La soledad no deseada en personas mayores: algunas propuestas desde la Red de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores

MAITE POZO COORDINACIÓN «RED DE CIUDADES Y COMUNIDADES AMIGABLES CON LAS PERSONAS MAYORES». IMSERSO

Contexto demográfico:

El envejecimiento demográfico es una tendencia mundial que en España supone, 9 millones de personas mayores de 65 años, el 19,3% de la población total (Instituto Nacional de Estadística – INE, a 1 de enero 2019). El número de personas mayores de 80 años también sigue en aumento. Las previsiones indican que en el año 2050, las personas mayores de 65 años representarán más del 30% del total de la población española (cerca de 13 millones de personas – en 40 años 1 de cada 3 españoles será mayor de 65 años). Y las personas mayores de 80 años llegarán a superar la cifra de 4 millones (lo que supondrá algo más del 30% de la población mayor). Además, más personas mayores viven en las ciudades, sin embargo, el índice de envejecimiento (la proporción de personas mayores de 65 años respecto al total) es mucho más acentuado en el mundo rural, 28,5%.

Soledad, una realidad también en aumento:

El envejecimiento de la población puede acentuar situaciones de soledad, pero existen otros factores sociales y estructurales como cambios en nuestra forma de vida, sociedades más “compartimentadas” e individualistas, ritmos de vida más acelerados, crecimiento de las ciudades y la despoblación del medio rural en España, que han contribuido al notable aumento de situaciones de soledad entre las personas mayores pero también en otros tramos de edad. Concretamente en nuestro país son ya más dos millones de personas mayores de 65 años que viven solas en España (datos del INE, abril 2019), estas cifras suponen que casi la mitad de los 4,7 millones de personas que viven solas tienen más de 65 años y la mayoría, 72%, son mujeres, frente al 28% de hombres (1.465.600 mujeres y 572.100 hombres), y de ellos, más de 850.000 tienen 80 o más años aumentando la diferencia entre hombres que viven solos y mujeres que viven solas, aumenta, el 78%, son mujeres (662.000 mujeres frente a 188.000 hombres mayores de 80 años).

Y la tendencia es que todas estas cifras vayan en aumento y cada vez más personas, también más personas mayores, vivan solas. No obstante, vivir en soledad es una realidad compleja que no se debe simplificar en base a datos cuantitativos, la soledad puede ser vivida de muchas formas y no siempre es negativa.

La soledad elegida no supone un problema, pero la soledad no deseada, no elegida, sí que tiene consecuencias negativas para la persona que la sufre. También existen personas que viven acompañadas y sin embargo se sienten solas, a menudo con un sentimiento de exclusión y de falta de conexión con lo que les rodea (sociedad, entorno, familia, lugar en el que viven…).

Por lo tanto, hablamos de la soledad como sentimiento, “me siento sola, me siento solo”, lo que es negativo para la salud física y emocional de la persona es ese sentimiento de soledad, que además es susceptible de afectar a personas de todas las edades.

El sentimiento de soledad tiene mucho que ver con la valoración que las personas hacemos de las relaciones que tenemos, con el grado de satisfacción que nuestras relaciones nos generan, y puede agudizarse con la pérdida de relaciones significativas, cuando una persona conserva relaciones pero ha perdido las más significativas e importantes para ella.

La Organización Mundial de la Salud considera la soledad no deseada una cuestión de salud pública, porque puede tener efectos importantes en la salud de las personas, entre otros, deterioro cognitivo, depresión, pérdida de movilidad, enfermedades cardiovasculares y mortalidad temprana. La soledad es un problema cuando genera aislamiento social (soledad y aislamiento social no son lo mismo) y sentimiento de soledad.

Abordar la realidad de la soledad no deseada de personas mayores, requiere un enfoque transversal, con políticas coordinadas entre distintos niveles de la administración pública (local, autonómica y estatal), organizaciones, Universidad, tejido asociativo, etc…, que trabajan por el bienestar de las personas mayores.

Requiere también de la sensibilización e implicación de la sociedad en su conjunto tanto en la detección como en la intervención y prevención de estas situaciones. Promover la sensibilización social y la transmisión de valores de inclusión y solidaridad al conjunto de la sociedad, y la idea de apoyo mutuo e interdependencia, hoy cuidamos, mañana nos cuidan. Las actividades comunitarias y culturales, creando espacios de encuentro que faciliten las relaciones, incluidas las intergeneracionales, contribuyen a esa sensibilización social y a la generación de redes.

En el ámbito de la sensibilización social es importante la forma en que comunicamos sobre la soledad, evitando estigmatizarla. La soledad es un factor social, no es una enfermedad. El trabajo con los medios de comunicación es importante en esa sensibilización.

