Últimos artículos

Listado de artículos

luns, 21 novembro 2022 10:45

Contido con Blog Ciudades Amigables Red de Ciudades Amigables

Eliminar

e etiqueta respeto e inclusión

Eliminar

.

Mujer mayor ante una ventana en contraluz
09 - 10 - 2024

Una sociedad que reclama justicia social no puede seguir invisibilizando los abusos y malos tratos hacia las personas mayores

Mónica Ramos Toro. Geroantropóloga feminista. Coordinadora técnica de UNATE - La Universidad Permanente y Fundación PEM - Patronato Europeo de Mayores. A pesar de que los abusos y malos tratos hacia las personas mayores son considerados un problema social y de salud pública, existen escasos estudios que aborden esta problemática (UDP, 2019 y 2016; United Nations, 2013; Sancho, et al, 2011; Casado y Bárcena, 2014) y menos aún que lo hagan desde una perspectiva de género (Ramos et al., 2020; United Nations, Ibíd., 2013; Luoma, et al., 2011; Barba, et al., 2009). De hecho, no ha sido hasta hace relativamente poco tiempo cuando se ha evidenciado que las personas mayores también son víctimas de malos tratos, por lo que su investigación es muy reciente (Red2Red, 2018). Prueba de ello es que las Naciones Unidas abordan por primera vez la violencia contra las personas mayores en la II Asamblea Mundial del Envejecimiento, celebrada en Madrid en 2002, en la que se presenta un informe al respecto. Una década después, el 9 de marzo de 2012, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó el 15 de junio como el Día Mundial de la Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez, con el objetivo de poner en el calendario mundial esta problemática tan invisibilizada. En el caso de España, en el año 1996 se celebró la Primera Conferencia Nacional de Consenso que abordó los malos tratos en las vejeces, dando lugar como resultado a la Declaración de Almería, según la cual, «maltrato a mayores sería todo acto u omisión sufrido por personas de 65 años o más, que vulnera la integridad física, psíquica, sexual y económica, el principio de autonomía o un derecho fundamental del individuo; que es percibido por éste o constatado objetivamente, con independencia de la intencionalidad y del medio donde ocurra (familiar, comunidad e instituciones)». Aunque la definición más aceptada tanto a nivel nacional como internacional es la que planteó la Red Internacional para la Prevención del Maltrato hacia las Personas Mayores (INPEA) en 1995, y ratificada en 2002 por la OMS, conocida como la Declaración de Toronto, en la que los abusos y malos tratos hacia las personas mayores (MTPM) se definen como: “la acción única o repetida, o la falta de la respuesta apropiada, que causa daño o angustia a una persona mayor y que ocurre dentro de cualquier relación donde exista una expectativa de confianza”. Es tan amplio el espectro de los abusos que abarca desde malos tratos físicos, psicológicos, sexuales, financieros, negligencia y abandono, vulneración, obstinación diagnóstica, obstinación terapéutica, entre otros. Así, por ejemplo, se considera abuso financiero o económico cuando se hace un uso ilegal o indebido de propiedades o finanzas pertenecientes a una persona mayor. Cuando se le niega el derecho al acceso y control de sus fondos personales. O cuando se le coacciona o engaña para que modifique su testamento u otros documentos jurídicos. El término negligencia hace referencia a la falta de atención u omisión a las necesidades básicas de las personas mayores: se puede ejercer de manera activa o pasiva. Y se considera abandono a la deserción completa por parte de la persona que ha asumido el papel de cuidadora de una persona mayor. En definitiva, todas las formas de abusos y malos tratos llevan implícita una vulneración de los derechos de las personas mayores. Asimismo, los escenarios en los que se producen los malos tratos son muy diversos: el domicilio de la persona mayor, el hogar de los/as hijos/as, la sala de urgencias de un hospital, la consulta de atención primaria, una residencia para personas mayores, una entidad financiera, un centro de formación para personas mayores, los medios de comunicación, etcétera. Además, aunque los MTPM se acaban expresando en conductas concretas, a menudo hunden sus raíces en variables estructurales. Se estima, por ejemplo, que en España, el 27% de las personas mayores técnicamente son "pobres" y un porcentaje parecido se encuentra en el umbral de la pobreza, y es sabido que son las mujeres, con frecuencia viudas, las que mayoritariamente subsisten con pensiones de viudedad o asistenciales, en condiciones de precariedad. Esto debe hacernos reflexionar ya que, aunque los malos tratos a personas mayores se dan en todas las clases sociales, los escenarios de exclusión se convierten en un caldo de cultivo determinante. Según INPEA, los datos de los que disponemos sobre malos tratos a personas mayores son apenas la punta del iceberg, y se pueden utilizar únicamente