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Monday, 21 November 2022 10:45
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Cultura de buen trato hacia la edad
Categorías: Artículos , Respeto, inclusión y participación
Etiquetas: ciudades amigables , personas mayores , participación , respeto e inclusión , buen trato , entornos amigables , sensibilización
MARISOL TUNDIDOR GAGO JEFA DE SERVICIO DEL IMSERSO. EQUIPO DE COORDINACIÓN «RED DE CIUDADES Y COMUNIDADES AMIGABLES CON LAS PERSONAS MAYORES». La cultura de buen trato hacia las personas mayores y su reconocimiento como ciudadanía activa de pleno derecho en la construcción de una sociedad para todas las edades son dos focos básicos que iluminan y orientan nuestro trabajo en la Red de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores en España. Entendiendo buen trato como valor universal y resultado del respeto de los derechos y la dignidad de la persona, el punto de partida es plantearnos cómo quieren ser tratadas las personas. Las personas mayores nos manifiestan constantemente querer ser tratadas con respeto, equidad, afecto y comprensión, como una parte más de la ciudadanía adulta y con capacidad para tomar sus propias decisiones. Las personas cuando cumplen años, también desean y necesitan sentirse activas, útiles escuchadas, valoradas, respetadas e integradas. Buen trato es escuchar y ser escuchado Las personas mayores es un grupo de edad heterogéneo y diverso. A medida que las personas crecen en años, la capacidad de predecir su conducta simplemente por el conocimiento de la edad cronológica disminuye, dada la influencia de otras variables (sexo, nivel de formación, convivencia, profesión, entorno socio-familiar, situación económica, estado de salud…). Las generalizaciones sobre la edad son arriesgadas y peligrosas. Cada persona es única, diferente, con su propia historia de vida, necesidades, expectativas, capacidades y valores. Proyectar socialmente una imagen cargada de estereotipos y prejuicios lleva a comportamientos discriminatorios y sobreprotectores que alejan de otras generaciones y que influyen como profecía auto-cumplida en la propia forma de pensar, sentir y actuar con respecto a la edad. No hay una única forma de envejecer, no hay un único perfil de persona mayor. Buen trato es respetar la diversidad y mirar con detenimiento a cada persona La llegada de la jubilación no conlleva necesariamente la paralización de crecimiento personal, estancamiento o resistencia al cambio. Desde una perspectiva de continuidad, tampoco implica desvincularse de la sociedad. En esta etapa vital pueden aumentar las relaciones sociales, el interés por la vida y por la sociedad, las motivaciones y los espacios de aprendizaje, participación y compromiso social. El proceso de envejecimiento es una parte natural y progresiva del ciclo vital; el aumento de la longevidad, un logro social y la jubilación, una etapa activa y valiosa en la que se pueden desarrollar nuevos proyectos personales y de contribución social significativa junto al resto de generaciones. Buen trato es participación, inclusión y compromiso social Una visión realista exige no obviar factores de riesgo que pueden llevar a la disminución gradual o pérdidas de capacidad funcional (física, sensorial, cognitiva…) y a una mayor fragilidad. Junto a estos factores de riesgo biológicos, existen otros factores de riesgo psico-sociales que también pueden aumentar la vulnerabilidad, (inactividad, pobreza, aislamiento, viudedad, maltrato, soledad, institucionalización…); así como los primeros requieren principalmente de un abordaje sanitario y terapéutico, los segundos no deben medicalizarse. Desde un enfoque integral y desde la coordinación entre lo social y lo sanitario, como sociedad hemos de construir entornos acogedores y amigables, tejer redes de apoyo eficaces y dotar de oportunidades y espacios de aprendizaje a lo largo de la vida, de promoción y prevención de la salud, sin olvidar la perspectiva de género y el respeto a su intimidad e imagen. Buen trato es sensibilidad, protección, apoyo y prevención Tanto en entornos rurales como urbanos, las personas mayores valoran y solicitan que la comunidad en la que viven les faciliten entornos físicos, sociales y económicos adecuados. – Una vivienda accesible y sin barreras, un vecino que da los buenos días, una comunidad acogedora que ofrezca oportunidades de participación, un espacio donde contar e interactuar con otras personas y se les reconozca, un transporte adaptado, un periódico para ponerse al día…. – El entorno es un factor importante que determina en gran medida la salud y la calidad de vida e influye significativamente en cómo percibimos, vivimos y afrontamos el proceso de envejecimiento. Cuando el entorno es un medio hostil hay un mayor riesgo de aislamiento y de soledad no deseada. Un entorno amigable facilita la integración social, promueve espacios de comunicación y encuentro intergeneracional, es facilitador de la independencia y la competencia durante el mayor tiempo posible y cuando es necesario proporciona asistencia y protección. Buen trato es un entorno físico y social amigable
Wednesday, 23 November 2022 15:11
Mejor, no me llames viejo
Categorías: Artículos , Respeto, inclusión y participación , Comunicación e información , Sin categoría
Etiquetas: personas mayores , imserso , respeto e inclusión , buen trato , sensibilización , comunicación , segg
LOURDES BERMEJO | VICEPRESIDENTA DE GERONTOLOGÍA DE LA SOCIEDAD ESPAÑOLA DE GERIATRÍA Y GERONTOLOGÍA (SEGG) La SEGG publica una Guía para tratar la imagen de las Personas Mayores. Es frecuente escuchar a los Mayores un comentario irritado cuando escuchan la expresión “Nuestros Mayores”. “¿De quién somos? ¿Somos propiedad de alguien? ¿Tenemos que obedecer a quien lo afirma?” Esa irritación, en ocasiones, llega a ser un claro rechazo al edadismo cuando se escucha la manera de referirse a las Personas Mayores a las que, habitualmente, no se les pregunta por su opinión en estos temas. Y tienen mucho que decir sobre cómo quieren que se hable de ellas. Un ejercicio que hacer es el de imaginar qué harías si, a cualquier edad, escucharas en los medios de comunicación que se refieren a ti de una manera que te resulta prepotente, demasiado proteccionista, de una manera con la que no coincides… Por eso, en la SEGG, con la experiencia que esta Sociedad científica tiene de tratar con los Mayores tan intensamente y desde hace tantos años, hemos pensado que había que llegar también a los medios de comunicación como el canal más apropiado para que el lenguaje que define a los Mayores se transforme en un lenguaje positivo, heterogéneo