Longevidad, comportamiento y productos de apoyo para la autonomía y la participación

LUCÍA PÉREZ-CASTILLA PSICÓLOGA DEL CEAPAT. IMSERSO 

El envejecimiento es un fenómeno, tanto poblacional como individual, siendo la psicología una de las disciplinas que contribuyen a su estudio.

Desde esta perspectiva, los días 1 y 2 de marzo se ha llevado a cabo el Simposio Internacional “Longevidad y comportamiento: ¿Es el comportamiento un factor interviniente en la longevidad”, al que hemos tenido la oportunidad de asistir

El Simposio, organizado por la Academia de Psicología de España y la Fundación Ramón Areces, con la colaboración de la Fundación General del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, abordó cuestiones relacionadas con la influencia de diversas variables psicológicas en el proceso de envejecimiento.

Este artículo tiene como finalidad compartir algunos de los interesantes contenidos y hallazgos de investigaciones presentados en el simposio, así como exponer los principales interrogantes y reflexiones que este Simposio nos ha suscitado. Algunos de ellos están vinculados a la accesibilidad y uso de productos de apoyo, temáticas centrales del Ceapat-Imserso y del trabajo que realizamos en nuestro día a día para promover la autonomía y participación de las personas mayores y mejorar la amigabilidad de las ciudades y comunidades. 

El punto de partida que podríamos plantearnos es ¿Puede el comportamiento afectar a la longevidad?

La Directora del Simposio Rocío Fernández-Ballesteros destacó como hazaña más extraordinaria de la humanidad haber doblado durante el último siglo la esperanza de vida y además traspasar en treinta años la edad fértil, hecho que no se ha dado en ninguna otra especie.

La psicología comienza a prestar atención al fenómeno del envejecimiento avanzado el siglo XX. Actualmente, dada la evidencia acumulada en múltiples estudios, se puede afirmar que el envejecimiento depende en parte de la genética, pero en gran medida de factores ambientales y del comportamiento.

Así lo ponen de relieve diversas investigaciones llevadas a cabo en Dinamarca, Estados Unidos, Australia y España, expuestas por los ponentes.

Entre los temas abordados y su influencia en la longevidad se encuentran los estilos de vida, los factores intelectuales, el optimismo o afecto positivo, los factores de personalidad, las relaciones sociales y los estereotipos culturales.

De forma muy sintética, podemos destacar algunas ideas en relación a estos temas:

  • En estudios realizados en Dinamarca sobre familias longevas se ha encontrado que el comportamiento puede hacer variar hasta 15 años la esperanza de vida;

  • En el cuidado de la salud, si bien la atención médica es importante, es fundamental la prevención personal, que está muy ligada al comportamiento;

  • El optimismo y el afecto positivo favorece ciertas funciones físicas que optimizan el sistema inmune y cardiovascular;

  • Las relaciones sociales ejercen una gran influencia en la salud, habiéndose constatado que no disponer de una red social aumenta el desarrollo de enfermedades comunes o el riesgo de enfermedades cardiovasculares, así como disminuye el funcionamiento físico y cognitivo;

  • Los estereotipos negativos sobre la vejez influyen en los comportamientos de las personas mayores y de los demás hacia ellos;

  • Los factores de personalidad predicen comportamientos saludables, y estos se relacionan con longevidad;

  • Entre los factores de personalidad que correlacionan favorablemente con salud y longevidad se encuentran la extroversión, la amabilidad, la responsabilidad o conciencia sobre la propia salud, la estabilidad emocional y la apertura intelectual o interés en el aprendizaje y nuevas experiencias.

Sabiendo que el envejecimiento va asociado a cambios en funciones físicas, sensoriales y cognitivas y, con frecuencia, a la experiencia de limitación en la realización de actividades (relacionadas con la movilidad, el autocuidado, la comunicación, etc), acercándonos al trabajo que realizamos desde el Ceapat, podríamos preguntarnos: ¿qué influencia tiene el uso de productos de apoyo en el envejecimiento y en la longevidad?  

Para contestar esta pregunta podemos comenzar recordando que los productos o tecnología de apoyo son considerados por la OMS como elementos facilitadores de la participación de las personas en sus entornos, junto con otros factores como los servicios, sistemas y políticas o los apoyos y relaciones. 

global strategyComo subraya la Estrategia global y plan de acción sobre envejecimiento y salud (2016-2020) los entornos amigables con las personas mayores promueven la salud, eliminan barreras y proporcionan apoyo a las personas que experimentan pérdida de capacidad. De este modo, una de las acciones clave es la promoción de la autonomía, donde los productos de apoyo adquieren un papel crucial.

El término productos o tecnología de apoyo engloba un conjunto muy variado de soluciones para favorecer la autonomía de las personas en la realización de actividades. Para conocer muchas de estas opciones puede ser útil la consulta de los documentos “Haciendo  la vida más fácil” y “Lista de ayudas técnicas prioritarias” en cuya elaboración hemos participado desde el Ceapat.      

Haciendo la vida más fácilEl objetivo de “Haciendo la vida más fácil” es acercar a las personas la tecnología accesible que ayude a mejorar su vida y su autonomía. Comunicarse, cocinar, leer, tomar la medicación, asearse, oir o desplazarse son actividades esenciales para la vida diaria que no siempre resultan sencillas, sobre todo a medida que envejecemos. En este documento se puede encontrar una recopilación de algunos productos de apoyo que pueden hacernos la vida más fácil, con foco especial en aquellos más demandados por las personas mayores.