como datos orientativos, pero no como estimación precisa sobre su prevalencia. Por ejemplo, el estudio de incidencia realizado en 1998 en EEUU por el National Center on Elder Abuse estimó que sólo el 16% de las personas mayores de 65 años que había padecido maltrato lo habían notificado a una institución oficial; es decir, 5 de cada 6 casos quedaban sin notificar. En 2017, un estudio basado en el análisis de 52 estudios realizados en 28 países de diversas regiones del mundo, estimó que, durante 2016, el 15,7% de las personas de 60 años o más fueron sometidas a alguna forma de abuso. Y según la OMS, la tasa de maltrato a personas mayores en el mundo se sitúa entre el 4% y el 6%, cifras parecidas a lo que apuntan los estudios realizados en España, en los que la incidencia oscila entre el 4% y el 5%, siendo las formas más frecuentes la negligencia y el abuso emocional —en todas sus formas— y las menos frecuentes, el maltrato físico y el abuso sexual. Además, se reconoce que el abuso contra las personas mayores es el menos conocido a nivel mundial y su prevalencia es incalculable (al menos de momento) debido a los numerosos factores que impiden su estudio: invisibilidad social e institucional; deterioro cognitivo, trastornos psicológicos como la depresión, dependencia o discapacidad de la víctima; sentimientos de vergüenza, tristeza e impotencia que llevan al ocultamiento de la situación de maltrato; falta de conciencia por parte de las propias personas mayores de estar sufriendo malos tratos, o de quienes los ejercen de estar infligiéndolos, etcétera. Otra complicación añadida es que los estudios de los que disponemos presentan problemas tanto metodológicos como conceptuales que dificultan la comparación de los resultados, lo cual limita la representatividad y posible generalización de los mismos. Problemas entre los que destacan: la falta de acuerdo universal en algunos criterios —como, por ejemplo, los tipos de malos tratos a incluir en los estudios—, la falta de procedimientos de muestreo claros, la utilización de múltiples instrumentos para evaluar los malos tratos, etcétera (Red2Red, Ibíd., 2018; Sancho, et al, Ibíd., 2011). Asimismo, la mayoría de los estudios disponibles se han realizado en países occidentales y son muy escasos los realizados, por ejemplo, en las sociedades asiáticas o africanas, por lo que el conocimiento de los malos tratos a personas mayores a nivel mundial es muy limitado (United Nations, Ibíd., 2013). E incluso para la comparativa con datos nacionales, a pesar de disponer de más estudios en países occidentales, en ocasiones con contextos culturales y tradicionales claramente distintos al español, la extrapolación de datos se hace muy difícil y, en ocasiones, poco útil. A pesar de ello, queda evidenciado que los estudios con los que contamos sirven al menos para demostrar que los malos tratos hacia las personas mayores existen y que son un problema social y de salud pública. En lo que coinciden todos los estudios es en que entre los factores que caracterizan a las víctimas destacan: el ser mujer —las mujeres representan del 66 al 100% de los casos, según el estudio que analicemos—, la edad avanzada, un elevado grado de dependencia y deterioro, la escasez de recursos económicos, el aislamiento social y la falta de apoyos familiares y/o sociales. Además, parece que son las mujeres las que sufren los casos más graves de maltrato tanto físico como psicológico. Vemos, pues, que la confluencia de factores como el género y la edad hace que las mujeres mayores tengan un alto riesgo de sufrir algún tipo de maltrato en sus vejeces. Lo que también podemos afirmar es que la principal causa que perpetúa esta discriminación, abuso y malos tratos hacia las personas mayores tiene que ver con la mirada estereotipada y estigmatizadora que existe todavía sobre las mismas, así como con las representaciones sociales edadistas sobre el envejecimiento y la vejez definidas todavía como un proceso y una etapa de la vida con connotaciones negativas. Este edadismo y la escasa adopción de un enfoque de género son dos factores que contribuyen a invisibilizar el maltrato infligido a las personas mayores, lo que afecta especialmente a las mujeres, ya que son quienes más los sufren (Ramos, et al. Ibíd., 2020; UDP, 2019; Casado y Bárcena, Ibid., 2014; Sánchez Moro, Ibíd., 2013). El edadismo genera unas actitudes y representaciones sociales negativas hacia las personas mayores que, en cierta forma, «hacen que se las deshumanice» (Sánchez Moro, Ibíd.). Especialmente negativas son las imágenes socioculturales que las muestran como seres frágiles, débiles, dependientes y con escaso o nulo poder y control sobre sus vidas, lo que provoca que se les dé un trato desempoderante en el que se tiende a anular su capacidad para la toma de decisiones y el desarrollo de una vida autónoma. En el mismo sentido, deberíamos considerar un mal trato, o al menos la