y, finalmente, refleje a un grupo de población muy diverso y también cada vez más influyente. Por eso, la SEGG ha elaborado una Guía para los medios de comunicación con la que quiere contribuir a difundir una imagen positiva de las Personas Mayores que recoja, especialmente, la heterogeneidad de este grupo de edad y evite los estereotipos negativos que se atribuyen a esta franja de edad. Es evidente -los datos demográficos lo demuestran- que las Personas Mayores se han convertido en un grupo de población influyente, en un foco de atención periodística y social debido a esas razones demográficas y también sanitarias en la actualidad. El crecimiento del número de personas mayores de 60 años en todo el mundo ha conducido a la declaración del Decenio del Envejecimiento Saludable, por parte de Naciones Unidas. NU busca una concienciación y movilización de instituciones y medios de comunicación sobre las necesidades sociales y sanitarias de este grupo de población. Por otra parte, ya está aquí la silver economy o economía vinculada a las personas mayores. Eso también tiene que ver con que las nuevas generaciones de Mayores son hábiles con las nuevas tecnologías y cuando abordemos temas referentes a ellos no podemos perder de vista que las previsiones de la Unión Europea (EU) son que, para 2025, la contribución de la Silver Economy al PIB europeo se sitúe en el 32% del mismo y supondrá un 38% del empleo en la UE. 2025 está a la vuelta de la esquina. Es, por tanto, muy importante el tratamiento que los medios de comunicación otorgan a las Personas Mayores porque son un altavoz de tendencias y, a través de ellos conviene evitar estereotipos y lugares comunes que no atienden, sobre todo, a la heterogeneidad de este grupo. La “Guía de la SEGG para los Medios de Comunicación sobre el tratamiento de la información y la imagen de las personas mayores y el envejecimiento” busca sugerir a los medios algunos criterios en la información sobre las Personas Mayores que pueden resultar positivos (o al menos neutrales, dignos y realistas) para ellas, para medios y lectores. Recomendaciones que deben entenderse también, también, como un medio de hacer frente al Edadismo al que se enfrenta este grupo de población en el ámbito económico, profesional, social, institucional o sanitario. Hemos establecido ocho apartados: LAS PERSONAS MAYORES SON DIVERSAS Las Personas Mayores forman un grupo de población muy heterogéneo y esta idea debe ser el punto de partida fundamental para informar sobre ellas, teniendo en cuanta su gran diversidad intergeneracional e intrageneracional. Las personas mayores son más variadas que cualquier otro grupo de edad y, sin embargo, se las considera a todas iguales y con una imagen generalmente negativa. Hay que transmitir que una persona con 60, 70 u 80 años (o mucho más) puede llevar una vida plena y activa, teniendo mucho que aportar laboral y socialmente. Es una realidad muy distinta a la de una persona con dependencia física, deterioro cognitivo o enfermedad, independientemente de su edad. Y todo ello se suele unir en un solo bloque, como un colectivo uniforme y homogéneo, generaciones muy diversas entre sí, con estilos e historias de vida que pueden ser muy distintas, y con situaciones de salud física, mental y condiciones sociales también diversas. Es necesario atender a la diversidad, se deben construir representaciones del envejecimiento y la vejez desde la diversidad (edad, origen étnico, orientación sexual, creencias, lugar de residencia…) y mostrar al público la edad real, sin prejuicios contra la vejez. LAS PERSONAS MAYORES QUIEREN Y TIENEN DERECHO A DAR SU OPINIÓN Parece imprescindible contar con su opinión para todo aquello que repercuta en sus vidas. Se debe consultar a las Personas Mayores sobre sus necesidades, sus gustos o sus reivindicaciones, evitando hablar en su nombre sin conocer exactamente lo que opinan o quieren. Al elaborar informaciones periodísticas sobre ellas, es imprescindible conocer sus opiniones sobre cada tema; deben ser una de las principales fuentes de información (junto con los estudios y encuestas sobre ellas). Están perfectamente capacitadas para darla y tienen un discurso propio que debe ser escuchado. SON FUENTE DE MENSAJES POSITIVOS Y REALISTAS Las informaciones sobre las Personas Mayores son muy a menudo negativas y sensacionalistas: se refieren en un porcentaje muy amplio a problemas de salud, fragilidad, soledad, carga económica en las pensiones, coste sanitario… Según los estereotipos y prejuicios asociados a este grupo de edad, “son un gasto y, además, ya no aportan…”, cuando la realidad es bien distinta. Son puntales de sus familias, son motor de una economía cada vez mayor, protagonizan muchos voluntariados, practican deporte, son personas emprendedoras, continúan aprendiendo, son fuente de apoyo en la familia (hijos e hijas y nietos y nietas) y en la sociedad siempre que es necesario… Dar un discurso real ayuda al empoderamiento de las personas mayores. UTILIZAR LOS TÉRMINOS ADECUADOS: NO SON VIEJECITOS/AS, EL LENGUAJE NUNCA ES NEUTRO El lenguaje tiene una influencia determinante en conductas y creencias sociales. Y los medios son un altavoz con una influencia enorme. Por eso, es muy recomendable realizar la comunicación de estas informaciones con los términos adecuados, reales y no estereotipados. Por ejemplo, es más positivo el término Personas Mayores (que además es una denominación inclusiva). No son recomendables los términos ancianos/as, viejos/as o abuelos/as y mucho menos sus diminutivos (ancianitos/as, viejecitos/as o abuelitos/as). Ni todos las personas mayores son abuelos/as, ni todos los abuelos/as son personas mayores. Si se les pregunta a ellas, es frecuente que contesten que no les gusta el término Nuestros Mayores que indica posesión o paternalismo. Son preferibles las fórmulas “Personas Mayores” o “Adultos Mayores” de nuestra sociedad. De la misma manera hay que utilizar un lenguaje no sexista, evitando utilizar pronombres masculinos, sustituyéndolos por sustantivos genéricos, como por ejemplo sustituir el término “mayores” por “personas mayores”, evitando así el sesgo hacia un sexo o género social. UTILIZAR TÉRMINOS ADECUADOS: NO SON ASILOS La actualidad de la pandemia ha llevado a referirse a sus espacios vitales a menudo en los medios y se han convertido en lugares cotidianos en las informaciones. A este respecto, se debe tener en cuenta que se deben utilizar términos adecuados para hablar de su diversa realidad según el lugar en el que viven. El término asilo o geriátrico está obsoleto. El nombre que se debe utilizar es centro residencial o residencia y, en general, evitar