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Mejor, no me llames viejo
07 - 11 - 2022

Mejor, no me llames viejo

LOURDES BERMEJO | VICEPRESIDENTA DE GERONTOLOGÍA DE LA SOCIEDAD ESPAÑOLA DE GERIATRÍA Y GERONTOLOGÍA (SEGG) La SEGG publica una Guía para tratar la imagen de las Personas Mayores. Es frecuente escuchar a los Mayores un comentario irritado cuando escuchan la expresión “Nuestros Mayores”. “¿De quién somos? ¿Somos propiedad de alguien? ¿Tenemos que obedecer a quien lo afirma?” Esa irritación, en ocasiones, llega a ser un claro rechazo al edadismo cuando se escucha la manera de referirse a las Personas Mayores a las que, habitualmente, no se les pregunta por su opinión en estos temas. Y tienen mucho que decir sobre cómo quieren que se hable de ellas. Un ejercicio que hacer es el de imaginar qué harías si, a cualquier edad, escucharas en los medios de comunicación que se refieren a ti de una manera que te resulta prepotente, demasiado proteccionista, de una manera con la que no coincides… Por eso, en la SEGG, con la experiencia que esta Sociedad científica tiene de tratar con los Mayores tan intensamente y desde hace tantos años, hemos pensado que había que llegar también a los medios de comunicación como el canal más apropiado para que el lenguaje que define a los Mayores se transforme en un lenguaje positivo, heterogéneo y, finalmente, refleje a un grupo de población muy diverso y también cada vez más influyente. Por eso, la SEGG ha elaborado una Guía para los medios de comunicación con la que quiere contribuir a difundir una imagen positiva de las Personas Mayores que recoja, especialmente, la heterogeneidad de este grupo de edad y evite los estereotipos negativos que se atribuyen a esta franja de edad. Es evidente -los datos demográficos lo demuestran- que las Personas Mayores se han convertido en un grupo de población influyente, en un foco de atención periodística y social debido a esas razones demográficas y también sanitarias en la actualidad. El crecimiento del número de personas mayores de 60 años en todo el mundo ha conducido a la declaración del Decenio del Envejecimiento Saludable, por parte de Naciones Unidas. NU busca una concienciación y movilización de instituciones y medios de comunicación sobre las necesidades sociales y sanitarias de este grupo de población. Por otra parte, ya está aquí la silver economy o economía vinculada a las personas mayores. Eso también tiene que ver con que las nuevas generaciones de Mayores son hábiles con las nuevas tecnologías y cuando abordemos temas referentes a ellos no podemos perder de vista que las previsiones de la Unión Europea (EU) son que, para 2025, la contribución de la Silver Economy al PIB europeo se sitúe en el 32% del mismo y supondrá un 38% del empleo en la UE. 2025 está a la vuelta de la esquina. Es, por tanto, muy importante el tratamiento que los medios de comunicación otorgan a las Personas Mayores porque son un altavoz de tendencias y, a través de ellos conviene evitar estereotipos y lugares comunes que no atienden, sobre todo, a la heterogeneidad de este grupo. La “Guía de la SEGG para los Medios de Comunicación sobre el tratamiento de la información y la imagen de las personas mayores y el envejecimiento” busca sugerir a los medios algunos criterios en la información sobre las Personas Mayores que pueden resultar positivos (o al menos neutrales, dignos y realistas) para ellas, para medios y lectores. Recomendaciones que deben entenderse también, también, como un medio de hacer frente al Edadismo al que se enfrenta este grupo de población en el ámbito económico, profesional, social, institucional o sanitario. Hemos establecido ocho apartados: LAS PERSONAS MAYORES SON DIVERSAS Las Personas Mayores forman un grupo de población muy heterogéneo y esta idea debe ser el punto de partida fundamental para informar sobre ellas, teniendo en cuanta su gran diversidad intergeneracional e intrageneracional. Las personas mayores son más variadas que cualquier otro grupo de edad y, sin embargo, se las considera a todas iguales y con una imagen generalmente negativa. Hay que transmitir que una persona con 60, 70 u 80 años (o mucho más) puede