ausencia de buen trato, la falta de protagonismo y reconocimiento de las aportaciones que realizan las personas mayores, especialmente las mujeres mayores, en la sociedad y en las familias, y que invisibilizan su contribución al desarrollo y bienestar. Este edadismo es un caldo de cultivo sobre todo para el abuso y la violencia hacia las mujeres mayores —que son las que llegan a edades más avanzadas— en diferentes ámbitos, tanto familiares como institucionales o sociales, haciendo de éste un grave problema de muy difícil abordaje, dada la escasez de estudios que evidencien datos reales sobre su incidencia, la falta de visibilidad de esta problemática en los medios de comunicación y la falta de concienciación de la sociedad en su conjunto y de los/as profesionales que tratan de manera cotidiana con familias y con personas mayores. En esta línea de trabajo necesario, la Década del Envejecimiento Saludable (2020-2030) promovida por la Organización Mundial de la Salud, establece entre sus prioridades superar el edadismo cambiando “nuestra forma de pensar, sentir y actuar con respecto a la edad y el envejecimiento”, y fomentar los entornos físicos y sociales amigables con la población mayor que aseguren que las ciudades y comunidades “fomenten las capacidades de las personas mayores”. Ambas pueden contribuir a la toma de conciencia y superación de los malos tratos y abusos a personas mayores. En conclusión, desde UNATE - Fundación PEM, queremos destacar que no sólo en torno al 15 de junio Día de la Toma de Conciencia sobre el Abuso y Malos Tratos en la Vejez tenemos que poner el foco en esta problemática social, si no de manera más sistemática, ya que sólo se mejora aquello que se saca a la luz y se prioriza en la agenda política y social. Por ello, es necesario reivindicar un enfoque de derechos en todo lo relativo a las personas mayores: nacemos con derechos y no los perdemos por el hecho de hacernos mayores. Además, es imprescindible adoptar un enfoque de género en el abordaje de la violencia contra las mujeres mayores que permita visibilizar sus características y necesidades propias, lo que repercutirá en un desarrollo de políticas, estrategias y estándares que sirvan para detectar e intervenir en las diferentes situaciones de violencia y, en última instancia, para contribuir a su prevención. Bibliografía: Barba Martínez, José María; Ferrer Prior, Virtudes; Gea Serrano, Amor; Guillén Martínez, Catalina y Turné García, Marina (2009), Protocolo para la Prevención y Detección de la Violencia en la Mujer Mayor de 65 años, Región de Murcia, Instituto de la Mujer de la Región de Murcia y el Servicio Murciano de Salud. [Internet] 2009 [recuperado 22 noviembre 2010]. Casado Bermejo, Inés y Bárcena Calvo, Carmen (2014), «Analysis of violence against elderly woman», Procedia Social and Behavioral Sciences, 161 (2014), pp. 110-114. [Internet] 2014 [recuperado 11 mayo 2015] Luoma, Minna-Lisa; Koivusilta, Mira; Lang, Gert; Enzenhofer, Edith Enzenhofer; De Donder, Liesbeth; Verté, Dominique; Reingarde, Jolanta; Tamutiene, Ilona; Ferreira-Alves, José; Santos, Ana João and Penhale, Bridget (2011), Prevalence Study of Abuse and Violence against OlderWomen. Results of a Multi-cultural Survey in Austria, Belgium, Finland, Lithuania, and Portugal (European Report of the AVOW Project). Finland: National Institute for Health and Welfare (THL). [Internet] 2011 [recuperado 8 noviembre 2012]. Organización Mundial de la Salud (2020). Década del Envejecimiento Saludable (2020-2030). [Internet] 2020. Ramos Toro, Mónica (coord.) (2020). Diagnóstico de la violencia de género que sufren las mujeres mayores de 60 años en la ciudad de Madrid, promovido y financiado por la Dirección General de Prevención y Atención frente a la Violencia de Género. Área de Gobierno de Familias, Igualdad y Bienestar Social. Ayuntamiento de Madrid, de julio a diciembre de 2020. Red2Red Consultores (2018), La violencia de género contra las mujeres mayores en la población aragonesa, Instituto Aragonés de la Mujer. [Internet] 2018 [recuperado 28 de diciembre 2018]. Sancho Castiello, Mayte; Pérez Rojo, Gema; Barrio Truchado, Elena; Yanguas Lezaun, José Javier; Fernández de Trocóniz, María Izal (2011). Estudio de prevalencia de malos tratos a personas mayores en la Comunidad Autónoma del País Vasco. Documentos de Bienestar Social, nº 75. Servicio Central de Publicaciones del Gobierno Vasco. [Internet] 2011 [recuperado 8 noviembre 2012]. Unión Democrática de Pensionistas y Jubilados de España (UDP). (2016). Prevención de malos tratos a personas mayores. [Internet] 2016 [recuperado 13 junio 2016]. (2019). Informe sobre edadismo. [Internet] 2019 [recuperado 8 junio 2019]. United Nations (2013), «Neglect, Abuse and Violence against Older Women», New York: Division for Social Policy and Development Department of Economic and Social Affairs, United Nations. [Internet] 2013 [recuperado 2 abril 2014].