referencias peyorativas o perjudiciales relativas a la edad y el envejecimiento, o el uso de un lenguaje paternalista o condescendiente. MOSTRAR IMÁGENES REALES, OBJETIVAS, DIVERSAS, POSITIVAS, ALEGRES (o al menos neutras) En los medios de comunicación se utilizan más frecuentemente imágenes tristes, dramáticas, de enfermedades o de dependencia que pueden resultar ilustrativas de algunas realidades de este colectivo pero que no representan a todas las personas mayores, ni tampoco a la mayoría del colectivo, ya que, además, estas imágenes las muestran como objeto de nuestra compasión. Es uno de los temas más importantes a la hora de difundir los mensajes relativos a las Personas Mayores. Se debe priorizar el uso de imágenes alegres, positivas, que reflejen actividades variadas y cotidianas de personas muy activas. Son más convenientes y se ajustan mejor a la realidad que viven las personas mayores. También es frecuente que se utilicen imágenes de personas mayores que no se corresponden con nuestro contexto sociocultural, sino de países del norte de Europa y conviene utilizar imágenes de nuestro propio entorno sociocultural español cada vez más pluriétnico, procurando mostrar sus rostros y primeros planos, propiciando una comprensión positiva, digna, igualitaria, no edadista y realista del envejecimiento. RESALTAR LA ECONOMÍA PLATEADA Como mencionábamos, la economía plateada ha llegado a ser ya una realidad muy influyente. La posibilidad de vivir más tiempo es un logro y un recurso valioso, también para la economía generada por más de 9 millones de personas. Es un referente cada vez más habitual en las informaciones de los diarios económicos y generales, que convierte a las Personas Mayores en actores decisivos de la economía general, y esto es algo que debe potenciarse en la comunicación transmitida por los medios. Son, por tanto, un motor activo y positivo para toda la sociedad. Son protagonistas, cada vez más habitualmente, en campañas de publicidad de productos y servicios destinados específicamente a ellas y también de productos destinados tradicionalmente para otros grupos de edad. Se han convertido en un impulso socio-económico y cobran protagonismo como trabajadores “bumerán” que regresan a las empresas, algo que puede favorecer la imagen que se transmita de ellos. Es decir, no se les puede considerar una clase pasiva, uno de los estereotipos más dañinos que afectan a su dimensión económica y productiva. También llevan a cabo acciones que no están cuantificadas económicamente, pero que generan importantes recursos a la sociedad (el cuidado de los nietos y nietas, el voluntariado social, el mentoring, etc). DAR ESPACIO A SUS REIVINDICACIONES Hemos visto en los últimos años grandes manifestaciones sobre reivindicaciones de este colectivo que ha saltado a primer plano de la actualidad. Las Personas Mayores quieren ser tratadas como personas adultas, responsables, conscientes de sus propios actos, no como menores o dependientes. Tienen sus propias reivindicaciones y quieren comunicarlas como ha sido evidente en los últimos años, con una presencia sociopolítica cada vez mayor. Es una generación muy diversa, en la que muchas personas han sufrido desigualdades y diferentes posibilidades para el desarrollo de sus vidas (la falta de escolarización, profesiones con gran esfuerzo físico y horarios muy amplios, infraviviendas…); y en la actualidad se enfrentan a la Brecha Digital, pero también a la Brecha Económica y Social, para el acceso a recursos y servicios que cubran sus necesidades. Conviene recordar que han construido la sociedad en la que vivimos y son ciudadanos de pleno derecho. “Guía de la SEGG para los Medios de Comunicación sobre el tratamiento de la información y la imagen de las personas mayores y el envejecimiento” Sociedad Española de Geriatría y Gerontología
Monday, 07 November 2022 12:14
Un mundo para todas las edades: únete a la campaña mundial contra el edadismo
Categorías: Artículos , Respeto, inclusión y participación
Etiquetas: ciudades amigables , envejecimiento saludable , personas mayores , respeto e inclusión , sensibilización , edadismo , oms , relaciones intergeneracionales
VÂNIA DE LA FUENTE-NÚÑEZ | CO-AUTORA DEL INFORME MUNDIAL SOBRE EL EDADISMO Y RESPONSABLE TÉCNICO. UNIDAD DE CAMBIO DEMOGRÁFICO Y ENVEJECIMIENTO SALUDABLE. ORGANIZACIÓN MUNDIAL DE LA SALUD ¿Alguna vez has recibido un trato diferente a causa de tu edad? Es muy probable que tu respuesta sea afirmativa. La edad es usada con frecuencia como instrumento de categorización, condicionando nuestras interacciones personales, nuestras percepciones sobre nosotros mismos y las oportunidades o desventajas que disfrutamos o padecemos en términos de acceso a empleo, servicios de salud, plataformas políticas y una larga lista de etcéteras. Según el Informe mundial sobre el edadismo, publicado el 18 de marzo de 2021, la mitad de la población mundial es edadista contra las personas mayores y, en Europa, el edadismo es más frecuente hacia los jóvenes que hacia otros grupos de edad. El edadismo nos afecta a todos a lo largo de la vida. A partir de los cuatro años interiorizamos los estereotipos relativos a la edad existentes en nuestra cultura y éstos empiezan a guiar, de forma consciente o inconsciente, nuestros sentimientos y nuestra conducta hacia las personas de edades diferentes. Estos estereotipos también influyen en la forma en que nos comportamos y en lo que pensamos sobre nosotros mismos como miembros de un grupo etario determinado. El edadismo puede cohibirnos a adoptar ciertos roles estereotipados para edades diferentes a la nuestra. Por ejemplo, podemos ser reticentes a compartir nuestras ideas en una mesa de reunión cuando somos jóvenes porque hemos interiorizado la idea de que una persona joven no tiene nada que aportar. Por otro lado, podemos interiorizar la idea de que a partir de una edad no tenemos la capacidad para aprender, y no perseguir nuestros sueños de aprender a tocar un instrumento o incrementar nuestra formación durante la jubilación. El edadismo también está muy presente en las instituciones. Buscamos un empleo y se nos deniega porque se nos considera demasiado jóvenes o demasiado mayores; vamos al médico y no nos dan acceso a un tratamiento médico en base a nuestra edad, independientemente de nuestra capacidad intrínseca; vamos al banco y nos dicen que no se conceden préstamos a partir de una edad; intentamos iniciar un movimiento político y se nos niega la voz porque se considera inmadura para poder liderar. En muchos casos, ni siquiera nos percatamos de la existencia de edadismo en nuestras instituciones porque las normas, reglas y prácticas