguna de las gestiones propuestas” (gestiones sanitarias o sociales, administrativas, bancarias, compras online…). Edadismo y brecha digital El edadismo y determinados estereotipos sobre la vejez favorecen la brecha digital por razón de edad y la exclusión de muchas personas mayores del mundo digital. Como se explica en el informe “Edadismo y Tecnología Digital. Medidas políticas para abordar la discriminación por razón de edad como barrera para adoptar y usar la tecnología digital” elaborado en el marco del Programa “EuroAgeism”, el edadismo “es una barrera clave que afecta al diseño, la adopción y el uso de la tecnología digital”. Este informe parte de que en el contexto de la tecnología digital, el edadismo se produce a nivel macro (diseño y política), meso (entorno social y organizativo) y micro (individuo). Estos tres niveles interactúan y se influyen mutuamente, por lo que será necesario trabajar paralelamente en todos ellos para que el impacto en la reducción de la brecha digital sea efectivo. Considera fundamental cambiar nuestra percepción sobre “qué tecnología digital quieren y necesitan las personas mayores, cuál es su capacidad para utilizar la tecnología digital”. Es necesario escuchar a las personas mayores en el proceso de diseño y en las políticas relacionadas con la tecnología digital, para saber de primera mano qué quieren, qué necesitan y con qué capacidades cuentan, contar con su colaboración. Así mismo, sería positivo “fomentar la inclusión de las personas mayores en los contextos políticos relacionados con la tecnología digital”. Medidas para la alfabetización digital son imprescindibles para fomentar el uso de la tecnología entre las personas mayores, pero también medidas de sensibilización para la eliminación de estereotipos, prejuicios y discriminaciones basadas en la edad, evitando poner el foco en el envejecimiento como una barrera para el uso de la tecnología digital. Entre las prioridades políticas para la inclusión digital de las personas mayores no podemos olvidar garantizar la igualdad de acceso a bienes y servicios relacionados con la tecnología digital. Las tecnologías de la información y la comunicación deben ser accesibles y asequibles a las personas, sin olvidar las dificultades de acceso y conectividad que el medio rural tiene todavía debido a la insuficiente cobertura digital en numerosas zonas. Así mismo, garantizar el acceso digital seguro, que proteja los derechos de las personas mayores, facilitará aprovechar el potencial de las tecnologías digitales para envejecer de forma saludable y activa, incluida su participación y contribución a la sociedad en la que viven. Experiencias de ciudades amigables para reducir la brecha digital por edad Mantener el contacto social y estar al corriente de lo que acontece en el mundo, así como obtener información práctica y oportuna para gestionar los asuntos cotidianos y satisfacer las necesidades personales es vital para un envejecimiento saludable y activo. En este contexto, el lema “Equidad digital para todas las edades” adquiere especial relevancia para las ciudades y pueblos amigables con las personas mayores, son muchos los municipios que ya trabajan en la reducción de la brecha digital, en facilitar la inclusión digital, accesible y asequible a las personas mayores. Algunos ejemplos de actuaciones en la Red de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores son: El Ayuntamiento de Zaragoza cuenta con el proyecto “Nos gusta hablar también online” cuyo objetivo es “mejorar las capacidades cognitivas de las personas mayores, fomentar sus relaciones personales y vecinales, combatir la brecha digital y prevenir situaciones de aislamiento en casos de soledad no deseada” a través del uso las TIC. Este proyecto cuenta con la colaboración de la Universidad de Zaragoza y forma parte de la iniciativa europea denominada URBACT El Ayuntamiento de Mataró ha trabajado durante la pandemia para que las personas de más de 60 años tuvieran la posibilidad de estar conectadas a todas las actividades realizadas en plataformas digitales, enviando información a diario por correo electrónico o WhatsApp con actividades, sesiones de gimnasia, acciones para ejercitar el cerebro… Se ha ofrecido un