mércores, 09 outubro 2024 12:30

Cabecera del artículo Accesibilidad Cognitiva y Asesoramiento
23 - 11 - 2022

Accesibilidad Cognitiva y Asesoramiento

INÉS DE CASTRO ALMAZÁN. LOGOPEDA DEL CENTRO DE REFERENCIA ESTATAL DE ATENCIÓN SOCIOSANITARIA PARA PERSONAS EN SITUACIÓN DE DEPENDENCIA (CREDEF). ANA PLAZA GÓMEZ. TERAPEUTA OCUPACIONAL DEL CENTRO DE REFERENCIA ESTATAL DE ATENCIÓN SOCIOSANITARIA PARA PERSONAS EN SITUACIÓN DE DEPENDENCIA (CREDEF). La Red de Ciudades Amigables con las Personas Mayores tiene como finalidad el contribuir a la creación de entornos y servicios que promuevan y faciliten un envejecimiento activo y saludable. La OMS identifica 8 áreas del entorno urbano y social que influyen en la salud y calidad de vida de las personas: Espacios al aire libre y edificios Transporte Vivienda Respeto e inclusión social Participación social Comunicación e información Trabajo y participación ciudadana Servicios sociales y de la Salud Para participar en todos ellos, el entorno y los espacios deben ser accesibles. De forma generaliza, cuando se piensa en lugares accesibles la gran mayoría de las personas piensa en rampas, ascensores, mayor anchura en las puertas, etc., pero para que un entorno sea accesible, debe cumplir no sólo con los criterios que marca la accesibilidad física, sino con los que se contemplan en la accesibilidad universal, que engloba los distintos tipos de accesibilidad y presupone la estrategia de diseño universal o diseño para todas las personas. La accesibilidad universal y el diseño universal o diseño para todos son dos de los principios de la Ley General de derechos de las personas con Discapacidad y de su inclusión social. La presente ley los define como: Accesibilidad universal: es la condición que deben cumplir los entornos, procesos, bienes, productos y servicios, así como los objetos, instrumentos, herramientas y dispositivos, para ser comprensibles, utilizables y practicables por todas las personas en condiciones de seguridad y comodidad y de la forma más autónoma y natural posible. Presupone la estrategia de «diseño universal o diseño para todas las personas», y se entiende sin perjuicio de los ajustes razonables que deban adoptarse. Diseño universal o diseño para todas las personas: es la actividad por la que se conciben o proyectan desde el origen, y siempre que ello sea posible, entornos, procesos, bienes, productos, servicios, objetos, instrumentos, programas, dispositivos o herramientas, de tal forma que puedan ser utilizados por todas las personas, en la mayor extensión posible, sin necesidad de adaptación ni diseño especializado. El «diseño universal o diseño para todas las personas» no excluirá los productos de apoyo para grupos particulares de personas con discapacidad, cuando lo necesiten. La Accesibilidad Cognitiva está integrada dentro de la accesibilidad universal, centrándose en las características que deben tener los entornos, procesos, bienes, productos y servicios, así como objetos, instrumentos, herramientas y dispositivos para ser comprensibles. Es un apartado determinante para facilitar la comprensión de la información y así favorecer la autonomía de las personas en los diferentes espacios, bienes y servicios. Es importante que las modificaciones estén pensadas para conseguir la accesibilidad y así beneficiar al mayor número de personas posible. Si sólo se implementan algunas medidas específicas para un colectivo determinado se excluirá a la gran mayoría de las personas. Por lo tanto, se deben realizar cambios e integrar la accesibilidad cognitiva en nuestras ciudades y entornos para que el futuro y presente de la población con cualquier tipo de necesidad o estado vital siga siendo de calidad. De forma particular en el envejecimiento, empiezan a aparecer dificultades en la memoria, atención, comprensión del lenguaje… por lo que visitar un espacio con el que no se esté familiarizado puede ser todo un reto, viéndose limitada la autonomía, autodeterminación y empeorando la percepción de sus capacidades. Según la proyección del INE, en 2068 España podría albergar a más de 14 millones de personas mayores, lo que representaría el 29,4 % del total de la población. Durante las décadas de 2030 y 2040 se registrarían los mayores incrementos debido a la llegada a la vejez de las personas nacidas durante el baby boom; por lo que se considera imprescindible mejorar la accesibilidad cognitiva de todos los entornos para que todas las personas puedan desenvolverse dentro de los espacios con mayor autonomía. En concreto, en el Centro de Referencia Estatal de Atención Sociosanitaria para Personas en Situación de Dependencia del Imserso (Credef), en colaboración con el Ceapat, se realizó un proyecto de accesibilidad y señalética, con el objetivo principal de conseguir que el Credef fuese lo más accesible posible, poniendo especial atención en la accesibilidad cognitiva y siguiendo los principios de accesibilidad universal: Uso equitativo Uso flexible Uso intuitivo Información efectiva Tolerancia al error Mínimo esfuerzo físico Adecuado tamaño para el acceso y uso Algunos de los apartados que se integraron en el proyecto son los siguientes: Señalética identificativa interior: donde se utiliza el color para identificar diferentes zonas y funciones del centro. Se incorporaron pictogramas validados para complementar al lenguaje