establecidas se han aplicado durante tanto tiempo sin ser cuestionadas, que no conseguimos ver la discriminación inherente a las mismas. Estas barreras sistemáticas limitan nuestro potencial y nuestro acceso a los recursos y tienen un impacto muy negativo en nuestra salud y bienestar. El edadismo está asociado a una mortalidad precoz, una peor salud física y mental, una menor calidad de vida y un mayor riesgo de aislamiento social y de soledad cuando somos mayores. Además, el edadismo tiene un alto coste económico para las personas y la sociedad. Según una estimación reciente, en los Estados Unidos de América, el edadismo genera anualmente costes adicionales por valor de US$ 63 millones para tratar una amplia gama de problemas de salud. En conjunto, representa uno de cada siete dólares gastados en las ocho enfermedades más prevalentes en los estadounidenses mayores de 60 años. La buena noticia es que podemos hacer algo para combatir el edadismo. Como indica el Informe mundial sobre el edadismo, tres estrategias son eficaces para reducirlo o eliminarlo. En primer lugar, podemos promover el desarrollo e implementación de medidas políticas y legislativas para hacer frente a la discriminación y la desigualdad por motivos de edad y proteger los derechos humanos de todos. Para asegurar su implementación efectiva, es importante que se establezcan mecanismos que permitan la aplicación y supervisión de dichas medidas a través de instituciones de defensa de los derechos humanos individuales y sociales y tribunales de justicia. En segundo lugar, podemos organizar actividades educativas que mejoren la empatía y ayuden a disipar conceptos erróneos sobre los diferentes grupos de edad. Las intervenciones educativas pueden ser múltiples e interdisciplinarias: manuales que transmiten información, conocimientos y habilidades, actividades de concienciación mediante juegos de rol, simulaciones y recursos de la realidad virtual, etc. Además, las actividades educativas se pueden incluir en todos los niveles educativos, desde primaria hasta la universidad y también en programas de formación continuada, tanto a nivel formal como no formal. Por último, podemos fomentar y participar en actividades intergeneracionales que reúnan a jóvenes y mayores, ya que éstas ayudan a reducir los prejuicios y estereotipos intergrupales. Para asegurar el éxito de dichas actividades es importante asegurar que ambos grupos tengan el mismo estatus y trabajen juntos hacia objetivos comunes (por ejemplo, pintar un cuadro, compartir historias). Es hora de decir no al edadismo. Es hora de crear juntos un mundo para todas las edades. Para ello debemos invertir en las tres estrategias que previenen y combaten el edadismo ya que están basadas en pruebas científicas. Debemos mejorar también la investigación en este campo para comprender mejor el edadismo, su impacto en los jóvenes y en las personas mayores y la manera de reducirlo. Es necesario recopilar datos en todos los países, utilizando escalas de medición del edadismo válidas y fiables. Y debemos unirnos al movimiento para cambiar el discurso sobre la edad y el envejecimiento. Todos podemos contribuir a eliminar el edadismo. Al unirnos en una amplia coalición podemos generar conversaciones para sensibilizar a la población y cambiar el discurso negativo actual. El 18 de marzo de 2021 se lanzó el primer Informe mundial sobre el edadismo, definiendo un camino a seguir para construir juntos un mundo para todas las edades. Dicho informe fue elaborado por la Organización Mundial de la Salud en colaboración con la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas y el Fondo de Población de las Naciones Unidas. El informe señala el papel que pueden desempeñar los gobiernos, los organismos de las Naciones Unidas, las organizaciones de desarrollo, las organizaciones de la sociedad civil, el sector privado, y las instituciones académicas y de investigación en la lucha contra el edadismo. No podemos olvidar que cada uno de nosotros puede ser parte activa del cambio. Además del Informe mundial sobre el edadismo, se ha elaborado un kit de herramientas para ayudar a organizar eventos, generar conversaciones sobre el edadismo en nuestros hogares, trabajos y escuelas, y para difundir el mensaje más allá de nuestro contexto inmediato aprovechando el alcance de las redes sociales. Tanto el informe como el kit de herramientas forman parte integral de la Campaña mundial contra el edadismo. Informe mundial sobre el edadismo en español Informe completo Kit de herramientas Otros recursos de la Campaña mundial contra el edadismo
Wednesday, 09 October 2024 12:13
Entornos amigables y solidarios con las demencias
Categorías: Artículos , Respeto, inclusión y participación
Etiquetas: ciudades amigables , personas mayores , respeto e inclusión , sensibilización , alzheimer , demencias , entornosamigables
COMITÉ DE GESTIÓN DEL CONOCIMIENTO E INNOVACIÓN | CONFEDERACIÒN ESPAÑOLA DE ALZHEIMER (CEAFA) Las demencias son patologías ligadas generalmente al envejecimiento que aumentan en personas mayores de 65 años, siendo la prevalencia de un 7% de la población y próxima al 50% en personas mayores de 85 años. Si bien es cierto que, aunque uno de los principales factores de riesgo es el envejecimiento no debemos olvidar a ese 9% de la población que tiene menos de 65 años y que ha sido diagnosticada con algún tipo de demencia, gracias a un diagnóstico precoz. En la actualidad, en España, la cifra de personas afectadas por la enfermedad de Alzheimer es de aproximadamente 1.200.000 personas, cifra que se aproxima a los 5.000.000 si contamos con la familia, principales proveedores de los cuidados de estas personas. Estas cifras nos hacen pensar que la sociedad, las Instituciones, las asociaciones, los profesionales sanitarios deben adaptarse e implicarse en mejorar la calidad de vida de las personas afectadas por la enfermedad, tanto de quien la padece como de sus familiares cuidadores, evitando de esta manera la exclusión social y la estigmatización provocada por la falta de información y conocimiento sobre las demencias. Las demencias en general y en particular el Alzheimer conllevan un deterioro cognitivo que afecta en la realización de numerosas actividades de la vida diaria debido a la alteración de diversas funciones cognitivas como la percepción, la memoria, la atención, la comprensión, el lenguaje y la orientación entre otras. Este deterioro se irá incrementando conforme avance la enfermedad y el nivel de dependencia de la persona cada vez será mayor respecto a la persona cuidadora. En las fases iniciales de la enfermedad, la supervisión por parte de la familia se hará