llevar una vida plena y activa, teniendo mucho que aportar laboral y socialmente. Es una realidad muy distinta a la de una persona con dependencia física, deterioro cognitivo o enfermedad, independientemente de su edad. Y todo ello se suele unir en un solo bloque, como un colectivo uniforme y homogéneo, generaciones muy diversas entre sí, con estilos e historias de vida que pueden ser muy distintas, y con situaciones de salud física, mental y condiciones sociales también diversas. Es necesario atender a la diversidad, se deben construir representaciones del envejecimiento y la vejez desde la diversidad (edad, origen étnico, orientación sexual, creencias, lugar de residencia…) y mostrar al público la edad real, sin prejuicios contra la vejez. LAS PERSONAS MAYORES QUIEREN Y TIENEN DERECHO A DAR SU OPINIÓN Parece imprescindible contar con su opinión para todo aquello que repercuta en sus vidas. Se debe consultar a las Personas Mayores sobre sus necesidades, sus gustos o sus reivindicaciones, evitando hablar en su nombre sin conocer exactamente lo que opinan o quieren. Al elaborar informaciones periodísticas sobre ellas, es imprescindible conocer sus opiniones sobre cada tema; deben ser una de las principales fuentes de información (junto con los estudios y encuestas sobre ellas). Están perfectamente capacitadas para darla y tienen un discurso propio que debe ser escuchado. SON FUENTE DE MENSAJES POSITIVOS Y REALISTAS Las informaciones sobre las Personas Mayores son muy a menudo negativas y sensacionalistas: se refieren en un porcentaje muy amplio a problemas de salud, fragilidad, soledad, carga económica en las pensiones, coste sanitario… Según los estereotipos y prejuicios asociados a este grupo de edad, “son un gasto y, además, ya no aportan…”, cuando la realidad es bien distinta. Son puntales de sus familias, son motor de una economía cada vez mayor, protagonizan muchos voluntariados, practican deporte, son personas emprendedoras, continúan aprendiendo, son fuente de apoyo en la familia (hijos e hijas y nietos y nietas) y en la sociedad siempre que es necesario… Dar un discurso real ayuda al empoderamiento de las personas mayores. UTILIZAR LOS TÉRMINOS ADECUADOS: NO SON VIEJECITOS/AS, EL LENGUAJE NUNCA ES NEUTRO El lenguaje tiene una influencia determinante en conductas y creencias sociales. Y los medios son un altavoz con una influencia enorme. Por eso, es muy recomendable realizar la comunicación de estas informaciones con los términos adecuados, reales y no estereotipados. Por ejemplo, es más positivo el término Personas Mayores (que además es una denominación inclusiva). No son recomendables los términos ancianos/as, viejos/as o abuelos/as y mucho menos sus diminutivos (ancianitos/as, viejecitos/as o abuelitos/as). Ni todos las personas mayores son abuelos/as, ni todos los abuelos/as son personas mayores. Si se les pregunta a ellas, es frecuente que contesten que no les gusta el término Nuestros Mayores que indica posesión o paternalismo. Son preferibles las fórmulas “Personas Mayores” o “Adultos Mayores” de nuestra sociedad. De la misma manera hay que utilizar un lenguaje no sexista, evitando utilizar pronombres masculinos, sustituyéndolos por sustantivos genéricos, como por ejemplo sustituir el término “mayores” por “personas mayores”, evitando así el sesgo hacia un sexo o género social. UTILIZAR TÉRMINOS ADECUADOS: NO SON ASILOS La actualidad de la pandemia ha llevado a referirse a sus espacios vitales a menudo en los medios y se han convertido en lugares cotidianos en las informaciones. A este respecto, se debe tener en cuenta que se deben utilizar términos adecuados para hablar de su diversa realidad según el lugar en el que viven. El término asilo o geriátrico está obsoleto. El nombre que se debe utilizar es centro residencial o residencia y, en general, evitar referencias peyorativas o perjudiciales relativas a la edad y el envejecimiento, o el uso de un lenguaje paternalista o condescendiente. MOSTRAR IMÁGENES REALES, OBJETIVAS, DIVERSAS, POSITIVAS, ALEGRES (o al menos neutras) En los medios de comunicación se utilizan más frecuentemente imágenes tristes, dramáticas, de enfermedades o de