Sin duda, el uso de determinados productos de apoyo posibilita la participación en diversos ámbitos y facilita el establecimiento y mantenimiento de relaciones sociales. De este modo, teniendo en cuenta que las relaciones sociales ejercen una gran influencia sobre la salud y el envejecimiento, el uso de productos de apoyo puede convertirse en un aliado del envejecimiento y la longevidad.

Lista de ayudas técnicasLa “Lista de ayudas técnicas prioritarias” publicada por la OMS muestra una selección de 50 productos de apoyo, basada en el grado en que se necesitan y en los beneficios que reportan a sus usuarios. Este trabajo es el resultado de un proceso en el cual fueron consultados expertos, profesionales, usuarios y familiares. La OMS calcula que más de mil millones de personas en el mundo necesitan uno o más productos de apoyo. A medida que envejecemos, también en el caso de las personas con discapacidad, vamos perdiendo autonomía en diversas áreas vitales y aumenta proporcionalmente nuestra necesidad de utilizar estos productos. Como consecuencia del envejecimiento progresivo de la población mundial y del aumento de la prevalencia de las enfermedades no transmisibles se prevé que, en 2050, más de dos mil millones de personas necesitarán productos de apoyo.

Como subraya este documento es incuestionable que las tecnologías de apoyo mejoran la salud y bienestar de sus usuarios. Sin embargo, se estima que a nivel mundial sólo el 10% de las personas que los necesitan disponen de ellos. Entre los factores que se identifican como barreras en el uso de dichos productos se encuentran la escasa disponibilidad de los mismos, los costos elevados, la financiación insuficiente en muchos lugares, la falta generalizada de información y la escasez de profesionales especializados para el asesoramiento.

Claves para el asesoramiento

En nuestro contexto, varios de estos factores han sido analizados en el documento “Claves para el asesoramiento en tecnología de apoyo”, del que a continuación presentamos parte de su contenido.

De  las 10 claves analizadas, destacamos aquí tres de los aspectos esenciales que influyen en el acceso y uso de tecnología de apoyo:

  • la información,
  • las necesidades, expectativas y objetivos de la persona
  • y las relaciones y actitudes.

En este punto, podríamos formular otra pregunta: ¿qué variables psicológicas influyen en el uso de productos de apoyo?

El uso de tecnología de apoyo es, en definitiva, un comportamiento. En este sentido podemos entender que, junto con otros factores sociales y del entorno, diversas variables psicológicas inciden en el uso de tecnología de apoyo.   

  • La información sobre tecnología de apoyo resulta fundamental, ya que en muchos casos el desconocimiento de la existencia de un producto impide que la persona pueda beneficiarse de las ventajas que este podría aportar. La existencia de sistemas de información accesibles y actualizados es crucial, pero también lo es la iniciativa de la persona en la búsqueda de información. Al hilo de las exposiciones del reciente simposio recordemos las diferencias en personalidad que pueden darse entre individuos en factores como responsabilidad o conciencia sobre la propia salud y apertura intelectual o interés en el aprendizaje y nuevas experiencias.

  • Las necesidades, expectativas y objetivos de la persona constituyen otra de las piezas imprescindibles al abordar el uso de productos o tecnología de apoyo. Qué importancia otorga una persona a su autonomía depende de muchos factores entre los que destacan la edad, la personalidad, su trayectoria vital previa y sus necesidades. Las necesidades que siente una persona responden a la valoración que hace sobre la situación que vive y sus limitaciones para la realización de actividades, la previsión de una situación potencialmente mejor en cuanto al nivel de autonomía y la consideración de que es posible emprender determinadas acciones para llegar a esa situación esperada.

  • Las relaciones sociales con el círculo más cercano (familiares o amigos) así como sus actitudes resultan asimismo muy relevantes. Dichas actitudes pueden ser favorables en cuanto que promueven y fomentan la independencia y animan a la persona en la búsqueda de soluciones a través de productos de apoyo o, por el contrario, pueden convertirse en una barrera para la autonomía y participación de la persona.

De forma más global, cabría reflexionar sobre la influencia de los estereotipos sociales. A veces cómo se siente la persona que tiene limitaciones para la realización de determinadas actividades no sólo está relacionado con factores individuales o con la actitud de familiares o amigos, sino también con los estereotipos, ideas e imágenes que la sociedad maneja sobre la discapacidad, el envejecimiento o el uso de productos de apoyo.

Por este motivo, es fundamental el reconocimiento de la tecnología de apoyo en nuestra sociedad como un elemento que facilita la participación de las personas en diferentes áreas de la vida. Este proceso se retroalimenta, ya que en la medida en que en un entorno se hace habitual el uso de tecnología de apoyo y los usuarios adquieren mayor visibilidad, las actitudes de la sociedad hacia la tecnología de apoyo se hacen más favorables. De este modo, el usuario de tecnología de apoyo se convierte en promotor de cambios en la sociedad y la sociedad a partir de estos cambios ejerce una influencia más positiva hacia el uso de productos de apoyo.

En definitiva, si sabemos aprovechar nuestras oportunidades, todos desde nuestros diversos roles, con responsabilidades dentro de un ayuntamiento, o como profesionales, familiares o usuarios, podemos introducir cambios favorables en nuestros conocimientos, actitudes y comportamientos relacionados con el uso de tecnología de apoyo. Esperamos que este breve artículo contribuya en cierta medida a este objetivo.

Lucía Pérez-Castilla es psicóloga del CEAPAT – lpcastillaa@imserso.es

 

 

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