escrito. Uso de un lenguaje breve y claro para nombrar los diferentes espacios, con la utilización de una tipografía de palo seco y un contraste visual de negro sobre blanco para favorecer la discriminación visual. Señalética de información en el exterior: colocación de un código QR en la entrada con acceso directo a la web del centro para que la gente pueda tener más información complementaria. La información es sencilla y breve. Bucle magnético: Colocado en aquellas zonas del centro donde se precisa, para que la captación de la información sea efectiva por parte de las personas con dificultades auditivas. En el Credef fue instalado en la recepción y en la sala de formación. Planos accesibles: situados en las dos plantas del edificio. Contienen relieve y braille, los cuales sirven para facilitar la orientación a personas con déficit visual. También se incluye el uso del color coincidente con las diferentes zonas y funciones del centro. Encaminamiento interior y exterior: su función principal es dirigir a las personas con déficit visual y sin él, a los diferentes puntos de acceso. También se usa el podotáctil para indicar la existencia de los ascensores y las escaleras. Para ver de forma completa el proyecto de señalética en el Credef Soria, se puede acceder aquí: Proyecto de Señalética del Credef – YouTube Una vez finalizado el proyecto del Credef se ha comenzado a asesorar en accesibilidad cognitiva a diferentes edificios públicos de la ciudad de Soria (ciudad perteneciente a la Red de Ciudades Amigables con las Personas Mayores), como son la Comandancia de la Guardia Civil de Soria y a la Dirección General de Tráfico en Soria. Actualmente se está asesorando a la Subdelegación del Gobierno en Soria. Las dimensiones en las que se basa el citado asesoramiento son: Señalética: Señalética identificativa de estancias o servicios: sirven para indicar e identificar lugares, objetos…: Carteles de estancias. Aseos. Ascensor. Señalética de información: ofrecen la información pertinente del uso o estancias del edificio, se pueden encontrar tanto en el exterior del edificio como en su interior: Directorios, Planos accesibles. Señal bucle magnético. Podotáctil para aviso de ascensores y escaleras. Señalética direccional: la señalización direccional indica el camino para llegar a un determinado punto: Flechas. Encaminamientos. Señalética de seguridad: La señalización ayudan a modificar comportamientos y a advertir acciones prohibidas, recomendadas u obligatorias: Planos de evacuación. Señalética Covid-19 (*). Vinilos puertas correderas. Información dentro y fuera del edificio: Documentación a entregar en lenguaje sencillo. Código QR en la entrada o dentro del edificio con acceso a información. Para todas ellas se deben de tener presentes elementos básicos como el tipo de letra, pictogramas, color, contraste visual… que hacen esta señalización e información accesible. Se utilizaran palabras sencillas y términos comprensibles. Evitar el lenguaje sexista, usar un lenguaje inclusivo. Usar enfermería en vez de enfermera/o. El tamaño debe tener relación con la distancia desde la que se va a ver esa información. El tipo de letra debe ser de palo seco (sand serif, arial…) no usar varios tipos en un mismo contexto. Evitar cursivas y mayúsculas de forma extensa. El texto y el fondo debe tener un alto contrástate cromático para su buena percepción visual. Se utilizará preferentemente la flecha propuesta por AIGA (The professional association for design). Para señalizar no se utilizarán pictogramas de sistemas alternativos o aumentativos de comunicación (SAAC). Los pictogramas deberán ser comprensibles y perceptibles con un diseño similar a los de AIGA e International Organization for Standardization (ISO), los cuales ya han sido aprendidos y utilizados en edificios públicos. Cuando se necesite generar pictogramas nuevos, estos deberán cumplir los criterios del manual “Pautas de diseño de pictogramas para todas las personas” y se evaluarán según las normas ISO 9186-1- 2:2008 Graphical symbols – Test methods, de comprensión y percepción respectivamente. Al hacer la evaluación se elegirán personas diversas en sus capacidades cognitivas y visuales, cuestión clave que la norma no tiene en cuenta. El color se debe usar para facilitar la comprensión de los espacios y favorecer la orientación. Pero es recomendable evitar usar muchos colores que puedan llevar a confusión en un mismo espacio. Zona de tratamiento y Zona de adminitración y dirección (*) Estas especificaciones y los requisitos de accesibilidad para la rotulación se encuentran en la UNE 170002. Desde la experiencia del equipo técnico del Credef se ha apreciado que cuando se utiliza el término accesibilidad las personas automáticamente lo asocian a la accesibilidad física, ya que se puede entrever un desconocimiento generalizado acerca de la accesibilidad cognitiva y su gran funcionalidad inclusiva. Por este motivo se considera necesario y de gran importancia el asesoramiento en accesibilidad cognitiva dentro del proyecto de ciudades amigables, para repercutir en su importancia y se tenga más en cuenta a la hora de hablar y poner en práctica proyectos de accesibilidad universal. (*) Documento “Accesibilidad en la señalización sobre medidas de protección frente a la Covid-19 en edificios de uso público” creado por el Ceapat