dependencia que pueden resultar ilustrativas de algunas realidades de este colectivo pero que no representan a todas las personas mayores, ni tampoco a la mayoría del colectivo, ya que, además, estas imágenes las muestran como objeto de nuestra compasión. Es uno de los temas más importantes a la hora de difundir los mensajes relativos a las Personas Mayores. Se debe priorizar el uso de imágenes alegres, positivas, que reflejen actividades variadas y cotidianas de personas muy activas. Son más convenientes y se ajustan mejor a la realidad que viven las personas mayores. También es frecuente que se utilicen imágenes de personas mayores que no se corresponden con nuestro contexto sociocultural, sino de países del norte de Europa y conviene utilizar imágenes de nuestro propio entorno sociocultural español cada vez más pluriétnico, procurando mostrar sus rostros y primeros planos, propiciando una comprensión positiva, digna, igualitaria, no edadista y realista del envejecimiento. RESALTAR LA ECONOMÍA PLATEADA Como mencionábamos, la economía plateada ha llegado a ser ya una realidad muy influyente. La posibilidad de vivir más tiempo es un logro y un recurso valioso, también para la economía generada por más de 9 millones de personas. Es un referente cada vez más habitual en las informaciones de los diarios económicos y generales, que convierte a las Personas Mayores en actores decisivos de la economía general, y esto es algo que debe potenciarse en la comunicación transmitida por los medios. Son, por tanto, un motor activo y positivo para toda la sociedad. Son protagonistas, cada vez más habitualmente, en campañas de publicidad de productos y servicios destinados específicamente a ellas y también de productos destinados tradicionalmente para otros grupos de edad. Se han convertido en un impulso socio-económico y cobran protagonismo como trabajadores “bumerán” que regresan a las empresas, algo que puede favorecer la imagen que se transmita de ellos. Es decir, no se les puede considerar una clase pasiva, uno de los estereotipos más dañinos que afectan a su dimensión económica y productiva. También llevan a cabo acciones que no están cuantificadas económicamente, pero que generan importantes recursos a la sociedad (el cuidado de los nietos y nietas, el voluntariado social, el mentoring, etc). DAR ESPACIO A SUS REIVINDICACIONES Hemos visto en los últimos años grandes manifestaciones sobre reivindicaciones de este colectivo que ha saltado a primer plano de la actualidad. Las Personas Mayores quieren ser tratadas como personas adultas, responsables, conscientes de sus propios actos, no como menores o dependientes. Tienen sus propias reivindicaciones y quieren comunicarlas como ha sido evidente en los últimos años, con una presencia sociopolítica cada vez mayor. Es una generación muy diversa, en la que muchas personas han sufrido desigualdades y diferentes posibilidades para el desarrollo de sus vidas (la falta de escolarización, profesiones con gran esfuerzo físico y horarios muy amplios, infraviviendas…); y en la actualidad se enfrentan a la Brecha Digital, pero también a la Brecha Económica y Social, para el acceso a recursos y servicios que cubran sus necesidades. Conviene recordar que han construido la sociedad en la que vivimos y son ciudadanos de pleno derecho. “Guía de la SEGG para los Medios de Comunicación sobre el tratamiento de la información y la imagen de las personas mayores y el envejecimiento” Sociedad Española de Geriatría y Gerontología

luns, 07 novembro 2022 12:14

La imagen de las personas mayores en los medios de comunicación: El uso del lenguaje frente al edadismo
07 - 11 - 2022

La imagen de las personas mayores en los medios de comunicación: El uso del lenguaje frente al edadismo