solo para realizar tareas complejas, pero entre esa fase inicial y la fase más aguda de la enfermedad es cuando se producen una serie de situaciones que comprometen a la persona afectada, a su familia y al entorno social. Es fundamental concienciar y sensibilizar a la población sobre las demencias, de esta manera, conseguiremos su colaboración, ayuda y empatía con la realidad que viven las familias afectadas por la enfermedad y contribuiremos a normalizar la convivencia. Para conseguir ese compromiso social tan necesario es prioritario hacer difusión sobre las demencias, y proporcionar conocimientos sobre detección y actuación para identificar los síntomas iniciales de demencia y de esta manera colaborar en el diagnóstico temprano de las demencias y la forma en la que podemos ayudar a una persona con deterioro cognitivo o algún tipo de demencia en los diferentes entornos en los que como sociedad nos desenvolvemos como el comercio, el transporte, los centros sanitarios, el entorno vecinal, etc. Las personas mayores son consumidoras habituales del pequeño comercio, y muchos de ellos presentan diferentes dificultades a la hora de realizar la compra. En el caso de las personas con demencia en fases iniciales es fundamental que los comerciantes les hagan sentirse cómodos y apoyados en todo el trámite de la compra. Para ello, es necesario conocer qué tipo de situaciones pueden producirse y cómo deben resolverlas. El entorno vecinal es otro elemento clave para evitar la exclusión social de las familias afectadas por las demencias. Es importante que las personas que conviven en ese entorno cercano empaticen, conecten con la persona afectada y la vean más allá de lo que es la enfermedad, como la persona que es. La demencia, al inicio de la enfermedad, no representa un obstáculo para continuar haciendo las cosas que se hacían anteriormente, por lo que no debemos ser nosotros quienes excluyamos a la familia de dicho entorno. El transporte es otro entorno que forma parte del día a día de la sociedad. Por esta razón las empresas de transporte y sus responsables deben conocer la problemática que tienen las personas con demencia y las posibles situaciones con las que se pueden encontrar cuando una persona con demencia accede al mismo. La dificultad en el acceso, la realización del pago, el trance de no recordar la parada en la que deben bajarse, e incluso la propia desorientación que pueden tener en las propias instalaciones del medio de transporte. En cuanto a los centros sanitarios y hospitales es necesario dar un paso más en la atención y que se refleje en el trato hacia las personas con demencia y sus familiares generando entornos amigables y solidarios con ellas que les sean agradables y eviten el malestar, estrés y ansiedad. En este punto es importante destacar que la atención debe efectuarse al binomio (paciente-cuidador) considerándolos como un núcleo ofreciéndoles tranquilidad y confianza y una respuesta adecuada para ambos. Como sociedad no debemos olvidar que las personas con demencia representan un colectivo vulnerable y más expuesto a abusos y posibles malos tratos tanto físicos como psicológicos. Por ello, es labor de los profesionales de la salud, los servicios sociales y la sociedad en general actuar frente al maltrato. Ante el maltrato actúa y llama al 112. Sinergias entre los entornos amigables La Organización Mundial de la Salud, señala que las ciudades y comunidades amigables deben garantizar que las personas mayores, especialmente aquellas pertenecientes a colectivos vulnerables, entre ellos las personas con demencia, están en el centro de sus políticas y se cuenta con su participación en el diseño de actuaciones y medidas concretas. La OMS promueve la colaboración entre entornos amigables con las demencias y los entornos amigables con las personas mayores. Un ejemplo es el webinar titulado “Trabajando en las comunidades para las personas más vulnerables: ¿qué puede aprender la Red de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores del Movimiento Amigable con la Demencia?”, no siempre un entorno amigable con las personas mayores es amigable con las demencias, pero hay que seguir trabajando para que lo sea. La Red de Entidades Solidarias con el Alzheimer y la Red de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores tienen muchos ayuntamientos en común, y ambas redes cuentan con la participación de las personas a quienes se dirigen las políticas, las mejoras y las actuaciones. Estas sinergias y la colaboración pueden contribuir a aumentar el impacto de ambas redes, especialmente en el ámbito de la sensibilización y concienciación de la sociedad, objetivo principal de la campaña “Entornos Amigables y Solidarios con las Demencias” de la Confederación Española de Alzheimer (CEAFA). Más información en nuestra Web: Entidades amigables y solidarias con las demencias – CEAFA
Monday, 07 November 2022 12:18
La soledad no deseada en personas mayores: algunas propuestas desde la Red de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores
Categorías: Artículos , Respeto, inclusión y participación
Etiquetas: ciudades amigables , personas mayores , respeto e inclusión , sensibilización , soledad no deseada
MAITE POZO | COORDINACIÓN «RED DE CIUDADES Y COMUNIDADES AMIGABLES CON LAS PERSONAS MAYORES». IMSERSO Contexto demográfico El envejecimiento demográfico es una tendencia mundial que en España supone, 9 millones de personas mayores de 65 años, el 19,3% de la población total (Instituto Nacional de Estadística – INE, a 1 de enero 2019). El número de personas mayores de 80 años también sigue en aumento. Las previsiones indican que en el año 2050, las personas mayores de 65 años representarán más del 30% del total de la población española (cerca de 13 millones de personas – en 40 años 1 de cada 3 españoles será mayor de 65 años). Y las personas mayores de 80 años llegarán a superar la cifra de 4 millones (lo que supondrá algo más del 30% de la población mayor). Además, más personas mayores viven en las ciudades, sin embargo, el índice de envejecimiento (la proporción de personas mayores de 65 años respecto al total) es mucho más acentuado en el mundo rural, 28,5%. Soledad, una realidad también en aumento El envejecimiento de la población puede acentuar situaciones de soledad, pero existen otros factores sociales y estructurales como cambios en nuestra forma de vida, sociedades más “compartimentadas” e individualistas, ritmos de vida más acelerados, crecimiento de las ciudades y la despoblación del medio rural en España, que han contribuido al notable aumento de situaciones de soledad entre las personas mayores pero también en otros tramos de