mércores, 23 novembro 2022 14:38

Covid-19: ¿Por qué los entornos amigables con las personas mayores son ahora más necesarios que nunca?
08 - 11 - 2022

Covid-19: ¿Por qué los entornos amigables con las personas mayores son ahora más necesarios que nunca?

GRUPO DE TRABAJO «CIUDADES AMIGABLES» | COORDINADO POR EL IMSERSO Las personas mayores son el grupo de edad que más gravemente ha sufrido los efectos de la pandemia en todo el mundo, efectos que no sólo han tenido que ver con la incidencia en contagios y fallecimientos. Muchos de estos efectos negativos encuentran en los entornos amigables con las personas mayores una gran capacidad de respuesta y propuestas para paliarlos. En un momento en el que somos conscientes de la dificultad añadida por la pandemia para iniciar o continuar procesos de amigabilidad en los municipios que cuenten con la participación de las personas mayores, desde el grupo de trabajo “Ciudades Amigables” pensamos que, más que nunca, es necesario trabajar en todas las áreas que abarcan los procesos de amigabilidad de manera transversal. Es un buen momento para reivindicar la necesidad de contar con entornos físicos y sociales amigables con el envejecimiento que contribuyan a minimizar las consecuencias que ésta u otras crisis puedan provocar en la vida de las personas mayores. Los problemas para la población de mayor edad se agravan cuando no existe amigabilidad del entorno físico y social y, por el contrario, mejoran y se encuentran soluciones en entornos amigables con las personas mayores. A continuación, se plantean algunos ámbitos relacionados con la población de mayor edad en los que la pandemia ha incidido negativamente, y un decálogo de motivos que ponen en valor el trabajo de los pueblos y ciudades amigables con las personas mayores. 1. Discriminación por razón de edad (edadismo) La crisis sanitaria por Covid-19 ha puesto de manifiesto situaciones de discriminación hacia las personas mayores con tantas evidencias que 140 países de Naciones Unidas, España entre ellos, reclamaron el respeto a los derechos y la dignidad de las personas mayores, a través de una declaración conjunta que reconocía un incremento del edadismo y situaciones de negligencia y discriminación hacia las personas mayores durante la pandemia. La inclusión social y la no discriminación por razón de edad son dos aspectos esenciales que se trabajan en las ciudades y comunidades amigables con las personas mayores. Propuestas de mejora en el entorno social dirigidas a la visibilización de las personas mayores y su contribución en el ámbito social y familiar; a promover el respeto y la convivencia en la ciudadanía y entre distintas generaciones, y a avanzar hacia una mayor igualdad entre mujeres y hombres mayores. Actividades que facilitan el encuentro y la inclusión de las personas mayores en su comunidad (barrio, entorno, familia…) y que fomentan las relaciones intergeneracionales, o campañas de sensibilización y visibilización sobre las realidades que vive la población de mayor edad. 2. Medios de comunicación y visibilidad de las personas mayores El edadismo o discriminación por edad tiene mucho que ver con los estereotipos, los prejuicios y los comportamientos hacia las personas mayores y sobre el hecho de envejecer. Las personas mayores, habitualmente, aparecen poco en los medios y herramientas de comunicación. Cuando lo hacen, con frecuencia es a través de imágenes y denominaciones estereotipadas y con una connotación negativa, que no reflejan la enorme diversidad de las situaciones vitales que experimentan. Durante la pandemia, los mensajes y la comunicación sobre el impacto en las personas mayores han supuesto un retroceso, reforzando estereotipos negativos sobre la vejez que generan un aumento del edadismo. Los mensajes en los medios de comunicación han tendido a homogeneizar a las personas mayores, sin reflejar la diversidad de realidades que están viviendo durante la pandemia. Además, se ha generalizado un tratamiento paternalista (por ejemplo, el uso de la expresión “nuestros mayores”) que tiene un efecto negativo entre las propias personas mayores y en el refuerzo de estereotipos. Los pueblos y ciudades amigables con las personas mayores ofrecen una imagen de las personas mayores como personas adultas diversas y capaces de desempeñar roles útiles para la sociedad en su conjunto, frente a la imagen de un colectivo que representa una carga para la comunidad olvidando lo que han aportado y pueden seguir aportando. Prestan atención a su forma de comunicar para no fomentar estereotipos, evitando lenguaje e imágenes que refuercen mensajes estereotipados sobre la vejez y usando un lenguaje inclusivo. En la Guía de recomendaciones para la comunicación en el proyecto (2765 Kb.) se encuentran algunas sugerencias, y también en el Blog Ciudades Amigables: La imagen de las personas mayores en los medios de comunicación: El uso del lenguaje frente al edadismo. Un entorno social positivo está estrechamente relacionado con la buena salud y el bienestar a lo largo de toda la vida. La participación, la inclusión social y la no discriminación, contribuyen a ese entorno social positivo e inclusivo. 3. Accesibilidad de espacios públicos, viviendas y centros residenciales A las restricciones derivadas de la pandemia, hay que sumar las restricciones debidas a la falta de accesibilidad, lo que ha provocado un doble confinamiento para muchas personas mayores. Se han puesto de relieve las carencias de accesibilidad en los espacios públicos: aceras, parques, accesos a comercios, establecimientos, etc. cuando las personas mayores que tienen algún tipo de limitación física, sensorial o cognitiva, intentan hacer uso de dichos espacios sin poder contar con apoyos de familiares o profesionales. En muchas ocasiones, el resultado del uso de productos de apoyo (como un andador o silla de ruedas) no es favorable debido a que los espacios donde tendría que poder desenvolverse la persona mayor no cumplen con los requisitos de accesibilidad necesarios. Unos entornos amigables mejoran y facilitan la accesibilidad física y cognitiva de los edificios y espacios públicos, la vivienda o el transporte, y recuperan espacio público para las personas facilitando el uso de espacios y recursos. Son elementos fundamentales del entorno físico de una localidad que influyen en la movilidad personal, en la autonomía personal, la percepción de seguridad, el comportamiento en materia de salud, la participación social, la independencia y la calidad de vida de las personas mayores. Además, el estado de alarma y el confinamiento en viviendas y centros residenciales