LAURA GARCÍA PACHECO | RESPONSABLE DE COMUNICACIÓN DE LA UNIÓN DEMOCRÁTICA DE PENSIONISTAS Y JUBILADOS (UDP) La discriminación por edad se ha convertido en «una de las tres grandes formas de discriminación” de nuestra sociedad, por detrás del racismo y el sexismo. La sufren las personas mayores en su día a día y los medios de comunicación de masas fomentan falsos estereotipos y una imagen negativa del envejecimiento. A medida que vamos envejeciendo, la discriminación por edad afecta o nos afectará a todas. Y, sin embargo, a menudo es socialmente de las discriminaciones más aceptadas. La lucha contra la discriminación por edad debe ser una preocupación para todas. ¿Por qué son noticia las personas mayores? En muchas ocasiones, las personas mayores son noticia en los medios de comunicación cuando son víctimas de algún suceso, cuando se habla de soledad, de pensiones o cuando se habla sobre los avances en alguna enfermedad. Aparecen en los medios a través de imágenes y denominaciones estereotipadas y con connotaciones negativas, que no reflejan la enorme diversidad de las situaciones vitales que experimentan. Estos artículos, noticias o reportajes no suelen poner en valor el aporte que las personas mayores realizan en sus entornos sociales, en la ayuda que prestan a las familias, fundamentalmente en el cuidado de nietos y nietas o el apoyo económico que han supuesto en muchos hogares, siendo sus pensiones el sustento principal, en tiempos de dificultad. El incremento de personas longevas se presenta, cada vez más, como un problema, como una carga para la sociedad a pesar de que las organizaciones y movimientos de mayores y diversos organismos internacionales insistimos en señalar que las personas mayores no son el problema, sino parte de la solución. Que en lugar de ser una carga son, pueden ser, un recurso. Hay muchos mitos sobre las personas mayores profundamente enraizados en la sociedad y que no se corresponden con la realidad pero que encuentran difusión en nuestros medios de comunicación. Apelativos tales como viejos, ancianos, dependientes o pasivos trasladan estereotipos que se traducen en comportamientos discriminatorios que vulneran los derechos de las personas mayores. Y no solo son graves los comportamientos discriminatorios hacia ellas, sino que, estos mensajes estigmatizados, segmentados y estereotipados, son interiorizados por las propias personas mayores, llegándose a considerar a sí mismas y erróneamente como personas sin utilidad y valor, aumentando el riesgo de exclusión social. Una comunicación libre de edadismo y falsos estereotipos De esa manera, se hace necesario comunicar adecuadamente la situación de las personas mayores, mostrando las diferentes circunstancias a las que se enfrentan, vinculadas a aspectos económicos, sociales y culturales. La realidad de las personas mayores es muy diversa y requiere un conocimiento exhaustivo para no caer en la generalización y el estereotipo. La Red Mundial de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores, como proyecto promovido por la Organización Mundial de la Salud (OMS), destinado a crear entornos y servicios que promuevan y faciliten un envejecimiento activo y saludable, debe apostar por una comunicación responsable a la hora de hablar sobre las personas de mayor edad. Una comunicación responsable, que apueste por el conocimiento de las distintas realidades y circunstancias de las personas mayores, convirtiéndose en un recurso más para todos los ayuntamientos de ciudades y comunidades participantes del proyecto. Las actuales formas de comunicación, en la web 2.0 y en las redes sociales, sobre todo, deberíamos encontrar una oportunidad de profundizar en nuevos modelos de solidaridad basados menos en la emoción y más en la comprensión y el compromiso. El receptor ya no es una persona a la que hay que convencer en 20 segundos, sino que se le puede ofrecer una gran cantidad de información contrastada, que le ayude a comprender; se le puede hacer participar de la comunicación, dejarle que libremente comparta, que pregunte, que opine (sin miedo a la crítica). Es necesario llevar al convencimiento de toda la sociedad, incluidas las propias personas mayores, que envejecer no significa solo pérdidas y riesgos, sino también compensaciones y logros. Dar valor a esta etapa de la vida como un tiempo de transformación y cambio, no únicamente de acomodación. En definitiva, es fundamental ofrecer una imagen de las personas mayores como adultas competentes, preparadas, capaces de desempeñar roles útiles para la sociedad en su conjunto, frente a la imagen sesgada