La Red de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores celebra el Día Internacional de las Personas Mayores y se une a la reivindicación “Equidad digital para todas las edades”

MAITE POZO COORDINACIÓN «RED DE CIUDADES Y COMUNIDADES AMIGABLES CON LAS PERSONAS MAYORES». IMSERSO

Hoy, 1 de octubre y desde 1991, se celebra el Día Internacional de las Personas Mayores promovido por Naciones Unidas, que une a diferentes partes implicadas en todo el mundo con el fin de destacar la contribución de las personas mayores a la sociedad, sensibilizar sobre la importancia de combatir la discriminación por edad y abordar los retos que el envejecimiento demográfico nos presenta.

Este año, Naciones Unidas ha elegido el lema “Equidad digital para todas las edades”, con el objetivo de llamar la atención sobre la necesidad de que las personas mayores tengan acceso y participación significativa en el mundo digital. Una llamada de atención que es también una llamada a la acción a poner en marcha políticas adecuadas que faciliten el acceso, la alfabetización y la seguridad digital para personas de todas las edades.

Nos encontramos en un momento caracterizado por una creciente digitalización, cada vez son más los servicios que se gestionan de forma telemática, y la rápida innovación tecnológica trae cambios frecuentes en las herramientas utilizadas. La brecha digital motivada por la edad es una realidad que dificulta el acceso a servicios y recursos de distinto tipo, desde solicitar una cita médica o una cita de vacunación, hacer la compra por Internet, utilizar la banca online, comunicarse con amistades y familiares, participar en una clase virtual de gimnasia o simplemente acceder a información relevante.

En este contexto es necesario trabajar por la inclusión digital de todas las personas para evitar que la creciente digitalización se convierta en un factor más de desigualdad y exclusión, como de hecho ya está sucediendo.

Pandemia, confinamiento y brecha digital

La digitalización acelerada durante la pandemia y el confinamiento tuvieron el efecto de incorporar a las herramientas digitales de comunicación e información a muchas personas mayores que hasta entonces apenas las habían utilizado. La necesidad de contar con información relevante de manera rápida y accesible, fue determinante en esta incorporación. También, situaciones de soledad y aislamiento debido al confinamiento pudieron paliarse en cierta medida gracias a las tecnologías de la comunicación (aplicaciones, plataformas, videoconferencias…). Pero esta digitalización también ha enfatizado aun más las desigualdades existentes, esta dependencia de las tecnologías digitales durante la pandemia ha puesto el foco en la importancia de contar con políticas que promuevan la inclusión digital.

Premio Concurso de Viñetas en el Año Europeo de Envejecimiento Activo y Solidaridad Intergeneracional – 2012, organizado por el IMSERSO

En el reciente «Informe sobre brecha digital 2021» publicado por el Barómetro de Mayores UDP, se constata que aunque el uso de Internet entre las personas mayores de 65 años continua aumentando, el 40% no ha accedido nunca a Internet. Durante la pandemia “más de una cuarta parte de las personas mayores que no usan Internet aseguran que no pudieron realizar alguna de las gestiones propuestas” (gestiones sanitarias o sociales, administrativas, bancarias, compras online…).

Edadismo y brecha digital

El edadismo y determinados estereotipos sobre la vejez favorecen la brecha digital por razón de edad y la exclusión de muchas personas mayores del mundo digital. Como se explica en el informe “Edadismo y Tecnología Digital. Medidas políticas para abordar la discriminación por razón de edad como barrera para adoptar y usar la tecnología digital” elaborado en el marco del Programa “EuroAgeism”, el edadismo “es una barrera clave que afecta al diseño, la adopción y el uso de la tecnología digital”.

Este informe parte de que en el contexto de la tecnología digital, el edadismo se produce a nivel macro (diseño y política), meso (entorno social y organizativo) y micro (individuo). Estos tres niveles interactúan y se influyen mutuamente, por lo que será necesario trabajar paralelamente en todos ellos para que el impacto en la reducción de la brecha digital sea efectivo.

Considera fundamental cambiar nuestra percepción sobre “qué tecnología digital quieren y necesitan las personas mayores, cuál es su capacidad para utilizar la tecnología digital”. Es necesario escuchar a las personas mayores en el proceso de diseño y en las políticas relacionadas con la tecnología digital, para saber de primera mano qué quieren, qué necesitan y con qué capacidades cuentan, contar con su colaboración. Así mismo, sería positivo “fomentar la inclusión de las personas mayores en los contextos políticos relacionados con la tecnología digital”.