edad. Concretamente en nuestro país son ya más dos millones de personas mayores de 65 años que viven solas en España (datos del INE, abril 2019), estas cifras suponen que casi la mitad de los 4,7 millones de personas que viven solas tienen más de 65 años y la mayoría, 72%, son mujeres, frente al 28% de hombres (1.465.600 mujeres y 572.100 hombres), y de ellos, más de 850.000 tienen 80 o más años aumentando la diferencia entre hombres que viven solos y mujeres que viven solas, aumenta, el 78%, son mujeres (662.000 mujeres frente a 188.000 hombres mayores de 80 años). Y la tendencia es que todas estas cifras vayan en aumento y cada vez más personas, también más personas mayores, vivan solas. No obstante, vivir en soledad es una realidad compleja que no se debe simplificar en base a datos cuantitativos, la soledad puede ser vivida de muchas formas y no siempre es negativa. La soledad elegida no supone un problema, pero la soledad no deseada, no elegida, sí que tiene consecuencias negativas para la persona que la sufre. También existen personas que viven acompañadas y sin embargo se sienten solas, a menudo con un sentimiento de exclusión y de falta de conexión con lo que les rodea (sociedad, entorno, familia, lugar en el que viven…). Por lo tanto, hablamos de la soledad como sentimiento, “me siento sola, me siento solo”, lo que es negativo para la salud física y emocional de la persona es ese sentimiento de soledad, que además es susceptible de afectar a personas de todas las edades. El sentimiento de soledad tiene mucho que ver con la valoración que las personas hacemos de las relaciones que tenemos, con el grado de satisfacción que nuestras relaciones nos generan, y puede agudizarse con la pérdida de relaciones significativas, cuando una persona conserva relaciones pero ha perdido las más significativas e importantes para ella. La Organización Mundial de la Salud considera la soledad no deseada una cuestión de salud pública, porque puede tener efectos importantes en la salud de las personas, entre otros, deterioro cognitivo, depresión, pérdida de movilidad, enfermedades cardiovasculares y mortalidad temprana. La soledad es un problema cuando genera aislamiento social (soledad y aislamiento social no son lo mismo) y sentimiento de soledad. Abordar la realidad de la soledad no deseada de personas mayores, requiere un enfoque transversal, con políticas coordinadas entre distintos niveles de la administración pública (local, autonómica y estatal), organizaciones, Universidad, tejido asociativo, etc…, que trabajan por el bienestar de las personas mayores. Requiere también de la sensibilización e implicación de la sociedad en su conjunto tanto en la detección como en la intervención y prevención de estas situaciones. Promover la sensibilización social y la transmisión de valores de inclusión y solidaridad al conjunto de la sociedad, y la idea de apoyo mutuo e interdependencia, hoy cuidamos, mañana nos cuidan. Las actividades comunitarias y culturales, creando espacios de encuentro que faciliten las relaciones, incluidas las intergeneracionales, contribuyen a esa sensibilización social y a la generación de redes. En el ámbito de la sensibilización social es importante la forma en que comunicamos sobre la soledad, evitando estigmatizarla. La soledad es un factor social, no es una enfermedad. El trabajo con los medios de comunicación es importante en esa sensibilización. Es importante contar con la opinión de las propias personas mayores, colectivo heterogéneo y diverso, con necesidades y demandas, pero también con propuestas e iniciativa para paliar situaciones de soledad no deseada. Por ejemplo, una gran mayoría (alrededor del 88%) de las personas mayores desean vivir en su casa el mayor tiempo posible, por lo que el incremento y la mejora de servicios como la atención a domicilio o la teleasistencia, es una demanda de las organizaciones de mayores, o la adaptación y accesibilidad de la vivienda y del edificio en el que se encuentra es algo fundamental para la permanencia en el domicilio. Sin olvidar también los recursos personales, es necesario potenciarlos y trabajar para que las personas aprendamos a vivir en soledad. Estas premisas, transversalidad, sensibilización y participación se dan en los procesos de las ciudades y comunidades amigables con las personas mayores, que desde el compromiso de los ayuntamientos, tienen como características principales la participación de las personas mayores y de otros agentes públicos y sociales, y un enfoque transversal que requiere de la implicación de todas las áreas municipales. Iniciativas en la Red de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores En los diagnósticos y planes de acción de los municipios de la Red de Ciudades y Comunidades Amigables esta realidad no ha pasado desapercibida. En muchos de los diagnósticos y propuestas aparece la preocupación de las propias personas mayores por esta realidad que no les es ajena. Y junto con esta preocupación y demanda de actuaciones para paliarla, surgen propuestas e iniciativas interesantes, unas empiezan a dar resultados positivos y otras todavía están por evaluar, pero todas ellas nos llevan a valorar positivamente la contribución de los ayuntamientos a la puesta en marcha de iniciativas para evitar el incremento de situaciones de soledad no deseada y aislamiento social y paliar la situaciones ya existentes. Las iniciativas giran en torno a dos objetivos principales. Por un lado la detección de personas mayores que sufren soledad no deseada, para después poder intervenir y acompañar. Y por otro lado, la prevención para evitar que se produzcan estas situaciones. Tanto para la detección y acompañamiento como para la prevención, es fundamental facilitar las relaciones sociales de proximidad, recuperando los lazos vecinales en los barrios, fomentando modelos de convivencia que faciliten el desarrollo del contacto entre las personas y entre distintas generaciones en el entorno cercano, donde viven. Los espacios públicos inclusivos donde relacionarse y las redes comunitarias contribuyen a la prevención de situaciones de soledad no deseada y también pueden facilitar la permanencia en el hogar. Redes comunitarias y vecinales que implican a una diversidad de agentes (centros de salud y atención primaria, servicios sociales, comercios, farmacias, cafeterías, asociaciones vecinales, organizaciones de mayores y de voluntariado, vecindario…) En este contexto surgen diversidad de iniciativas de participación social, aprendizaje a lo largo de la vida, actividades de voluntariado y acompañamiento, fomento de las relaciones intergeneracionales, espacios de encuentro, espacios