Soledad

Es importante contar con la opinión de las propias personas mayores, colectivo heterogéneo y diverso, con necesidades y demandas, pero también con propuestas e iniciativa para paliar situaciones de soledad no deseada. Por ejemplo, una gran mayoría (alrededor del 88%) de las personas mayores desean vivir en su casa el mayor tiempo posible, por lo que el incremento y la mejora de servicios como la atención a domicilio o la teleasistencia, es una demanda de las organizaciones de mayores, o la adaptación y accesibilidad de la vivienda y del edificio en el que se encuentra es algo fundamental para la permanencia en el domicilio. Sin olvidar también los recursos personales, es necesario potenciarlos y trabajar para que las personas aprendamos a vivir en soledad.

Estas premisas, transversalidad, sensibilización y participación se dan en los procesos de las ciudades y comunidades amigables con las personas mayores, que desde el compromiso de los ayuntamientos, tienen como características principales la participación de las personas mayores y de otros agentes públicos y sociales, y un enfoque transversal que requiere de la implicación de todas las áreas municipales.

Iniciativas en la Red de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores:

En los diagnósticos y planes de acción de los municipios de la Red de Ciudades y Comunidades Amigables esta realidad no ha pasado desapercibida. En muchos de los diagnósticos y propuestas aparece la preocupación de las propias personas mayores por esta realidad que no les es ajena. Y junto con esta preocupación y demanda de actuaciones para paliarla, surgen propuestas e iniciativas interesantes, unas empiezan a dar resultados positivos y otras todavía están por evaluar, pero todas ellas nos llevan a valorar positivamente la contribución de los ayuntamientos a la puesta en marcha de iniciativas para evitar el incremento de situaciones de soledad no deseada y aislamiento social y paliar la situaciones ya existentes.

Las iniciativas giran en torno a dos objetivos principales. Por un lado la detección de personas mayores que sufren soledad no deseada, para después poder intervenir y acompañar. Y por otro lado, la prevención para evitar que se produzcan estas situaciones. Tanto para la detección y acompañamiento como para la prevención, es fundamental facilitar las relaciones sociales de proximidad, recuperando los lazos vecinales en los barrios, fomentando modelos de convivencia que faciliten el desarrollo del contacto entre las personas y entre distintas generaciones en el entorno cercano, donde viven. Los espacios públicos inclusivos donde relacionarse y las redes comunitarias contribuyen a la prevención de situaciones de soledad no deseada y también pueden facilitar la permanencia en el hogar. Redes comunitarias y vecinales que implican a una diversidad de agentes (centros de salud y atención primaria, servicios sociales, comercios, farmacias, cafeterías, asociaciones vecinales, organizaciones de mayores y de voluntariado, vecindario…)

En este contexto surgen diversidad de iniciativas de participación social, aprendizaje a lo largo de la vida, actividades de voluntariado y acompañamiento, fomento de las relaciones intergeneracionales, espacios de encuentro, espacios radiofónicos, creación de redes comunitarias… No obstante, falta todavía información, investigaciones que profundicen en el conocimiento de los motivos, datos e indicadores que tengan en cuenta la perspectiva de género y que nos permitan también conocer qué está funcionando mejor o qué es lo que no funciona, en todo el abanico de iniciativas que van surgiendo. Este conocimiento facilitará y mejorará la intervención para detectar y prevenir las situaciones de soledad no deseada. Interesante el estudio ‘La soledad en las personas mayores: prevalencia, características y estrategias de afrontamiento’ de Fundación La Caixa

A continuación se presentan doce iniciativas concretas, unas surgidas en el marco de la Red de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores, y algunas otras igualmente interesantes de otras entidades y organizaciones que también actúan contra la soledad no deseada de personas mayores.

Algunas iniciativas de localidades amigables con las personas mayores:

  • En Bilbao, el programa “Mirada Activa” impulsado por el ayuntamiento en su plan de ciudad amigable, surge ante la necesidad de detectar aquellas personas mayores que viven solas y en situación de vulnerabilidad, sin redes de apoyo, ni familiares ni sociales, que es necesario identificar para después intervenir desde los servicios sociales municipales. Para ello el ayuntamiento ha movilizado, a través de una Red Activa al colectivo de personas mayores pertenecientes a las 53 asociaciones de mayores del municipio de Bilbao, al colectivo de profesionales de otras asociaciones y a la ciudadanía en general.

  • En Zaragoza, la iniciativa “Nos gusta hablar” forma parte del plan de acción “Zaragoza Ciudad Amigable con las Personas Mayores” y tiene como objetivos contribuir a paliar estados de soledad y/o aislamiento social de personas mayores, favoreciendo la convivencia entre iguales y con otras generaciones. El proyecto consiste en la creación de  espacios “Nos Gusta Hablar” como lugar de encuentro y compañía, donde las personas mayores podrán mantener una buena conversación y reconectar cara a cara.