acompañamiento y formación individual, por teléfono y en función del soporte que cada persona tenía disponible (móvil, ordenador, tablet), habiéndose formado a más de 400 personas (79% mujeres y 21% hombres). Además, el ayuntamiento dispone del Dispositivo de Apoyo a la Tramitación Digital con otras administraciones, abierto a toda la ciudadanía. Las más demandadas por las personas mayores han sido la gestión de la App de la seguridad social y la obtención de la firma digital. El Ayuntamiento de Ermua ha puesto en marcha un servicio de asesoramiento y formación gratuito y con cita previa, para realizar trámites digitales y telemáticos, con el objetivo de reducir la brecha digital y aumentar el número de personas con oportunidad de acceso y uso de las tecnologías (informática, Internet, certificados de seguridad y medios de acreditación, etc…). La incidencia de la brecha digital entre la población mayor fue una de las conclusiones del diagnóstico «Ermua, Ciudad Amigable con las Personas Mayores» El Ayuntamiento de Barcelona ha desarrollado el programa “Vincles BCN», un servicio dirigido a reforzar las relaciones sociales de las personas mayores que se sienten solas y mejorar su bienestar mediante la tecnología y el soporte de equipos de dinamización social. La aplicación “Vincles” es accesible e intuitiva y facilita la creación de círculos de confianza con apoyo digital. La evaluación cualitativa de este programa a través de entrevistas a las personas usuarias refleja que el 70,5% ampliaron su red relacional de amistades y el 80% mejoró su autoestima. Además de estos ejemplos, existen numerosas iniciativas trabajando para reducir la brecha digital y acercarnos a la inclusión digital de todas las edades. Desde la Red de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores animamos a los ayuntamientos a continuar trabajando por la inclusión digital de todas las personas independientemente de su edad, con creatividad e innovación y con la participación de las personas mayores en el diseño de las actividades. “Edadismo y Tecnología Digital. Medidas políticas para abordar la discriminación por razón de edad como barrera para adoptar y usar la tecnología digital” Ageing in the digital era – UNECE highlights key actions to ensure digital inclusion of older persons (UNECE – Comisión Económica de Naciones Unidas para Europa) «Informe sobre brecha digital 2021» (Barómetro Mayores UDP)
miércoles, 11 octubre 2023 09:57
Intervenciones ambientales y psicosociales en comunidades amigables con personas mayores y envejecimiento activo
Categorías: Artículos , Red de Ciudades Amigables
Etiquetas: ciudades amigables , personas mayores , imserso , csic , oms
DIEGO SÁNCHEZ-GONZÁLEZ | DEPARTAMENTO DE GEOGRAFÍA (UNED) FERMINA ROJO-PÉREZ, VICENTE RODRÍGUEZ-RODRÍGUEZ, GLORIA FERNÁNDEZ-MAYORALAS | CONSEJO SUPERIOR DE INVESTIGACIONES CIENTÍFICAS (CSIC), GRUPO DE INVESTIGACIÓN SOBRE ENVEJECIMIENTO (gie-CSIC) Resumen del artículo publicado AQUÍ La mejora de las condiciones de vida de las personas mayores está entre las prioridades y programas de la Organización Mundial de la Salud (OMS), desde el International Plan of Action on Ageing, adoptado en Viena en 1982 (UN, 1982), hasta el más reciente informe resultante de los debates realizados en varios talleres y seminarios virtuales durante 2019-2020: the Decade of Healthy Ageing: Baseline report (WHO, 2020), que prepara el escenario para la década del envejecimiento saludable 2021-2030. El envejecimiento saludable es un proceso dinámico y sus tres componentes, según se señala en el informe anterior, son: i) la capacidad funcional de las personas para satisfacer necesidades básicas, fortalecer la autonomía personal y tomar decisiones, participar en actividades diarias, crear y mantener relaciones y contribuir a la sociedad; ii) las capacidades intrínsecas del individuo (físicas y mentales); y iii) los entornos (físicos, sociales y de políticas públicas) (WHO, 2020, p. 10-13) y las interacciones entre ellos, con el fin de su mejora y adaptación a las personas mayores. En relación con el envejecimiento y el entorno medioambiental, Kalache y Plouffe (WHO, 2007a) desarrollaron el proyecto global Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores, incardinado