radiofónicos, creación de redes comunitarias… No obstante, falta todavía información, investigaciones que profundicen en el conocimiento de los motivos, datos e indicadores que tengan en cuenta la perspectiva de género y que nos permitan también conocer qué está funcionando mejor o qué es lo que no funciona, en todo el abanico de iniciativas que van surgiendo. Este conocimiento facilitará y mejorará la intervención para detectar y prevenir las situaciones de soledad no deseada. Interesante el estudio ‘La soledad en las personas mayores: prevalencia, características y estrategias de afrontamiento’ de Fundación La Caixa A continuación se presentan doce iniciativas concretas, unas surgidas en el marco de la Red de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores, y algunas otras igualmente interesantes de otras entidades y organizaciones que también actúan contra la soledad no deseada de personas mayores. Algunas iniciativas de localidades amigables con las personas mayores: En Bilbao, el programa “Mirada Activa” impulsado por el ayuntamiento en su plan de ciudad amigable, surge ante la necesidad de detectar aquellas personas mayores que viven solas y en situación de vulnerabilidad, sin redes de apoyo, ni familiares ni sociales, que es necesario identificar para después intervenir desde los servicios sociales municipales. Para ello el ayuntamiento ha movilizado, a través de una Red Activa al colectivo de personas mayores pertenecientes a las 53 asociaciones de mayores del municipio de Bilbao, al colectivo de profesionales de otras asociaciones y a la ciudadanía en general. En Zaragoza, la iniciativa “Nos gusta hablar” forma parte del plan de acción “Zaragoza Ciudad Amigable con las Personas Mayores” y tiene como objetivos contribuir a paliar estados de soledad y/o aislamiento social de personas mayores, favoreciendo la convivencia entre iguales y con otras generaciones. El proyecto consiste en la creación de espacios “Nos Gusta Hablar” como lugar de encuentro y compañía, donde las personas mayores podrán mantener una buena conversación y reconectar cara a cara. En Salamanca, el ayuntamiento ha incluido en su plan de acción la iniciativa “Salamanca Acompaña” para ayudar a las personas mayores que se encuentran en situación de soledad no deseada. Se ha diseñado un protocolo de detección por el que cualquier persona que detecte una situación de vulnerabilidad y soledad no deseada, puede ponerse en contacto con el ayuntamiento, que orientará e informará sobre los recursos disponibles, acompañando cuando sea necesario durante el proceso y haciendo posteriormente un seguimiento. En Valladolid, el ayuntamiento ha impulsado el programa “escuadrones de buena vecindad”, una iniciativa que lucha contra la soledad de las personas mayores, en la que personas voluntarias, en colaboración con los servicios sociales, tejen lazos, acompañan, charlan, están pendientes de quienes viven en sus barrios…De alguna forma se recuperan costumbres y relaciones y que se van perdiendo en nuestras ciudades. En Barcelona, el ayuntamiento con el apoyo de Amics de la Gent Gran desarrolla en 42 barrios el proyecto Radars, una red municipal donde los vecinos colaboran para detectar y hacer seguimiento de personas mayores que viven solas en su zona, en función de una serie de indicadores (aspecto, estado de salud o situación anímica…). Una vez detectadas estas situaciones, personas voluntarias se implican en el acompañamiento proactivo. En Coslada, el ayuntamiento organiza talleres con personas mayores para fomentar el envejecimiento saludable y activo, entre ellos un taller de cine en el que un grupo de personas mayores realizó el corto «Natasha» con el objetivo de visibilizar y sensibilizar sobre la soledad no deseada de muchas personas mayores. En Basauri, se ha puesto en marcha una red comunitaria de comercios, farmacias, vecinos y personal sanitario para prevenir situaciones de riesgo y soledad de personas mayores que contactará con los Servicios Sociales en caso de emergencia. Se trata de un proyecto piloto basado en la comunidad y las nuevas tecnologías. Este año, además, destacamos la rápida respuesta de los ayuntamientos en las primeras semanas de confinamiento por la Covid-19 con iniciativas para ofrecer el apoyo necesario a las personas mayores, especialmente aquellas que viven solas. Por ejemplo: En Vitoria-Gasteiz, el ayuntamiento puso en marcha el Programa «Estamos contigo» en las primeras semanas del confinamiento. Ante el cierre de actividades y centros de mayores, se reinventaron para seguir atendiendo a personas mayores en sus domicilios. Se realizan llamadas para charlar y conocer su estado y necesidades, darles pautas y recomendaciones para protegerse ante el virus y ofrecerles los apoyos necesarios. El grupo motor de Durango Lagunkoia-Amigable, ha puesto en marcha “El podcast de Durango Amigable», la idea de este programa de radio surge durante el confinamiento, cuando las actividades para abordar situaciones de soledad de personas mayores tuvieron que suspenderse. Actualmente todavía son muchas las personas mayores que pasan mucho tiempo en su casa y con frecuencia las noticias que les llegan no son nada alentadoras, y este programa de radio pretende llevar noticias positivas, “que aporten y nos hagan pasar un rato agradable”. Otras iniciativas dirigidas a evitar el aislamiento de las personas mayores y prevenir situaciones de soledad no deseada: Grandes Amigos es una ONG de voluntariado que ha puesto en marcha el proyecto Grandes Vecinos con el objetivo de prevenir situaciones de soledad y aislamiento. Busca recuperar la vínculos vecinales poniendo a la personas mayores en el centro del barrio. Un proyecto que quiere ofrecer otras formas de participación ciudadana adaptadas a los nuevos ritmos de vida y que cuenta con una amplia red personas voluntarias y entidades colaboradoras. La Unión Democrática de Pensionistas y Jubilados, cuenta desde hace años con el programa Voluntariado UDP, un proyecto que surge de las propias personas mayores para ayudar y acompañar a otras personas mayores que en su entorno habitual fomenta la convivencia y el bienestar. Recientemente se ha puesto en marcha el Portal del Voluntariado UDP con actividades formativas e informativas dirigidas a las personas mayores voluntarias. Esta selección de doce iniciativas, no pretende ser una recopilación exhaustiva, simplemente ofrecer una visión positiva de que es posible intervenir para paliar esta realidad, que ideas e iniciativas no faltan. Se trata de una pequeña muestra de lo que puede hacerse cuando se unen y cooperan administraciones públicas, organizaciones y ciudadanía.