  • En Salamanca, el ayuntamiento ha incluido en su plan de acción la iniciativa “Salamanca Acompaña” para ayudar a las personas mayores que se encuentran en situación de soledad no deseada. Se ha diseñado un protocolo de detección por el que cualquier persona que detecte una situación de vulnerabilidad y soledad no deseada, puede ponerse en contacto con el ayuntamiento, que orientará e informará sobre los recursos disponibles, acompañando cuando sea necesario durante el proceso y haciendo posteriormente un seguimiento.

  • En Valladolid, el ayuntamiento ha impulsado el programa “escuadrones de buena vecindad”, una iniciativa que lucha contra la soledad de las personas mayores, en la que personas voluntarias, en colaboración con los servicios sociales, tejen lazos, acompañan, charlan, están pendientes de quienes viven en sus barrios…De alguna forma se recuperan costumbres y relaciones y que se van perdiendo en nuestras ciudades.

  • En Barcelona, el ayuntamiento con el apoyo de Amics de la Gent Gran desarrolla en 42 barrios el proyecto Radars, una red municipal donde los vecinos colaboran para detectar y hacer seguimiento de personas mayores que viven solas en su zona, en función de una serie de indicadores (aspecto, estado de salud o situación anímica…). Una vez detectadas estas situaciones, personas voluntarias se implican en el acompañamiento proactivo.

  • En Coslada, el ayuntamiento organiza talleres con personas mayores para fomentar el envejecimiento saludable y activo, entre ellos un taller de cine en el que un grupo de personas mayores realizó el corto «Natasha» con el objetivo de visibilizar y sensibilizar sobre la soledad no deseada de muchas personas mayores.

  • En Basauri, se ha puesto en marcha una red comunitaria de comercios, farmacias, vecinos y personal sanitario para prevenir situaciones de riesgo y soledad de personas mayores que contactará con los Servicios Sociales en caso de emergencia. Se trata de un proyecto piloto basado en la comunidad y las nuevas tecnologías.

Este año, además, destacamos la rápida respuesta de los ayuntamientos en las primeras semanas de confinamiento por la Covid-19 con iniciativas para ofrecer el apoyo necesario a las personas mayores, especialmente aquellas que viven solas. Por ejemplo:

  • En Vitoria-Gasteiz, el ayuntamiento puso en marcha el Programa «Estamos contigo» en las primeras semanas del confinamiento. Ante el cierre de actividades y centros de mayores, se reinventaron para seguir atendiendo a personas mayores en sus domicilios. Se realizan llamadas para charlar y conocer su estado y necesidades, darles pautas y recomendaciones para protegerse ante el virus y ofrecerles los apoyos necesarios.

  • El grupo motor de Durango Lagunkoia-Amigable, ha puesto en marcha “El podcast de Durango Amigable», la idea de este programa de radio surge durante el confinamiento, cuando las actividades para abordar situaciones de soledad de personas mayores tuvieron que suspenderse. Actualmente todavía son muchas las personas mayores que pasan mucho tiempo en su casa y con frecuencia las noticias que les llegan no son nada alentadoras, y este programa de radio pretende llevar noticias positivas, “que aporten y nos hagan pasar un rato agradable”.

Otras iniciativas dirigidas a evitar el aislamiento de las personas mayores y prevenir situaciones de soledad no deseada:

  • Grandes Amigos es una ONG de voluntariado que ha puesto en marcha el proyecto Grandes Vecinos con el objetivo de prevenir situaciones de soledad y aislamiento. Busca recuperar la vínculos vecinales poniendo a la personas mayores en el centro del barrio. Un proyecto que quiere ofrecer otras formas de participación ciudadana adaptadas a los nuevos ritmos de vida y que cuenta con una amplia red personas voluntarias y entidades colaboradoras.

  • La Unión Democrática de Pensionistas y Jubilados, cuenta desde hace años con el programa Voluntariado UDP, un proyecto que surge de las propias personas mayores para ayudar y acompañar a otras personas mayores que en su entorno habitual fomenta la convivencia y el bienestar. Recientemente se ha puesto en marcha el Portal del Voluntariado UDP con actividades formativas e informativas dirigidas a las personas mayores voluntarias.

Esta selección de doce iniciativas, no pretende ser una recopilación exhaustiva, simplemente ofrecer una visión positiva de que es posible intervenir para paliar esta realidad, que ideas e iniciativas no faltan. Se trata de una pequeña muestra de lo que puede hacerse cuando se unen y cooperan administraciones públicas, organizaciones y ciudadanía.

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