en el modelo de Envejecimiento Activo (WHO, 2002; Fernández-Mayoralas et al., 2018; Pérez Díaz y Abellán García, 2021; Rojo-Pérez et al., 2021a; Rojo-Pérez et al., 2021b). Una ciudad amigable con las personas mayores se puede entender, en síntesis, como un “entorno urbano inclusivo y accesible que promueve el envejecimiento activo” (Buffel et al., 2016) a través de ocho dominios: espacios al aire libre y edificios; alojamiento; transporte; participación social; respeto e inclusión social; participación ciudadana y empleo; comunicación e información; y apoyo comunitario y servicios de salud (WHO, 2007a). Bajo el modelo ecológico, Menec (2017) señaló que las ciudades amigables crean conexiones bidireccionales entre las personas mayores y sus entornos destacando el rol de los diferentes niveles (individual, organizacional y comunitario). El constructo “ciudades amigables con las personas mayores” se ha expandido para incluir también comunidades, estados, empresas, universidades, sistemas de cuidados de salud y sistemas de salud pública, en una especie de sinergia entre las iniciativas de comunidades amigables bajo el paraguas del ecosistema de amigabilidad global (Fulmer et al., 2020). Múltiples sectores (personas mayores y sus familias y cuidadores, diseñadores de políticas, partes interesadas, proveedores de servicios) desempeñan un rol participativo importante en la implementación y evaluación de la amigabilidad de un barrio o un entorno de residencia y en los requisitos para la acción comunitaria (WHO, 2007b). Así, bajo el marco de comunidades amigables y desde diversas disciplinas, se ha publicado un amplio cuerpo de literatura científica y otros informes y también literatura gris, siendo los últimos 10 años el período más prolífico, especialmente realizado en los países desarrollados. En esta línea, este post sintetiza un artículo científico (Sánchez-González, Rojo-Pérez, Rodríguez-Rodríguez, Fernández-Mayoralas, 2020) recientemente publicado en acceso libre, cuya referencia bibliográfica completa aparece en la cabecera de este post. Forma parte de un número monográfico sobre Active/Healthy Ageing and Quality of Life, del que son editoras la Dra. Maria João Forjaz y la Dra. Carmen Rodríguez-Blázquez (Centro Nacional de Epidemiología; Instituto de Salud Carlos III, CNE-ISCIII). El artículo tiene como objetivo identificar las intervenciones relacionadas con la evidencia empírica en el modelo comunidades amigables para promover el envejecimiento activo y saludable. Ninguna de las revisiones de literatura científica manejadas (Dellamora et al., 2015; Hwang, 2017; Luciano et al., 2020; Lui et al., 2009; Menec & Brown, 2018 first online; Neville et al., 2016; Neville et al., 2018; Rogelj & Bogataj, 2019; Ronzi et al., 2018; Rudnicka et al., 2020; Steels, 2015; Syed et al., 2017; Torku et al., 2019 first online; Williams-Roberts et al., 2016) cubría el objetivo de nuestro trabajo, la intervención o el diseño experimental de entornos amigables con las personas mayores. No existe consenso para definir qué se entiende por ‘intervención’, pero una intervención, en general, se diseña, ejecuta y evalúa con el propósito de mitigar o prevenir situaciones de riesgo mediante la implementación de acciones destinadas a resolver problemas específicos en diferentes niveles (individuos, grupos y comunidades). Para llevar a cabo nuestra investigación, se realizaron búsquedas bibliográficas en bases de datos electrónicas seleccionadas (Web of Science y Scopus), siguiendo una revisión sistemática basada en las directrices Preferred Reporting Items for Systematic Reviews and Meta-Analyzes (PRISMA) (Moher et al., 2009), para obtener documentos científicos publicados entre las fechas 2007 y mediados de 2020. Bajo estas directrices se hizo la selección de estudios, la evaluación de su calidad y los criterios de elegibilidad. También la declaración PRISMA juntamente con el manual Cochrane (Higgins et al., 2011) constituyeron las herramientas para evaluar la calidad de la intervención y el tipo y grado de sesgo de riesgo. Al final de este proceso de búsqueda de documentos y de evaluación de su calidad, 11 referencias fueron retenidas para hacer la revisión sistemática. En