ha hecho más evidente la importancia de las condiciones de accesibilidad y habitabilidad de los espacios donde las personas mayores viven. Dichas condiciones pueden ser facilitadores o, por el contrario, barreras de la autonomía de las personas e incidir de forma muy directa en su salud física y mental y en su seguridad. Por eso los municipios amigables incluyen la vivienda entre las áreas de mejora, con el objetivo de que las personas mayores puedan permanecer en su domicilio incluso aunque pierdan capacidad funcional y autonomía, en una vivienda digna y adecuada a sus necesidades e inquietudes vitales. (1) 4. Acceso a la información y comunicación Mantener el contacto con la gente y estar al corriente de lo que acontece en el mundo, así como obtener información práctica y oportuna para gestionar los asuntos cotidianos y satisfacer las necesidades personales es vital para un envejecimiento saludable. Por consiguiente, disponer de información relevante que sea accesible para las personas mayores con diversas capacidades y recursos, es un aspecto importante de los pueblos y ciudades amigables con el envejecimiento. Como consecuencia de la crisis sanitaria y social generada por la pandemia, se ha difundido gran cantidad de información por parte de los medios de comunicación y entidades públicas sobre las medidas a adoptar por parte de la ciudadanía para la prevención de contagios y expansión del virus. Sin embargo, la experiencia vivida desde el mes de marzo por toda la ciudadanía y, en concreto, por las personas mayores, nos indica que existe un importante margen para la mejora referida a la accesibilidad de la información, ámbito en el que muchos municipios amigables se encuentran trabajando. La accesibilidad afecta a todas las plataformas, medios, canales y formatos de comunicación, y se concreta a través de prestaciones y servicios como sistemas telefónicos y telemáticos de atención, medidas de accesibilidad cognitiva como Lectura Fácil, señalización, etc. (1) En este contexto se ha hecho más evidente la importancia de contar con información relevante, clara y fácilmente comprensible, y no redundante, confusa o contradictoria. La comprensión de la información resulta clave para la adopción de los comportamientos adecuados que pueden contribuir a la protección frente al virus. Por tanto, toda la información pública relacionada con la crisis del Covid-19 debe ser accesible para todas las personas, independientemente de su edad, formación o capacidades. Se propone la consulta de documentos sobre Accesibilidad y tecnología para la comunicación (5530 Kb.), y sobre Señalización sobre medidas de protección frente a la covid-19 en edificios de uso público, elaborados recientemente por el Ceapat. 5. TICs y brecha digital La brecha digital por razón de edad es una realidad que poco a poco va reduciéndose, pero que todavía existe y puede dificultar a personas mayores desde solicitar una cita médica, hacer la compra por Internet, utilizar la banca online, comunicarse con familiares o participar en una clase virtual de gimnasia. La pandemia ha supuesto la incorporación de muchísimas personas mayores al uso de las tecnologías de la información y la comunicación. El uso de Internet, plataformas, videoconferencias, etc…ha llegado para quedarse, también entre las personas mayores. Independientemente de la variedad de opciones de comunicación y el volumen de información disponible, la principal preocupación radica en contar con información relevante de manera rápida y accesible para las personas mayores con diversas capacidades y recursos. Además, situaciones de soledad y aislamiento debido al confinamiento han podido paliarse en muchas ocasiones gracias a las tecnologías de la comunicación. El acceso y formación para el uso de las tecnologías de la comunicación están generalizados en los municipios amigables con las personas mayores, pero la pandemia ha demostrado la necesidad de avanzar en esta formación, superando el conocimiento básico e incluyendo herramientas como el certificado digital, gestiones en la banca online, etc… Además, es necesario para que esta formación no resulte frustrante, que las plataformas de servicios telemáticos funcionen adecuadamente, sean accesibles y no resulten en exceso complicadas para personas de cualquier edad. El uso de la tecnología puede abrir oportunidades a la comunicación, la información y la participación, pero será fundamental prestar atención a que estas herramientas sean amigables para todas las edades y tengan en cuenta la opinión de las personas mayores en su diseño y usabilidad. Asimismo, es fundamental abordar la diferencia en las posibilidades de acceso a estas tecnologías para evitar discriminaciones que profundicen en la desigualdad y exclusión social que puede generar la brecha digital, tanto debido a escasez de recursos económicos para disponer de estas herramientas, como a la dificultad de acceso por falta de cobertura, frecuente en el medio rural. Para valorar la comunicación y la información se utilizarán, por tanto, indicadores como la disponibilidad de información, el acceso a Internet, la facilidad de uso del material informativo y la asistencia/apoyo disponible. Teniendo en cuenta la diversidad que puede darse entre las personas mayores en cuanto al conocimiento y manejo de dispositivos tecnológicos, así como en sus capacidades físicas, sensoriales y cognitivas, se recomienda que los ayuntamientos dispongan de conocimientos actualizados sobre distintas alternativas que pueden facilitar el uso de las TIC por parte de las personas mayores, así como la compatibilidad del uso de productos y tecnología de apoyo con las TIC (por ejemplo, distintos tipos de teclados o ratones para personas con limitaciones en la movilidad o software para acceso al ordenador para personas con baja visión). (1) 6. Redes de apoyo e interdependencia La pandemia y el confinamiento dieron lugar a numerosas situaciones, de un día para otro, de personas que necesitaban ayuda urgente para cubrir necesidades de la vida diaria. Las redes de apoyo han sido un recurso fundamental en los peores momentos de la pandemia. Redes vecinales que ya existían y que se han reforzado o redes que surgieron espontáneamente para ayudar a las personas que se encontraban en situación de mayor vulnerabilidad, entre las que se encontraban personas mayores que viven solas o con dificultades de movilidad o autonomía personal. También muchas personas mayores han contribuido a estas redes solidarias, prestando apoyo y escucha telefónica, cosiendo mascarillas, grabando vídeos de sensibilización, animando a la gente a