Medidas para la alfabetización digital son imprescindibles para fomentar el uso de la tecnología entre las personas mayores, pero también medidas de sensibilización para la eliminación de estereotipos, prejuicios y discriminaciones basadas en la edad, evitando poner el foco en el envejecimiento como una barrera para el uso de la tecnología digital.

Entre las prioridades políticas para la inclusión digital de las personas mayores no podemos olvidar garantizar la igualdad de acceso a bienes y servicios relacionados con la tecnología digital. Las tecnologías de la información y la comunicación deben ser accesibles y asequibles a las personas, sin olvidar las dificultades de acceso y conectividad que el medio rural tiene todavía debido a la insuficiente cobertura digital en numerosas zonas.

Así mismo, garantizar el acceso digital seguro, que proteja los derechos de las personas mayores, facilitará aprovechar el potencial de las tecnologías digitales para envejecer de forma saludable y activa, incluida su participación y contribución a la sociedad en la que viven.

Experiencias de ciudades amigables para reducir la brecha digital por edad

Mantener el contacto social y estar al corriente de lo que acontece en el mundo, así como obtener información práctica y oportuna para gestionar los asuntos cotidianos y satisfacer las necesidades personales es vital para un envejecimiento saludable y activo.

En este contexto, el lema “Equidad digital para todas las edades” adquiere especial relevancia para las ciudades y pueblos amigables con las personas mayores, son muchos los municipios que ya trabajan en la reducción de la brecha digital, en facilitar la inclusión digital, accesible y asequible a las personas mayores.

Algunos ejemplos de actuaciones en la Red de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores son:

El Ayuntamiento de Zaragoza cuenta con el proyecto “Nos gusta hablar también online” cuyo objetivo es “mejorar las capacidades cognitivas de las personas mayores, fomentar sus relaciones personales y vecinales, combatir la brecha digital y prevenir situaciones de aislamiento en casos de soledad no deseada” a través del uso las TIC. Este proyecto cuenta con la colaboración de la Universidad de Zaragoza y forma parte de la iniciativa europea denominada URBACT

El Ayuntamiento de Mataró ha trabajado durante la pandemia para que las personas de más de 60 años tuvieran la posibilidad de estar conectadas a todas las actividades realizadas en plataformas digitales, enviando información a diario por correo electrónico o WhatsApp con actividades, sesiones de gimnasia, acciones para ejercitar el cerebro… Se ha ofrecido un acompañamiento y formación individual, por teléfono y en función del soporte que cada persona tenía disponible (móvil, ordenador, tablet), habiéndose formado a más de 400 personas (79% mujeres y 21% hombres). Además, el ayuntamiento dispone del Dispositivo de Apoyo a la Tramitación Digital con otras administraciones, abierto a toda la ciudadanía. Las más demandadas por las personas mayores han sido la gestión de la App de la seguridad social y la obtención de la firma digital.

El Ayuntamiento de Ermua ha puesto en marcha un servicio de asesoramiento y formación gratuito y con cita previa, para realizar trámites digitales y telemáticos, con el objetivo de reducir la brecha digital y aumentar el número de personas con oportunidad de acceso y uso de las tecnologías (informática, Internet, certificados de seguridad y medios de acreditación, etc…). La incidencia de la brecha digital entre la población mayor fue una de las conclusiones del diagnóstico «Ermua, Ciudad Amigable con las Personas Mayores»

El Ayuntamiento de Barcelona ha desarrollado el programa “Vincles BCN», un servicio dirigido a reforzar las relaciones sociales de las personas mayores que se sienten solas y mejorar su bienestar mediante la tecnología y el soporte de equipos de dinamización social. La aplicación “Vincles” es accesible e intuitiva y facilita la creación de círculos de confianza con apoyo digital. La evaluación cualitativa de este programa a través de entrevistas a las personas usuarias refleja que el 70,5% ampliaron su red relacional de amistades y el 80% mejoró su autoestima.

Además de estos ejemplos, existen numerosas iniciativas trabajando para reducir la brecha digital y acercarnos a la inclusión digital de todas las edades. Desde la Red de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores animamos a los ayuntamientos a continuar trabajando por la inclusión digital de todas las personas independientemente de su edad, con creatividad e innovación y con la participación de las personas mayores en el diseño de las actividades.

 

“Edadismo y Tecnología Digital. Medidas políticas para abordar la discriminación por razón de edad como barrera para adoptar y usar la tecnología digital”

Ageing in the digital era – UNECE highlights key actions to ensure digital inclusion of older persons (UNECE – Comisión Económica de Naciones Unidas para Europa)

«Informe sobre brecha digital 2021» (Barómetro Mayores UDP)

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