de un colectivo que representa una carga para la comunidad. Los medios de comunicación como constructores de la imagen social de las personas mayores y generadores de opinión pública, las administraciones públicas y las entidades sociales debemos de planificar una comunicación basada en el conocimiento objetivo de las distintas realidades y circunstancias de las personas mayores. Apostemos por una comunicación libre de estereotipos. El uso del lenguaje frente al edadismo y los estereotipos Para hacer frente al edadismo y los falsos estereotipos usemos un lenguaje inclusivo en nuestras comunicaciones, un lenguaje que sí refleje las distintas realidades y el valor de las personas mayores en nuestras sociedades. ¿Qué debemos de tener en cuenta a la hora de comunicar? ¿Qué términos son correctos? Mayores, personas mayores: son términos objetivos, en los que no hay carga ni valoraciones de ningún tipo. Personas de edad avanzada: es también un término adecuado y neutral. Adecuados pero insuficientes Jubilados/as Es un término adecuado pero insuficiente, puesto que abarca sólo a quienes han alcanzado la edad o circunstancia legal para dejar de trabajar, pero que pueden no ser necesariamente personas mayores. Abuelos/as No representa a todas las personas mayores, sino sólo a una relación de parentesco. Puede tener además connotaciones paternalistas. Solo les gusta que sus nietos y nietas sean quienes les digan “abuelas/os”. ¿Qué términos NO debemos usar? Dependientes: utilizar este término como sinónimo de personas mayores no corresponde a la realidad. Viejos, ancianos: son términos peyorativos y cargados de prejuicios, que no responden a la realidad de la mayoría de las personas mayores. Pasivos, cargas: Son personas activas. Cuando estén en situación de mayor vulnerabilidad necesitarán apoyo, pero han aportado o siguen aportando a su comunidad, entornos familiares, a la economía y a la sociedad. Uso de términos modernos y adecuados No usemos términos obsoletos como “asilos”. El término correcto es residencias o centros residenciales para personas mayores. A nivel general, recordar que menos del 5% de las personas mayores viven en centros residenciales, según el Informe envejecimiento CSIC, 2017. No referirnos en términos de propiedad No digamos “nuestras personas mayores”. Ni las personas, ni los colectivos de personas deben ser tratados en términos de propiedad. Si queremos dar un trato de proximidad, es mejor hablar de nuestro entorno o sociedad. Es mejor decir “Las personas mayores de nuestra sociedad”. Evitemos errores en el lenguaje de género No hablemos de “los mayores”, salvo que sea una noticia de “hombre mayores”. Es muy habitual que se utilice el plural masculino para referirse a un colectivo o grupo de personas. Evitemos errores en el lenguaje de género. Lo correcto es hablar nuevamente de “las personas mayores”. La lengua es un elemento cambiante que se adapta a las tendencias de la sociedad. Todas las personas expertas rechazan su estatismo, ya que fluye con los cambios de las tendencias comunicativas. Entre todos y todas podemos conseguir eliminar estas prácticas para conseguir una plena equiparación entre hombres y mujeres. No generalicemos Es mejor decir “Una parte de las personas mayores…” Algunas, parte del colectivo, un porcentaje… Resaltar los aspectos positivos, una vida llena de experiencia y no centrarse en detalles e imágenes esterotipadas. Son fuente de información a consultar Es importante darles visibilidad y que sean fuente directa de información y de opinión. Al informar de temas de salud, cuidados o dependencia, tomarles como referencia informativa y no sólo a sus cuidadores o familiares. Informar sobre ellas, con ellas. Evitar las fotografías esterotipadas Evitemos estereotipar a las personas mayores con imágenes grises, de personas tristes o enfermas. encorvadas, achacosas. Email: comunicacion@mayoresudp.org Fuentes: Guía lenguaje no sexista Tips para evitar el uso sexista del lenguaje cotidiano. OXFAM Intermón. Buen trato periodístico con las personas mayores Guía de estilo para periodistas sobre personas mayores (EAPN MADRID)

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