quedarse en casa y a cuidarse, etc… En los casos más graves, se detectó un incremento de situaciones de violencia de género, también en mujeres mayores, a las que hubo que dar respuesta, siendo las redes de apoyo un recurso importante. Las relaciones intergeneracionales también se han visto afectadas durante la pandemia y las tecnologías de la comunicación han ayudado a mantenerlas, así como estas redes de apoyo en las que han participado personas de todas las edades. Asimismo, las personas mayores que forman parte de una asociación se han visto más acompañadas, contar con redes sociales ha supuesto un gran apoyo durante la pandemia. Las redes comunitarias han implicado a diversidad de actores que han cooperado para dar respuesta urgente a las necesidades que iban surgiendo, personas voluntarias, protección civil, redes vecinales, supermercados, farmacias, servicios públicos municipales… Los pueblos y ciudades amigables han podido aprovechar las relaciones de colaboración previamente establecidas en los procesos de amigabilidad, donde la cooperación y la intervención comunitaria son herramienta fundamental desde la perspectiva de la interdependencia. 7. Participación ciudadana Durante la pandemia se ha hablado muy a menudo de las personas mayores, pero pocas veces se les ha preguntado. Y preguntar a las personas mayores es precisamente el punto de partida de los pueblos y ciudades amigables. La participación de las personas en la vida social, cívica, cultural, política y económica de una localidad refuerza su sentimiento de inclusión, el empoderamiento y la reclamación de derechos. Cuando las personas de cualquier edad se sienten incluidas participan más. Durante la pandemia, la participación en general se vio muy limitada debido a las restricciones del confinamiento, también en las ciudades y pueblos amigables se ha visto limitada, pero donde ya existían dinámicas de participación para poder contar con la opinión de las personas mayores en las políticas que les atañen, se han ido articulando mecanismos, como llamadas de teléfono o encuestas online, para adaptarse y continuar con esa participación que permitiera seguir contando con la opinión y la voz de las personas mayores en un momento tan excepcional. Como declaró en marzo, Tedros Adhanom, director general de la OMS: “Las personas mayores llevan la sabiduría colectiva de nuestras sociedades. Son miembros valiosos y valorados de nuestras familias y comunidades. Pero tienen un mayor riesgo de complicaciones más graves de Covid-19. Por ello, estamos escuchando a las personas mayores y a quienes trabajan con ellas y para ellas, para identificar la mejor manera de apoyarlas”. Hacer de nuestras ciudades, comunidades, pueblos y barrios entornos amigables con las personas mayores incluye este reconocimiento y escucha. 8. Acción local y transversalidad Es importante poner en valor que, al igual que en la creación de entornos amigables con las personas mayores es fundamental la acción local, impulsada desde los ayuntamientos, como administración más cercana a la ciudadanía, también durante la pandemia la actuación municipal ha sido vital para paliar situaciones de urgencia de muchísimas personas. Los ayuntamientos han llevado a cabo un inmenso trabajo, estableciendo nuevas estrategias de intervención para adaptarse y atender a las personas en situación de mayor vulnerabilidad, entre ellas muchas personas mayores. En este sentido, el personal técnico municipal tuvo que cambiar de registro y adaptarse a la situación para ofrecer una atención personalizada (telefónica principalmente), convirtiéndose así en una red de detección y derivación. Además, la coordinación entre áreas municipales, la transversalidad promovida en procesos de amigabilidad con implicación de todas las áreas, facilita y mejora los resultados de la acción municipal en la respuesta coordinada a crisis sanitarias como la que estamos viviendo. 9. Cooperación y trabajo en Red La Red de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores parte de la premisa que compartir experiencias, materiales y resultados, el intercambio y aprendizaje entre distintas localidades e iniciativas, nos permitirá avanzar de manera más eficaz hacia entornos amigables con el envejecimiento. Además, los procesos de amigabilidad implican la cooperación entre diferentes actores de un municipio (ayuntamiento, sociedad civil, colegios profesionales, proveedores de servicios, etc…). Ante la necesidad de adaptarse con urgencia a la situación de emergencia durante el confinamiento y la pandemia, ese intercambio de experiencias y la cooperación local adquieren una especial importancia. La rápida contribución de ayuntamientos de la Red, y difusión de la recopilación de experiencias realizada por el Imserso al inicio de la pandemia en la Newsletter sobre iniciativas amigables durante la Covid-19 (735 Kb.), constata la importancia y necesidad de redes de intercambio y colaboración que faciliten la transmisión de experiencias y conocimiento. 10. Década del Envejecimiento Saludable (2021 – 2030) Por último, la Década del Envejecimiento Saludable anunciada por Naciones Unidas el pasado 14 de diciembre y liderada por la Organización Mundial de la Salud, incluye entre sus cuatro ejes prioritarios de actuación, que las ciudades y comunidades fomenten un envejecimiento saludable y satisfactorio creando entornos amigables con las personas mayores, lo que ofrece un marco de actuación e intercambio de experiencias en todo el mundo y una forma de trabajo para avanzar en procesos de amigabilidad en los municipios. Guía de recomendaciones para la comunicación en el proyecto (2765 Kb.) La imagen de las personas mayores en los medios de comunicación: El uso del lenguaje frente al edadismo Accesibilidad y tecnología para la comunicación (5530 Kb.) Señalización sobre medidas de protección frente a la covid-19 en edificios de uso público Newsletter sobre iniciativas amigables durante la Covid-19 (735 Kb.) Década del Envejecimiento Saludable 2021 – 2030 (1) El equipo del Ceapat (Imserso) puede proporcionar información y asesoramiento a los ayuntamientos que lo soliciten sobre las actuaciones de mejora necesarias identificadas a raíz de la pandemia por los ayuntamientos adheridos a la Red en los aspectos relativos a accesibilidad en edificios y espacios públicos, a la accesibilidad en la información y la comunicación, así como sobre el uso de productos y tecnología de apoyo.

martes, 08 novembro 2022 14:48

Etiquetas

xoves, 17 novembro 2022 13:10

Cargando...
Cargando...

Cargando...

Visítanos

Entradas recientes

luns, 19 setembro 2022 16:36

Servicios