el artículo original se puede ver un diagrama de flujo que reporta información sobre las diferentes fases de la revisión sistemática, así como varias tablas que registran las características de los estudios incluidos (Sánchez-González et al., 2020). El artículo exploró la evidencia empírica de la literatura académica relacionada con las características, contenido y efectividad de las intervenciones diseñadas para mejorar los factores de riesgo ambientales y psicosociales para las personas mayores basadas en el paradigma sobre ciudades y comunidades amigables. Las intervenciones ambientales se enfocaron en reducir el riesgo y adecuar el entorno ambiental cotidiano, mientras que las psicosociales priorizaron estrategias sociales (cambios de comportamiento, promoción de la participación) y capacitación. Los autores y campos de especialización estuvieron dominados por perfiles multidisciplinares, basados en los paradigmas de comunidades amigables y de envejecimiento activo o saludable, y enfocados desde las aproximaciones teóricas de los entornos físico y social y condiciones de salud. No obstante, se resalta que uno de cada dos estudios retenido ignoró estos enfoques. La edad promedio de las personas mayores que participaron en las intervenciones fue de 76,1 años, las mujeres representaron 7 de cada 10 participantes, y 6 de cada 10 intervenciones se realizaron en Asia y Australia, siendo así que no se encontraron estudios para América Latina y el Caribe y África. Todos los estudios fueron intervenciones no farmacológicas con predominio multicomponente, seguido de investigaciones de tipo ambiental y psicológico, y casi la mitad fueron de base individual. Desde el punto de vista geográfico, la mayoría de las intervenciones se llevaron a cabo principalmente a escala urbana y metropolitana. Se siguió una metodología mixta en casi 6 de cada 10 estudios, y en menor medida se aplicaron enfoques cuantitativos o cualitativos. El diseño del estudio se basó principalmente en intervenciones no controladas, seguidas de los enfoques controlados aleatorios y no aleatorios. Además, se observó una alta proporción de estudios de baja calidad metodológica y alto riesgo de sesgo. De hecho, solo dos estudios lograron una alta calidad en la descripción de los métodos e instrumentos que sustentan sus resultados. Hallazgos relevantes mostraron que las intervenciones fueron más efectivas en ciertos dominios del paradigma de ciudades y comunidades amigables, como el transporte y la vivienda, seguidas de un incremento en la participación como consecuencia del cambio de comportamiento relacionado con el estilo de vida. Los cambios inferidos se asociaron con proporcionar información y mejorar las habilidades; modificar el acceso, las barreras, las exposiciones y las oportunidades; mejorar los servicios y el apoyo; dar continuidad y efectividad a las transformaciones en el tiempo; y modificar políticas basadas en el enfoque de abajo hacia arriba en el paradigma de ciudades y comunidades amigables. Además, las intervenciones centradas en aspectos personales y organizativos pueden tener efectos positivos a largo plazo. Sin embargo, se observaron menos cambios en las intervenciones relativas a los estilos de vida debido al impacto de factores complejos de múltiples causas. Como conclusión, el artículo destaca que la relativa efectividad en materia de salud pone en tela de juicio el diseño de intervenciones y la supuesta “amigabilidad” de determinadas comunidades. Es necesario fomentar una sólida investigación longitudinal, dirigida a proporcionar conocimientos clave para la implementación y evaluación de políticas públicas y fomentar los programas de ciudades y comunidades amigables con las personas mayores. Esta revisión sistemática evidenció la necesidad de diseñar y aplicar intervenciones en diferentes contextos geográficos, así como de realizar investigaciones que confirmen su efectividad con el fin de traducir y canalizar el conocimiento hacia el desarrollo de políticas públicas para la promoción del envejecimiento activo y saludable. Artículo en International Journal of Environment Research and Public Health
martes, 27 febrero 2024 09:04
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