Tuesday, 08 November 2022 14:46
La Red de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores se suma al Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez
Categorías: Artículos , Respeto, inclusión y participación
Etiquetas: ciudades amigables , personas mayores , imserso , respeto e inclusión , buen trato , sensibilización , edadismo , abuso y maltrato
MAITE POZO | COORDINACIÓN «RED DE CIUDADES Y COMUNIDADES AMIGABLES CON LAS PERSONAS MAYORES». IMSERSO En 2011 Naciones Unidas designó el 15 de junio como Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez, considerando que “El maltrato a las personas mayores es un problema social mundial que afecta la salud y los derechos humanos de millones de personas mayores en todo el mundo y es un problema que merece la atención de la comunidad internacional”. La crisis sanitaria por Covid-19 ha puesto de manifiesto situaciones de discriminación hacia las personas mayores que han llevado a muchos países a reclamar conjuntamente el respeto a los derechos y la dignidad de las personas mayores. El pasado 11 de mayo, 140 países de las Naciones Unidas, entre los que se incluye España, emitieron una declaración conjunta reconociendo un incremento del edadismo y situaciones de negligencia y discriminación hacia las personas mayores durante la pandemia. “Nos preocupa la situación de las personas mayores que están en cuarentena o en confinamiento con familiares o cuidadores y que también pueden enfrentarse a mayores riesgos de discriminación, violencia, abuso y negligencia. En este sentido, debemos ampliar nuestros esfuerzos y fortalecer las medidas para proteger a las personas mayores, en particular a las mujeres mayores, de cualquier forma de violencia y abuso de género”. Esta declaración reconoce también la participación significativa de las personas mayores en la sociedad y la importancia de fortalecer la solidaridad internacional e intergeneracional durante la crisis y el proceso de recuperación. También Age-Platform Europe en su informe sobre Covid-19 y los derechos humanos de las personas mayores actualizado el pasado mes de mayo, incluye el aumento en el riesgo de sufrir maltrato y abusos. Este informe recoge situaciones de discriminación que ya existían antes de la Covid-19 y que se han acentuado durante la pandemia. Además, en este informe se ofrecen una serie de recomendaciones para garantizar la protección contra la discriminación, la prevención del abuso, la inclusión y el acceso a servicios esenciales para personas en situación de vulnerabilidad, entre ellas, garantizar apoyo y protección adecuados para las personas cuidadoras y las personas a las que cuidan. Ya en 2002, la Declaración de Toronto -OMS, INPEA (Red internacional de prevención del abuso y maltrato en la vejez) y Universidades de Toronto y Ryerson- estableció que “El maltrato a personas mayores se define como la acción única o repetida, o la falta de la respuesta apropiada, que ocurre dentro de cualquier relación donde exista una expectativa de confianza y la cual produzca daño o angustia a una persona mayor”. Se trata de una realidad que comienza a visibilizarse, pero que continúa estando oculta en la sociedad y con frecuencia queda relegada al ámbito privado. Se ha evitado hablar sobre ella y sigue siendo uno de los tipos de violencia menos tratados en estudios e investigaciones, por eso faltan datos e información que faciliten la detección y la intervención. Los malos tratos a las personas mayores se pueden dar de muchas formas: desde negligencia y descuido o abandono en el cuidado diario hasta el maltrato físico, psicológico y verbal, pasando por la privación de alimentos o medicación y otros tipos de abusos como dejar de contar su opinión, infantilización, ingreso en instituciones contra su voluntad, apropiación de sus bienes o abuso sexual. El abuso y maltrato generan indefensión y ansiedad, agravamiento de enfermedades y lesiones, especialmente en personas mayores en situación de vulnerabilidad, dependencia o deterioro cognitivo. Hablamos por tanto de dignidad y derechos de las personas mayores y de un problema de salud pública por las secuelas físicas y psicológicas que sufren las víctimas. Las personas mayores por lo general no denuncian estas situaciones, aunque faltan datos por la escasez de estudios sobre esta realidad, se calcula que sólo denuncia el 6-7% aproximadamente de las personas mayores que sufren algún tipo de abuso. La gran mayoría de las víctimas de malos tratos no presentan denuncia, entre otros motivos, porque dependen económica y emocionalmente de quien les maltrata, temen represalias, sienten vergüenza o incluso en ocasiones se llega a producir una normalización de los malos tratos. Se calcula que aproximadamente el 65% de los casos de malos tratos a personas mayores son a mujeres, por lo que es importante tener en cuenta la perspectiva de género como ya estableció la Declaración de Toronto en 2002. La dificultad para detectar estas situaciones de abuso y maltrato en la vejez dificulta la intervención. Esta realidad existe con independencia del nivel económico de las personas y del entorno familiar o del lugar en el que residan. Se puede dar tanto en el ámbito familiar como en el institucional, por lo que la prevención requiere entre otras cosas, de la sensibilización e implicación de la sociedad, prestando atención a los indicios de maltrato, denunciando casos conocidos y arropando a las víctimas. La OMS se ha implicado en esta toma de conciencia, y considera así mismo que las ciudades y comunidades tienen “un papel central para asegurar que el maltrato a las personas mayores se comprenda, gestione y, en última instancia, se evite”. La Red de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores en España se une a la toma de conciencia del abuso y maltrato en la vejez, una realidad que supone una violación de los derechos más fundamentales y de la dignidad de las personas mayores. Y anima a los ayuntamientos de la Red a conocer y trabajar este tema, y proponer y llevar a cabo actuaciones en sus municipios dirigidas a: Mejorar la detección de situaciones de maltrato y abuso para poder prevenir estas situaciones. Visibilizar esta realidad, informando y sensibilizando a la sociedad. Promover actividades que faciliten las relaciones intergeneracionales y el mantenimiento de redes sociales. Formar y sensibilizar a profesionales que trabajan desde distintos ámbitos, principalmente social y sanitario, con las personas mayores. Formar y sensibilizar a las propias personas mayores para prevenir y denunciar si llega el caso estas situaciones, informando sobre sus derechos y los recursos disponibles. Promover estudios e investigaciones que contribuyan a mejorar la detección y la intervención posterior. Así como a promover en sus planes de acción actuaciones dirigidas a fomentar el buen trato a las personas mayores como medida de prevención. Por ejemplo campañas de sensibilización como la promovida por el Ayuntamiento de Terrassa “Con respeto, mejor”o la realizada por el Ayuntamiento de Cartagena con motivo del Día de la Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez (Ver vídeo). También en la atención y cuidado a las personas mayores cuando lo necesiten, el buen trato debe estar entre los principios irrenunciables de un sistema de cuidados ya sea en el domicilio o en una institución. Un modelo de cuidados basado en una atención integral que sitúe a la persona en el centro hasta el final de la vida, por delante de cualquier otra consideración, contribuirá sin duda al buen trato y al respeto a la dignidad y los derechos de las personas tengan la edad que tengan. Referencias Resolución de la Asamblea General de Naciones Unidas para la designación del Día Mundial para la Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez Declaración de Toronto (2002) “Statement of Support to the UN Secretary General`s Policy Brief on The Impact of COVID-19 on Older Persons” Covid-19 and human rigths concerns for older persons. Report AGE-Platform EU.
Wednesday, 20 December 2023 10:21
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Thursday, 17 November 2022 13:10
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